viernes, 15 de julio de 2011

"¿Me puedes dar otra oprtunidad?" RE Capítulo 18/??


DÍA 430


El día tan poco esperado por mí persona llego al fin… tras un “arduo” entrenamiento, estoy en mi casa esperando la hora de salir de esta y llegar a la secundaria para empezar la competencia.

Me encuentro sentado en el sillón con mis manos en el rostro intentando no caer en sueño por una larga espera… ¿Por qué ésta larga espera?

Aun me sentía culpable por lo dicho a mi prima, me desperté en punto de las cuatro de la madrugada por estresarme en pensar demasiado en ello. El día anterior, ella platicó normal conmigo… como si nada hubiera ocurrido: me fastidio en no salir de su cuarto, me presumió varias hazañas en un juego y hasta me robó por un tiempo el libro, que en ese día no pude leer.

Vamos, sería una culpa que siempre estaría ahí… al menos hasta que llegara a disculparme bien con ella, pero para todo hay un momento, ¿no?

No pude dormir, estar en la cama en espera de la hora para levantarme oficialmente a competir, me agotaba más… cosa no muy buena antes de una maratón. Así que sin perder tiempo, vestí mi pants deportivo de la secundaria y baje al primer piso para sentarme al sillón y ver algo en la televisión para pasar el tiempo, tres horas exactamente.

Me sentía como niño en navidad, claro que quitando las ansias para ver mis juguetes, los juguetes y las vacaciones de ese día…
Prendí la tele un rato, ya sabía que algo malo iba a pasar, pero teniendo cable había alguna posibilidad… en verdad, cualquiera que sufra de insomnio lo sabría al ver la tele a esa hora…

“¡¡Que sorpresa… nada bueno que ver!!”, alce la voz al ver en la guía de programación, que no había algo bueno. “Bueno… Animal Planet nunca me decepciona…”

El tiempo pasó de volada mientras veía, que Dios me había sonreído al parecer, “los videos más divertidos de Animal Planet”… irónicamente, una maratón de todo el día.

Y así con unos padres orgullosos y una hermana emocionada a las 7 en punto, nos preparábamos para salir de la casa directo a mi secundaria, a excepción de una persona.

“¿En verdad no quieres ir?”, le pregunte a aquella chica que no me dirigía la mirada.

“No”, respondió en seco. A pesar de ya conocer la razón del porque no quería ir con nosotros, yo seguía molestándola con preguntas para que diera más de una palabra como respuesta.

“Bueno… no la obligues a ir… si no quiere, déjala”, decía mi madre dándole una sonrisa de confianza a Haruka.

“OK, OK…”, decía de juego en forma altanera; “te dejare ser tú esta vez… pero me debes una salida contigo como compensación a tu falta de apoyo moral”

Sin preocuparse por mirar mi expresión, alcance a ver como Haruka sonrió un poco, y con una leve y torpe voz, alcancé a escuchar: “Suerte”.

Con un 0.001% más de ánimos de ir a la competencia, me metí al coche de mi padre y nos dirigimos a la secundaria, con el único deseo que Haruka no incendiara la casa o le hiciera algo malo a esta.

¿Nervios por ver a muchas personas bien preparadas para la carrera?... No
Tardando cinco minutos o menos, llegamos al punto de partida. Me agrado ver que no era la única persona acompañada por sus familiares. Habían personas siendo apoyadas por sus padres, hermanos mayores, recibiendo suerte de sus hermanos menores, de sus mejores amigos y hasta de sus parejas. Muy pocas personas, estaban completamente solas, entrenando sin importarles el ambiente del lugar.

Mi hermana fue la primera en bajar del auto muy emocionada, mis padres le advirtieron que no se alejara mucho del lugar, y ella asintiendo, corrió hacia un punto concentrado de personas.

Yo en cambio, baje sin prisa del automóvil y salude a la primera persona reconocible del montón.

“¡¡Hola, Taiyou!!”

