lunes, 24 de octubre de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 34/??


DÍA 895-896



Había pasado un gran tiempo hasta que alguien me visitara… era mi familia los primeros en verme torpemente intentando sonreír. Mis padres y mi hermana se encontraban presentes.
Sonreí lo más que pude, creo que fue un mal comienzo, ya que los asusté de muerte. Mi madre y Ryou llegaron conmigo para abrazarme, mientras que mi padre corría gritando “doctor, doctor”, pidiendo ayuda.

Tenía ganas de llorar, la felicidad de ver a mi familia bien me hacían sentir cálido por dentro… más aún mi mente sabía que sería menos de un día la última vez que los vi antes de dormirme esa noche; no pude llorar, no porque no quisiera, sino más bien, porque no podía… mi cuerpo estaba tan seco y tieso.

“Hermano… qué bueno que estas bien no nos dejes…”

“No le aprietes fuerte Ryou… no desperdiciemos el milagro que el Señor nos dio… no queremos que Taiyou se vaya de nuevo…”

Ellas habían estado muy preocupadas por mí, tanto mi madre como Ryou, tenían muy rojos los ojos y se hacían notar ojeras sobre aquellas sonrisas débiles que tenían. Me hablaban con cariño, me cuidaban, y yo quería agradecerles, pero mi estado físico me lo impedía.

Mi padre llegó después con prisa, también me abrazó, él con mucha más fuerza, pero fue separado de mí tan pronto como había llegado el doctor con la asistenta.

“Por favor déjennos solos… Taiyou, si puedes escucharme, por favor mueve tus ojos a la derecha”. Me dijo el doctor, para lo que yo acate sus órdenes sin problemas. “Muy bien, te vamos a hacer algunos estudios chico, por favor sé fuerte, tus padres han estado viniendo aquí desde que entraste en coma, no los defraudes.”

¿Cómo lo haría?... ¿Cómo haría para defraudar a la gente que me importa? Haría lo posible para cambiar mi futuro, y miren, que eso es lo que he estado haciendo… espera… ¿futuro?



“En realidad no tiene que ver tanto con el destino, Taiyou… los humanos nacen para morir, no importa quienes sean, todos están atados a la muerte… así que yo no diría que eso fuera el destino… ya que el destino puede ser fácilmente cambiado jajajajaja…”

“Vamos, vamos… ¿otra vez deseando lo mismo?... eliminar el pasado para justificar tu presente…que bajo has llegado…aunque viéndolo desde mi vista, siempre has estado en lo más bajo de la vida…”
. “Taiyou… estas a punto de morir, estoy cumpliendo tu deseo de acabar tu vida de una vez por todas… pero dime… que pensarías… ¿si te diera una segunda oportunidad de vida?”


Por fin puedo… por fin puedo recordar parte de mi pasado… hay partes borrosas aun, pero era cierto, era cierto que esa mujer estaba conmigo desde el principio en esta segunda vida. Pero… había algo diferente en la “Muerte” de ese tiempo, con la de mi sueño.



Pasaron varias horas tras algunos exámenes del médico. Informaron de todo a mis padres, de lo que alcance a escuchar, me encontraba mejorado en salud, un reposo por algún tiempo y tras recuperar la movilidad de las piernas, me darían de alta y podría regresar a casa.

Había otro detalle que había escuchado… me llegó literalmente al corazón, fue una sorpresa de golpe… pero, la razón por la que me encuentro aun ahora calmado… es porque fue a causa de mi elección.

Un año entero… el que había estado en coma…

Sí, estaba en control, frustrarme por algo así solo me llevaría a algo peor, pero me era inevitable llegar a pensar… ¿Qué tanto ha pasado en mi ausencia? ¿Cómo han ido… con los demás?

Volví a ver a Ryou, en realidad había cambiado físicamente, era más alta, su cabello había crecido un poco y comenzaba a tomar más rasgos en su rostro. Mis padres, era como si se me hubiera actualizado la imagen de Facebook… la última vez que les había visto, tenían otra imagen… me eran un tanto irreconocibles aunque haya sido solo un año.

Me alegraba ver, sentir, escuchar… que no habían cambiado en sus personalidades, mas aun después comencé a llorar… al darme cuenta que un miedo que me llegó de repente, solo sería una mal pesadilla…
¿Qué hubiera pasado si mis padres hubieran vuelto a sus peleas, pero en cambio de ser yo quién se cansara de ello… fuera Ryou la que tomara mi lugar y yo el suyo? Gracias que no pasó algo así.

