domingo, 27 de noviembre de 2011

Cambiando aires ~~ Capítulo 3


-Sobre Susan y la llamada-



-Muchas gracias por invitarme a cenar.
-No hay de que, después de todo hiciste un buen esfuerzo en el partido… ¡¡pero ese gordito…!!
-¡Oh, yaaaa! Te has estado quejando de ese pobre y obeso niño en lo que llevamos con Susan.
-Bueno, es que es un maleta, preferiría al Timmy Turner de la delantera en posición de portero.


Era la tarde del mismo día, de nuevo en el apartamento de Matt.

Ya había pasado una hora entera desde que trajimos al alegre Susan a comer en celebración del partido perdido (algo extraño para celebrar).
Era curioso como Matt, sin importar cual fuera el tema a tratar, siguiera quejándose de los compañeros de equipo del muchacho, llamándoles por apodos demasiado notorios que me daban risa de sólo escucharlos, pero por algún motivo en especial, eso hacía que Nataly empezara a reclamar.

-Tal vez mi hermanastro lo hace solamente para joder.- me convencí con esa idea.

Hasta eso, no estaba aburrido, tal vez no tenía algo que agregar a la conversación, pero me entretenía escuchando; la única preocupación que tenía al momento, es que todavía faltaba mucho para que se dieran las 8 pm, ¿y para que esperaba mucho esa hora?

-Oye Jonh, ¿vente a platicar con nosotros? Que todavía faltan cuatro horas para que llames a tu novia.
-¿Novia? Jaja… me imaginaba que Jonh ya tendría una.

¡¡¿Cómo coño le hacía Matt para saber mis planes?!! Estoy seguro de que no soy un libro abierto, algo debe de tener él, como poderes psíquicos, venir del futuro o tener completo acceso a mi cuenta de Facebook.

-No, no es mi novia.- le respondo a Susan, ignorando de golpe a Matt que esperaba alguna replica mía contra él.
-Oh ok… entonces ha de ser la chica que te gusta, ¿no?- me pregunto el chico que sonreía tan brillantemente, capaz de hacer latir a mil por hora mi corazón, pero congelándolo segundos después tras repasar que él era un camarada.- Bueno, pues te deseo suerte con ella, todo se puede cuando se pone esfuerzo, ¿verdad?
-Exacto.
-Digan lo que digan, el esfuerzo nunca le podrá ganar a la belleza y carisma natural.- interrumpía ya sabrán quién.- Tu Susan, eres un muñeco de porcelana, las chicas se te quedan viendo cuando pasas frente a ellas, pero Jonh… no te sientas tan mal, pero sacaste los malos genes de la familia… perdona, pero es que en serio, ¡estas feo!; los camaleones pueden cambiar de color su piel para camuflagearse en el ambiente pfft… jajaja… pero a ti ni Dios te cambia la cara de chango que tienes.

Arrojé una almohada que tenía cerca en el sillón, pero mi hermanastro alcanzó a cubrirse con las manos sin parar de reír. No sabía que me molestaba más… si la risa de maniático-burlón de Matt, la tímida risa de Susan o que Nataly estuviera perdida en pensamientos frente al ventilador de la sala, haciendo ruiditos con su boca para que el viento le distorsionara la voz… nunca jamás debería de pensar en apoyarme en ella.

Salí del cuarto lleno de burlas y apoyé mi espalda en la puerta estando ya afuera en el pasillo. Cuatro días más de esto… sería mucho tiempo…
La llamada de las 8 para Sofía, era lo que me aseguraba entretenimiento; tengo que llamar a esa hora ya que es cuando pasa tiempo libre en su casa, por lo general tirada en su cama o chateando por internet.

¿Por qué llamaría a su casa en lugar de conectarme un rato a un internet público? Bueno, porque la hora en los públicos de aquí están caros según Nataly, saldría más barato llamar en un teléfono de a tres pesos tiempo libre… tres pesos tiempo libre…

-¡¡¿Pero qué jodido?!! Recuerda que estás en otro estado.- rechisté, pasándome las manos por mi rostro decepcionado.

Se me había pasado aquel gran detalle, así, la llamada no saldría nada barata…

-Entonces puedes llamar desde mi casa.

Voltee detrás, también ya fuera del departamento, estaba Susan alegre, mirándome directo con sus profundos y grandes ojos oscuros. Por más que lo intentara negar, me perdía en él cada vez que lo veía, lástima que su apariencia juegue una mala broma.

