miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cambiando de aires~~~ Capítulo 2


-Buen hermano-



-Vamos flojo, hora de levantarse.
-¿Eh? Son las 6 de la mañana… estoy de vacaciones, se supone que debo reponer todas esas horas de sueño perdidas en la escuela.
-Sí, pero quién madruga, Dios lo ayuda.
-Bah… yo deje de creer en Dios hace tiempo.
-Ah no, puedo dejarte ser ateo si quieres, pero no quiero un Nini en mi casa, ¡¡levántate!!

Primer día en mi estancia en la casa de mi hermanastro Matt.

Mucha gente dice: que lo que comienza bien, termina bien… ¿también esto se aplicara a lo malo?

Fue una entretenida noche la que tuve ayer en mi casa temporal, descubrí varias cosas sobre las dos personas que tendré por cinco días a mí alrededor:
Matt realmente sí era mi medio hermano. No explicó muchos detalles, pero encontré validez a su explicación cuando mencionó las palabras “la época de oro de mi padre”, aquellos días en que actuaba como cholo e iba de un lugar a otro… hasta que según recuerdo mi madre dijo que conoció a alguien que le hizo cambiar. Yo pensaba que era ella, pero ya me di cuenta que se trató de mi madrastra.
Nataly, o Nat como le dice Matt, en realidad no es hermana de él, sino una muy buena amiga de su infancia que la considera parte de la familia. Eso se notó en la noche, la buena comunicación que ambos compartían, y las interminables discusiones que podían sostener.

Son buenas personas (al menos una pizca de Matt lo es), puedo garantizar que mi semana no será del todo aburrida… y vaya que no lo fue en un principio, porque aquí es donde regreso a lo que pasa actualmente.


-¿Quieres que te ayude a repartir periódicos?
-Exacto. Necesitamos dinero para subsistir, y como tengo que cuidarte, necesito de tu ayuda.- me decía él, sonriéndome con energías.
-Ya vi porque me levantaste tan temprano… pero bueno, te ayudaré un poco para que no me vuelvas a llamarme Nini.- le respondí, aceptando su convencimiento.
-Muy bien, ese es el espíritu. Mira, primero bajemos al primer piso por los periódicos y la mochila, para poder salir.

Salimos del departamento, lentamente hizo girar sus llaves en el picaporte para asegurarlo y salir tranquilamente a trabajar (que buenas vacaciones, pasándola trabajando hmph).
El edificio era de cinco pisos (sin contar el patio hasta arriba de todo), el departamento quedaba en el piso 4 por lo que bajamos tres pisos por las escaleras ya que el elevador estaba fuera de servicio.
Cerca de la puerta principal, había una casilla, donde un señor mayor con uniforme de seguridad, saludaba a Matt con una gran sonrisa.

-Hola Don Pilas, ¿tan temprano y sin café?
-Jaja Hola hijo… pues en eso está mi Susan, por ahora estoy intentando no caer en sueño en mi vigilia jaja.- se reía sonoramente aquel señor de piel rosada y, cabellos y bigote blancos.- Oye, ¿ese es tu hermano?
-Sí, este es mi pequeño hermanastro que vino a pasar todas las vacaciones conmigo, salúdalo Matt.
-Buenos días señor.- dije primero inclinándome al guardia.- ¿Has estado hablando de mí con todos los inquilinos del edificio? Y no, no será por todas las vacaciones… solo por cinco días.
-Jajaja que curioso muchacho, muy diferente a ti… tú ya me habrías pedido dinero para unos cigarros o para las chelas.
-Jaja sí, sacó los malos genes de la familia.- presumió Matt, colocando su mano en mi hombro.-Entonces…
-¡Oh claro!, se me olvidaba que hoy trabajabas para esto…

El señor dándose cuenta de los gestos de Matt, agachó su cabeza y debajo de él, sacó a duras penas dos grandes mochilas con periódico en ellas. Según me contaba Matt, encargaba al señor todas las mañanas que le cuidara el periódico que trajeran aun más temprano los repartidores de primera línea. Sí, es interesante, repartidores de periódico para repartidores de periódico… bueno, yo no gastaría dinero de esa forma.

Nos colgamos las mochilas y nos despedimos del buen señor en su lugar. En la puerta de entrada, Matt comenzó a estirarse mientras bostezaba en grande, parecía un oso queriendo comerse a una muchacha que pasaba frente a él, y que, salió corriendo de miedo por esto.

