DÍA 72/78
Era un día tan normal como cualquier otro… bueno, al menos tan tranquilo como las últimas tres semanas.
Me puse al corriente con las materias de forma no tan complicada. En los pocos días que fui a clases, los maestros ya habían visto un poco de mi potencial de estudio, así que me dieron una “segunda oportunidad” para entregar tareas… algo gracioso, cabe decir de mi situación.
Así que en esos días, al llegar a casa me enfocaba en hacer las tareas y estudiar para los exámenes parciales. En las noches intentaba estudiar, pero 4 de cada 7 días a la semana, esa mujer se presentaba a pasar un rato observándome.
Llevaba un rato algo aburrido en la secundaria después que terminara los tres exámenes que los profesores nos habían puesto para calificar nuestro segundo parcial de calificaciones.
Aquellas personas que terminaban esos exámenes, podían salir rápidamente del salón directo a sus casas. Esta vez estaba solo porque… bueno, Sumiya aparte de ser muy de confianza… es un poco burra en las clases… Por lo que tuve que ir solo a mi casa.
Por el camino comenzaba a sentir una extraña esencia, veía como ambulancias rondaban por toda la calle con muchos heridos, observe como los bomberos apagaban un gran edificio en llamas (por fortuna, algo alejado de las casas), como la policía arremataba a unos cuantas personas borrachas, y por último, a los pequeños niños de la región siendo contaminados por adolecentes y su música reggaetonera… y ese día era temprano.
“Algo anda mal por aquí”, me dije mientras examinaba posibilidades de que eso fuera el causante de esto. “¿Será esto efecto del otoño?”
Ya pasaba del 21 de octubre, otoño había llegado al país y parecía que también tenía cambios a este.
Ya pasaba del 21 de octubre, otoño había llegado al país y parecía que también tenía cambios a este.
Dentro de poco, se celebraría un festival muy conocido por el barrio y por este estado, un festival que cada año traía a la gente a convivir con antiguas tradiciones y a venerar a los difuntos… ese festival era el del los muertos.
No me apetecía el ir a ese festival, ya que últimos años a los que había asistido se llenaba rápidamente de personas y turistas.
Aun recuerdo esa vez, donde Ryou y yo nos perdimos entre la multitud de nuestros padres…
“Hermano, ¿Y mis padres?”
“No te preocupes… estoy seguro de que nos están esperando fuera de la multitud, ¿verdad?”
“Mm… snif… tal vez… no me sueltes…”
“No te preocupes… los vamos a encontrar…”
El trabajo de un mayor hermano es tranquilizar a los menores… sea cual sea la situación, tienes que hacerle ver que todo estará bien, o en la peor de las circunstancias… tú estarás allí.
Esas eran las palabras de mi padre, quién era el hermano mayor de su familia, palabras que adopte y use con Ryou… esa vez lo hice, aunque pareciera que yo tenía más miedo de no encontrar a mis padres que Ryou.
“Hermano… ¿hasta qué hora saldremos?”
“No tengo idea Ryou… no tengo idea… no tengo idea…”
“Disculpen, ¿gustan que les ayude en algo?…”
No recuerdo quién nos ayudo, era lo de menos para mi yo de 8 años en esa situación, pero era una mujer muy amable que no dirigió hacia afuera de la multitud. Por fortuna, como había dicho, ellos estaban esperándonos fuera de la multitud; mi hermana salto a abrazar a mi madre, mientras mi padre me sostenía del hombro y ocultaba mis lágrimas de no haberme equivocado. Ya salvado y calmado, le agradecí a esa señorita que se despidió de nosotros con una gran sonrisa.
Por más que lo pienso… ¿cómo pudo convertirse ese chaval miedoso en la autosuficiente y ególatra persona que fue abandonado por sus pecados?...
Ignorando lo extraño que pasaba por el condado, llegue a mi tranquila casa que parecía no ser afectada por el otoño, saque las llaves de mi bolsillo y lentamente abrí la puerta principal, que se sentía que se derrumbaría en cualquier momento en que la dejara de soltar.
“¡¡Hola hermano, tenemos visitas!!”
La primera persona en encontrarme, fue mi hermana Ryou con una gran felicidad cargando en ella. Ella señalando a una persona sentada en el sillón, comenzó a soltar pequeñas carcajeadas y a empujarme para que le saludara.
