DÍA 331-332
“¿Muy bien, que les parece esa idea?”
“Suena bien… así tendríamos el cuarto de Haruka…”
“¡¡Me llamo Ruka!!”
“Cálmense un poco… como sea, ese es un muy buen punto, para así dejar que Ryou no te moleste mientras duermes…”
“Jeje eso me sería algo de ayuda…”
“Entonces está decidido… haremos un segundo piso para nuestra casa…”
Son todavía las vacaciones de verano… Haruka quién se mudo a vivir con nosotros no ha sido más que una carga (no importante) para la familia.
“Haruka, sacas tu ropa sucia rápido para que mi madre la lave…”
“Ok…”
“Haruka, limpia tu cuarto… así de una vez sacas la ropa sucia, dos pájaros de un tiro…”
“Ok…”
“Haruka, ya vamos a comer, saca la ropa antes”
“Ok…”
“¡¡Haruka, ¿Por qué comes en el cuarto y por qué no has sacado la ropa?!!”
“Ok…”
“¡¡No me vengas con un OK!!…¡¡ en serio ayuda en algo…!!”
“No hay malos alumnos, solo hay malos maestros”… ¿pero qué clase de maestro tuvo esta chica para ser así de irresponsable?
a) A) Sus padres: la verdad no me la creo, ellos eran muy responsables.
b) B) El abuelo: De esto sí me lo creo, no es por culpa de mi abuelo, pero consentía demasiado a Haruka… sería normal que ya estuviera acostumbrada a que otras personas hicieran lo que ella debería de hacer.
c) C) La consola de videojuegos que me regalo… que al encontrar una forma de meterle más juegos, me lo ha arrebatado… eso explicaría porque que ignora lo que le digo, que no salga de su cuarto y que no se enoje cada vez que le llame “Haruka”.
Ok, me quedo con la C…
Su estancia aquí, la obligo a dormir con mi hermana Ryou por todos estos días y ella se molesta un poco porque siempre Ryou trata de jugar a todas horas con ella.
El interés de mi madre, hizo que democráticamente, resolviéramos ese problema… y nuestra elección por decisión unánime, fue construir un segundo piso.
Mi padre se hizo a cargo para contratar y pagar a los trabajadores que no tardaron más de un mes en terminarlo.
Este día, el segundo piso ya está acabado, y como hay mucho espacio solo arriba… hoy también escogeré en que habitación dormirme.
Yo ya tenía en mente de cuál se trataría… y esa era el cuarto más cercano a las escaleras, el que tenía más espacio y una ventana que daba una vista hacia la calle.
Si no calculaba mal, en época de frío el sol entraría por la ventana para darme un buen inicio de día y me dejaría observar un gran panorama en la noche.
“Madre, yo quiero este cuarto…”, le dije para aclarar cuál sería el mío.
Mi madre me sonrió y me dio el permiso para tomarlo.
“Mañana mismo que pintemos… sacas tus cosas del cuarto y te los traes aquí…”, me decía mi madre con una sonrisa.
Ese día me fui a acostar temprano, ya que muy temprano en la mañana siguiente, tendría que levantarme a preparar las cosas para mi transferencia y para pintar el segundo piso.
“Oye… me dijo tu madre que durmiera por última vez con alguien, SOLO por hoy contigo…”, me dijo una chica tímida que se paro afuera de mi actual cuarto.
Su rostro expresaba enojo por tener que pedir mi permiso y vergüenza por rebajarse a hacerlo. Le di una sonrisa y me acerque a ella para cargar la bolsa de dormir que tenía en las manos.
“Muy bien… con tal de que sea solo esta noche… pasa”
A un lado de mi cama, coloque la bolsa de dormir y me acosté en esta esperando que ya llegara el otro día.
“¿Por qué te duermes ahí?... se supone que yo…”, me decía confundida por mi acción.
“No te preocupes…”, le dije interrumpiéndola, “Al igual que mis padres dejaron que Ryou durmiera sola para que se acostumbrara… tú igual ya vas a dormir sola en una cama, así que quédate por hoy en mi cama…”
“Mmm… ¿por qué te portas tan bien conmigo?”, me dijo ella mientras sospechaba.
“Es solo por hoy… aparte, ya mañana tendré un nuevo cuarto…”
Diciendo eso, me concentré en cerrar los ojos y poner mi mente en blanco para dormir y descansar.
“Bu-buenas noches, Taiyou…”
“Buenas noches, Haruka…”
El próximo día, me levante con mucha flojera a las siete de la mañana, todo eso porque la señorita ronquido no paro en toda la noche. Intente despertarla para que se callara o por lo menos le bajara el volumen, pero hasta podía encajarle un cuchillo en el corazón y ella seguiría igual.
