viernes, 22 de julio de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 22/??


DÍA 436



Siguiendo los pasos un poco lentos de Haruka, comenzamos a encontrar rastros de aquél ser. Primero, batallamos en rastrear la energía, porque al parecer, ese tipo dejó “señuelos” en otras partes y eso nos hacía tomar una ruta equivocada y perder tiempo en esta.

Encontrar el camino correcto fue todo gracias a la habilidad de Haruka, quién detecto irregularidades en los rastros falsos. Según ella, esa irregularidad era que algunos rastros emitían una energía más alta que las otras… nosotros teniendo en cuenta que buscábamos “residuos”, el que emitiera la energía más baja, debería ser la correcta.
Era fuera de tema pensarlo… pero me llegaba la duda de cómo le iba en cuanto a calificaciones en la escuela; sí, es floja… pero es muy lista.

Nuestro camino nos condujo hacia fuera de lo que podíamos llamar condado, cada vez más, empezábamos a entrar al muy conocido pero poco famoso… barrio pobre.

Si el miedo de encontrarnos a algún maleante por la calle era de un 12%, en estos terrenos aumentaba a un 78%. Este lugar nos fue siempre prohibido entrar a mi hermana y a mí durante pequeños, la advertencia de nuestros padres era nunca entrar aquí… ya sea de noche o de día…


“¡¡Ryou!!, mis padres dijeron que no viniéramos aquí…”

“Lo sé… pero odio a mis padres… los odio… snif…”

“No te enojes con ellos, Ryou… están muy ocupados y cansados, recuerda que aquellos que se pelean… es porque se quieren mucho…”

“Ok hermano… pero siempre y cuando no me abandones…”


Me llega aquel día en que mis padres se desahogaron en la casa, las cosas eran muy tensas que hasta Ryou intento escaparse para nunca volver con una familia que peleara.
La encontré con mucha suerte, ya que se siguió de largo por el único camino que ella conocía como seguro.

Termino dando en aquella colonia, por suerte era de día y el calor hacía que las personas no salieran mucho. Logre convencerla, y con una sonrisa de nuevo albergando en su rostro, volvimos a casa… o eso intentamos…


“Oye, mira… eso escuincles de por allá…”

“Perdonen, pero queremos volver a casa…”

“Lo siento, si entran aquí… es para jugar con nosotros…”

“¡¡Ryou!!, ¡¡dejen a mi hermana par de… uagh!!”

“¡¿Qué nos ibas a decir mocoso? ¿Quieres que te demos en la madre, verdad? Pues deseo cumpli… ¡ogh!”

“¡¡No se meta usted!!”

“Perdonen, par de vagos… yo solo estaba pasando por aquí y me di cuenta que unos conocidos míos estaban en problemas…”


Hacía mucho calor y luz ese día, pero alcance a notar que la persona que nos salvo de aquellas malas personas, era una mujer. Encargándose de ambos, los hizo correr de nuevo a sus madrigueras. Se acercó a nosotros y nos acompaño hasta que llegáramos a nuestra colonia.
Después de eso, se despidió de nosotros sonriendo de forma radiante mientras regresaba a aquella colonia.

Ahora que lo recuerdo… esa mujer ya la había visto antes… ¿por qué lo recordé hasta ahora?...


Pasando la primera esquina, detuve de golpe a Haruka quién se enojo por ese movimiento, pero callando su boca y señalando en otra esquina, le mostré un grupo de vagos estaban ahí sentados tranquilos…  al momento en que nos vieran, es donde comenzarían una persecución sin sentido y que no quitaría más tiempo.
Con cautela y mucho silencio, seguimos con nuestra ruta sin llamar la atención de esos señores o la de otras personas que nos encontráramos en el camino.

“Me alegro de no tener mi celular conmigo…”, le dije a Haruka en juego para bajarle la tensión al ambiente.

Que mejor escondite para aquel ser, ¿no?... ahora no solo nos preocupamos en encontrarlo, sino también de no toparnos con alguien que nos pueda matar en estas calles. Sea quien sea ese ser… es sabido, que planeo esto muy bien.

