miércoles, 26 de octubre de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 35/??


DÍA 903-904




“Ha… no, Ruka… ¿Cómo estás?”

“¿Ta-Taiyou?... ¿En serio… eres tú?”

“NO, en realidad soy Yudai… en unos momentos te pasó a Taiyou”

“¡¡¡Maldito!!!... espera… ¿va a hablar conmigo?”

“Sí, voy a hablar contigo… dime Haruka, ¿Cómo has estado?”

“Ta... um… Hola Taiyou… estuve bien… ¿tú qué tal?”

“Recuerda, estuve en coma… estuve mal”

“¡¡Ya deja eso menso!! Y yo que ando con nervios ahorita…”

“Jajajaja perdona Haruka, en serio perdona… volveré a casa en una semana si me va bien, así que por favor, espero que mi cuarto este justo como lo deje antes de dormirme, porque si no, te voy a dar una buena tunda hasta que esté todo bien”

“Jajajaja ya veremos ya veremos… pero bueno, lo haré para que el viejito de Taiyou no se desmaye de nuevo o le de un infarto al pobre jeje”

“Búrlate, síguete burlando y me voy a echar a dormir otro año”

“¡No!... aunque sea en broma no lo digas, es una fortuna que te hayas despertado… no desperdicies ese milagro”

“Claro que no lo haré Haruka… te prometo que no caeré de nuevo…”


Ha pasado una semana desde mi llamada a casa…

Me encuentro por encima del 60% de recuperación, lo suficiente como para poder volver a casa. Las pruebas para recobrar mi sentido para caminar fue intensivo, cansado y doloroso… era increíble que aunque pudiese ver mis pies, no los pudiera sentir. Dicen que no se aprende a correr hasta que aprendas a arrastrarte primero por el suelo… hice eso yo: gatear, caminar con dos fríos y firmes  tubos de apoyo, y luego, caminar por mí solo intentando no matarme al primer intento.
Puedo caminar ya sin tanto problema, tal vez un poco lento, pero a paso estable.

Avanzaba junto a mis padres y mi hermana, poco a poco por aquellos pasillos repletos de gente preocupada que solo hacía ponerme de nervios el ambiente; por esa razón, me esforzaba por caminar más rápido. A lo lejos, una fuerte luz se apreciaba por la puerta, ahí debía de llegar.
Al principio fue muy cegador, mis ojos tardaron en asemejarse con la luminosidad y el calor del ambiente… pero cuando lo logre, pude ver como en la banqueta, me esperaban ahí personas  muy conocidas, que me sacaron sin pensar, una buena sonrisa.

“Jajaja hubieras visto tu rostro cuando te llegó la luz a los ojos… pero… que bueno es ver que estés bien”, me decía Sumiya feliz, conservando su misma imagen, ni un cambio notorio para ella.

“¿Cómo estas, Taiyou? ¿Listo para reponer nuestras pruebas de rivalidad? Jeje”, me preguntaba Shidou, que a mi vista era más alto y su corte había cambiado, ahora su cabello oscuro era un poco más corto.

“Hiciste falta… pero no hay porque llorar por la leche derramada, ahora saldremos mucho más, ¿vale?”, me confortaba Bura, con su misma imagen y llevando aquel collar que le había dado; sí, era algo más que podía recordar.

“Y falto yo, aunque bueno, ya te había visitado antes… pero aun así, bienvenido al mundo exterior”, me dijo Yudai sonriéndome.


Escuche una vez, que existen dos tipos de memorias en los humanos: aquella que almacena el cerebro y corazón,  y aquellas que guarda el cuerpo. El cerebro tal vez olvide, pero el cuerpo no… sentía energías, calidez de volver a ver a todos, después de una semana en la que desperté sin saber que había pasado… me alegraba verlos sanos, eso era lo primero, ya después descubriría que era lo que había pasado en este lugar durante mi ausencia.

Al acercarme a ellos, me recibieron con un abrazo que debo decir, me dolió un tanto la fuerza con que lo hicieron, pero en lugar de gemido, solté una carcajeada para disimular. Shidou fue el único que no me abrazo (con debida razón) solo se esperó a que Sumiya, Bura y Yudai se quitaran para poner su mano en mi hombro y decir: “Que onda”, seguido de nuestras risas por ese saludo tan extraño.

Yudai aprovechó el momento para presumirme al auto que le habían regalado para la universidad, que aunque fuera un Stratus dorado 2002, lo que me impresionó fue el precio al que lo había conseguido, sin algún desperfecto en la máquina.

