DÍA 296
“Jajajaja… ¿Qué siempre te gusta estar aquí?”
“¿Me conoces?”
“Claro… tú eres Taiyou Kagami, te conozco de hace mucho tiempo”
“Mmm… me perdonarás, pero no te recuerdo…”
“Taiyou... sabes que no me gustan esos juegos…”
“¿Eh?... perdona jajajaja perdona perdona en serio… solo quería meterte un susto por abandonarme ésta mañana en pleno partido de futbol”
“Ya te dije que me necesitaban en la casa… pero bueno… dejemos a un lado esto y vayamos a dar una vuelta, ¿va?”
¿Por qué no puedo dejar de pensar en ella?...
Sí, ella fue mi mejor amiga en el pasado, la persona con la que podía pedirle cualquier favor y ella acudía a hacerlo sin problema… pero eso quedo atrás… no creo ni que me recuerde en donde esta… aparte, estoy ocupado trabajando, es mejor que me ponga a concentrar en ello o voy a decepcionar a mi jefe.
Aunque diga eso… me cuesta dejar de pensar en el pasado…
“Oye, disculpa en molestar… ¿pero me puedo quedar a dormir hoy en tu casa?
“Claro, Taiyou… no tienes porque pedirme favores, solo dímelo y sabes que lo haré…”
Nunca podía ganarle a esa sonrisa… esa chica tenía el poder de hacerme doblegar con solo sacar esa hermosa sonrisa radiante.
Recuerdo la primera vez que lo hizo… me encontraba solo en el parque de mi casa, eso fue hace tiempo… era joven y despreocupado con lo que pasaba a mi alrededor.
Era casi noche, me había fugado de casa por los problemas que habían en esta… estaba triste, molesto y cansado de lo referente a la enfermedad de mi hermana… fue ahí cuando ella apareció paseando por el parque.
“Oye, cada vez que me doy un paseo por aquí, siempre te encuentro… te gusta mucho este lugar, ¿verdad? Jeje”
“¿Y que si es así?”
No tenía ganas de platicar, solo quería mantenerme con mis pensamiento y listo, pero esa joven molestosa… no se iba del lugar, por más que le mandaba indirectas.
“Disculpa… no quiero hablar, así que por favor si puedes…”
“Ok, perdona en haberte molestado… pero déjame decirte algo… si tienes ganas de hablar con alguien, no importa el tema… si te sientes fatigado de algo, siempre puedes acudir conmigo… es lo menos que puedo dar por seguir viva… créeme, comprendo muy bien como es estar a la deriva de pensamiento suicidas u homicidas… pero estando cerca de la muerte, es cuando comienzas a recobrar la cordura… y no quiero que eso pase contigo, ¿vale?”
Le vi al rostro por primera vez, tal vez fue mi imaginación, pero alrededor de ella… mientras me sonreía con fuerzas, podía notar un aura blanca cubriéndola.
Mi cuerpo se sintió cálido, como hacía tiempo que no lo tenía.
Yéndose sin más, se despidió de mí y se fue del parque, dejándome todavía asombrado.
Mis preocupaciones bajaron después de eso, me concentraba más en querer poder verle de nuevo y mantener una conversación sana con ella… más cada vez que le veía, me escondía para que no me viese.
Cada noche en el parque, podía contemplar a una hermosa chica paseando felizmente a pesar de la oscuridad del sitio.
Pasaron varios días hasta que volvimos a tener una conversación, ese día estaba pensado en retirarme… pero ella corrió hacia donde yo estaba y me tomo de la mano mientras se carcajeaba.
“Jajaja por fin te tengo…”
“¿Ya me habías visto?”
“Claro… todos los días…”
Esa chica era brillante… siempre terminaba por iluminarme en cada tema que le ponía. Siempre estaba feliz, y su compañía me era grata, así que desde ese día comencé a verla continuamente.
Platicamos de muchas cosas, buenas, malas… más ella nunca se cansaba de escucharme y yo… me acostumbre a su aura tan positivo.