Diez minutos de caminata después, dimos con el último rastro de energía dejada en el pavimento. Haruka y yo pusimos una cara de terror al observar que frente al último residuo de energía, se encontraba lo que parecía un hospital derrumbado y acabado.

“¿De-debemos entrar por a-aquí?”, pregunto Haruka con miedo expresado en todo su cuerpo tambaleante.

“¿Prefieres entrar por donde las ambulancias con el miedo de encontrarnos a un grupo de cholos?”

Con miedo recorriendo nuestros débiles y cansados cuerpos, avanzamos con paso lento por la puerta principal de aquél tenebroso hospital.
Sujete fuerte a la chica que me acompañaba de la mano, y los dos conseguimos ganar un poco de valentía.

“Sea lo que sea que está pasando… me lo vas a contar con todo y detalles, ¿Eh?”, me decía ella susurrándome mientras observaba el tétrico interior de ese hospital.

Paredes verde pistache manchadas, suelo con demasiado polvo y pedazos rotos de vidrio, y muchas camillas por el pasillo derrumbadas.

“Si este escenario tuviese sangre… sería perfecto para un Silent Hill…”, le dije de nuevo a ella para tranquilizarla; aunque más específicamente, para calmarme a mí.

Recorrido el pasillo principal, Haruka encontró más residuos por un corredor derecho con un letrero que marcaba como “ala oeste”. Concentré mi mirada en un pequeño croquis del lugar que estaba en la recepción; si todo iba como la ceda… terminaríamos dando en la sala de emergencias o a la de autopsias.

Caminando por el corredor de la derecha, nuestros miedos incrementaron aún más al empezar a escuchar quejidos y ruidos extraños.
¿Cómo era que un chico que ha visto a la muerte, le tenga miedo a unos extraños ruidos?... eso es porque nunca dejaré de ser humano.

Conforme avanzábamos, los ruidos cada vez se hacían más fuertes y provenían de las puertas abiertas por las que pasábamos. Nuestra curiosidad, nos llevó a echarle una mirada a uno de esos cuartos y encontrar la respuesta a esto… pero al encontrarla, no teníamos ni la más mínima idea de que eso fuera…

Cubiertos con ropas sucias y algunos durmiendo sin cobija o en el suelo, habían muchas personas hospedándose en el cuarto… en su mayoría niños y gente de tercera edad.

Agache mi cabeza y apresuré a Haruka que siguiéramos con nuestro camino, pero esa escena pareció dejarla pensando.

“Es definitiva… te voy a compensar con cinco cosas que desees mucho…”

“¿Lo que sea?”

“Lo que sea…”

Avanzando un poco más y ahora con más extremo cuidado de no despertar a los habitantes del lugar, dimos con el último lugar de ese extenso corredor y con el último residuo en el lugar…

“Con que aquí termina…”, solté en voz baja. “Haruka… si quieres te puedes quedar aquí afuera… allá adentro podrás escuchar cosas algo extrañas…”

“Te acompaño, ya llegue muy lejos para echarme atrás… aparte… tu vas a estar conmigo, ¿no?”

Tomándome muy fuerte de la mano, nos adentramos a aquél oscuro cuarto.


“Jejeje… se tomaron su tiempo en llegar…”


Yo esperaba que en el momento en que entráramos a la sala, de forma extraña se prendieran las luces del lugar controladas por ese ser… pero pareció ser casi lo contrario, ya que la luz estaba prendida desde un principio… pero la oscuridad del ser la escondía.

“Bienvenido, Taiyou Kagami… Haruka Hashiyama… os estaba esperando…”

Sentado en una pequeña silla, aquél tipo nos observaba con esa sonrisa demoniaca que vi la última vez. Sus ojos rojos se clavaban en nuestros cuerpos y nos paralizaban sintiendo un extremo frío en nuestros cuerpos.

“Entonces si eras tú… Clover…”

“Espera… ¿ese mocoso no era tu amigo?”, preguntaba Haruka observándome con confusión.

“Oh… pero mira quién llego, ¿por qué no me avisaste Clover? Yo quería darle una muy buena bienvenida y regresarle lo de la otra vez…”

Saliendo desde las sombras y acercándose a un lado del niño pelirrojo, una cara conocida me veía con mucha superioridad. Sus ojos azules, su pelo rubio… y más que nada, esa sonrisa… las reconocí al instante.