Empecé a acomodar mis cosas para el traslado y después salí del cuarto para despertar a mi padre para que empezáramos a pintar.
Mi padre ya me esperaba en el sillón, al verme, me dio una seña para que lo siguiera al patio trasero por la pintura y las brochas.
Subiendo al segundo piso con las cosas, mi madre nos alcanzó y nos empezó a ayudar, pero primero que nada, nos repartimos el trabajo.
Mi deber era pintar mi cuarto, el de mi padre pintar y arreglar el baño, y el de mi madre pintar el último cuarto del piso…
Tenía en mente pintarlo de color verde oscuro para que el sol al entrar por la ventana, no se “chupara” el color. El segundo motivo de esto, era porque ese color me traía mucha calma cada vez que le veía.
No tarde mucho en acabarlo de pintar, así que fui a ayudar a mis padres en acabar con lo suyo. Tardamos alrededor de dos horas en acabar de pintar, y ahora tocaba lo pesado, que eran subir los muebles necesarios.
Armamos y acomodamos las camas que previamente habían comprado mis padres, subimos los muebles de mi cuarto (próximamente se convertiría en un cuarto de visitas) y colocamos los colchones. Las cosas del bañó después serían puestas por otro trabajador, así que ese lo dejamos así.
Baje a mi viejo cuarto por mis cosas para llevarlas al nuevo y me encontré con la cama vacía. Voltee por todas partes y no encontré a la chica que solo hace unos minutos se encontraba ahí.
Ignoré eso y subí las escaleras con mis cosas. Al llegar al cuarto, encontré a la chica que estaba buscando, todavía en su pijama azul observando muy curiosa donde estaba.
“Hola Taiyou… este cuarto está muy grande, ¿verdad?”, me preguntaba Haruka con una sonrisa la ver ese cuarto. “Pero tengo una duda… ¿cómo sabías que el verde era mi color favorito?…”
“Oye… este es mi cuarto, lo escogí desde ayer…”, le respondí.
Haruka no me respondió con palabras, sino señalo a mi madre.
“Vamos, Taiyou… deja que Ruka se acostumbre a su cuarto…”
Esas palabras ya decían todo… mi madre para nada recordó mis palabras del día anterior… solo contesto por hacerlo.
Regrese al cuarto y le pedí por las buenas a Haruka que me cambiara el cuarto, ella se negó y tuve que intentar sacarla por las malas. Se resistió mucho, era más fuerte de lo que esperaba pero ya faltaba poco para ganar el cuarto.
Me detuve en el último instante, ya que ella me abrazo con fuerza.
“Este es mi cuarto… pero puedes quedarte TEMPORALMENTE…”, le dije mientras salía del cuarto.
Ella cantó la victoria y se puso con una despierta Ryou a jugar en su nuevo cuarto, por única ocasión voluntaria por parte de ella.
“Todavía sigo dejándome llevar… bueno… al menos me tengo el PSP para entretenerme un rato… qué bueno que lo tome de último instante, sino ella no me lo hubiera prestado…”, dije mientras sacaba el PSP de mi bolsillo y llevaba mis cosas al cuarto de lado.
“Mmm… no está tan mal… está un poco oscuro… pero eso también me tranquiliza un poco… aparte… ventaja es que el sol le tocara a ella… será algo bueno para que se levante temprano…”
El interés de mi madre, hizo que democráticamente, resolviéramos ese problema… y nuestra elección por decisión unánime, fue construir un segundo piso.
Mi padre se hizo a cargo para contratar y pagar a los trabajadores que no tardaron más de un mes en terminarlo.
Este día, el segundo piso ya está acabado, y como hay mucho espacio solo arriba… hoy también escogeré en que habitación dormirme.
Yo ya tenía en mente de cuál se trataría… y esa era el cuarto más cercano a las escaleras, el que tenía más espacio y una ventana que daba una vista hacia la calle.
Si no calculaba mal, en época de frío el sol entraría por la ventana para darme un buen inicio de día y me dejaría observar un gran panorama en la noche.
“Madre, yo quiero este cuarto…”, le dije para aclarar cuál sería el mío.
Mi madre me sonrió y me dio el permiso para tomarlo.
“Mañana mismo que pintemos… sacas tus cosas del cuarto y te los traes aquí…”, me decía mi madre con una sonrisa.
Ese día me fui a acostar temprano, ya que muy temprano en la mañana siguiente, tendría que levantarme a preparar las cosas para mi transferencia y para pintar el segundo piso.
“Oye… me dijo tu madre que durmiera por última vez con alguien, SOLO por hoy contigo…”, me dijo una chica tímida que se paro afuera de mi actual cuarto.
Su rostro expresaba enojo por tener que pedir mi permiso y vergüenza por rebajarse a hacerlo. Le di una sonrisa y me acerque a ella para cargar la bolsa de dormir que tenía en las manos.