Corriendo un poco vistiendo una playera blanca con el emblema de la secundaria y debajo un short azul, Sumiya se acercó a mí jalando de los brazos a sus padres. Era increíble ver que, a pesar de siempre tener una gran sonrisa, junto a sus padres era aún mayor.

“¡¡Padres, él es el chico de quién siempre les habló!!… Taiyou, ellos son mis queridos padres”

Observe al rostro a sus padres, me atemoricé un poco al observar que ellos tenían la misma gran sonrisa que su hija mientras estiraban su mano y se presentaban. Con un poco de vergüenza e incomodado por ello, me dedique a mirar el suelo y les salude con la mano. ¿Cómo es qué su hijo era tan diferente de ellos? Y hablando de eso… ¿Dónde estaba?

Mis padres después salieron del auto y saludaron también a Sumiya y sus padres, al igual que yo, un escalofrío les recorrió al observar a tan feliz familia reunida.

“Oye, por cierto… ¿y Shidou?”, me pregunto Sumiya alejándome un poco de la conversación de nuestros padres.

“Uno… tal vez ahora mismo este calentando… o dos, tal vez le haya dado la vergüenza de participar después de todo…”, conteste con sinceridad y luego burla.

“O tres… tal vez esté observando a distancia a uno de sus amigos y escuchando como se burlan de él…”

Detrás de mí como lo había imaginado, estaba Shidou vistiendo su ropa deportiva, unos shorts cortos azules y una playera azul con rayos amarillos con letras que decían: “GO!! SHI-RAI”.

“Espero que no hayan almorzado… porque se van a hartar de tanto polvo que les haré comer jeje”, decía él con su tono superior característico.

“Ni te preocupes… yo también he estado entrenando mucho y haré que esos esfuerzos me hagan triunfar…”

Me hubiera gustado decir eso, pero quién en verdad lo dijo fue una muy decidida Sumiya que mostraba ojos de pasión y coraje. La mirada desafiadora de ella chocó con la de Shidou y podía ver claramente como el ambiente se partía en dos por una competencia (de forma sana y de diversión).

“Esto… ¿Nadie te acompaño, Shidou?”, dije para cortar esa mirada que tenían.

Volteando a mí, me dio una sonrisa y cambió su personalidad a una tranquila. 

“En realidad, mi hermana vino a observarme… y bueno…”

Dejando una pausa, Shidou comenzó a mirar de una forma extraña, una que delataba que se había comprometido a hacer algo y tú estabas relacionado sin ser previamente informado. Me puse serio y el capto de momento a lo que me refería.

“OK, OK… vino también aprovechando para verte competir… le he contado muchas cosas de ti y tiene ganas de conocerte…”

Ignoré por completo lo que dijo con un simple “OK”, y por suerte, el director comenzó a hablar por el micrófono y a dar las palabras de felicitaciones y de comienzo del evento.

Entre tantos, “felicidades”, “conmemoraciones”, “bienvenidos”, y palabras de relleno, el evento comenzó con un gran grito por parte de los participantes al observar el gran trofeo que nos esperaba. El director con una motivación secreta, dio a conocer que quién ganara podría recibir, aparte del dinero puesto para el salón, una pequeña (pero modesta) cantidad de dinero solo para el ganador.

“Veremos si el ganador anterior se coronará bicampeón, o si algún nuevo triunfador saldrá… a todos, les deseo suerte…”

Apartando a todas las personas que no iban a participar, me despedí de mis padres y mi ya aparecida hermana, y con flojera de competir llegue con mis dos compañeros de carrera.

“Chicos, ni no os importa, me adelantaré para ganar lugar” dijo Shidou a cinco metros lejos de nosotros.

“Ok, Ok, pero si vas de primero vas a terminar cansándote”, le decía Sumiya.

“Y por cierto… Suerte en ganarle…”, le dije a ese chico que me observo confundido por mis ánimos.

“No necesito suerte Taiyou… yo nací con ella”, esas fueron las últimas palabras de Shidou antes de desaparecer con una gran sonrisa entre la multitud.