“Matsuda…”, dije en voz baja.

“Hola Taiyou… ¿Cómo te ha ido en este día? Jajajajajajaja”, se burlaba aquél joven de forma insana. “Oye… te tengo un pequeño regalo de compensación por lo del evento, pero vamos… no quiero dártelo hasta que despierte nuestra invitada de honor”

Señalándonos a un lado, observe como amarrada en un tubo por sus brazos se encontraba la persona que por horas estuve buscando. La observe lo mejor que podía, a primera vista no se veía mal, solo inconsciente.

“¡¡¿Por qué haces esto Matsuda, y tú para que le ayudaste Clover?!!”

“Jajajajajajajajajajajajaja ¿para qué lo ayude? Estas mal Taiyou… ¡¡¡yo solo lo usé!!!”

Ahora era Clover quién gritaba como maniático, chasqueando los dedos, hizo que Matsuda comenzará a revolcarse en suelo de dolor, presionando con fuerza su cabeza.
Los gritos desesperados de Matsuda, a pesar de ser él, no me complacían.

“¡¡Ahora Taro, apresa a la invitada extra!!”

Reaccioné tarde, cuando me di cuenta, Matsuda se acercó a mí y me hizo recordar el gancho que me dio en la maratón. Pensé que lo iba a soportar, pero no recordaba que fuera su puño tan duro como si me golpearan con una pesa de gimnasio de 2 kg.

“¡¡Sofocado de nuevo, mierda!!”, pensé al segundo en que vi como mi cuerpo caía al suelo, y abrazaba a mi estómago en lo que buscaba recuperar el aire perdido.

Observé a los ojos a Matsuda, no tenían brillo y no daba respuesta alguna al niño que antes dijo haberlo “usado”. Matsuda atacó a Haruka para apresarla en sus brazos  ésta comenzaba a gritar de miedo y a sacudir su cuerpo tratando de zafarse.

“No es para gritar tanto niña… en pocos momentos, el aura oscura que emana de ellos te contagiara a ti y te convertirás en otras agradable marioneta para mi colección.

“Así que eso era a lo que se refería Shidou…¡¡tú fuiste quién los contaminó!!”, le acuse a duras penas incorporándome.

“Jaja sí”, acercándose lentamente hacia nosotros, ese niño pelirrojo acercó una de sus manos hacia el rostro ya desmayado de Haruka, “Mira… parece contaminarse más rápido que los otros…”

Lancé una patada a aquél chiquillo, pero este la esquivo y volvió a sentarse en su silla. Dando órdenes de que soltara a Haruka y que me acercaran a mí, Matsuda me retuvo con una fuerza sobrehumana.

“¿Por qué haces esto, Clover?”, le pregunte enojado.

“¿Por qué lo hago?... te contestaré esa pregunta con otra… ¿Por qué tuviste otra oportunidad?...”

Clover se calló por un momento para escuchar mi respuesta, pero no salió una sola palabra de mí al no tener una.

“Miles de personas mueren por cada segundo… millones de personas pierden lo que más aprecian por minuto… dime… ¿por qué ellos no reciben una oportunidad?... ciertamente, tu perdiste a tu familia, a la persona que querías y tu vida… pero todo fue por tu culpa…”, me comentaba Clover serio. “¡¡¿Por qué ellos que pierden lo que tienen a su alrededor por su misma causa o por la de otros, por que no reciben el derecho de regresar al pasado y cambiar sus vidas?!!...”

Chasqueando de nuevo sus dedos, ordeno que me pusieran a su altura para poder verme directamente a los ojos. Claramente se veía como ese odio era puro y no se calmaría hasta ahogarlo.

“Si yo fui entonces un culpable… ¿Por qué los tienes a ellos?”, le pregunte temeroso.