La primera persona en encontrarme, fue mi hermana Ryou con una gran felicidad cargando en ella. Ella señalando a una persona sentada en el sillón, comenzó a soltar pequeñas carcajeadas y a empujarme para que le saludara.
“Bienvenido Taiyou… ¿Cómo te trata la vida?”
“Hola… supongo que bien…”
Con un saludo muy cortado y tragando saliva, observe como una mujer me veía con una gran sonrisa mientras agitaba una pequeña copa llena de un líquido que parecía ser alcohol.
“Ella lleva esperándote desde que te fuiste a la secundaria”
“No me sorprende Ryou…”, le dije a mi pequeña hermana con una seña de que se fuera de la sala para que nos dejase platicar. “¿Me buscas para algo o solo me visitas para desaburrirte?, pero creo que sería mejor pregunta… ¿y eso que te vienes tan temprano?”
“Hola… supongo que bien…”
Con un saludo muy cortado y tragando saliva, observe como una mujer me veía con una gran sonrisa mientras agitaba una pequeña copa llena de un líquido que parecía ser alcohol.
“Ella lleva esperándote desde que te fuiste a la secundaria”
“No me sorprende Ryou…”, le dije a mi pequeña hermana con una seña de que se fuera de la sala para que nos dejase platicar. “¿Me buscas para algo o solo me visitas para desaburrirte?, pero creo que sería mejor pregunta… ¿y eso que te vienes tan temprano?”
“Vamos… ¿Qué no puedo visitar a mi gran amigo Taiyou?... aparte, este vino de tu padre está muy bueno… sigo pensando porque lo llaman el néctar de los dioses si esta cosa causa problemas… tal vez es por eso…”, decía la mujer tratando de esquivar la conversación con otro tema.
Viéndola un poco mejor, parecía que ella estuviese mareada por beber el vino; si Ryou me dijo que ella me estuvo esperando desde la mañana… entonces ya debió de haberse bebido más de una de las botellas de mi padre. ¿Pero como hizo para burlar a mis padres que salieron a trabajar y a Ryou no?... era una muy buena pregunta.
Me senté a su lado, el solo verla mecerse de un lado a otro me hacía marear y verle con vergüenza… ya estando a lado de ella, le obligue a quedarse firme.
“Uuhhh… les iba ofrecer un dulce… pero… creo que volveré más tarde., disculpen la molestia…”
Desde su recamara, se podía ver claramente como ella nos estaba espiando, viéndonos (otra vez) muy pegados, mi hermana se coloraba y se escondía de nuevo en su cuarto para no molestarnos.
Desde su recamara, se podía ver claramente como ella nos estaba espiando, viéndonos (otra vez) muy pegados, mi hermana se coloraba y se escondía de nuevo en su cuarto para no molestarnos.
“Oye… no has estado corrompiendo la sana mente de mi hermana, ¿verdad?”
“No… todavía no…”, me respondía esa mujer con seriedad y después con una gran risa.
Después de un momento en el que ella parecía recobrar el sentido, puse sus manos en su frente y comenzó a soltar suspiros fuertes y molestos.
“Qué diablos… por más que quiero, esa estúpida bebida me hace mostrar un lado que no quiero”, se quejaba ella en su estado de enojada.
“¿Y entonces porque la bebes?”, le pregunte interesado.
“Es de mala educación no aceptar lo que te ofrezcan los demás”
No sabía porque cosa estaba más impresionado… los modales de esa mujer como para aceptar algo de un humano… o los modales de mi hermana de darle a nuestros invitados bebidas alcohólicas en lugar de agua.
“Bueno, ahora sí a lo que vine…”, decía ella mientras se levantaba del sillón y me miraba fijamente, “Vengo a avisarte que por un largo tiempo, no voy a poder visitarte…”
“¿Y eso? ¿Me das otras vacaciones?”, le dije con un tono sarcástico.
“No es eso… la próxima semana… ¿sabes lo que va a haber la próxima semana?” dijo ella y después de un segundo, comenzó a hablar de nuevo sin esperar mi respuesta. “Correcto… comienza el festival de los muertos… en esos días se me está prohibido acercarme al mundo humano por obvias razones… por ello, no estaré haciéndote compañía por un largo tiempo… me vas a extrañar como esa vez, ¿no?”