Mis padres dejaron que Yudai nos llevara a casa, por lo que todos subimos sin esperar. Shidou de copiloto, Sumiya a mi izquierda, Bura a mi derecha y yo entre ellas, era como todos nos acomodamos.

“Espero que manejes esta vez bien Yudai”, dijo Shidou, colocándose velozmente el cinturón de seguridad.

“¿Pasó algo antes de que vinieran?”, pregunté curioso.

“Sí, por reto de Sumiya, le hizo saltarse como dos luces rojas: la primera estuvo normal, pero la segunda casi chocamos con un árbol al dar la vuelta”

“Jajajaja bueno bueno, es que no me puedo quedar tranquilo cuando tu novia me reta a conducir como taxista”, explicó Yudai, poniendo en marcha al automóvil.

Había algo en las palabras de Yudai que no captaba muy bien… tuve que dar dos repasos a lo que había dicho para entender lo que para mí, estaba fuera de contexto.

“Bura… ¿Sumiya y Shidou…?”

“Sí, ellos ya están saliendo”, me contestó ella, en el mismo tono bajo en que yo le había susurrado. “Pero bueno… no importa que se digan ``novios´´, se siguen comportando como antes jeje”

“Me imagino jaja… pero aun así no me lo esperaba… digo, de Sumiya sí, pero de Shidou no”, le decía a Bura, aprovechando que Sumiya miraba entretenida las calles y Shidou, con cautela a mi primo.

Bura calló por unos segundos, como pensando que decirme; cuando se aclaró, acerco su boca a mi oído y me dijo una cosa antes de dejar de seguir hablando de esa forma.

“Tenemos mucho que platicar entre los cuatro.”


En el trayecto a casa, todos íbamos algo callados, fue hasta que nos estacionamos frente a casa, que de nuevo mis amigos habían vuelto a pronunciar más de una oración.

“Bueno, Taiyou… aquí nos vamos ya que me imagino tendrás que descansar mucho”, dijo Sumiya, aun feliz de verme recuperado..

“Ya le comentamos a la directora sobre tu estado, cuando llegues a recuperarte al 100, Sumiya y yo te podemos llevar con ella para ver si se puede hacer algo contigo”, comentaba Bura.

“Y digo, seguro que ya tienes los suficientes conocimientos como nosotros… un examen para probarte y estarás de nuevo en nuestro grupo, aparte de que cuentas con el apoyo de nuestra delegada de grupo, Taro Sumiya jeje”, dijo Shidou, haciendo que Sumiya al ser mencionada, asintiera seguidamente fingiendo superioridad.

“Muy bien, en serio muchas gracias a todos, estoy seguro que en una semana más podré estar con ustedes de nuevo en clase”, les dije devolviendo con gusto una sonrisa.

Todos se despidieron conmigo y tomaron el mismo rumbo hasta la calle en donde cada quién iría a sus hogares. Me dio nostalgia el ver mi colonia, no había cambiado más que los árboles, unos un poco más grandes y otros cortados o lastimados. Las calles estaban limpias, y las casas de algunos vecinos habían sido cubiertas de otro color de pintura; al menos la mía, estaba igual.

“¡¡Eyyy!! ¿Vas a quedarte afuera contemplando un paisaje que has visto miles de veces, o entrarás a casa para ver que tanto ha cambiado tu prima?”

Esa voz era demasiado reconocible, molestia más que nada era su tono. Voltee hacia arriba, donde había provenido aquél “saludo” de bienvenida.

“Oye… te me haces familiar a alguien, solo que te ves más alargada, con el cabello más largo y tu piel más bronceada… solo que esa conocida era menos fea, sin ánimos de ofender”, le dije a la chica que me miraba enojada desde el segundo piso de la casa.

“Sígueme diciendo de cosas y no te abriré la puerta”, me amenazó, sonriendo.

“Entonces me callo, pero dime, ¿podrías pedirle a mi prima que me abra?”

“Je je claro, en unos momentos baja”, me respondió ella, metiendo su cabeza al cuarto para desaparecer de mi vista.

Tardó unos cuantos segundos en llegar a la puerta principal para abrirla lentamente, ahora de frente, podía ver cuánto era lo que había madurado ella en mi ausencia. Algo era muy notable a nuestra distancia, su estatura (aunque fuera por un centímetro) era mayor a la mía, su corto cabello castaño había crecido unos cuantos centímetros, pero sus ojos color esmeralda, seguían iguales.

