DÍA 910
“Hola Taiyou, ¿preparado para irnos?”
“Sí, lo estoy.”
“Los profesores se van a sorprender mucho jeje como eres el consentido, se van a alegrar de verte y no nos darán clases a nosotros”
“Sí je”
“Taiyou…”
Han pasado tres largos días desde el viernes.
Como comienzo de semana, también voy a dar un recomienzo a las clases en las que deje de asistir por mi coma, es por eso que voy acompañado a la secundaria junto a Bura, Sumiya y Shidou.
Mi velocidad al caminar ha mejorado lo suficiente como para seguir el paso de mis amigos, físicamente he logrado estar de nuevo saludable… pero…
“Que frío se siente… hace tiempo que no me sentía así jaja”, comenté a mis amigos que me miraban con una sonrisa a mi lado, por si ocurriera algo, estar pendientes de ayudarme. “Díganme… ¿ha cambiado en algo la secundaria?”
“Bueno… cambios en la institución no”, comentó Sumiya.
“Pero sí en algunos maestros o trabajadores… por ejemplo ``el buki´´ ”agregó Shidou sonriente.
“Sí, es una pena que se haya jubilado, era un buen profesor y nos divertía jaja”, decía Bura, riéndose junto a nosotros.
Mientras más avanzaba, los recuerdos fluían por mi mente, parecía que en realidad fuera mi primer día de clases en el lugar aunque yo ya supiera que no era así. El ambiente era cálido como siempre, con muchos jóvenes dirigiéndose a la entrada; al pasar por ahí, salude lentamente a algunos de los prefectos que custodiaban esas mañanas, unos me saludaban con alegría, dándome una bienvenida, mientras que otros me saludaban de forma normal… como si no hubiera faltado a clases.
“Bueno Taiyou, tu vas por allá y nosotros por acá”, dijo Shidou acercándose a Bura.
“Como delegada del grupo, yo tengo que ayudar a Tai, así que por favor explíquenle eso a nuestros profesores”, pidió Sumiya, sonriéndoles con confianza, a los chicos que levantaron su pulgar en alto como afirmación.
“Te estaremos esperando en el recreo”, dijo de último Bura, para avanzar junto con Shidou por uno de los pasillos de la izquierda de la institución.
“Oye Sumiya… ¿Qué por ese pasillo… no es a donde estaba nuestro salón en segundo año?”, comenté confundido por la razón de que Shidou y Bura se dirigieran por allá.
“Jajaja cierto… es que repetimos salón jeje este tercer año nos tocó el mismo, así que no tendrás problemas para volver acostumbrarte a él.”, me respondió ella caminando hacia la dirección.
Le seguí por detrás hasta llegar no muy lejos a nuestro destino, ambos tocamos la puerta y esperamos unos segundos para ser atendidos por una mujer ya adulta que me miró con sorpresa.
Sin esperarse, nos pasó a ambos dentro de su oficina, ella se sentó en su escritorio mientras que nosotros en unas sillas que estaban al frente. La subdirectora, jugaba mucho con sus manos.
“Qué bueno es verte aquí Kagami, no pensé que te recuperarías tan rápido”, dijo ella en tono amable, sin bajar la gran sonrisa que tenía. “Entonces, ¿ya estás listo para la evaluación?”
“Claro que lo estoy”, contesté decidido. “Pero también muchas gracias por la oportunidad… me gustaría poder agradecérselo mucho a los profesores que me apoyaron para hacer este examen de evaluación”
“¿Y a mí qué?”, preguntó molesta Sumiya, moviéndome de los hombros.
“Te lo dije esta mañana en que me contaste del examen, ¡¡muchas gracias!!”
“Así está mejor jeje”, dijo ella feliz, soltándome y mirando a la subdirectora que se reía por nuestro comportamiento.
“Entonces vamos, el prefecto Hanai te vigilará en el examen que se hará en la biblioteca, Sumiya, tú mejor ve a clases”, dijo la subdirectora.
Sumiya acató las ordenes, me deseo suerte y salió corriendo de la oficina, dejándome a solas con la amable subdirectora que no se esperó para levantarse de su escritorio y pedirme que le siguiera directo a la biblioteca.
