jueves, 14 de julio de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 17/??


DÍA 417


“Levántate… Levántate…”

¿Para qué me tengo que levantar?... no hay algo que quiera hacer este día, es sábado, hoy no existe algún pendiente para mí…


“Levántate… Levántate…”

Déjame descansar… estoy muy cansado, esta semana ha sido muy pesada para mi gusto, solo quiero seguir descansando y olvidar los problemas… así que por favor, no molestes más.


“¡¡¡Levántate!!!”

“¡¡Wuah…!!”


Así comenzó mi entrenamiento para el evento MCAE… muy temprano en un sábado y con un gran dolor de cabeza mientras desde el frío suelo veo a Haruka apresurándome a empezar el día.

Sabía que era mala idea dejar que ella y Ryou platicaran un rato en la noche; era muy seguro que hayan conspirado contra mí… mi hermana diciéndole lo que más odiaba o puntos vulnerables míos a Haruka, y ella aplicándolos hasta lograr lo que quería.

El primer paso, levantarme temprano y de forma brusca… no se le complico a ella tumbarme de la cama con la ayuda de mi padre que me volteó con todo y colchón. Quería desquitarme con ella, pero como había mencionado, mi padre estaba cerca y la protegería de cualquier abuso mío.

Desde temprano aun con la compañía de mi padre, comenzaron a medir mis habilidades de velocidad y resistencia. Todo normal… hasta que me acalambre por una razón muy obvia… no había calentado antes.

En todo ese día, me salve de hacer más ejercicio… un buen plan de improviso, aunque tuve que pagar un dolor punzante en mis piernas.


DÍA 418


Siendo domingo, también me esperaba que me levantara temprano mi tediosa prima, no descanse muy bien en la noche por estar esperando a que llegara sorpresivamente a atacarme.
Esta vez estaba acompañada por una somnolienta Ryou.

Calentando previamente en el parque cerca de la casa: ejercicios de pierna, de hombros, sentadillas y trote; reintentó esa chica el medir mis capacidades físicas.
Haciéndome correr por la colonia, midiendo mi tiempo, hasta donde comenzaba a perder el aire, mi presión antes y después de hacer esto… lo normal… mas, ponerme hacer lagartijas con ella encima, abdominales, a ponerme a cargar rocas y hacer yoga… ya sabía que las cosas iban por un mal rumbo. Si por algo no le pude protestar, era porque Ryou se entretenía viéndome y para mostrar el ejemplo de que era un buen hermano en capacidades tanto mentales como físicas, me aguante.

Ese día en la tarde después de hacer un trabajo para entregar el próximo día de clases, me encerré en mi cuarto y no pensar en algún esfuerzo físico.


DÍA 419


Hoy sí pude descansar, por suerte era día de secundaria y me levante de forma no tan obligatoria y con mucho gusto fui a la secundaria a estudiar por siete horas y media.

El día de clases fue normal, lo irregular era lo emocionados que nos querían poner los profesores para concursar en el evento, y nuestros tutores, ya comenzaban a planear con el grupo en que gastarnos el dinero. La esperanza, por única vez, caía en los hombros de Shidou, que la semana anterior había comenzado su entrenamiento.
Los mismo profesores pedían que diera mi 100%, más se me haría más fácil en algún evento de conocimientos.

Agradecía mucho mi costumbre de ir al parque antes de la casa para reposar otro rato… pero el hueco de mi plan, es que ahí estaban mi padre, Ryou y Haruka esperándome para entrenar.

Fue hoy, que me di cuenta de un detalle en el que no me había fijado antes… y tenía que ver con esa chica entusiasmada en “entrenarme”.

Repetí casi todo el plan de entrenamiento de ayer, pero gracias a mi padre, convenció a Haruka que los últimos ejercicios eran un tanto exagerados para una sola maratón, lo que dio tiempo para que mi madre nos diera el aviso de que la comida ya estaba lista.

En la tarde, después de hacer la tarea, Haruka me hizo salir a la calle y dar dos vueltas a la manzana como mínimo. Era curioso que me vigilaba en la puerta de la entrada mientas jugaba entretenida al PSP, ¿Por qué mis padres no le ponían a hacer ejercicio como yo, a ella… que le vendría mejor?... el favoritismo entre los miembros de la familia era muy clara.
Llegando a casa, me dedique a dormir.


DÍAS del 420/428


Toda estaba semana ha sido un completo fastidio por culpa de mi bocaza. Los primeros tres días repetíamos la rutina cuando llegaba de la secundaria y después de comer.
No me sentía mejor, sino me sentía con un cansancio acumulado por los días anteriores y la verdad no sentía un cambio alguno.

Al ver que mi rendimiento no mejoraba, Haruka se molesto y comenzó a ponerse exigente, para lo que yo le revele una verdad comprobada. El hacer ejercicios de forma repetitiva no ayudaba en el rendimiento, ya que el cuerpo se acostumbra a los ejercicios y no surge alguna mejora.

Comprendiendo lo que dije, me dio el placer de cambiar cada día la rutina y hacer que el entrenamiento tuviera efecto… un completo error…


Los demás días como había prometido, cambió los ejercicios… pero no solo de orden, sino también de dificultad. Comenzó a exigirme a superar tiempos que ni en carreras anteriores había tenido… y de reversa.