-Dime, ¿te gustaría llamar desde mi casa?
-Perdona, no quiero dejarte con cargos altos por una llamada que se pueda prolongar demasiado.- le respondí amablemente.
-En realidad no me importa, tampoco le importará a mi padre.
-¿En serio?
-En serio.- me respondió asintiendo con energía.

Confiaba en Susan, me daba una impresión de que era el tipo de personas en el cual podías confiar el primer día en que le conocieras; su misma imagen habla todo de él, así que… ¿por qué no aceptar la oferta? Creo que sería más descortés declinarla.

Afirme su petición, él me tomó de las manos y las sacudió arriba-abajo con fuerzas, logrando darme un buen ejercicio también de columna.
Duró más el sacudido de manos que en lo que tardó en irse, me despedí como era debido y agradecí, después de que hiciera cita para vernos en el primer piso a la hora que ya tenía establecida.

La suerte volvía a sonreírme, y yo era más que feliz por ello.
Volví a entrar al departamento, estaba en pleno estado Dalai del cual nadie podría sacarme por burlas, pero fue gran mi sorpresa al encontrarme a Matt durmiendo en el sillón y a Nataly aun frente al ventilador.

-Oye… está bien que goces de la brisa, pero te va a entrar aire por los ojos y eso es malo.
-¿Qué?- preguntó ella, tan perdida como si se hubiera consumido alguna droga.
-Todo  en exceso es malo, sin importar lo que sea, ¿no?

Apago el ventilador, y la tomo de los brazos para moverla arrastras hasta el tapete de la sala, consigo una de mis cobijas y cubro a la chica para que pueda descansar un rato y repose del estado zombi en el que estaba.

-Duerme conmigo, ¿sí, Matt?
-No me quiero imaginar que hubiera pasado contigo sino estuviera aquí, por mucha suerte, Matt está dormido…

Con el ambiente ahora en paz y calma… ¿por qué no? También me acosté en el tapete, dándole la espalda a Nataly. Ahora o nunca, la mejor manera de hacer pasar las horas.



-¡¡Jonh!! Por aquí.

Una persona me habla, no soy capaz de verla en el salón de clases, hay muchos estudiantes, pero no a quién busco. Otra vez me hablan, pero ahora ya sé de donde proviene dicha voz.
Salgo de mi asiento y doy un salto por la ventana del salón para poder llegar más rápido a los jardines verdes donde me están esperando. Una corazonada me lo decía.

-Sí que tardaste, te estaba gritando desde hace media hora.
-Perdona, perdona… estaba jugando racketball.- le respondí a Sofía, la bella chica que me ha gustado desde la primera vez que la vi, pero me di cuenta de ello hasta que discutimos por primera vez. Sentada en el pasto, con su cabello castaño danzando con el viento, mirándome picardona, mordiendo a propósito sus labios inferiores para incitarme a tomar acción… cosa que haría sin problemas.
-¿No quieres jugar conmigo?- preguntaba, acercando mi rostro al suyo.
-Quiero jugar mucho contigo… en pleno campo abierto… el racketball no me entretiene tanto como nuestros “juegos”.- le respondí sonriéndole, mientras mis manos se movían por sí solas a su cuerpo; llegándola a acariciar suavemente en partes que otros no podrían y nunca lo harían…

¡¡Espera!!… estaba jugando racketball, ¿eh? ¿Cómo se supone que estaba jugando si hace unos segundos estaba en mi pupitre? O mejor dicho, ¿qué es el racketball a fin de cuentas? ¡¡¡¡No me jodan, otra vez soñando con estas cosas!!!!

Abro mis ojos, lamentablemente es lo que me temía, vuelvo a la realidad.
Volteo por pura curiosidad a ver los rostros de mis compañeros de habitación, pero al menos me encuentro a salvo, tanto Matt como Nataly siguen dormidos y no se han dado cuenta de los posibles extraños movimientos que estuviera haciendo mientras soñaba.

-Hasta en sueños te veo, perdona Morfeo, pero por estos cuatro días, te pido que no me des sueños con ella en los que pueda controlar fácilmente la situación.
-Y por favor trae más amaranto.- murmuraba Nat.
-Amén.- dije en voz baja, burlándome de las palabras aleatorias que sacaba ella.



-Vamos, puedes pasar, no temas.- me invitaba Susan, ya a la hora acordada en la primera planta del edificio.