“Espera Taiyou… no seas impaciente, ya casi llego al punto… ¿sabes?... yo antes era un ser conocido como genio, era muy bueno en lo que hacía y es así como llegue a mi puesto. Yo tenía sueños… yo pensé que un día que cuidara la información de los mundos… podría ver las hazañas que el Señor vería con orgullo… por dios… ¡¡me equivoque repletamente!!… no pude creer la primera vez que vi la información… todos los errores cometidos por la humanidad y cuanta negatividad se traían, ¿Cómo algo creado por el divino Señor, se pudiera salir de sus cabales y no siga las ordenes de este?, si fuera yo… les pondría un seguro o un reset para que siempre me obedecieran, pero creo que me estoy saliendo del punto, ¿verdad?... al poco tiempo lo tome como normalidad, todos parecían sufrir de efectos negativos causados por ellos mismos y todos eran equitativamente iguales…”

Haciendo una pausa larga, cambió su rostro de furia, por la normal que tenía.

“Más a fondo, me di cuenta que aquellas personas que cometían el mal no eran castigadas, parecían ser felices con el camino que escogieron y no se arrepentían de ello… pero, fue ahí cuando me enteré de la segunda oportunidad que recibió un chico mal agradecido de poder recomponer su vida… esa fue la gota que derramo el vaso… el Señor no haría nada para hacer justas las cosas y por eso le explique la situación… pero ese divino ser ignoró mi opción y solo dijo: ``Es la carga que toda la humanidad llevara consigo… así que si una persona que trabajara con toda su voluntad y bien, un día pierde todo… ¿es por culpa de los demás?... si Dios no iba a hacer algo al respecto… ¡¡yo sí lo hare!!... ¡¡haré que todas las personas en este maldito mundo tengan lo mismo y no caigan de nuevo en la negatividad!!”

“Bla, bla, bla… tu sermón ya me aburrió…” le dije a ese niño que me miró enfurecido.

“Jejeje… es por eso que te tengo a ti, quiero alrededor de esta gente que lo perdió todo o nació con nada, tenga el placer de tener una segunda oportunidad por parte del mal agradecido de ti…”

“¿Y cómo vas a hacer eso?, solo yo tengo ese trato…”

“Correcto”, al decir eso, el chico me volteo a sonreír aun más parecido a un demonio… “Ahora mismo tengo tu cuerpo… tengo tu alma pura… tengo tu alma pasada y tengo una de las razones por las que hiciste el trato… agregando otra razón con esa Haruka… tengo en control tu futuro arruinado y la oportunidad de cambiar el trato con esa mujer… y ella no puede hacer nada para evitarlo jajajajaja”

Ese era todo su plan, comencé a analizar la situación más profundamente y sus planes podían ser correctos. Solo era cuestión de que con algún hechizo transfiriera mi alma pasada en mi cuerpo, y con el tiempo arruinara mi vida, para repetir el proceso y el día en que conocí a esa mujer.
Si su plan es volver a todo el mundo justo… ¿Por qué siento la necesidad de evitarlo? ¿Por qué pienso que su idea es mala?

“¡¡Por fin lo tengo!! ¡¡Por fin haré lo que desee!!”

“Perdona… yo solo estaba pasando por aquí y me di cuenta que unos conocidos míos estaban en problema… nunca cambiaras, ¿verdad Clover?”

“¡¡¿Quién anda por ahí?!!”

“¿Es que acaso ya no reconoces mi voz?”

La puerta se abrió de repente y una gran corriente de viento cálido entro al lugar. Pasos de tacones de bota comenzaban a resonar en toda la sala y Clover observaba con miedo a quién producía tal ruido.

“Taiyou… perdona por envolverte en esto y llegar tarde…”, me dijo aquella mujer, su aparición hizo recordarme algo… lamentablemente, eso paso rápido como un rayo.

Quitando los brazos que me sujetaban y desmayando a Matsuda, una mujer de cabellos largos me puso su mano en el hombro y me dio una sonrisa, mientras yo observaba con detenimiento esos ojos rojos que tenía.

“Desde un principio supe que eras tú, Clover… estoy encargada de traerte de vuelta a nuestro mundo por ordenes de los más altos… y quién mejor que cumplir ese trabajo que la mismísima Muerte…”

“¡¡T-Tú!!, ¿Qué haces aquí?... pensé que estabas ocupada con ese Risoutekina… ¡¡¿por qué vienes a interrumpirme?!!”