-Mira Jonh… pongámosle jugo a esto.- dijo mi hermano, captando mi total atención.- Esto te servirá para que vayas reconociendo algunos puntos de la ciudad, yo me encargo de la zona sureste y tú de la noroeste, ¿Qué cual es? Bueno, camina entregando periódicos a cada casa de aquí a la esquina en donde chocaste con el poste, subes dos cuadras, te regresas a esta altura y bajas por esta calle para llegar aquí… hagamos una carrera, tú tienes la ventaja  de que el terreno sea chico en comparación al mío, quien acabe primero de entregar los periódicos, gasta lo que ganó en comida para el otro… ¡¡vamos!!

La carrera comenzó, corrí sin pensármelo mientras tomaba periódico por periódico y los lanzaba en las casas por las que pasaba; para mi fortuna, en cuanto a puntería y lanzamiento, era muy bueno.
No tarde en llegar a la esquina donde estaba ese maldito poste y descubrí que eran verdad las palabras de Matt: me habían tocado puros edificios (si se les podía llamar así) de solo dos pisos y cuatro departamentos, un tanto separadas por varios negocios. Volteaba a ver a Matt, y él se movía muy apresurado entregando los periódicos en muchos más departamentos de los edificios grandes de su lado.

-Por darme ventaja, tendrá que pagar la comida jeje.- me digo en tono victorioso, mientras cruzaba la calle siguiendo la dirección que me había dado mi hermanastro, bajando mi sonrisa y desacelerando al ver lo que me esperaba del otro lado.- ¡¡Oh por Dios, me engaño de nuevo!! ¡Es el karma por no creer en ti, ¿verdad, Dios?!

Era cierto, mis energías de continuar se esfumaron, ya había perdido la carrera de eso estaba seguro. Estaba tan concentrado en mi fácil victoria, que no me di cuenta que al cruzar las calles, justo en lo que entraba en mi terreno, habían filas de edificios de entre 3 a 4 pisos en los cuales podrían haber de 9 a 12 departamentos en donde debía entregar periódicos. Los edificios estaban pegados unos a otros, y el tráfico que había por aquella calle, era largo a pesar de ser horas tempranas; voltee a ver al sitio de mi hermano, y muy diferente, su calle estaba vacía…


Una hora después… en la entrada del edificio de nuestro departamento…

-Ja ja… te toca pagarme mi comida.-presumía Matt, tomando aire afuera de nuestro edificio.
-Es trampa, eso no vale… pero después de todo, ¿Cuándo nos van a pagar y cuanto?
-Vendrá en unos cuantos minutos… si tenemos suerte, tal vez en…
-¡¡Señor Matt!! Qué bueno es verle tan eficiente jeje tome, aquí está su pago.

Llegando en una motoneta blanca, un adulto de pinta joven, pelo corto café claro, de lentes y que vestía una camisa con el nombre del periódico, llegó directamente con Matt a saludarlo, ignorando siquiera que yo me encontraba ahí. No lo culpaba.

-Toma, el pago de esta semana, nos vemos hasta la otra.- dijo aquel hombre, yéndose rápido en su vehículo.
-Eso fue corto.- dije burlón.- Dime, ¿Cuánto nos pagaron?
-¡¡144 pesos!!
-¡¡¿Qué?!! ¿Solo eso?
-Chico.- me dijo él, moviendo con decepción su rostro.- Entregamos periódicos en nuestra colonia un solo día… da gracias a Dios que recibimos algo.
-Pero qué… ¿Qué alcanzamos a comprar con eso?- pregunté haciéndole notar en mi rostro que ya tenía hambre.
-Bueno, alcanzamos una pizza grande con un buen refresco de dos litros… pero como hoy es sábado, será una familiar al precio de una grande jeje
-Déjame adivinar… lo haces muy a menudo.
-¡Vamos, vamos! Solo serán los sábados, así que mejor apresurémonos jeje

Algo en la sonrisa que tenía Matt, me decía que no sería una común llamada a la pizzería… en todo nuestro camino a la casa y en la misma, no la quitaba… ni siquiera me escuchaba del todo, ¿qué era lo que tramaba?
Debí de adivinarlo justo cuando aunque pasarán treinta minutos, el repartidor no llegaba con nuestro pedido.