La mujer enfrente de mí dijo lo último con un tono sarcástico, un tono que tal vez no escuchó mi hermana la curiosa… y tal vez… tampoco el inicio de su conversación… fue ahí cuando baje mi guardia y Ryou nos saltó con alegría.
“Tengo una idea… Que les parece que para que no se extrañen el uno otro… ¿por qué no van juntos al festival de los muertos y comparten momentos?”
“Ni de coña”, dijimos los dos al mismo tiempo.
“¿Y eso? ¿Me das otras vacaciones?”, le dije con un tono sarcástico.
“No es eso… la próxima semana… ¿sabes lo que va a haber la próxima semana?” dijo ella y después de un segundo, comenzó a hablar de nuevo sin esperar mi respuesta. “Correcto… comienza el festival de los muertos… en esos días se me está prohibido acercarme al mundo humano por obvias razones… por ello, no estaré haciéndote compañía por un largo tiempo… me vas a extrañar como esa vez, ¿no?”
La mujer enfrente de mí dijo lo último con un tono sarcástico, un tono que tal vez no escuchó mi hermana la curiosa… y tal vez… tampoco el inicio de su conversación… fue ahí cuando baje mi guardia y Ryou nos saltó con alegría.
“Tengo una idea… Que les parece que para que no se extrañen el uno otro… ¿por qué no van juntos al festival de los muertos y comparten momentos?”
“Ni de coña”, dijimos los dos al mismo tiempo.
“Ya ven, ustedes dos tal vez tengan diferencias… pero eso es común en una pareja adolecente…”
Me sorprendí de cómo una simple niña de 10 años nos trataba como alguien menor que ella mientras actuaba como profesional en el tema. Algo de ello me dio entre ternura y miedo.
“Pero es que… Rubí… sí Rubí, está castigada y no puede salir a la calle, ¿verdad?”, le dije inventándome un nombre para mi acompañante.
Me sorprendí de cómo una simple niña de 10 años nos trataba como alguien menor que ella mientras actuaba como profesional en el tema. Algo de ello me dio entre ternura y miedo.
“Pero es que… Rubí… sí Rubí, está castigada y no puede salir a la calle, ¿verdad?”, le dije inventándome un nombre para mi acompañante.
“Sí, estoy castigada…”, decíamos los dos con una gran sonrisa falsa.
“Mmm… entonces le tendré que decir a Taiyou sobre el sueño que me contaste…”
Refiriéndose a “Rubí”, esta se puso nerviosa y pidió que no le contara nada sobre ello acercándose a ella.
“Eso es trampa, me lo sacaste mientras estaba borracha”, decía Rubí amenazando a mi hermana.
“Y tu Taiyou… si no quieres ir… bueno, tal vez le tenga que contar sobre tus antiguos miedos”
No me inmute ante tal amenaza, ya que queriendo o no… esa mujer podía leerlo fácilmente de mi mente. Pero al ver que no cedía, se inclino más ante la vulnerable Rubí.
“OK, OK… acepto…”, dijo esa mujer rindiéndose ante mi hermana, “El festival comienza un poco antes que el día de mi toque de queda… un día anterior a ello iremos… pero… con una condición Taiyou…”
“Mmm… entonces le tendré que decir a Taiyou sobre el sueño que me contaste…”
Refiriéndose a “Rubí”, esta se puso nerviosa y pidió que no le contara nada sobre ello acercándose a ella.
“Eso es trampa, me lo sacaste mientras estaba borracha”, decía Rubí amenazando a mi hermana.
“Y tu Taiyou… si no quieres ir… bueno, tal vez le tenga que contar sobre tus antiguos miedos”
No me inmute ante tal amenaza, ya que queriendo o no… esa mujer podía leerlo fácilmente de mi mente. Pero al ver que no cedía, se inclino más ante la vulnerable Rubí.
“OK, OK… acepto…”, dijo esa mujer rindiéndose ante mi hermana, “El festival comienza un poco antes que el día de mi toque de queda… un día anterior a ello iremos… pero… con una condición Taiyou…”
“¿Cu-cual?”, pregunte con temor.
Esa mujer no me respondió, solo se despidió de nosotros y salió por la puerta principal dejándonos a Ryou y a mí, sorprendidos de que cediera a aquella petición.