“Taiyou, ya es de noche, esta vez me quedaré yo a cuidarte, tu madre y Ryou volverán a casa”, me decía mi padre, en voz baja sentado al lado de mi cama.

“Nos vemos, que se cuiden”, murmuré, recuperado ya un poco de mi voz.

Ambas se despidieron, saliendo del cuarto del hospital para regresar a la casa a descansar. Se lo merecían.

“Taiyou… es mejor que descanses, el reposo es importante”

“Lo sé Padre… pero no puedo descansar sin saber que ha pasado en mi ausencia”, le dije siendo sincero.

“Bueno hijo… la noche es larga, te puedo contar de ello, pero al terminar, te duermes, ¿ok?”, preguntaba mi padre, sonriendo con gentilidad. Se acomodó mejor y se propuso a contarme de los detalles más generales que sabía.


Ese 19 de Febrero, el mismo día en el que pacté el pago con Suimin y esa mujer, fue cuando caí en coma.
Mis padres me trajeron aquí, donde me hospitalizaron hasta el día de hoy. Los pagos eran altos, pero mi familia y la de Sumiya, ayudaron con los gastos al enterarse; mi padre me dijo todo esto esbozando una sonrisa al recordar los padres de mi amiga. Así permanecí seguro en este sitio, siendo visitado con frecuencia por ellos.

Sobre Haruka… bueno…

Haruka no quería visitarme según por palabras de mi padre, se la pasaba encerrada en su cuarto cuando llegaba de la secundaria… y sí, ya había entrado a estudiar, junto con Ryou a mi secundaria… el segundo año y el primero respectivamente.

Ryou mantenía notas muy altas, siendo reconocida fácilmente como “la hermanita de Taiyou” por varios de los profesores que preguntaban por mi salud; por el otro lado con Haruka, sus avances eran normales, pero ella se esforzaba mucho para recuperar el año que había perdido. Me carcajee al escuchar una anécdota de mi padre: Ryou vigilaba mucho a mi prima junto con su grupo de amigos y unas pocas chicas, resultó que varios de los compañeros de recreo que se había conseguido, eran abusados por ella cuando la molestaban, obteniendo el apodo de “bully”… pero eso no fue todo, sino también un chico de su salón se le había declarado en las fiestas navideñas, pero Haruka le rechazó con estilo… “Ya tengo novio, es a quién golpeo todos los días”.

Sumiya, Shidou, Bura, Nanara y Yudai iban a la casa a preguntar por mí, esperando el día en que pudieran escuchar noticias beneficiosas.
Alex y Luis, también iban a la casa, a hacer compañía a Ryou y ayudarle en lo que yo ya no podía. Ellos ya sabían lo que pasaría conmigo.


Tras contarme todo eso, mi padre cerró sus ojos en pose seria, le hable, pero no respondía, fue hasta que roncó que me di cuenta que se había cansado. Haría lo mismo, después de todo, daba espanto, el ver mi cuarto blanco en penumbras… no quería revivir el lugar del cual había escapado cuerdo a duras penas.



“¡¡¡Taiyou!!!”

“¡Ryou, deja descansar a Taiyou!”

“Jajaja no pasa nada madre, me pone alegre la actitud de Ryou”, les decía a las mujeres que me habían despertado de uno de mis varios sueños.

“Pues no solo te ves más alegre, el doctor dijo que en esta noche te recuperaste aun más, mírate, ya puedes hablar mejor”, dijo mi madre alegre de mi estado.

“También Ruka se puso feliz de escuchar la noticia, se cayó de la cama cuando le dije jeje”, comentaba Ryou carcajeándose un poco. “Le pregunte si quería venir, pero no quiso, me dijo que alguien debía esperar en la casa por si llegasen personas.”

“Jajaja ¿no me habrán cambiado de prima?”, pregunté en broma.

“Bueno, aun sigue sin ayudar en la casa en mucho, y aun no sabe cocinar… cosa que yo sí… así que no jeje”, respondió Ryou.

“Hablando de comida, te traje algo”

Mi madre de su bolso sacó una bolsa de plástico con un recipiente cuadrado de unicel. Miré con maravilla el contenido, una hamburguesa justo como las que me gustaban, muy gordas con papas y cátsup a un lado.