Llegando hasta allá, la subdirectora sacó unas hojas del escritorio de la bibliotecaria y se sentó junto a mí en una mesa, a esperar al prefecto que me supervisaría.
Hanai tardó unos cuantos minutos en llegar, me saludó con energías y relevó a la subdirectora, que iba de regreso a su oficina.
“Muy bien Taiyou, ya que eres el único aquí, lo más que te pido es que resuelvas el examen en silencio; cuando acabes, por favor dímelo y listo, podrás regresar a casa para más de rato venir a ver tu evaluación”, explicó el prefecto, dándome en la mano las hojas que tenía la subdirectora y midiendo el tiempo para por fin, darme inicio a contestar.
"Esto es pan comido Taiyou…”, me dije a mi mismo, al sacar un lápiz que tenía el bolsillo y ver el cuestionario que estaba frente a mí.
“Una vez más calificación alta… ¿Qué no tienes vida social?”
“Tengo la necesaria, Bura… que sea aplicado no me vuelve un antisocial… naturalmente así son los genios, pero yo no soy uno.”
“Ok ok… no tienes porque darme clases de inteligencia emocional fuera de la escuela.”
“Jajaja perdona, no era mi intención…”
“Pero bueno… siendo aplicado, aun así no me ganas en Educación Física o Arte jeje”
“Soy muy malo en esas clases… para que veas, ahí no necesitas inteligencia… solo dejarte llevar y tener resistencia…”
“JA ¿resistencia para artes?”
“Sí, resistencia para no desesperarte al primer error en una danza o a la hora de pintar….oy m.y .alo ac.pta..o m.s er.o.es…”
“¡¡¡Hola Taiyou!!!”
“¿Cómo es que te fue en el examen?”
Tarde una hora en realizar el examen, el prefecto me vio orgulloso de que no había cambiado mi forma de hacer las cosas, así que dejó retirarme a casa. Como eran las 8 y para el receso faltaban dos horas y media, decidí volverme con la subdirectora a platicar y ver un rato la tele que tenía en su oficina.
A la mera hora, caminé hasta el salón, siendo detenido por algunos de mis compañeros que se sorprendían con mi estancia y me preguntaban por mi estado; tal vez con muchos ni siquiera había hablado, pero sentía alegría, de escuchar que aunque fuera poca… tenían preocupación por mí.
Llegando dentro del salón, ahí observe a mi grupo de pláticas, que al verme, me pidieron apresuradamente que les acompañara a almorzar.
“Toma Taiyou… como dijiste, cuide bien de tu almuerzo”, dijo Shidou entregándome el toper con ensalada que en la mañana le había encargado me guardara hasta este momento.
“Me fue muy bien, la verdad, no tuve complicaciones… más que en la historia de la danza…”, dije tranquilamente, disfrutando de mi almuerzo.
“Jajajaja no pensé que vinieran preguntas de las clases que no son tu fuerte”, se burlaba Sumiya, que me robaba un poco de ensalada.
“Pero bueno, si dices que está bien, entonces creemos en ti… después de todo eres nuestro número 1 del salón”, dijo Bura sonriéndome, incomodando de una forma a Shidou. “¿Dije algo malo, Shidou?”
“No… es solo que, ya me había gustado eso de ser el número 1 del salón jajaja”, contestó Shidou sinceramente. “Pero bueno… no creas que te cederé el puesto así como así… es hora de reponer las horas pérdidas de rivalidad.”
“Jajajaja ya lo veremos”, contesté sonriéndole a mi sano rival.
Fue muy corto el tiempo, pero pude disfrutar de la compañía que tanto extrañaba, para el próximo día o el próximo a ese, estaba seguro que podría volver estar aquí, gozando el último año con mis preciados amigos.
Como acabó el receso, mi mejor opción era regresar a casa, ya que si me quedara a esperar para acompañar a los chicos a sus casas, tendría que hacerlo por casi 3 horas y media… ya no quería molestar de nuevo a la subdirectora en su oficina, así que irme era lo mejor.