“Tal vez lo dijo solo por decir”, llegue a esa conclusión en mi mente.
La semana pasó de lo más rápido, destacando que salí muy bien en las calificaciones y no decepcionando a mis profesores, me gane el título del consentido de los profesores… objeto de burlas y reclamos de algunos… pero no me importaban… la única opinión al respecto que me interesaba y fastidiada era la de Sumiya… que me felicitaba por ello… y en otras ocasiones me pedía favores intermediarios con los profesores.
La calma viene después de la tormenta dicen… pero también hay que considerar que después de la calma, también se puede venir la tormenta…
“No jodas… ¿en serio viniste para ir al festival?...”
“Claro… no quería venir, y menos contigo pero… ya sabes, lo tengo que hacer…”
“OK… te veo en una semana…”
“Hey!! Taiyou!!”
Al día llego rápido, había ignorado este evento perfectamente… que al ver a esa mujer tocando en mi casa con sus mismas ropas oscuras, solté un salto de sorpresa e intente hacer lo que podía en el momento para no salir.
“Claro… no quería venir, y menos contigo pero… ya sabes, lo tengo que hacer…”
“OK… te veo en una semana…”
“Hey!! Taiyou!!”
Al día llego rápido, había ignorado este evento perfectamente… que al ver a esa mujer tocando en mi casa con sus mismas ropas oscuras, solté un salto de sorpresa e intente hacer lo que podía en el momento para no salir.
Muy enojada, la ahora llamada “Rubí” golpeaba fuertemente la puerta para que saliera, mientras que yo todavía algo dormido por estar leyendo demasiado ese día, me quedaba recargado en la puerta.
“Hermano… no seas tan mala con ella o les diré a mis padres sobre su relación…”
Con mucha fuerza, Ryou me quitó de la puerta y la abrió para dejar pasar a aquella mujer. Yo me detenía a solo observarla, pero al no responderle regaños, con esa fuerza sobrehumana, me cargó al cuarto.
“Hermano… no seas tan mala con ella o les diré a mis padres sobre su relación…”
Con mucha fuerza, Ryou me quitó de la puerta y la abrió para dejar pasar a aquella mujer. Yo me detenía a solo observarla, pero al no responderle regaños, con esa fuerza sobrehumana, me cargó al cuarto.
“Cámbiate rápido!! Mientras más pronto acabe ese festival, mejor para mí…”
“No quiero ir… y mucho menos contigo… ¡¡tengo una idea, mejor sal con Ryou!!”, dije con mucha energía al tener esperanza en esa opción.
Rubí y Ryou me miraron seriamente a mi comentario y mejor cerré la puerta para cambiarme.
“No quiero ir… y mucho menos contigo… ¡¡tengo una idea, mejor sal con Ryou!!”, dije con mucha energía al tener esperanza en esa opción.
Rubí y Ryou me miraron seriamente a mi comentario y mejor cerré la puerta para cambiarme.
Al terminar, salí de mi cuarto con una gran pereza en mi costado, y después de que mi hermana nos diera las bendiciones, nos fuimos a ese festival.
“Toma, es de mi madre pero al menos servirá para cubrirte…”, le dije a esa mujer mientras le daba en sus manos, un abrigo largo café que había tomado antes. Y era verdad que relataría mucho con sus ropas oscuras, que aparte de parecer chica venida de una convención de comics… daba a ver algunas partes muy resaltantes de su cuerpo adulto.
“Gracias”, me dijo ella al tomarlo y ponérselo. Como era de mi madre y su altura no variaba mucho, le quedo perfecto.
“No te ves mal con ella, ese collar que por cierto no te había visto también te queda bien”, le dije a ella como cumplido, que me sonrió al tomar su collar morado.
“Je… este collar me lo robe hace una semana…”, presumía feliz ella.
Haciendo retroceder mi memoria, recordé el edificio incendiado y los desastres de la calle el mismo día que ella estaba en mi casa… algo me decía antes, que ella era la culpable, pero ahora sé que lo sí lo era.
Era de noche, una de esas noches frías de otoño, eso y pasando por una gran calle cubierta de arboles con hojas secas, hacían que el ambiente se tornara de una forma agradable para la estación.