Con una inmensa diferencia de superioridad, la mirada fija de esa mujer hacía retroceder lentamente al perturbado Clover que no dejaba de mirarla y estar pendiente de sus movimientos.

Mientras ellos dos mantenían la mirada, me acerque a los cuerpos inconscientes de Bura, Haruka y Matsuda para evitar que se volvieran a levantar por los hechizos de Clover. Además revise sus cuerpos en busca de algún daño que hubieran recibido pero todos estaban bien.

“No te preocupes Taiyou… esa aura oscura que los rodea desaparecerá en cuanto me haga cargo de Clover…”, me dijo esa mujer leyendo mi mente en ese momento.

“¿Y cómo piensas hacerte cargo de mí, eh?... si lo has olvidado… ¡¡ yo soy quién hace las amenazas aquí y estamos en mi escenario!!”

“¿Qué es ese ruido?”

Uno de los chasqueos de Clover hizo que un ruido muy fuerte y al unísono se comenzara a escuchar a lo lejos. Mientras más pasaba el tiempo, comenzaba a hacerse más fuerte y cada vez más reconocible.

“No me esperaba que tuvieras las agallas de hacer eso…”, decía en tono preocupado la mujer que me acompañaba, ella sabiendo muy bien a lo que se enfrentaría.

La puerta que hace unos momentos estaba cerrada, fue tumbada por los muchos golpes que se oían afuera de esta. Antes de que cayeran las puertas, esa mujer intento agarrarlo, pero el tamaño de Clover le permitió evadirla fácilmente.

Frente a la puerta derrumbada, Clover mostró una sonrisa por la sorpresa que me causo el ver lo que golpeo la puerta.
Frente a mí, muchas de las personas que habitaban ese viejo hospital estaban levantadas sin mostrar alguna alma dentro de ellas. Solo paradas ahí como zombies, todos esos niños, ancianos y adultos que esperaban las órdenes de Clover.

“¿Os gusto mi as bajo la manga? Jajajajaja y eso es una nada…”

De su gran gabardina, Clover sacó un libro y comenzó a recitar unas palabras en un idioma extraño, uno que al parecer… hizo paralizar a la mujer que se detuvo en medio de su corrida, ella lo miraba con odio.

“No te imaginas cuantos hechizos te puedes encontrar en el CIC… estuve mucho tiempo buscando uno que pudiera detenerte aunque sea solo un momento… una cierta irregularidad me ayudo a encontrar este hechizo…”

“¡¡Cállate, cállate!!, ¡¡te está prohibido hablar sobre eso!!”, gritaba con furia una muerte inmovilizada.

“Ni te esfuerces en romper ese hechizo, madame… ese no te permitirá realizar un hechizo al no tener el poder para hacerlo…”

“No te creo que hayas encontrado un hechizo que haga eso…”

“Estas en lo correcto”, mantenía la sonrisa Clover y se cruzaba de brazos “… ese hechizo prácticamente transfiere todo tu poder a alguien con un vínculo fuerte… todo tu poder pasó a Taiyou, pero él no tiene ni idea de cómo recitarlo jajaja…”

Mantuve mi posición protegiendo los cuerpos de las víctimas de este asunto por mi culpa; porque sabía que si atacaba, esos guardaespaldas de atrás me acabarían.

Acercándose varias personas hacia “Muerte”, la lograron apresar de forma fácil, cubriéndola de forma en que si se llegaba a mover… los cuerpos le estorbaran por un buen rato.
Había que hacer algo lo más pronto posible para detener a aquél chiquillo genio.


“Me rindo, Clover… me rindo…”

Mis palabras como esperaba, llamaron la atención del pequeño Clover que volteo a verme con su par de ojos bien abiertos.

“¿Eh? ¿ya te diste por vencido tan pronto?”, me decía Clover con felicidad al verme arrodillado en el suelo.

“Eres muy listo para nosotros… aunque yo te ataque, sé que tú me detendrás… es por eso que quiero llegar a un trato contigo…”, esas palabras mías llamaron la atención de ese niño sonriente.

“¿Un trato?... suena interesante… habla”, me dijo en tono superior.