Nos volvimos mejores amigos… tal vez con el tiempo hubiéramos sido más… el sentimiento ahí estaba, las ganas también, y se hacía notar cada vez que chocaban esos bellos ojos cual color miel, con los míos…
“Taiyou, discúlpame mucho… pero tengo que ir con mi familia…”
“No quiero que te mudes… por favor… no te vayas…”
“Yo tampoco quiero Taiyou, pero vamos… cada uno tiene que estar con quién pertenece… no quiero traicionar a mi familia…”
Con su sonrisa termino convenciéndome una vez más, era lo mejor para ambos y no ocasionar un ruptura… donde un amor pudo haberse realizado.
Me despedí de ella con la frente en alto y una gran sonrisa, ya había cambiado gracias a ella… y le agradecía mucho, que le hice prometer que nunca, nunca… olvidaría sus palabras.
Así fue, tomando como consejo de vida aquellas lecciones que me había dado, que termine avanzando para mejorar.
Conocí más personas, a ellas les compartí lo que había ganado. Si era muy cierto que perdí el primer amor, fui recompensado con un segundo y tercer amor.
Acabe mis estudios perfectamente y conseguí un muy buen empleo, yo era muy feliz y sentía que nada malo iba a pasar.
La ley de Murphy, tan conocida en las caricaturas…. Pero también tan conocida en la realidad…
Llego el día en mi hermana murió… claro que me puse triste por su partida, más lo único que se podía hacer, era seguir adelante… cosa que mis padres no entendieron.
Las peleas volvieron a la casa, ahora mucho más fuertes que antes… mis padres ya no poseían cordura, solo peleaban por pelearse… intentando llenar el vacío que dejo mi hermana.
Con las palabras correctas en mi boca, intente pararlos y hacerlos razonar… más… las palabras que son correctas para unos… no tiene porque serlo para los demás.
Poco a poco me di cuenta de ello… aquellas personas con las que había compartido mi forma de pensar… no las tomaban en cuenta, más bien como un reto, caían en ello y me lo hacían ver en la cara.
No podía creerlo… y la verdad no quería creerlo… ¿Por qué esa chica nunca experimento esto… y porque yo sí?... ¿por qué?... si hice todo lo que ella me dije, le hice caso, actué como ella… ¿Por qué yo?
“¡¡Taiyou!!, por favor sal de tu cuarto…”
“¿Por qué debería?... no tengo nada afuera…”
“Taiyou… no estés triste por la muerte de tu hermana… debes seguir para poder…”
“¡¡No me vengas con gilipolleses!!...”
Ese día, en el que ella se preocupo por ir a mi casa,... fue un mal día, era el día donde todo la negatividad que había aguantado… había explotado.
Le dije las verdades… le dije de todo, hasta lo que no… ella quiso tranquilizarme… más lo único que consiguió fue que la sacara de mi cuarto a la fuerza para volver a encerrarme y estar solo.
Me moría al escucharla llorar… sentía como la poca alma que me quedaba era rasgada… produciéndome un fuerte dolor… incluso con mayor intensidad, que el dolor de perder a mi hermana.
Lamento haberles dicho eso, lamento mucho no haberme disculpado y decirle lo que en verdad sentía… si era necesario, tomarla fuertemente de sus brazos y mirarle directo a sus ojos, confesándole el amor que sentía por ella y la soledad que tenía sino estaba junto a ella… quería besarla… sentir sus labios y hacer un sueño realidad… más… las fuerzas necesarias para actuar… no me llegaron…
Después de que ella partiera… una vez más comprendí el valor de las cosas que me rodeaban… quería regresar el tiempo para arreglar las cosas… más esa oportunidad nunca me llegaría… nunca más…
Días después… me entere de que ella había fallecido por una extraña enfermedad… eso me hizo recordar que ya lo había mencionado antes… demostrando una vez más, que no importa el esfuerzo… en cualquier segundo puedes irte al fondo del abismo…
Pero si decía eso… ¿que no sería una misma ironía?... ¿qué era lo que en verdad quería?...