Tendría mucho frío en esta situación, pero preví que al estar al lado de mujer se sentiría cálido, por lo que me lleve una camiseta azul y un pantalón de mezclilla oscuro.
Era de noche, una de esas noches frías de otoño, eso y pasando por una gran calle cubierta de arboles con hojas secas, hacían que el ambiente se tornara de una forma agradable para la estación.
Tendría mucho frío en esta situación, pero preví que al estar al lado de mujer se sentiría cálido, por lo que me lleve una camiseta azul y un pantalón de mezclilla oscuro.
“Y bueno… ¿Por qué viniste?, le pregunte para cortar ese silencio que teníamos.
La mujer me dirigió una pequeña mirada fría, pero poco después se dedico a ver las pocas estrellas pintadas en el cielo.
“Es una respuesta fácil… primero que nada tengo que cumplir la promesa que le hice a tu hermana… como segundo, me la pasaría aburrida… y como tercera… necesito algo que solo puedo encontrar aquí…”
Me quede en silencio a su respuesta, ya que no parecía mentir y algo en ella mostraba un aura totalmente diferente al que solía tener antes… como el de la vez de…
La mujer me dirigió una pequeña mirada fría, pero poco después se dedico a ver las pocas estrellas pintadas en el cielo.
“Es una respuesta fácil… primero que nada tengo que cumplir la promesa que le hice a tu hermana… como segundo, me la pasaría aburrida… y como tercera… necesito algo que solo puedo encontrar aquí…”
Me quede en silencio a su respuesta, ya que no parecía mentir y algo en ella mostraba un aura totalmente diferente al que solía tener antes… como el de la vez de…
“Mira…”, me interrumpió ella señalando algo.
A lo lejos, observamos muchas luces de diferentes colores iluminar el vecindario próximo, muchos arreglos y adornos embellecían a estos, y mucha gente rondando muy felices de asistir.
“¿Qué es lo que quieres hacer primero?”, le dije a esa mujer caballerosamente.
A lo lejos, observamos muchas luces de diferentes colores iluminar el vecindario próximo, muchos arreglos y adornos embellecían a estos, y mucha gente rondando muy felices de asistir.
“¿Qué es lo que quieres hacer primero?”, le dije a esa mujer caballerosamente.
“Eh… que tal… jugar a algo…”, me decía un poco tímida.
“OK OK, ¿a que jugamos?”, le pregunte esta vez solo para incomodarla más.
“Eso escógelo tú…”
Traspasando a la gente parada en los puestos, comenzamos a buscar algunos que tuvieran juegos, la cara de “Rubí” mostraba sorpresa y curiosidad por lo que se encontraba en el camino.
“Primera parada…”
Como primer juego, le señale un puesto de juegos donde el objetivo era capturar a un pececito con una mini red que se rompía fácilmente.
Primero fue mi turno, tome esa red y con extremo cuidado tome un pez, pero al momento en que lo levante, la red se rompió dejando escapar a esa pobre criatura.
En el turno de ella, incendió la red al tocar y sin darnos cuenta, los peces en el estanque estaban siendo cocidos con agua “mágicamente” hervida. Retrocediendo del lugar y dándole señales a ella, nos fuimos de ese puesto antes de que el dueño sospechara y no cobrar por ello.
“Segunda parada…”
Esta vez tocaba el turno de un juego más fácil. Uno donde el objetivo era meter 6 canicas en algunos hoyos con sus respectivos números, la suma de estos te diría el regalo que te tocaba.
Como no contaba con mucho dinero, decidimos repartirnos las canicas en tres para cada uno. Y logré acertar en los números 3,1 y 5, mientras que la mujer acertó en 6,6,6.
El mismo señor del puesto la observo con miedo, pero sumando nuestro puntos y llegando al total de 27, nos decidió entregar nuestro premio.
En lo que volteaba por el regalo, de los tres agujeros 6, comenzaron a salir llamas, y como el tablero estaba hecho de madera… ya sabrán el resultado… y decidimos irnos sin el premio
Esta vez tocaba el turno de un juego más fácil. Uno donde el objetivo era meter 6 canicas en algunos hoyos con sus respectivos números, la suma de estos te diría el regalo que te tocaba.