“¿Y qué hago en casa?”, me pregunte, parándome a mitad del camino.
No había pensado, en la secundaria o en casa sería lo mismo, no tendría que hacer, solo conseguiría aburrirme.
“Bueno, tal vez puedes pasar un rato conmigo.”
Recargándose en mi espalda, comencé a escuchar la voz madura de aquella mujer. Mi columna se heló por unos segundos, en realidad me había metido un buen susto, no por su forma repentina de aparecer… sino porque se había atrevido hacerlo en plena calle a luz del día.
“Hola mujer… ¿Cómo has estado?”
“Eeh, pues normal… no es como si hiciera cosas diferentes con mi trabajo je”, respondió ella, separándose de mi espalda para permitirme voltear a verla. “Por lo que veo… tú te encuentras en peor forma je…”
“No tengo excusas, es la verdad”, contesté serio.
Algo en mí llamó la atención de ella, acercándose lentamente, me alzó la cabeza con una de sus manos para ver específicamente lo que tenía en mi cuello.
“Bonito collar”, soltó sonriente.
Si no fuera por ella, no habría recordado que llevaba puesto el collar morado que me había dejado Ruka. Esa mujer se dio cuenta, de que empezaba a sentirme mal por dentro por recordarla, tan mal como me comporté ese día.
“Es algo curioso”, comentó ``Muerte´´. “Si bien es cierto que esa chica se fue a vivir en otro estado, no significa que la comunicación con ella sea imposible… bien podrías pedirle a un familiar tuyo que te pasara el teléfono de la casa en la que ahora vive…”
“¿Y si no llegan a tener?”, pregunté, de nuevo serio.
“Bueno… eso es lo que diferencia a los ``no participantes´´ de los ``perdedores´´; los que no participan tiene el miedo de perder y por eso se ahorran molestias, pero los perdedores aprenden de sus errores y tienen algo por lo que arrepentirse al menos… sin ánimos de ofender”, explicó ella mientras con una de sus manos se la pasaba por su corto y lacio cabello azul. “Respeto las decisiones de todos… no me quejo de los no participantes, de los perdedores o de los ganadores… cada quién tendrá sus razones, pero es patético ver a un perdedor haciéndose pasar como un no participante.”
Dicho eso, ella caminó por la calle dándome la espalda.
Poniéndome en su perspectiva… podía comprenderla, pero aun así, sus formas de encararme con la verdad me sacaban de quicio. Caminé hasta alcanzarla y tomarla del hombro, deteniéndola.
“Gracias”, le dije para soltarla.
Ella me volteo a ver a los ojos, me dio una de sus típicas sonrisas y volvió a poner marcha sin importarse de dejarme atrás… más bien, porque no quería ponerse en medio de lo que ya tenía por hacer.
“Si que soy tu protegido…”, me dije a mi mismo en voz baja.
Corrí a casa, salude a mi madre que era la única que estaba en casa y tomé el teléfono de la sala, para hacer mi primera llamada: la casa del abuelo.
Tuve que llamar dos veces más, para que mi abuelo por fin contestara.
“¿Bueno?”
“Hola abuelo, soy yo Taiyou…”
“Oh, Taiyou… que sorpresa.”
“Abuelo, quería saber si por casualidad tenías el número de casa en donde ahora se está quedando a vivir mi prima.”, dije sin evitarme entrar en prisas por los nervios.
“Claro que lo tengo, en unos momentos te lo doy”, respondió él, dándose cuenta del motivo. Tras unos segundos de silencio, volvió a hablar por la bocina de su teléfono.
Tras dictarme los números del teléfono y los de la respectiva zona, me despedí de él muy agradecido y colgué rápido, para poder marcar al número que ahora tenía. Ese sonido de espera, me volvería loco si tuviera que marcar otra vez.
“¡¡Buenas!!”, contestó la voz de un niño, ya me imaginaba quién sería.
“Hola Farith, soy Taiyou, yo…”
“¡Hola primo! Ya te habías tardado en llamar jeje estuve esperando que nos llamaras ayer, pero veo que mis cálculos fallaron”
“Por favor Farith… tengo que hablar con ella”, le interrumpí cortésmente, la verdad que no quería perder más tiempo.