En total, termine fatigado más de lo que me esperaba… exigí a mi cuerpo moverse mucho por complacencia de esa chica… eso fue hasta que estalló lo que tenía que salir…

“Vamos, Taiyou… levántate para seguir entrenando juntos jeje ya tengo unos planes para mejorar tu rendimiento, me los vi en una película de Karate Kid así que…”

“No quiero…”

“¿Perdona?... si sabes que te gusta que te entrene, ¿no? Jeje”

“¡¡¡Por Dios, Haruka!!!... ya estoy cansado de esto, ¡¡déjame descansar!!”

“¡¡No te voy a dejar, tienes que esforzarte por la familia, ¿no ves que te hemos apoyado en mucho?!!”, me regañaba ella, que estaba a  un lado de mi cama donde “descansaba”.

“Sí, ¡¡pero de principio yo no quería concursar!! Y es mas… ¡¡¿Cómo demonios piensas que pueda con algo en lo que me es imposible, y llevar a cuestas las esperanzas de la familia con el pensamiento de que si pierdo, los defraudaré?!!... ¡¡¡¿Cómo fregados lo vas a saber si no sales de tu cuarto, ni hasta de tu casa, más que para molestarme?!!! ¡¡Lárgate Ruka, ya suficiente paciencia te tuve y te agradezco los esfuerzos pero te agradecería más sino me muestras tu cara en estos días… No quiero que me riñe una persona que ni siquiera estudia o tiene algún deber familiar o escolar!!”

Mi coraje había salido, esos gritos llenos de furia dejaron que mi cuerpo se encontrara una vez más vacío como antes del entrenamiento… pero se ocupo rápidamente por el arrepentimiento de haberme desahogado de esa forma. Me sentía culpable… y lo sentí aun más cuando vi que mi hermana estaba fuera de mi cuarto, observándome asustada… y al ver, como Haruka reaccionó de mala forma por mi confesión.

“Perdona que sea una carga… perdona por todo lo que hecho… y más aún, por no ser perfecta como mi primo…”

Su voz apagada me cayó pesada, quería decirle algo, pero las palabras no salían. Sin decir más, esa chica me miró con enojo sin esconder las lágrimas que corrían por su rostro y se apartó, caminando con paso firme a su cuarto.

“Es lo mejor… salimos ganando los dos… ella conoce perfectamente lo que siento por ella y yo ya me siento libre”, solté para mi mismo mientras volvía a cerrar los ojos.


Así fue por varias horas, pude dejarla ir de mi mente.

A la hora de la cena, ella no se atrevió a bajar, algo normal viendo cómo sucedieron las cosas. Pero la mirada de penitencia de mis padres incomodaba la cena, haciéndome pagar con no disfrutarla.

¿Me convertí ahora en el gruñón de la familia?... tal vez, pero me gustaría que vieran que fue el camino correcto para ella… ambos no podemos congeniar, aparte de que no… somos…


 “Esa chica es la única sobreviviente de la catástrofe… Su nombre no lo recuerdo, pero claro, es hija de nuestro tío difunto Kazuma Hashiyama… Fue un extraño incendio… no saben cómo se origino, ni como termino… solo se supo que arraso con toda la casa, y entre los escombros, la encontraron a ella refugiada debajo de una mesa que resistió muy bien la caída del techo… algo curioso, ¿no crees? Jajaja”


“Haruka… ¿puedo entrar?... Haruka… perdona lo que dije antes, dije cosas que no iban… me deje llevar por el cansancio… Haruka, ¿me estas escuchando?... si lo haces, estoy dispuesto a pedirte disculpas como es debido… te recompensaré con algo, ¿sí?...”

“No soy Haruka…”

Alcance a escuchar en tono bajo la voz de mi prima al otro lado de la puerta, me daba un alivio que me respondiera, y más estando a la mitad de la madrugada. Quería disculparme frente a ella, pero me daba miedo verle al rostro después de lo que le había dicho.

Al menos yo no perdonaría a una persona, que ha pasado mucho tiempo conmigo y por un berrinche, termine diciéndome “desconocida” de la familia.

Se supone que le pedía a mi abuelo que dejara quedarse en nuestra casa para que no se quedara sin una familia, para tener compañía y seguir aprendiendo…

“Dijiste mi nombre cuando me regañaste… ¿Por qué no lo haces ahora?”, me pregunto ella, ahora con un tono de voz más alto.

“Te lo dije una vez antes, ¿no?... para mí eres Haruka, y siempre serás Haruka… para recordar que ahora eres parte, más que antes, de mi familia… no te pido que me vuelvas a hablar como antes… pero, sí te pido que por favor me disculpes por eso… estaba ciego, y aparte… aun queda que me entrenes mañana…”, le explique a ella, dejando que mi corazón dictara lo que quisiera.

“Lo siento… pero ya no puedo…”, me respondió ella seria, “Es verdad que te he molestado demasiado… y he quebrantado mi regla de no salir de la casa, aun sigo pensando porque lo hice… perdona Taiyou… no quiero molestar más, te seguiré hablando… pero si es hacer algo relacionado a ti, perdona… pero no lo haré más…”

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