Como no contaba con mucho dinero, decidimos repartirnos las canicas en tres para cada uno. Y logré acertar en los números 3,1 y 5, mientras que la mujer acertó en 6,6,6.
El mismo señor del puesto la observo con miedo, pero sumando nuestro puntos y llegando al total de 27, nos decidió entregar nuestro premio.
En lo que volteaba por el regalo, de los tres agujeros 6, comenzaron a salir llamas, y como el tablero estaba hecho de madera… ya sabrán el resultado… y decidimos irnos sin el premio
“Tercera parada…”
Como último juego, esta vez que excluía seres vivos y madera, nos tocó jugar a un mini juego basado en el baloncesto. El objetivo era encanastar tres veces la pelota con oportunidad de tres tiros. Tarea muy sencilla al estar la canasta no muy lejos.
“Mira como se hace”
Lancé mis tres tiros uno seguido del otro, cada uno entro en la canasta y recibía las ovaciones de las personas que nos observaban.
“Tiras como niña…”
Ella imitando la forma en que encanaste, lazó sus tres balones a una velocidad impresionante y logrando pasar el aro. Lo extraño fue que cada uno de los balones al caer, regresaban con ella y esta las encanastaba de nuevo.
El público se quedó impresionado ante tal grandiosa manera de encanastar, pasaron diez minutos hasta que el dueño del juego nos corriera del lugar para dejar paso a los demás clientes.
Quise buscar otro juego para que ella se entretuviese, pero al estar cerca de tanta gente, esa mujer parecía incomodarse mucho.
“Mira como se hace”
Lancé mis tres tiros uno seguido del otro, cada uno entro en la canasta y recibía las ovaciones de las personas que nos observaban.
“Tiras como niña…”
Ella imitando la forma en que encanaste, lazó sus tres balones a una velocidad impresionante y logrando pasar el aro. Lo extraño fue que cada uno de los balones al caer, regresaban con ella y esta las encanastaba de nuevo.
El público se quedó impresionado ante tal grandiosa manera de encanastar, pasaron diez minutos hasta que el dueño del juego nos corriera del lugar para dejar paso a los demás clientes.
Quise buscar otro juego para que ella se entretuviese, pero al estar cerca de tanta gente, esa mujer parecía incomodarse mucho.
“Oye… ¿quieres comer algo?”
“Sí…”
Abriendo paso, llegamos a un puesto que recordaba por mi hermana, que vendía el mejor pan de muerto de todo ese lugar. Ese pan, era uno muy visto en estas fechas y muy rico a mi parecer.
Compré un pan para cada quién, y llegando a otro puesto, compré un poco de ponche de guayaba que caería bien con este. Buscamos un lugar para sentarnos y dimos con un pequeño jardín que me era muy muy familiar.
“Este pan está muy rico… pero odio que tengan una cruz en esta… ¿es acaso una ofensa de tu parte?”, decía esa mujer mirando con odio la cruz incrustada en el pan.
“jaja se me olvidaba lo que eras jaja…”
“Oye… te incomoda mucho este lugar, ¿porque seguimos aquí?…” la mire sorprendido por un momento al adivinar lo que sentía, “No adivine… leí tu mente”
“Es cierto…”, dije dando un pequeño sonrisa y dejando el vaso de ponche a un lado.” Había olvidado que yo sí había venido a este festival no hace mucho…”
“Sí…”
Abriendo paso, llegamos a un puesto que recordaba por mi hermana, que vendía el mejor pan de muerto de todo ese lugar. Ese pan, era uno muy visto en estas fechas y muy rico a mi parecer.
Compré un pan para cada quién, y llegando a otro puesto, compré un poco de ponche de guayaba que caería bien con este. Buscamos un lugar para sentarnos y dimos con un pequeño jardín que me era muy muy familiar.
“Este pan está muy rico… pero odio que tengan una cruz en esta… ¿es acaso una ofensa de tu parte?”, decía esa mujer mirando con odio la cruz incrustada en el pan.