¿Quedarme sin hacer algo porque no valdría la pena al final… o dar lo mejor de mí, antes de que se extinguiera mi vida?...
Ahora mismo estoy en un estado de zombie, por esa tan gran discusión que tengo en mi mente sobre lo que debería de hacer… termine haciendo que mi cuerpo se moviera y al menos entretenerme con algo hasta que llegara a una conclusión…
Quiero pensar, no quiero pensar… una batalla siempre existirá para nosotros… ya quiero terminar con esto… una señal que me diga… cual es el motivo de seguir viviendo…
Agotado físicamente de un arduo trabajo en la calle, y psicológicamente por mis pensamientos, llego a mi departamento para descansar… y esperar una vez más, que el próximo repetitivo y aburrido día llegara.
“Abre tus ojos, Taiyou… vamos, ábrelos…”
Haciendo caso omiso a la dulce voz que se dirigía a mí, abro lentamente mis ojos para observar que ya no me encuentro en mi cuarto…
Era hermoso… un gran jardín verde, lleno de arboles en buen estado y diferentes plantas adornando el lugar… acompañado por un brillante sol. Veo que me encuentro sentado en una banca blanca, más lo que en realidad llama mi atención, es la persona que me acompaña.
“Hola Taiyou… que bueno es ver que estas bien jeje”, me dijo aquella chica con una gran sonrisa cálida adornando su rostro.
Con estar a su lado de nuevo, sentía como mis preocupaciones se desvanecían… a la vez que sentía como mi pobre corazón oxidado volvía a trabajar. Una segunda oportunidad se me había presentado…
“Oye, Taiyou… te extrañe…”
“Yo también te extrañe mucho…”, le decía muy feliz a esa chica sin dejar de verla.
“Taiyou… ¿te gusto, verdad?”, pregunto sonrojándose.
“Sí… siempre he estado enamorado de ti…”
“Entonces… ¿te quedarías conmigo siempre?”
Estirándome su mano, ella cerró los ojos y esbozo una pequeña sonrisa de confianza, esperando mi respuesta paciente.
“Vamos, Taiyou… aquí todos estamos en paz siempre…”
Señalándome a lo lejos, podía observar a varias personas… sonriendo felizmente, jugando entre ellas… no se les veía ni una sola pizca de negatividad en sus cuerpos.
Era un paraíso donde estaba, no cabía duda... estaba en el mejor lugar posible para evadir los problemas…
“Vamos, Taiyou…”
Nervioso, miraba a aquella chica que seguía sonriéndome, esperando que estrujara su mano. Moví mi mano hacia ella, podía sentir como si cada milímetro para llegar a su mano, me tardaba horas y presión comenzaba a invadir mi cuerpo.
Ya no me importaba… yo solo tenía, yo solo tenía…
“¡¡Taiyou, despierta!!”
“Aaah, afff… uf… uf… no quiero… no quiero…”
“Taiyou, que bueno que despertaste… me estabas asustando con tus ruidos… por favor ya no lo…”
“No quiero, Ruka… no quiero tomar su mano… gracias… muchas gracias por sacarme de allí… no quiero tomar su mano… snif… snif… no la quiero… no quiero traicionar a mi familia… no quiero, Ruka…”
“No te preocupes Taiyou… solo fue una pesadilla… solo eso…”
Tome conciencia después… cuando ya había vuelto mi mente, me encontraba en mi oscuro cuarto, sobre la cama… llorando y siendo abrazado muy fuerte por mi prima que estaba muy preocupada por cómo me comportaba.
Ese sueño no era mío… nunca lo ha sido y nunca espero que lo sea…
Estaba muy agradecido con ella… quién sabe qué hubiera ocurrido… si de no ser despertado por Haruka… hubiera aceptado tomar la mano de aquella chica que me era familiar…
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