“ Quiero darte mi libertad, a cambio de la de Bura y Ruka…”

“Jajajaja… ¿Por qué debería de hacerlo?, yo soy quién…”

“Pero no has pensado en una cosa”, le dije interrumpiendo, “Ahora mismo tengo los poderes de muerte, ¿no?... eso significa que puedo cancelar el trato que hice con esa mujer…”

El chico observándome sorprendido por mi idea, hizo que una persona controlada por él se incára, y este le usaba como silla mientras me observaba serio, analizando las cosas.

“Si liberas a Ruka y a Bura y prometes no hacerles daño… cancelare mi trato con ella y te lo entregaré a ti, sin que tengas que esperar por dos años para ello…”

“¿Y que pasara con esa mujer y con Matsuda?”

“Matsuda tiene mi alma pasada, necesito su ayuda para cancelar el trato… y aparte, quiero que mi alma y la de esa mujer se vayan conmigo al nuevo infierno que crearas…”

Las últimas palabras mías convencieron perfectamente al sonriente Clover, muy decido en mi opción, me pidió que me levantase y despertó a Matsuda para llevarlo a cabo.

“Muy bien… explícame como lo lograrás, querido Kagami…”

“Es cierto que no tengo conocimiento de cómo usar esos poderes… pero tienes en poder a alguien que si puede… imagino que has de tener un hechizo para también poner en control a ella, ¿no?”

Observándome con odio esa mujer, Clover abrió un libro que tenía en su gabardina y comenzó a buscar algo.

“Sí… tienes razón Kagami… sí puedo tomar control de un ser “no humano”… pero tengo que sacrificar a cuántas vidas humanas sean equivalentes a la de ella… haciendo cálculos… tendría que sacrificar a todas las personas de este condado…”, cerró el libro y comenzó a recitar unas palabras.

“Espera… ¿vas a sacrificar vidas humanas?”, le pregunte con sorpresa.

“Si se trata de el gran cambio a bien por la humanidad… puedo correr el riesgo…”

“¿Pero en realidad es por el bien de la humanidad?, recuerda que les vas a quitar a la Muerte, el ser que se encarga de las almas de los individuos que mueren…”

“Bueno… en realidad, sacrificaría cuántas vidas humanas necesite para cumplir mi sueño…”

“… ¿Y no comenzarías a actuar igual como el Señor?”

“Eso es muy cierto Kagami… porque ayudar a la raza humana como solo un siervo… con el contrato… ¡¡puedo ser hasta el mismo Dios!!, ¡¡puedo hacer que todos sean a mi imagen y semejanza… con mis mismos ideales!!... Kagami, que idiota eres en prenderme jajajaja”

Retomando de nuevo ese hechizo, Clover comenzó a sacudir las manos observando a la mujer.

“¿Unas últimas palabras, muerte?”, decía Clover en tono burlón.

“Tal vez seas un genio, Clover… pero una vez te concentras en algo, no dejas espacio para pensar en otra cosa”, dijo la mujer con una sonrisa en su rostro.

“¿De qué te burlas?, no puedes hacer algo mientras tu estés así…”, dijo Clover señalando con ira a la mujer.

“No es lo que yo vaya a hacer… es lo que ese chico va a hacer con el objeto de su bolsillo…”

Girando su cabeza, le enseñe confundido el collar plateado que traía en mi bolsillo. Clover se acercó para arrebatármelo y lo comenzó a examinar.

“Mierda…”, soltó el collar al mismo momento en que observo un extraño símbolo en este, uno que yo ya había visto con anterioridad pero por ahora era de menor importancia.

Desde el collar tirado en el suelo, comenzó a emerger una luz gran luz roja y en esta aparecía una sombra.
La sombra comenzó a tomar forma de un ser pequeño, este a la vez, tomaba forma de un ser humano cubierto por un gabardina oscura.

“Gracias por conducirme hasta aquí Taiyou, querida amiga… y muchas gracias también a ti por invocarme…”

El Clover tan imponente de hace unos momentos, se quedó petrificado al observar en frente de él al ser que apareció por medio del collar... uno con sus mismos rasgos físicos y voz.

“Entonces hermano… ¿así que piensas ser Dios?...”

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