“Je… es curioso”

“¿Qué es curioso? ¿Qué ya te ganó en altura? Jeje”, preguntó ella feliz.

“No, es curioso verte con el uniforme de la secundaria… el rojo no va contigo”

“Jajajaja ¿ahora en este año te volviste diseñador?”, cuestionó con sarcasmo, para después  permitirme el paso a la casa con una sonrisa más marcada. “Bienvenido de vuelta Taiyou”

“Gracias, extrañe en esta semana el verte”, le dije, devolviéndole la sonrisa.

“¡EJEM!...”, interrumpió Yudai, apenado. “¿Pueden dejar el sentimentalismo para después? Tengo unas ganas de ir al baño y me andan bloqueando”

“Jajajaja perdónanos”, dijimos Haruka y yo al unísono.


“¿Quieres que te traiga algo?”

“No gracias Haruka, por ahora no”

“Mmm… pensé que dejarías de llamarse así”

Ya me encontraba acostado en la cama de mi cuarto, disfrutaba de la suavidad de mi colchón y la brisa del ambiente que entraba por la ventana, todo estaba recogido y en orden a excepción del PSP que no se encontraba en el lugar en que lo había dejado.
Sentada a mi lado estaba mi prima, que me hacía compañía. Su rostro, se podía leer fácilmente, quería decirme algo.

“¿Qué tal el hospital?” preguntó ella sin dejar de mirar una pared del cuarto.

“Bueno, pues los servicios no estaban mal… pero sí me cansaba mucho la dura cama, la comida sabía a nada y pues las pruebas para caminar… créeme, eran dolorosas, caminaba como bebé que apenas se enseñaba a hacerlo”

“Me imagino…”, dijo ella, un tanto cortante. “Taiyou… no, nada… iba a preguntar algo tonto jeje”

“No, no… dime Haruka, ya seré yo quien lo diga”

“Eso no ayuda en mucho, pero bueno…”, me dijo, para después, hacerse de un espacio en mi cama, recostándose a mi lado pero mirando fijamente el techo. “¿Cómo te sientes con respecto al año que perdiste? ¿Fue como un abrir y cerrar de ojos, o tuviste al menos un sueño?”

“Tuve un sueño, más bien una pesadilla, me encontraba en una ciudad vacía donde todo lo que tocaba se deshacía, habían muchas marionetas de personas que conocía, tratando de atormentarme, sentir muy solo… pero encontré una puerta que me sacó de ahí, para cuando abrí los ojos, ya me encontraba en este mundo”, explique a Haruka, mirando en donde ella hacía. “Me sentí cansado, confundido, sin energías… solo podía escuchar mis pensamientos, que también mientras más buscaba una respuesta, más me agotaba y sueño me entraba…”

“Interesante, ¿te puedo decir algo?”, preguntó ella, volteando a verme ahora. “Yo también sentí algo muy familiar a lo tuyo cuando era niña, el collar que llevo conmigo siempre me lo recuerda…”

“¿En serio?”, pregunte con mi atención prendida.

“Tal vez… no sé, siento que con un soborno puedo soltar la sopa”, comenzaba a decir ella, levantándose de la cama y haciendo énfasis en la palabra “soborno”.

“Jajajaja tendría que dormir más de 10 años para caer en tu truco”

“Como quieras, tú te lo pierdes jeje”, agregó de último ella, caminando despacio hasta la entrada, para pararse un segundo y voltearme a ver para decir: “Descansa.”

Sonreí mientras me acomodaba mejor en mi cama, buscando conciliar el sueño y descansar lo más que pudiera para el próximo día, poner mi empeño en recuperarme lo más rápido que pudiese.

“ ``Sentí algo familiar cuando era niña´´… ¿Qué quiso decir con eso? Últimamente siento que mis cercanos saben algo que yo no, pero debería de saber…”



“Jajajaja, vamos, vamos…”

“Oh demonios, deja ya de correr tanto…”

“¿Enojado de que una niña te esté ganando en una carrera?”

“Ja, me ganarás el día en que tu nombre cambie por uno mejor…”

“Oye, que malo…”

“No, si hubiera sido malo incendiaría tu hogar tal y como lo está haciendo ahora”

“Espera… ¿qué?... ¿mi hogar por qué…?”



¿Qué demonios fue eso?...