-¡¡¡Eres malo Matt!!! Pensé que estando hoy Jonh en tu casa, no me jugarías de nuevo esa estrategia.- llegó al departamento Nataly molesta, interesantemente, con la caja de pizza en sus manos.
-Por eso te quiero mucho hermanita… tú siempre haces que los repartidores le bajen el precio a la mitad a sus pizzas jo jo.
-Espera… ¿Cómo le hace?- pregunte para no quedarme con la duda.
-Bueno, por lo que veo no te diste cuenta de que nuestro departamento es el 3C, pero por un error del propietario es también conocido como el 3E qué es el número que tenemos como muestra… como el repartidor se va a sentir confundido de que no exista un C, irá a preguntar a las personas del B (depto.  de mi hermanita), donde Nat actúa como una niña sabionda y le responde con que no existe tal apartamento C, que fue la broma de alguien tal vez; esto obliga al vendedor a no querer perder todo el dinero de la pizza, por lo que se la remata a mitad de precio… es una jugada que siempre hago, claro… con diferentes empresas jo jo.- me explicó detalladamente mi hermanastro, al punto de hacer recordar a Nat lo molesta que se encontraba y dejándome sorprendido del nivel de razonamiento que tenía.
-Orale… aun así, suponiendo que tocara en nuestra puerta, haríamos el mismo juego y saldríamos ganando aun así.- comencé a agregar impresionado del plan de Matt.
-Oh por Jesús… ¿por qué no se me ocurrió eso? Siempre que tocaban algunos aquí, me llegaba el miedo y nos les abría… ¡eres muy útil aquí Jonh!

Me quede boquiabierto de tal agujero en su plan, estaba avergonzado de apenas unos segundos, haber pensado que era brillante. Decidí aguantarme y mejor sentarme en la mesa esperando la repartición de comida bien merecida.

-Por cierto Nat… ¿y el refresco?
-Que refresco ni que nada… págame lo que gaste en la pizza primero.- riñó aquella chica, mostrando su mano al joven que al parecer temía del significado de ello.
-Ok… pero a la próxima invitas tú.- dijo Matt, pagando con sufrimiento.- Bueno, ¿nos traes la bebida por favor?
-Claro jeje

Sin esperarse, Nataly salió del departamento por el refresco que tenía de rehén. Aprovechando que no estaba ella, Matt soltó una risotada mientras señalaba por donde había salido la chica.

-¿A que es una ternura?
-La verdad lo es, si hubieras hecho eso conmigo te hubiera mandado por “allá” desde hace tiempo.
-Bueno, es que tú eres un chico… no puedes comparar tu pensamiento al de mi hermana.
-No… pero conozco una chica que pensaría lo mismo que yo.
-Ooh… entonces Sofía es una chica ruda.

Ahora captaba porque ese tema… estoy seguro que solo era para sacarme información, y para acabarla, de Sofía. Le miré por unos segundos con sorpresa por su efectividad de sacarme información y me fue arrebatada la oportunidad de preguntarle porque su interés, ya que llegó Nataly muy feliz con el refresco de Coke Cola de 2 lts… ¿también esperaba eso Matt? Al parecer Nataly no solo servía como buena estafadora de pizzas, sino también como tema distractor e interruptora.

Ignoré el tema de momento, me concentré en almorzar, ya que la verdad me importaba más el hambre que tenía que ponerme a discutir con Matt, que por cierto, a propósito invitó a almorzar a Nataly con nosotros y no dejaba de mirarme muy feliz. Era apenas el primer día de convivencia con él, pero comenzaba a repudiar esa sonrisa victoriosa que ponía después de agarrarme con la guardia baja.

Terminamos de almorzar, era aún muy temprano y ya quería que el día se terminara abruptamente, no sabía qué hacer. Un deseo que nunca se cumpliría.

-Muy bien, ya que terminamos de almorzar… es hora del juego.
-Oh cierto… se me había olvidado que hoy era el juego de Susan, déjenme voy a prepararme, nos vemos de rato.- dijo Nataly, que salió corriendo fuera de la casa con prisa.
-¿Juego? ¿Qué Susan no lo había mencionado el portero?- pregunté confundido.
-Sí, efectivamente es el único hijo del portero, es por eso que vamos a verle jugar… hoy tiene un partido importante de futbol, es buen amigo y por eso le apoyaremos, será mucho mejor con tu compañía.
-No es como si no quisiera ir pero…
-Pero ni mangos, ¡vamos ya!

A la fuerza, me tomó del brazo, sacándome del departamento para después entrar a la casa de Nataly y traerle de igual forma que a mí, y así, bajar las escaleras para llegar al primer piso… otra vez.
El portero nos saludó de nuevo, no importase cuantas veces pasáramos, él nos seguía mirando con amabilidad.

Cruzamos la calle y comenzamos a andar por la derecha, estorbando con nuestra formación a varios de los peatones.
Pasando las casas y los negocios, en un gran terreno baldío, tierra más que nada, podíamos ver a dos equipos de personas con uniforme diferente entrenando con variadas rutinas en sus respectivas porterías. Nos acercamos un poco más, a un sitio donde había unas grandes rocas perfectas para sentarnos y esperamos el inicio del partido, del cual no tenía ni idea cual seguir.