“Lo siento, ella no se encuentra por ahora”, dijo ese niño.
Tal vez no podía identificar si lo que me decía era verdad o mentira, pero no encontraba razón para no creerle… lo que me llevaba a la pregunta: ¿Qué estaría haciendo Haruka?
“Mira Taiyou… a ambos nos va a salir un muy buen gasto de teléfono con esta llamada.”, explicaba apurado Farith. “Así que… mira, yo le propondré a Ruka que se haga de una cuenta de correo, después de todo tenemos internet aquí, solo necesitaría tu cuenta para poder dárselo a ella y que se puedan enlazar, es mucho más fácil y no gastaremos.”
“Yo no tengo internet aquí, pero hay uno público cerca y no me saldrá caro… me gusta tu idea.”, le dije a Farith, calmado de encontrar esa alternativa. “Mi correo lo uso rara vez en la secundaria, es bueno poder encontrarle otra función, consigue algo con que anotar porque ya lo diré…”
¿Estaba bien… que me sintiera aliviado de tener una oportunidad de hablar con Ruka, después de que no me despidiera de ella?... Eso era algo que quería intentar arreglar…
Las horas pasaron hasta dar a las 5 pm. Ahora ya tenía algo por hacer, había quedado con Farith en que me conectaría alrededor de las cinco y 6, para así poner en función el plan.
Estaba a punto de salir de casa, pero el teléfono sonó de repente; lo peor pasaba por mi mente, imaginaba a Farith diciéndome algo sobre que Ruka no quería hablar conmigo o no podía conectarse; levanté la bocina del teléfono y salude, para mi suerte, no era más que el profesor Hanai, que llamaba a mi casa para avisarme que desde mañana ya podía volver a clases.
Era una buena noticia, pero en ese momento no era lo más importante para mí, así que fingí enorme sorpresa y colgué para salir sin tardar más de la casa directo al internet público.
“Que mala suerte la mía… no es la primera vez en un día, que tengo que pasar por el mismo camino por más de tres veces.”, solté en voz baja, al ver que tendría que caminar hasta cerca de la secundaria, donde se encontraba el internet público.
Por el parque observé a Nanara sentada en la banca donde casi siempre me la encontraba; ella notó que pasaba por el otro lado de la calle y alzó su mano para saludarme con una sonrisa, para lo que yo también le salude con alegría.
“¡¡¡Gracias por el flan de la otra vez, estuvo rico!!!”, le grité, recordando aquel trozo de flan que me había mandado a través de Shidou, el segundo día en que había regresado a casa.
Ella me sonrió grande de nuevo.
Me gustaría poder platicar con ella, si todavía estaba por ahí cuando terminara de hablar con Ruka, no dudaría en acompañarle por un buen rato… hasta entonces, me despedí de ella y seguí mi camino al servicio que necesitaba.
Login… Password… enter… esperar… cerrar ventana de noticias actuales y… ¡bingo! Ahí se encontraba ya conectada mi prima.
Taiyou.- Hola Haruka, ¿Cómo has estado?
RurukaShion.- -__- Hola, pues bien y tu k tal?
Tal vez desconocía muchas cosas del internet, pero debía decir que esa carita que me puso, no me dice que está alegre de lo que le escribí.
El internet público está algo vacío, de 10 computadoras en total, solo dos personas ocupábamos una; estoy incómodo, y no solo por la conversación con mi prima, sino porque de vez en cuando el muchacho encargado del negocio en la tarde, me volteaba a ver seguidamente. Ignorándole, mejor me concentre en el problema primordial.
Taiyou.- Yo estoy bien, ya mañana entraré a la secundaria de nuevo.
RurukaShion.- K bien, yo entre hoy…
Taiyou.- Oye Haruka… disculpa
RurukaShion.- K debo disculpar?
Taiyou.- ¿Sabes? Perdóname en serio mucho… no quería irme así sin más el día en que te fuiste.