El director acercándose delante de nosotros, puso su vida en riesgo solo para dar los tiempos para comenzar la carrera. Por más que le gritaba al profesor de física que diera la señal, este se escondía entre la multitud.

“¡¡En sus marcas… listos… fu-fu-fueraaaaa!!”, gritó el director cubriéndose por instinto al observar a todos nosotros correr como estampida.

¿Por qué tratándose de una maratón, todos corríamos?... esa es una respuesta fácil, ya que detrás de los “competidores” por el trofeo, donde se encontraba Shidou, se acumulaba poco a poco una gran cantidad de personas con profesores que arrasaban completamente con quienes se les pusiera frente, y como siempre, los policías inútiles que protegían las calles para que no hiciéramos trampas, nos dejaban al merced del peligro.

Entre esa gran multitud, se encontraban los profesores de gimnasia, física y los clubes deportivos de tercer año que solo querían hacer pasar mal rato a las personas enfrente de ellas. Era una muerte segura si tropezabas o tus energías se acababan… sin querer, yo estaba acercando a Sumiya y a mí a la nuestra.

“Sumiya… te estoy retrasando mucho… no tienes porque quedarte conmigo y perder con Shidou”, le decía con esfuerzo al tratar de hablar y respirar adecuadamente.

“¿Eh? No es por eso… me estoy quedando aquí atrás para empezar a correr en el momento adecuado… y es… ¡¡ahora!!”

Corriendo velozmente y con una sonrisa en su rostro, literalmente, comí el polvo que dejo. Sorprendido por tal velocidad y por dejarme solo, reconsideré que era una competencia y que aquí no valdrían las alianzas para alcanzar la victoria.

“Con que algunos de ellos dos ganen, prácticamente el grupo gana y yo también”, me dije a mí mismo conformado con lo que sucedería.

Con paso firme y controlado, empecé a agarrarle la movida a mi resistencia física para no gastarla y quebrarla. “Más vale paso que dure, que trote que canse”, ¿no?.

Muy animado, me sentía grande al resistir a la primera cuarta parte del recorrido. Observaba un poco gustoso como personas iban quedándose atrás, y llegue a tener un pensamiento de que tal vez, tendría oportunidad de ir a por los primeros lugares.

“¡¡Idiota!!, ¡¡corre si no quieres morir!!”

Ante tal amenaza hacia mi persona, mire detrás para identificar a aquella persona.

“OK… te haré caso…”

Detrás de mí estaba aquél chico que me había advertido sobre el gran peligro que me perseguía, siendo este absorbido por ese gran grupo de personas matonas.
Tarde unos pocos segundos en procesar lo que pasaba, y empecé a correr a mi máximo para alejarme de ellos. Logré una gran distancia entre ellos al pasar por una gran curva que los freno un poco.

“¡¡Rápido, levántate o ellos te van a aplastar!!”

“No puedo… me torcí el tobillo…”

“Joder, que momento para lastimarse… perdóname mucho, pero tengo que ganar el trofeo… perdona…”

Una conversación me llamo mucho la atención. A unos pocos metros de mí, estaban un chico y una chica en el suelo. Al chico se le veía una expresión de apuración, éste abandonó a la chica y que se ayudara ella misma para levantarse.

Pase enfrente de esa chica y mire en su rostro una mueca que expresaba como esa torcedura de tobillo que había mencionado era real y muy dolorosa a su parecer. Lentamente, detrás observe como empezaban a ganar velocidad esa multitud de personas y mi salud otra vez corría peligro.


¿Qué pasa?... ¿La vas a dejar sola?... ¿La vas a dejar al borde del peligro?... ¿Otra vez… te olvidarás de ella y seguirás engañándote de que no tenías una relación?…


¿Y tú qué demonios sabes?... nunca has tomado control de este cuerpo, no sabes cuánto he sufrido… no… lo sabes…

“No lo haré… no cometeré de nuevo ese error…”, me dije a mi mismo, dudando mientras repetía esa frase para tranquilizarme.