Estoy un poco mareado por lo que vi en sueños… me sentía en el cuerpo de otro, viviendo un mal momento al parecer. No podía reconocer mi voz ni la cara del otro sujeto, pero sí recuerdo bien la escena de aquella casa en llamas.

Es la madrugada por lo que veo en mi reloj, las 2 am, falta mucho tiempo para que me levante a la hora oficial, así que solo respiro y espero esta vez, soñar algo mejor.



“¡¡Ya nos vamos!! *pum*”

Una fuerte voz me despierta, ahora a las 6:45 am, aun el cuarto está oscuro, pero por debajo de la puerta alcanzo a ver como el pasillo de fuera tiene las luces prendidas.
Comienzo a calentar mis ideas, y llegó a la mejor respuesta que pude pensar, más, considerando que sería la primera vez de mi estancia de vuelta en casa.

“Ryou y Haruka se fueron a la secundaria”

No siento más sueño, por más que intente, mis ojos no vuelven a cerrarse, como si se estuvieran acostumbrando ya a la hora en la que en otra semana, tendría que levantarme de nuevo.

¿Qué haría?... Creo que lo más razonable sería darme una ducha, pero en mi estado, no estoy seguro que mis padres me dejen.
¿Jugar al PSP? Tal vez… solo si por suerte, Haruka dejó sin seguro su habitación…


“¿Por qué no… platicar conmigo?”

Mi corazón latió por mil. Esa voz no era producto de mi levantamiento temprano, sino hasta se podía asimilar la presencia de alguien más en mi cuarto.
La curiosidad mató al gato… pero era mejor que ser asesinado sin siquiera ver a mi atacante.

“Vamos, vamos, no temas… no muerdo, a menos de que me lo pidas a gritos”

Era ella. Su cabello corto azul y los ojos rojos vibrantes que resaltaban en la oscuridad, me hacían soltar un suspiro de que al menos, era una conocida que no me haría daño… o al menos eso esperaba.

“Hola, ¿Cómo te ha ido?”, preguntó ella sonriendo.

“Bueno… pues si quitamos que desperté en el hospital, ya que me encontraba en coma por un año… pues bien”, dije sarcásticamente. “¿Por qué pasó eso?”

“Es fácil… tú querías recordar el año de memorias en conjunto que habías perdido, tuviste que reposar un año para volverlas a juntar y en este mismo momento, estas comenzando a procesarlas de nuevo… oh que, ¿quieres que te explique con manzanas como el intercambio de almas?”, preguntó, aún jugando conmigo.

“No, gracias… sí entiendo… y gracias, por poner a prueba mi memoria, sí recuerdo esa explicación”, le contesté, devolviéndole la sonrisa. “Dime… solo viniste a tratar e molestarme o…”

“Jajajajajajaja ¿tratar?”, preguntó ella, riéndose ahora esta vez fuerte, callando hasta verme señalándole que le bajara el volumen. “Perdona, pero me dio risa je… pero volviendo al punto, ¿Qué no puedo visitarte ya?”

“Bueno, esta vez me agarraste desprevenido… es por eso que lo digo… dime, ¿Qué tal los demás?”

“Están todos bien, trabajando cada quién en su área”, dijo ella, sin siquiera mirarme a los ojos.

Quería disculparme por no poder salvar a Hollow, me había dejado llevar por el momento… pero no sabía con que palabras decirlo, era difícil.

“No Taiyou… no tienes de que preocuparte”, me contestó ella, cuando recordé, que ella podía leer la mente. “Bueno, te visitaré en otra ocasión… el trabajo me está llamando ahora”

“Esas visitas fugas no me gustan”, le comente antes de que desapareciera. “Ok, nos vemos después, aun tengo preguntas que hacerte, pero la verdad por ahora, no recuerdo ni una”

“Claro, pero ya sabes que dependerá de lo que preguntes… hasta entonces, espero que te vaya bien… encontrarás pronto un motivo por el cual moverte más rápido.”


Esas fueron sus últimas palabras antes de desaparecer tal y como vino, en las sombras.
Motivo por el cual moverme… ¿Eso será bueno o malo?...




“Con que aquí es la casa de Taiyou… dime, ¿ya le contaste a nuestro primo sobre tu cambio?”

“No, aún no.”

“Tendrás que hacerlo rápido, no vayas a querer soltarle la noticia el último día…”



No hay comentarios:

Publicar un comentario