RurukaShion.- Entonces?... por k t fuist?
La molestia aumentó en mi interior, tanto por la actitud de “no saber nada” de ella, como su forma de escribir ortográficamente mal sus palabras. ¿En serio así escribe o solo lo hace para molestarme?
Taiyou.- Mira, no tengo excusas por ello… lo hice porque no aguante, no quería que te fueras por eso me contenía, pero ya veo que aun así fue malo; a diferencia de mi madre y Ryou que pudieron desahogarse y aceptar el cambio, yo solo me estaba conteniendo y poco a poco empecé a ahogarme… creo que dije mal las cosas al principio… me perdones o no, solo quería decirte lo que había pasado, no por mi bien, sonará egoísta… pero para aclarar algunas cosas si te encontrabas molesta por mi culpa…
RurukaShion.- Y como kieres que no me molest??!! Ni siquiera tuvist la dcencia de llamarme el mismo día o el próximo ¬¬
Taiyou.- No te culpo, por eso me he sentido mal estos tres días… como dije, solo quería aclarar las cosas, y aunque no puedas verme (sí, no tengo webcam en este internet) por favor, créeme en que estoy arrepentido por lo hecho.
RurukaShion.- Si estás arrepentido, k harás entonces?
… Haruka me agarró ventaja. Me dejo sin poder escribir por unos segundos, tenía miedo de que si no le contestaba rápido, se desconectaría y en muy rara ocasión tendría oportunidad de volver a repetir la plática… tenía que escribir algo, pero no sabía que poner; en términos de ajedrez, estaría en jaque por los audaces caballeros de mi prima.
Taiyou.- La verdad, no tengo idea… la distancia es el mayor problema que tenemos, si estuvieras aquí te lo compensaría el mismo día…
RurukaShion.- … … …
RurukaShion.- Jajajajajajajaajaja xD sabía k saldrías con algo como eso.
Taiyou.- Espera… ¿qué?
RurukaShion.- ¡¡Menso!! Estaba jugando contigo al menos a la mitad d la convrsación xD si tardast mucho en scribirme en algunas ocasiones es pork t hice pensar mucho, vrdad? xD eso tal vz no es suficient castigo, pero algo es algo jajaja me lamento de k no tuvieras una webcam jajaja.
Me lleve la mano a la cara, si bien, no debería de confiar tanto al no poder saber si ella sería la que estuviera escribiendo… pero el que me dijera “menso” ya me dejaba saber que era ella, es la única que se refiere a mí con esa palabra.
Taiyou.- Mensa ¬¬ en serio que me metiste unos buenos nudos en la garganta.
RurukaShion.- jajajajaja xD Me alegra k en mi ausencia sigas siendo el mismo primo de siempre jeje ya encontré una forma de torturarte cada vz k kedmos en comunicarnos jeje
Taiyou.- Entonces, ¿me disculpas?
RurukaShion.- No, aún no ¬¬ sigo molesta, es por eso mínimo, quiero k t comuniques conmigo una vz a la semana a esta misma hora jeje al cabo me la pasaré un buen rato jugando en el intrnet o viendo seires ahora que puedo jeje aunque claro… si tu quieres…
Taiyou.- Por Dios… claro que quiero Haruka, me diste un camino para que me perdones… no desperdiciare esa oportunidad.
RurukaShion.- n.n
Taiyou.- ¿Sabías que te quiero mucho Ruka?
RurukaShion.- Ya lo sabía, ¿quién no lo hace? Jejeje…
“Hee… te ves muy diferente hoy”
“Sí… como que tu aura está muy positiva a comparación de ayer.”
“Vamos, vamos… dinos que pasó jeje”
“Jaa… ¿en serio ayer vieron a través de mi máscara sonrisa?”
“¡¡¡No evadas la cuestión, Taiyou!!!”
Martes 7 AM… por fin entré de nuevo a la secundaria junto a mis enérgicos amigos…
No importa lo que pase, no les contaré hasta el receso… porque también hay cosas que quiero saber y no me han contado, eso sería un buen trato equivalente hasta entonces.
“Que bien me siento hoy.”
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