“¿Eh?...”, fue lo primero que dijo esa chica al observarme frente a ella.

“¿Necesitas ayuda?”


Ella me observo confundida al ver como estiraba mi mano para intentar levantarla. Solo se mantenía a observarme sin quitar sus ojos de mí.

“Vamos, si no nos apuramos, lo que seguirá será muy doloroso”, le dije en juego pero sin dejar mi expresión seria.

La chica un poco indecisa tomo de mi mano y se incorporó de golpe tambaleándose en un solo pie. Me hinque deprisa y le pedí que se subiese en mí, ella dudando de nuevo, se asustó al ser yo quién se acercara a ella y obligarla a aferrarse a mí.
Apretándome muy fuerte y recargando su cabeza en mi nuca, tome muy fuerte sus blancas y suaves piernas, y de golpe me levante para empezar a correr con la fuerza que me quedaba.

“No importa que, siempre los problemas van a seguirte… ¿verdad?... Nunca cambiaras…”, le dije en tono serio a esa chica.

Con mucha vergüenza, la chica solo alcanzo a articular una palabra para contestarme: “Sí…”

“Tanto tiempo ha pasado… ¿y ``sí´´ es la única palabra que me vas a decir, Bura?”

“Pe-perdona… pero mejor ahorra tu aliento para no cansarnos…”, me decía ella, seca, fría… como me lo esperaba de un largo tiempo sin dirigirnos la palabra.

Ya muy alejados de ese grupo de personas devora gente, me encontré con otro problema un tanto más incomodo… el silencio que manteníamos Bura y yo, me mataba de nervios y no sabía qué hacer para detenerlo.

Me prometí que no iba a recaer en errores pasados, no involucrarme demasiado con las personas… y ahora mismo estoy ayudando a un error de mi pasado y me estoy relacionando más con ella.

¿Qué acaso no pude solo levantarla y dejarla a cargo a algún policía u otra persona que la conociese?... ¿Por qué ella? ¿Porque no mejor Sumiya u otra desconocida?... joder, tantas preguntas y ni una sola respuesta llega.

“Esto… gracias por ayudarme…”, me dijo una delicada voz cerca de mi oído.

“No tienes porque agradecer… agradece mejor porque los chicos de atrás no nos alcancen…”, dije de forma normal sin llamar mucho la atención del caos que tenía en mi mente.

La chica soltó una pequeña carcajada y me apretó con más fuerza, aún más incomodo que antes, le pedí que aflojara un poco más su abrazo.

“Perdona… es que me estoy resbalando…”, expresó en un tono de vergüenza.

Siendo franco, no me quería imaginar cuál era el “factor” que hacía que ella se resbalase de mi cuerpo, pero sabía que esa playera blanca de mangas cortas y el short corto de color rojo influían mucho en esto.
Despejando un poco la desesperación y confusión que tenía, me puse a pensar que sería lo que haría un verdadero puberto a mi edad, solté una carcajada mental y vi que estaba funcionando perfectamente mi distracción.


¿Qué es lo que haría mi pasado yo?...


Frené por mucho mi velocidad hasta detenerme por completo. Bura se sorprendió por detenerme sin una razón y no evito el preguntarme el porqué de tal motivo.

“Perdona… me distraje de más…”, le respondí con naturalidad, después de eso, recobré el paso que llevaba.  “¿Qué es lo que hubiera hecho mi ``yo´´?”

Había olvidado por completo un gran detalle en cuanto a Bura, uno que por su falta, he tratado de comportarme de nuevo como amigo de ella… Ese tipo… ¿Dónde está?

“Oye… ¿Cuánto falta para llegar a la meta?”, le pregunte a Bura.

“Mmm… a este nivel… ya debería faltar la mitad”, me respondió con unos segundos de retraso. “…. Oye… ¿y cómo ha estado tu familia?”

Voltee lo más que pude hacia ella, mi expresión demostraba claramente sorpresa al escuchar una pregunta de ese tipo. No se necesitaba ser genio o adivino para saber que esa pregunta era solo de introducción.

