lunes, 11 de julio de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 15/??


DÍA 414-415



“Que buen clima hace hoy, ¿verdad?”, me repetía ese señor, esperando una respuesta de mi parte.

“Sí, sí… hace un buen clima… aunque prefiero los días fríos…”


Ese adulto, aunque no le mirase a los ojos, sentía como me miraba fijamente y hacía que un escalofrío recorriera mi espalda. No podía caber duda, ese tipo tiene la misma presencia de aquella mujer.

Intente zafarme de él, pero sus conversaciones aleatorias de señor adulto me obligaba a quedarme ahí y no llamar su atención.

¿Qué tal si se trataba de un amigo de esa mujer?... no habría problema y hasta le podía sacar información… ¿pero y si no lo fuera?...

Ese tipo colmaba mi paciencia por cada segundo que transcurría…

“Jeje… eres un tipo muy desconfiado… ¿por qué?”, preguntaba ese señor interesado, quitando la presión de su mirada.

“Disculpe señor… ¿pero eso no es algo privado?”, le respondí con la mayor hostilidad que tenía al momento para que se alejara de mi.

“Jajaja discúlpeme, no era mi intención…”, decía el señor carcajeándose y tosiendo al último, “Pero… pensé que a ustedes los humanos les vendría bien la imagen de un señor anciano… que brinda confianza, amabilidad y sabiduría… pero no te preocupes, solo vengo a hacer una entrega…”

¿Humanos?... solo alguien que se creyera superior diría eso… pero lo que en realidad llamó mi atención fue lo de la “entrega”.

“Taiyou Kagami… esto es para ti…”

Tomando algo dentro de su enorme abrigo café, me entrego a la mano lo que era un paquete forrado de un papel blanco. Era rectangular, no tan angosto y no pesaba mucho, lo sacudí por un rato pero no escuche algún ruido, era en su totalidad solido.

“Disculpe que pregunte… ¿pero como sabe mi nombre y quién envió esto?”, le pregunte seriamente al señor que me dedicó una sonrisa de confianza.

“Yo solo hago entregas, ese es todo mi trabajo…”

Así como llego, se fue en un abrir y cerrar de ojos junto con el mal sentimiento que tenía.
Observé con curiosidad ese regalo y me hacía preguntas sobre quién lo había entregado o qué era lo que había adentro.

Mi celular comenzó a sonar, lo tome y me di cuenta de que el tiempo había pasado volando… ¡ya habían pasado alrededor de dos horas y media!. Con mucha prisa y con mi hambre de vuelta, corrí sin pensar de vuelta a mi casa con ese paquete en mis manos.

“Mierda, este claramente no es mi día…”, me quejaba en el camino en voz baja.

Llegué a casa y para mí suerte, la comida acababa de estar hecha. Al sentarme en la mesa, no tarde más de cinco minutos en devorar lo que había y ya sentía como esa hambre comenzaba a desaparecer poco a poco.

Una preocupación menos… aun quedaba otra…

Agradeciendo por la comida y fastidiando un poco a Haruka como venganza, subí a mi cuarto y cerré con llave este, saque el paquete de entre mi ropa y rompí sin cuidado el envoltorio de este.

“Es un libro…”

De portada se podía apreciar un gran círculo de hechizo de tinta amarilla que veía constantemente en juegos, series o revistas, sobre la pasta del libro que parecía de cuero.

Abrí despacio el libro para checar el contenido, las primeras hojas estaban limpias (sí se les podía decir así)… podía sentir claramente al pasar esas hojas amarillas secas, un extraño sentimiento que me rodeaba.
En la octava hoja, observe que empezaban a verse figuras parecidas a letras, supuse que tal vez fuera algún idioma extranjero, por lo que cheque las demás hojas, y con el mismo resultado, aventé el libro en la cama y me recosté boca arriba en esta.

Tal vez esa mujer conozca ese lenguaje, pero por mala suerte, ella no estaría de vuelta por un largo rato y no conocía a otra persona de “ese” tipo…
Bueno, ese hombre que me lo entrego… tal vez sepa… pero era estúpido pensar en eso, ya me imaginaba cual sería su repuesta…

“Entregar es mi trabajo, solo eso…”

Tomp!!

Regresando al mundo real, no me había dado cuenta que el libro se había caído al suelo, pero yo no lo había tocado y no había algo cerca que pudiese hacer eso.

Me agache y recogí el libro, una vez más observe la portada por un momento y abrí el libro con la idea de que tal vez pudiera descifrar alguna palabra, o al menos de que idioma se trataba. Esta vez, después de las páginas vacías, me encontré con las letras 100% al español. Revise todas las hojas sorprendido y éstas podía leerlas.