“Los médicos te traerán una gelatina que no tiene sabor… sabría que no te gustaría y es por eso que te traje esto para que no se te de un antojo de algo”, explicó mi mamá, quién se arriesgo a ser regañada por los médicos o enfermeras del hospital, por solo cumplirme un capricho.

“Gracias madre… me muero de ganas por volver a probar tus comidas en casa…”



“Kagami Taiyou… te has recuperado mucho en estas horas, es extraño, ya que al parecer es una recuperación natural… debes de tener un ángel guardián”

“En realidad un ángel de la muerte”, pensé justo después de las palabras del buen doctor que me atendía.

“A este paso mañana en la mañana podremos hacer las pruebas para comenzar a ganar movilidad en tus piernas”, me dijo él, anotando varias cosas en su carpeta.

“¿No puede ser hoy en la noche o madrugada? La verdad estoy aburrido quedándome solo en este lugar”

“Eso podría ser malo Taiyou, por favor te pido que te recuestes y ahorres energías para mañana”, me seguía diciendo aquel hombre adulto, sin prestarme atención aun con sus hojas, anotando.

Refunfuñe, aunque fue en vano, ya que el médico se salió de mi cuarto para poder hablar con una de las enfermeras, dejándome solo en lo que llegaba mi madre para quedarse en guardia conmigo.

“¿Qué tanto piensas, mi primo?”

“¡¿Yudai?! Jajajaja ¿desde cuándo estas aquí?, no te vi”

En la puerta del cuarto, ahí estaba mi primo, que vestía una chaqueta roja y pants oscuros.
Tenía tanto tiempo sin verlo (quitando el año perdido), que ahora notaba  perfectamente sus cambios de apariencia, o mejor dicho solo un cambio, la pequeña barba de chivo que traía.

“Qué bueno es ver que te recuperaras”, dijo mi primo, chocando el puño con el mío. “Mis tíos dijeron que tenían que encargarse de un asuntillo con la beca de Ryou, así que en su lugar, yo me quedaré a cuidarte jeje”

“Gracias Yudai”, le dije, con una sonrisa. “¿Qué tal la vida a los 18?”

“Jajaja bueno, pues normal… un año no hace la diferencia, la que la hace, es el cambio dramático de preparatoria a universidad… te vas dando cuenta de cómo uno debe ser, y claro, en los errores que dejaste en el pasado.”

“Con ``errores´´ supongo que a tus exnovias”

“Jajajaja exacto”, se burló Yudai. “Ya le ando echando un ojo a una chica de ojos verdes de mi clase… pero bueno, yéndome a lo escolar, que supongo es lo que querías escuchar… voy normal, algunos profesores son chidos, otros te meten gran presión…”

“Me imagino.”

Pasamos horas conversando, era un gran cambio a la noche anterior, ya que con Yudai, podía platicar o bromear con cosas con las que mi padre no podría… logrando apaciguar mis ansias de volver a mi hogar, solo quedaba esperar a que mi fortuna siguiera intacta, y no recibir algún golpe crudo en consecuencia de mi pago.

“Dime Taiyou… ¿te gustaría hablar con Ruka?”

Me quedé extraño por la pregunta, voltee a observarlo, agitando su mano me mostraba su celular gris Mokia. Los celulares están estrictamente prohibidos en un hospital, segunda regla rota que nuestra familia rompía en un día.

“Me creerás, pero tengo miedo”

“No puedo decir que lo comprendo Taiyou”, dijo Yudai, meneando su cabeza en juego. “Pero te debo decir que es mejor que la llames, ella se ha estado esforzando en la casa… tal vez no te lo hayan dicho tus padres o Ryou, pero nuestra prima últimamente ha actuado como tú en casa”

“¿Cómo?...”, pregunte con inmensa curiosidad.

“Bueno, en realidad hace lo que tú pero en el cuarto… lee varios libros, juega unos ratos al PSP, estudia mucho y sale de vez en cuando al parque, para acostarse por un buen rato debajo de tu árbol favorito… creo, y lo digo porque no vi atentamente en esa ocasión, pero también Haruka aprendió a sonreír como tú”, dijo Yudai, esperaba una broma, pero en cambio, lo decía con tanta seriedad mientras me miraba a los ojos. “Tú sabes bien Taiyou… ella aprendió a sonreír tan falsamente como tú en algunas ocasiones… aquellas donde pareces estar perdido en pensamientos importantes para ti…”

No hay comentarios:

Publicar un comentario