“Muy bien, muy bien…”, le respondí altaneramente para cortar sus intenciones.

“OK, que bueno que estén bien, hace poco me encontré con Ryou, pero por más que le pregunte como estaban y…”, de un tono feliz comenzó a bajar la voz hasta callar.

Observe de nuevo a Bura fijamente, ella mostraba un cierto color rojizo en su rostro y mejor decidió recargarse en mi espalda de nuevo.

“Así que ahí es donde estabas Ryou”, pensaba eso al mismo tiempo que buscaba un castigo para después.

“¿Y qué cosas te dijo Ryou?”

“Um… nada, nada… solo que… olvídalo, olvídalo jeje… ¿Y cómo vas en calificaciones?”

De un tema a otro, Bura parecía estar nerviosa al platicar sobre su conversación con mi hermana. Pregunte de nuevo por lo que había platicado con Ryou, pero ella seguía insistiendo en que mejor me olvidara de ello.

“No me vas a dejar de preguntar sobre eso, ¿verdad?... en eso nunca cambiaras…”, me contesto con un tono de enojo-juego.

“Bueno, en realidad yo no he cambiado…”

Me pare de nuevo, esta vez era por causa de lo que había contestado por puro reflejo. Muchas de las personas que nos pasaban, se les veía que hablaban o pensaban algo como “Esos tipos que se traen…“ “Porque esa tipa hace trampa y el otro porque la ayuda” “¿Es que acaso no quieren ganar?, que falta de compromiso…”

No era por llevarles la contraria, pero en realidad no parecía que quisiéramos ganar.

“Oye… ¿quieres ganar el trofeo?”, me pregunto un poco tímida Bura.

“No, ni siquiera tengo el más mínimo interés…”

“Jeje… yo estoy igual…”

Dejando otro gran silencio en el camino, me sorprendía cada vez más la resistencia que ponía en este evento, parece que después de todo, las lagartijas con Haruka encima habían servido de algo… prepararme para ser un burro de carga.

“Muy bien… este lugar si lo identifico, eso significa que solo falta poco para acabar la competencia”, dije en tono feliz al lograr ver una tienda comercial que significaba que la tercera parte de la ruta estaba por terminar.

Mire hacia atrás por si las moscas, y el grupo gigante de personas no estaban al acecho, solo pocas personas llegando con su último aliento a esta etapa y a algunas ambulancias ayudando a los deshidratados o de peor salud.


Vamos… déjala allí y todo estará como antes…


“Oye… si quieres me puedes dejar en la ambulancia y así tú…”

“Silencio… estoy concentrado…”, le interrumpí al instante y seguí caminando.

Era casi una colina por ese lugar, podía ver a lo lejos mi secundaria con un montón de gente esperando a sus competidores y a los ganadores de tal competencia. A estas alturas, Sumiya y Shidou ya han de haber llegado a la meta, me pregunto en qué lugar habrán quedado.

“Aguanta un poco más Bura, ya casi llegamos a la secundaria”, le dije animándola un poco, porque tal vez igual que yo, ella quería apartarse lo más posible de mí… en todo caso, no era su culpa… era mía, como siempre lo ha sido.

“No quiero llegar…” soltó en voz muy baja.

“No te preocupes… si quieres me pongo una bolsa en la cabeza para que no me identifiquen y así no avergonzarte…”, dije en tono juguetón, siendo en realidad en mi mente con uno de rabia.

“No es por eso Tai… Kagami…”, me dijo con una gran pausa corrigiendo mi nombre por mi apellido.

“Perdona Bura… esto ya derramó el vaso…”

Me enfurecí con esa última palabra de ella, tanto que cogí las fuerzas de respaldo que tenía y corrí veloz para llegar a la secundaria más rápido. Bura me apretaba con fuerza a la vez que pedía que parara con miedo.
Esquivando a unos policías al lado de la calle que pedía no hiciéramos trampa, llegue a un pequeño jardín donde no nos encontrarían por estar rodeada de grandes arbustos.