No me lo podía creer o más bien quería creer que era el cansancio acumulado del día lo que me hacía imaginar ver cosas… pero observando de nuevo el contenido del libro, me seguía siendo legible.

Habían dos opciones en mi cabeza… una, que yo haya adquirido poderes para cambiar o conocer ese lenguaje… o dos, que ese libro se adaptara al lenguaje que yo conozco…

Sin pensarlo más, tome el libro con ambas manos y me puse a leer desde el comienzo… otra vez, algo extraña sentía mientras mantenía el contacto… no era molesto, pero sí llamaba mi atención por el solo hecho de sentirlo…



“Disculpa, pensé que nuestro acuerdo había finalizado… te desapareciste después…”

“Tenía otras cosas que hacer, pero vamos… ya se está acercando la hora…”

“Aún no sé porque te esperas tanto para ello…”

“Ya te lo dije una vez y te lo repetiré, necesito de alguien para llevarlo a cabo…”
 


… Empezó como un día normal… un día como cualquier otro… pero nunca olvidaré por una sola razón… porque fue tan diferente al final…


Mis hermanos me levantaron temprano ese día, recuerdo haber despertado enojado por no haber descansado la anterior noche por muchos extraños ruidos cerca de mi cuarto. Por alguna razón, escuchaba sollozos por parte de ellos mientras trataban de levantarme con fuerza y lograr que me tumbaran de la cama.

Solté un grito de dolor y de enojo ante esa acción, por dejarme caer tan fuerte aun cuando les había pedido que me dejaran dormir… me había dolido que sentía como si los músculos de mis brazos se estuvieran rasgando y quemándome… cuando me di cuenta, no estaba adolorido por caerme de la cama… sino porque había caído sobre algo ardiendo.
Mi hermano mayor, el que parecía más preocupado, se acercó a mí y me cargó en un instante, pedía a desesperación que fuese lo que fuese, no abriera los ojos.

Era un niño todavía, y si no fue por eso, es porque los humanos siempre tenemos la necesidad de curiosear o de hacer lo contrario que nos digan. Abrí mis ojos atentamente y contemple un escenario que nunca hubiera pensado que pasaría en este lugar… en este lugar pacífico que se podría comparar ahora a un infierno.
Todo el lugar se encontraba envuelto en llamas, muchas partes del lugar eran de madera, por lo que la expansión del fuego era increíblemente rápida y fuerte. Muchas partes de nuestro hogar estaban derrumbadas, la mayoría de los cuadros que adornaban la casa, estaban en el poco suelo que quedaba.

La curiosidad se acabo, cerré con fuerza mis ojos deseando que todo fuese una pesadilla al ver tan terrible escenario.
De pronto, sentí como una fuerza me lanzaba hacia al frente y comencé a dejar de sentir la presencia de mi hermano al oír como gritaba de dolor.

Con miedo abrí los ojos y observé como mi hermano había caído en un gran agujero y se estaba sosteniendo con solo una mano. Mi otro hermano, el que le proseguía, me pidió que me fuese rápido del lugar a cuidar mis otros hermanos, el se encargaría de ayudarlo.

Casi llorando le asentí y corrí con fuerzas a la puerta que no estaba tan lejos, deseando que mis hermanos no tardaran en salir ni que el suelo por donde pasara tuviera más grietas en donde caer.
Salí a salvo de la casa, observe a algunos de mis hermanos cubiertos de polvo abrazándose de miedo mientras veían el que era nuestro hogar. Pasaron no más de cinco minutos y lo peor pasó.

El techo del lugar comenzó a derrumbarse al estar las estructuras debilitadas por el incendio, haciendo esto que las esperanzas de que mis hermanos salieran con vida fueran muy pero muy pocas.

Comencé a gritar y a llorar confundido todavía por lo que pasaba, maldecía al que comenzó todo esto y golpee el suelo en el que estaba hasta que no me quedaron fuerzas. Mi hermana mayor enojada también por la situación, se acercó a mí y me dio un fuerte golpe para que reaccionara, todo esto con el motivo de no entristecer a nuestros hermanos más pequeños.

Después de que llegaran los bomberos, se descubrieron los cuerpos calcinados de algunos miembros de nuestra familia pero la causa por la que se provoco el incendio no se encontró.
Primero fuimos trasladados a un hospital para que nos revisaran, después, a diferentes rumbos.

Muchas personas consientes del suceso, comenzaron a adoptar a algunos de nuestros hermanos y llevarlos a un lugar nuevo que podrían llamar hogar. Los últimos en quedar fuimos yo, mi hermana mayor y un hermano que tenía alrededor de dos años.