Paso a su departamento cerca del puesto de vigilancia de su padre, no había diferencia de donde me quedaba a dormir, una pequeña sala con un cuarto y un baño, hasta fácilmente podría decir que Matt tenía muchas más cosas con que llenar el espacio.

Susan me señaló en un pequeño mueble a lado de un sillón el teléfono, me acerque no sin antes agradecerle y empecé a presionar los botones para la llamada. Coloqué el teléfono en mi oído y esperé paciente.

-… ¿Alo?
-Fiuuu… pensé que no contestarías jajaja.
-¿Perdona? ¿Quién eres?- preguntó Sofía, reconocía muy bien su tono de voz tan firme.
-Vamos… ¿Qué no reconoces mi voz?- respondí, siguiéndole el juego.
-Mmm… la verdad no… jajajajaja.
-Demonios jaja… bueno, ya que no adivinaste… soy Jonh.
-¿Jonh quién?

No estaba jugando, ya me había dado cuenta de eso.

-¡¡Jonh Rode!! ¡¡Tu compañero de clase!! ¡¿No me digas que ya me olvidaste?!
-Jajajaja…- se rió ella, para después callar y dejar un silencio molesto.
-… ¿y bien?
-… perdona, no te recuerdo.

Me quedé mudo, petrificado por sus palabras. Susan se dio cuenta de ello e intentaba hacerme reaccionar agitándome de los hombros, pero estaba sorprendido, no iba a salir del trance tan fácil. Estaba triste, frágil… pero… pero…

-¡Oh ya, perdona, número equivocado entonces jeje! ¡¡Nos vemos!!- dicho esto colgué rápido.
-Oye… ¿Qué fue lo que pasó? Te veías impactado y desilusionado a la vez.
-No, no pasa nada malo, ya recordé lo que está pasando.- le dije, volviendo a mi calma.- Estamos en vacaciones, un gran tiempo para salir de casa, visitar a la familia, ¿no?- pregunté, pero era más para mí mismo que para él.- Bueno, no sé de qué me sorprendí, siendo vacaciones, debí de haberme esperado que la hermana de Sofía estuviera en casa, una hermana mayor que siente recelo por mí y cabe destacar que su voz es parecida a la de Sofía por obvias razones… para resumir…
-Entiendo, las llamadas serán contestadas por ella para asegurarse de quienes quieren comunicarse con su hermana… suena loco tío.
-Lo sé.- afirmé decepcionado.
-No es que me quiera meter en tu vida… ¿pero porque te tiene odio esa chica?
-No soy solamente yo jeje esa chica está amargada con los hombres, y como es sobreprotectora, muchas veces interfiere en asuntos de su hermana.
-Pero si fuera Sofía le pondría límites.
-No Susan… no podría con una loca como ella.- le comenté perturbado por recordar a la hermana de Sofía.

 Las memorias que tenía de ella no eran buenas, ni una sola, era el único miedo que tenía de ir a casa a visitar a mi Sofía… ella trabaja en otro estado, esa era mi salvación, pero en descansos o días festivos, era cuando regresaba a su hogar, incluso llegando a correr a su propio padre de allí… lo sé, me tocó verle en su mal día, directo a casa de su madre por todo el día de acción de gracias.  

-No queda de otra, al parecer tendré que conectarme a un internet público y ver si su msn no está filtrado jajaja- me burlé, logrando hacer reír al buen chico que me había ayudado.
-Sí llegas a necesitar algo, puedes decírmelo, con gusto te ayudaré.
-Consideraré mucho tu oferta.

Me despedí al ya no tener algo que hacer ahí, lo último que vi de ese chico fue su sonrisa antes de que cerrara la puerta yo por fuera.
Al menos… un día menos me quedaba de estar aquí, ya estaría cada vez más cerca de volver a casa y cumplir el objetivo que dejé pendiente por causa de mis padres… deseaba que la estuvieran pasando mal…


-¡¡¡¡Maldito Susan!!!!
-¿Por qué gritas ahora Matt?
-¿Cómo que por qué? ¡Ese mocoso me debía 50 pesos para mis gastos de la semana, hoy se suponía que iba a pagarme, pero me sale con que con un favor que hizo ya no me los va a pagar! ¡¡¿ pero cuál inche favor si no le he pedido algo?!!


Ok… tal vez ese chico no era tan buena persona como me lo imaginaba… aunque tampoco Matt lo es… cada uno cosecha lo que siembra.

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