Con cuidado baje a Bura de mi espalda y me retire lo más posible de ella para respirar un poco más. Cerré los ojos por un momento y comencé a tranquilizarme, para no repetir otra vez lo sucedido.

“¿Te moleste mucho?”, me pregunto aquella chica inocentemente.

“No… es solo que todavía no puedo creer la realidad…”

“No entiendo muy bien a lo que te refieres pero… perdona por lo que hice, la verdad no sabía cómo referirme a ti, después de todo, las cosas no son como antes…”

“Ni que lo digas…”

Empezamos a reírnos después de lo dicho, era una risa algo nerviosa, pero era una señal de que ninguno tenía rencor para el otro.

“¿Eh?, Ya te sientes mejor Bu…”

Sin darme cuenta, Bura se fue acercando lentamente hacia mí y me interrumpió con un gran abrazo. El frío cuerpo que tenía fue reemplazado por uno cálido al estar en contacto de ella, haciendo esto que la empezara a estrujar más fuerte.

“Tal vez no me creas y parezca que he cambiado pero… sigo siendo la misma por dentro…”, me dijo ella susurrándome con cariño al oído.

“Esto no está bien…”, le dije a Bura tratando de apartarla de mí. Esta se aferraba mucho, y hacia que fuera aún más doloroso el que intentara alejarme de ella.


¿Qué pasa?... ¿Por qué tan confundido?... ¿no habías decidido olvidarte de ella por “ése” sujeto?... ¿Por qué le hiciste caso?… ¿por qué la ayudaste?... ¿por qué?...


¿Por qué mejor no dejas de hacer preguntas?... es muy obvia la respuesta… te responderé… con otras preguntas…
¿Por qué no dejo de pensar en ella cada vez que veo a una chica?...
¿Por qué su aroma, su forma de ser, toda ella me gusta?...
¿Por qué me engaño para ocultar mi relación…?

Pero no importa lo que pase, eso no quita el hecho de que ella sea igual que Haruka… es por eso que me estoy conteniendo, es lo mejor que puedo hacer por ellas… es lo mejor…

“Estás muy callado”, dijo Bura despertándome de mi platica mental.

“Ya es hora de ir a la meta, ¿no?... no vamos a ganar, pero por lo menos hay que llegar a la meta”

“OK”, me respondió ella con sonrisa que por hace mucho tiempo no había visto.

Ambos de nuevo avanzamos, los policías nos seguían buscando, así que aprovechamos ese tiempo en que no estaban para recomenzar la carrera donde habíamos pausado.
Paso firme, paso firme… me sentía más ligero ahora que Bura mantenía una sonrisa en su rostro… el verla feliz, que no importa cuánto tiempo estuvo con ese tipo, aun conservaba su aura cálida… haciendo mi corazón palpitar y recobrando energías para seguir.

Ambos soltamos un suspiro de alivio al ver que en poco tiempo ya nos encontrábamos en la calle de la secundaria; pero algo llamó nuestra atención y borró las sonrisas de nuestras caras… intercambiándola por seriedad al ver mucha gente aglomerada en un solo punto.

Conforme más nos acercábamos, escuchábamos el murmureo de la gente claramente… al parecer una pelea se estaba dando entre dos estudiantes. Algo me decía, que debía ir a ver de quién se trataba.

“La curiosidad mató al gato…”, me dijo Bura en voz baja.

“Lo sé… pero no puedo quedarme con los brazos cruzados cuando mi amigo está peleando…”, le conteste al darme cuenta de la identidad de uno de los que ocasionaron el pleito.

Corrí un poco para llegar a ver la razón de la pelea, pero llegamos un poco tarde.

En un lado observaba a Sumiya agarrando con fuerza a un chico que su rostro mostraba furia acompañada de moretones de golpes y sangre en la boca. En el otro lado, otro chico también agarrado por otros, lanzando patadas que acertaban al estomago de su contrincante.


Shidou… ¿qué te obligo a pelear?...

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