Nosotros tres íbamos a dar con una familia conocida por nuestros padres, un buen señor que era mejor amigo de nuestro padre y lo podíamos considerar como un tío. Ese señor iba a llegar un poco tarde por nosotros ya que comenzó a testificar con la policía los sucesos del incendio.
Era de noche y no faltaba mucho para que nuestro tío llegara… no era por ser mal agradecido de tener personas que nos quisieran, pero yo no quería formar parte de otra familia que no fuera la mía.

Tomé unos pocos alimentos, un poco de la ropa que había y me despedí de mi hermana y hermano que me veían un poco tristes. Comencé a tener remordimientos de que si lo que hacía estaba mal, pero una sonrisa de confianza de mi hermana hizo que estuviera decidido en mi elección.

“Cuídate mucho allá afuera y asegúrame… que nos encontraremos una vez más, ¿vale?”, fueron sus últimas palabras, palabras que siempre recordé y recordaré.

Vague por el frío y solitario mundo por un largo tiempo, llegando a pueblos y pequeñas ciudades pidiendo comida y agua para vivir. Mayoría de los casos estuve al bordo de la muerte por cansancio extremo y hambre, pero algunas personas me observaban y daban un poco de ayuda para mantener viva mi llama.

Un día… comenzó a llover sin parar, parecía como si una tormenta hubiera llegado a azotar el lugar donde estaba, por mala suerte mía, estaba lejos de algún pueblo o casa a la vista. Me refugié con mucho cuidado en una pequeña cueva que encontré en lo que la lluvia paraba.
Dentro, me quité las ropas que llevaba para dejarlas secar y no ganar un resfriado que me vendría muy mal en mi estado actual. Sentado observando la lluvia, comencé a pensar en que era lo que estarían haciendo mis hermanos en aquel momento. Los imaginaba felices jugando con sus nuevas familias, agradecidos por lo que recibían y algunas veces tristes por recordar ese día infernal.

Como me hubiera venido bien el llorar, pero no tenía las fuerzas para hacerlo... ya estaba muy cansado... y no quería que mi vida siguiera por ese camino de trotamundos.

Detrás de mí, un escalofrío recorrió mi cuerpo paralizándolo, y un sentimiento de que alguien me observaba le venía acompañado. El frío de mi cuerpo aumento hasta dejarme en el suelo, para después de forma extraña, empezar a sentir como subía la temperatura.

Voltee hacia atrás un poco indeciso, pero alcance a observar perfectamente a un sujeto con pelo largo sentado al lado mío.

Una gran capa alcanzaba a cubrir su rostro y cuerpo, dejando ver solo un bulto a la vista a la altura del pecho, podía definir claramente que se trataba de una mujer…

¿Ella ya estaba aquí desde que llegue?... no era factible… me asegure de revisar antes de que no hubiera algún animal salvaje… ¿Cómo había llegado hasta aquí, y más aun si yo estaba observando la entrada?...



“¿Qué pasa aquí?”, me dije al observar las próximas hojas del libro.

Llegando al clímax de la historia, tenía que haberme encontrado con que las siguientes hojas contaban sucesos muy diferentes a lo que trataba la historia donde me quedé. En medio de estas hojas, podía ver claramente restos de hojas… restos que parecían haber sido las sobrantes de hojas arrancadas.

Maldecía de momento, ya que la continuación de la historia no parecía estar en aquél libro, como si alguien las hubiera arrancado a propósito para que no me diera cuenta de lo que paso en el encuentro del protagonista y esa mujer.
Sin pensarlo mucho, deduje que esa mujer… era la misma que la mía al releer de nuevo lo sentido por el protagonista. Concordaban perfectamente a lo que me había sucedido… ¿o era a lo que se refería la sombra de mi sueño?

Cerré el libro y lo arroje a lado de mi cama, me recosté en esta y me cobije para descansar un rato. Eran la 1 y pasadas de la madrugada, si por algo estaba cómodo… era porque esta vez estaba acostado en mi verdadero cuarto, ya que Haruka fue obligada por mi hermana a dormir una vez a la semana con ella, tiempo que aproveche para leer en solitario ese libro y ver como se sentía dormir en la que hubiera sido mi cuarto.

Aunque pareciese broma, no podía dormir a gusto en esa cama, ya que me desacostumbre… y aparte, se sentía más suave que la mía y un gran olor a chica desprendía de esta. No tenía que imaginarme a quién le pertenecía, ese aroma lo identificaba muy bien.
Todo esto junto no me dejo dormir voluntariamente hasta que cerré los ojos por puro cansancio.

“Y yo que pensaba sorprenderte… bueno, descansa… parece que te lo mereces este día…”



Al otro día, desperté con mi rutina normal para asistir a la secundaria, no sin antes colocar el libro dentro de mi mochila. Todo estuvo normal, lo único que varió fue la mirada amenazante que me hecho Haruka al cruzarnos por la escalera… quitando eso, hasta en el transcurso a la secundaria, fue todo muy normal.