“jaja se me olvidaba lo que eras jaja…”
“Oye… te incomoda mucho este lugar, ¿porque seguimos aquí?…” la mire sorprendido por un momento al adivinar lo que sentía, “No adivine… leí tu mente”
“Es cierto…”, dije dando un pequeño sonrisa y dejando el vaso de ponche a un lado.” Había olvidado que yo sí había venido a este festival no hace mucho…”
“Taiyou… este pan que me compraste está muy delicioso”
“Vamos, vamos… soy muy conocido por estos lugares y tengo dinero, claro que me van a dar el mejor que tengan”
“Mmm… bueno, si tu persona están grande como dicen, tu novio u esposa tendrá muy grandes privilegios también…”
“Claro… aunque… no creo que encuentre a alguien a mi nivel… todavía no he conocido a una chica que me guste mucho…”
“¡¡idiota!!... ¡¡idiota, idiota, idiota!!”
“Vamos… no me pegues… no sé porque te importa mucho…”
“¡¡¡IDIOTA!!!”
“OK OK, perdona, ¡¡¡perdona!!!”
“Vamos, vamos… soy muy conocido por estos lugares y tengo dinero, claro que me van a dar el mejor que tengan”
“Mmm… bueno, si tu persona están grande como dicen, tu novio u esposa tendrá muy grandes privilegios también…”
“Claro… aunque… no creo que encuentre a alguien a mi nivel… todavía no he conocido a una chica que me guste mucho…”
“¡¡idiota!!... ¡¡idiota, idiota, idiota!!”
“Vamos… no me pegues… no sé porque te importa mucho…”
“¡¡¡IDIOTA!!!”
“OK OK, perdona, ¡¡¡perdona!!!”
“Fue en este mismo lugar donde descubrí el primer indicio de que le gustaba a Bura y yo a ella… no me quiero ir de este lugar porque, aunque esté lejos de ella… esto me trae de memoria aquello a lo que me debo aferrar a esta segunda vida y no desperdiciarla…”
“je… sigues siendo un crío todavía…”
La mujer dando una sonrisa pequeña con los ojos cerrados, de su mano derecha me mostró unas flores muy reconocidas en esa festividad.
“¿Te acuerdas de lo que te dije que solo podía conseguir aquí?... bueno, es cierto, tengo prohibido permanecer en estas épocas por la felicidad que traen y por el honrar a Dios y a los muertos… este no es un lugar para aquellos seres que provocan la muerte, pero…” la mujer que me miraba con una expresión triste, de pronto comenzó a mirar al suelo y comenzó a cavar un pequeño agujero en la tierra.
“¿Pero?...”, le pregunté con mucha curiosidad acercándome a ella y a lo que estaba haciendo.
“Eso no significa que todos nosotros seamos tan malos… es solo que… somos incomprendidos y temidos… por ejemplo yo… soy esclava de esto y no tengo una salida… por lo que cumplo con mi trabajo una y otra vez… y bueno, aparte de que todavía no entro en el límite de mi toque de queda”
“Suenas muy triste al decir ello…”
“Je… es nada… ¿verdad?”
“Eso no significa que todos nosotros seamos tan malos… es solo que… somos incomprendidos y temidos… por ejemplo yo… soy esclava de esto y no tengo una salida… por lo que cumplo con mi trabajo una y otra vez… y bueno, aparte de que todavía no entro en el límite de mi toque de queda”
“Suenas muy triste al decir ello…”
“Je… es nada… ¿verdad?”
Al decir eso, en el agujero que cavaba colocó las flores que tenía y las plantó. Esas flores eran de cempasúchil, y cerca de ellas, escribió algo en un letra extraña.
“¿Y eso es para…?”
Sin dejarme continuar con la pregunta, comenzaron a aventarse cohetes al cielo y la gente comenzó a gritar emocionada por el comienzo del desfile de los muertos.
“¿Vamos a ver?”, me preguntó la mujer con un rostro algo feliz.
Sin poder preguntarle de nuevo, acepté su oferta y nos dirigimos con toda la gente a presenciar ese colorido y divertido festival.
“¿Y eso es para…?”
Sin dejarme continuar con la pregunta, comenzaron a aventarse cohetes al cielo y la gente comenzó a gritar emocionada por el comienzo del desfile de los muertos.
“¿Vamos a ver?”, me preguntó la mujer con un rostro algo feliz.
Sin poder preguntarle de nuevo, acepté su oferta y nos dirigimos con toda la gente a presenciar ese colorido y divertido festival.
“… Es para la persona que ame, ¿verdad, Taiyou?... es para que puedas descansar…”
No hay comentarios:
Publicar un comentario