-¿A quién le vamos?
-Vamos por el equipo que viste la playera parecida a la del Barcelona, rallada vertical con azul y rojo carmesí… ese de por allá es Susan.

Primero voltee a mirar a Matt, un vez más, traía esa sonrisa consigo. Voltee a donde me apuntaba, exactamente a una persona del bando que apoyaríamos. Ya sabía cuál era la broma que seguía, aquella persona de cabello castaño claro lacio hasta los hombros, de copete a la derecha, ojos oscuros y piel blanca… su rostro era bonito, agregado con su complexión delgada y de mi edad… se trataba de una chica.
Matt quería que al referirse a ella como “él” o “ése”, caería en la trampa y comenzaría a tratarle como un chico muy femenino (aparte de que no lucía esos “algo” en su delantera. Plana en una palabra).

Le sonreí, esperaba que se diera cuenta que esta vez no caería, ahora sí me la había pensado bien y ahorrarme una vergüenza que me haría pasar ese tipo. Dato curioso que debo recordar… es que Nataly no prestaba atención a nuestras competencias de miradas.

-¡¡¡Vamos Susan!!!- gritó Nataly a la chica que saludó con energías a ella y Matt, colocándose en su puesto defensivo para comenzar el partido.

El encuentro dio inicio con el silbido del árbitro. 11 contra 11, un juego que por palabras de Matt, sería una semifinal de un pequeño torneo que se hacía en las colonias de esa ciudad.

Era divertido ver que en ambos equipos, tenían jugadores de edades un poco diferentes, distintos tamaños, pesos e incluso género jugaban con todo el potencial que tenían… aunque algunas veces fuera poco.
Susan, en quién tenía mi mirada fija, jugaba muy bien a la defensa, entrando correctamente y cuando era necesario, para recuperar el balón. Era una lástima que el juego no fuera solo de un jugador, ya que pronto comenzaron a ver que era la clave de la defensiva y le comenzaron a bloquear, logrando penetrar la portería en más de una ocasión.

-Oh mierda… ese gordito de portero sabía que estaba mal colocado.- dijo Matt al llegar el medio tiempo con un marcador de 4-1.
- Deja de insultar a los pobres niños… primero insultaste al cuatro-ojos de la defensa, que por cierto, ¿Qué te traes con los lentes, eh?; luego del clon de alfalfa del medio campo, y luego te quejaste de la forma en que metió gol el niño “que juega con la mochila en su espalda”.
-Jajajaja no había escuchado ese último.- me reí sin pensarlo, pero fui zapeado por aquella chica que se resistía a reírse.
-Oh mira, ¡¡Susan, ven por aquí!!

Captando su atención, aquella chica sonrió y caminó directo a nosotros aprovechando el descanso que se tenían para empezar la segunda parte del partido. De cerca, se veía aun más bien lo bonita que era.

-Hola, muchas gracias por venirme a ver jeje lo malo es que andamos perdiendo por mucho.- se disculpó ella a las dos personas que conocía, para después verme por unos momentos y preguntar lo que ya me esperaba.- Oh, tú debes de ser el hermano de Matt, es un gusto en conocerte.
-Lo sabía.- pensé, cuando estiraba mi mano para estrujar la de ella.- El gusto es mío Susan, juegas muy bien; solo hay como tres chicas que he visto jugar bien… pero tú, eres una buenaza.
-Pft… ¡¡jajajajajajajajajaja!!

Desconcertándome, observé como Matt se caía a la tierra mientras se carcajeaba en alto y salían lágrimas de sus ojos. Voltee a ver a Nataly pero ella se cubría el rostro con sus manos, para cancelar un contacto visual conmigo… eso ya me decía que había caído en una de las trampas de Matt.

-Em… muchas gracias, es la primera vez que me lo dicen.- respondía ella, sin importarle cubrir lo sonrojada que estaba.

¿Qué había hecho mal? ¿O era solo una táctica para hacerme ver mal con ella? Por más que buscara una respuesta, no la encontraba.

-Bu-bueno, mejor me regreso a mi puesto je ya casi comienza el segundo tiempo… ¡los veo al rato!- dijo ella corriendo rápido de vuelta con sus compañeros de equipo.
-¿Matt que hice mal?
-Jonh… mira por allá…

Escuché las palabras de Nataly, quien me señalaba a Susan, que lentamente… se comenzaba a quitar la playera por alguna razón…

-Oh Dios mío…

Sí, esa era la muestra de porque Matt se comportaba extraño... había caído una vez más en su telaraña de mañas.

-¡¡¡Susan sí era un chico!!!


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