En el camino, reflexione sobre lo poco que había leído de la vida del protagonista de ese libro.

Su historia tal vez sea ficticia, pero encaja perfectamente con mi situación:
Él parece haber sentido ese escalofrío que yo, guardo un enojo y por un momento, quiso volver a como era antes, después de eso la mujer apareció.

… Vida buena, accidente raro, enojo/tristeza, oportunidad, mujer… ese parece ser el patrón correcto para los contratistas (por así decirles). La mujer aparece después de que estos eventos aparezcan, ella espera un evento negativo para hacer su aparición…

En todo caso, en esas hojas perdidas, se explicaría el trato que hizo con la mujer, lo que pidió y lo que tuvo que pagar. Por ello, alguien las arranco para no quitarle la diversión a mi juego.
Pero… ¿Quién lo habrá hecho?... ¿el mismo que me lo envió, el que me lo entrego o tal vez ya estaban así las hojas?

Saque el libro de mi mochila y comencé a leer la segunda parte de la historia, la parte donde me imagino… explicará los hechos después de realizar el contrato.

“Taiyou!!... espérame!!…”

Detrás de mí, se encontraba Sumiya corriendo a duras penas portando uniforme de gala, un chaleco azul y una falda del mismo color. Ella al llegar conmigo me dio una sonrisa y el libro que sostenía despertó su curiosidad.

“¿Qué es lo que lees?”, pregunto muy sonriente.

“Nada en particular, un viejo libro de mi padre…”, le respondí cerrando el libro y guardándolo en mi mochila para cerrar el tema.

“Pero bueno dejando eso a un lado, ya que al parecer no quieres hablar del tema… te tengo que contar nuevas buenas jeje”, me dijo ella tomando de mi mano y apresurándome en llegar a nuestro salón.

“¿Cuáles?...”


No tuve que esperar mucho para saberlo, ya que llegando, observe a la figura de un chico recostado en su mesabanco al final de nuestra fila. Ese chico era Shidou, y a juzgar por la risotada que soltó Sumiya que iba a “animarlo”… suponía que Shidou fue rechazado en su confesión.


“Jajajajaja…. Debiste de haberlo visto jajaja”, se burlaba en tono alto Sumiya, por fortuna el salón estaba casi vacío y solo despistaba a pocos. “No vi a la chica, pero si estuve lo suficientemente cerca para escuchar, comenzó con el ``¿Podría robarte unos segundos?´´ hasta el ``Me has gustado desde la primera vez que te vi´´ ”

“Vamos, no es nada gracioso… en serio me duele recordarlo…”

“Bueno, eso significa que ella no es para ti…”

“No me rendiré, hare que ella se enamore de mi persona… al fin y al cabo, si tengo algo bueno, es mi perseverancia.”, decía Shidou levantando sus ánimos y demostrando fuerza de seguir acosando a esa chica.

“Vamos… si esa chica te echo, deberías esperar un poco de tiempo para atacarla de nuevo, no?”, le pregunte motivado por su decisión.

“NO”, me respondió él en mi cara, molesto, “El amor que siento por ella es grande y no puedo esperar más tiempo”

“Tengo una gran idea”, dijo Sumiya con una sonrisa muy grande, “¿Por qué no le demuestras tu amor en la maratón MCAE?”

“¿Es alguna especie de ComiCon?”, le pregunté con curiosidad a la chica.

Negó rápido con su cabeza, sacó una pequeña hoja de su mochila y nos la enseño con energía.

“La Maratón de Celebración de Aniversario de la Escuela, MCAE”, dijimos Shidou y yo al mismo tiempo.

Había olvidado completamente ese evento, uno donde todos están obligados a participar en honor al aniversario de la escuela. Todos los alumnos y profesores nos preparamos para una competencia de maratón por nuestra colonia, y donde el que llega primero, gana un trofeo para él y una cierta cantidad de dinero para invertir en el grupo al que pertenezca.

Esa tal vez era una buena idea para demostrar su entusiasmo, pero tengo el presentimiento que Sumiya le dio esa idea por otra razón. Dejando eso de lado, al instante Shidou con el doble de sus energías espero con ansias el recreo para empezar su entrenamiento.

“Por cierto… ¿quién gano el año pasado?”

Mi pregunta incomodo a Sumiya que bajó su sonrisa hasta estar seria. Jugó por un rato con sus manos, podía ver como sus labios se abrían un poco pero se volvían a cerrar… dudando si debería decírmelo o no.


“Es cierto… te ausentaste ese día…”, decía lo que ya conocía, aun indecisa, pero apretando sus manos me observo a los ojos. “Matsuda Taro… mi hermano fue quién ganó ese evento…”

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