“Muy bien… con tal de que sea solo esta noche… pasa”
A un lado de mi cama, coloque la bolsa de dormir y me acosté en esta esperando que ya llegara el otro día.
“¿Por qué te duermes ahí?... se supone que yo…”, me decía confundida por mi acción.
“No te preocupes…”, le dije interrumpiéndola, “Al igual que mis padres dejaron que Ryou durmiera sola para que se acostumbrara… tú igual ya vas a dormir sola en una cama, así que quédate por hoy en mi cama…”
“Mmm… ¿por qué te portas tan bien conmigo?”, me dijo ella mientras sospechaba.
“Es solo por hoy… aparte, ya mañana tendré un nuevo cuarto…”
Diciendo eso, me concentré en cerrar los ojos y poner mi mente en blanco para dormir y descansar.
“Bu-buenas noches, Taiyou…”
“Buenas noches, Haruka…”
El próximo día, me levante con mucha flojera a las siete de la mañana, todo eso porque la señorita ronquido no paro en toda la noche. Intente despertarla para que se callara o por lo menos le bajara el volumen, pero hasta podía encajarle un cuchillo en el corazón y ella seguiría igual.
Empecé a acomodar mis cosas para el traslado y después salí del cuarto para despertar a mi padre para que empezáramos a pintar.
Mi padre ya me esperaba en el sillón, al verme, me dio una seña para que lo siguiera al patio trasero por la pintura y las brochas.
Subiendo al segundo piso con las cosas, mi madre nos alcanzó y nos empezó a ayudar, pero primero que nada, nos repartimos el trabajo.
Mi deber era pintar mi cuarto, el de mi padre pintar y arreglar el baño, y el de mi madre pintar el último cuarto del piso…
Tenía en mente pintarlo de color verde oscuro para que el sol al entrar por la ventana, no se “chupara” el color. El segundo motivo de esto, era porque ese color me traía mucha calma cada vez que le veía.
No tarde mucho en acabarlo de pintar, así que fui a ayudar a mis padres en acabar con lo suyo. Tardamos alrededor de dos horas en acabar de pintar, y ahora tocaba lo pesado, que eran subir los muebles necesarios.
Armamos y acomodamos las camas que previamente habían comprado mis padres, subimos los muebles de mi cuarto (próximamente se convertiría en un cuarto de visitas) y colocamos los colchones. Las cosas del bañó después serían puestas por otro trabajador, así que ese lo dejamos así.
Baje a mi viejo cuarto por mis cosas para llevarlas al nuevo y me encontré con la cama vacía. Voltee por todas partes y no encontré a la chica que solo hace unos minutos se encontraba ahí.
Ignoré eso y subí las escaleras con mis cosas. Al llegar al cuarto, encontré a la chica que estaba buscando, todavía en su pijama azul observando muy curiosa donde estaba.
“Hola Taiyou… este cuarto está muy grande, ¿verdad?”, me preguntaba Haruka con una sonrisa la ver ese cuarto. “Pero tengo una duda… ¿cómo sabías que el verde era mi color favorito?…”
“Oye… este es mi cuarto, lo escogí desde ayer…”, le respondí.
Haruka no me respondió con palabras, sino señalo a mi madre.
“Vamos, Taiyou… deja que Ruka se acostumbre a su cuarto…”
Esas palabras ya decían todo… mi madre para nada recordó mis palabras del día anterior… solo contesto por hacerlo.
Regrese al cuarto y le pedí por las buenas a Haruka que me cambiara el cuarto, ella se negó y tuve que intentar sacarla por las malas. Se resistió mucho, era más fuerte de lo que esperaba pero ya faltaba poco para ganar el cuarto.
Me detuve en el último instante, ya que ella me abrazo con fuerza.
“Este es mi cuarto… pero puedes quedarte TEMPORALMENTE…”, le dije mientras salía del cuarto.
Ella cantó la victoria y se puso con una despierta Ryou a jugar en su nuevo cuarto, por única ocasión voluntaria por parte de ella.
“Todavía sigo dejándome llevar… bueno… al menos me tengo el PSP para entretenerme un rato… qué bueno que lo tome de último instante, sino ella no me lo hubiera prestado…”, dije mientras sacaba el PSP de mi bolsillo y llevaba mis cosas al cuarto de lado.
“Mmm… no está tan mal… está un poco oscuro… pero eso también me tranquiliza un poco… aparte… ventaja es que el sol le tocara a ella… será algo bueno para que se levante temprano…”
En el siguiente día, una acción de Haruka llamó mi atención…
“Haruka… ¿por qué le pones una cortina negra a la ventana?...”
“Haruka… ¿por qué le pones una cortina negra a la ventana?...”
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