jueves, 10 de noviembre de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 39/47?


DÍA 979




 Día sin clases para nuestra secundaria, día perfecto para hacer un trabajo en equipo con mi pareja. Ella es Sumiya, la hora y el lugar acordado para hacer el trabajo: mi casa a mediodía…

Actualmente son las 2 de la tarde.

Me preocupa el retraso, así que llamo a casa de ella, pero me marca ocupado, no dejándome más opción que ir a visitarla directamente.

“Tal vez se le olvido”, me digo, buscando respuestas. “O simplemente tal vez me saldrá con que haga el trabajo como favor por los dos regalos que me dio en mi cumpleaños… puede ser, siendo ella.”

Tardo lo necesario para llegar a su casa y tocar calmado. No me sorprendo, al ver que quién me atendió en la puerta, era una aun en pijama, Sumiya Taro.

“Oh, Taiyou… ¿Qué te trae por aquí?”, preguntó ella, de forma inocente.

“Bueno, vine para ver que hacemos para el trabajo”

“¿Eh? Ah cierto… se me olvido decirte”, respondió ella riéndose entre dientes. “Se me olvido mandarte el mensaje ayer, de que ya me hice todo el trabajo anoche ya que estaba aburrida jeje”

“¿En serio?, porque si no te puedo ayudar”

“No, en serio Taiyou, acabe muy bien el trabajo, mañana te lo muestro sin excusas”, me dijo ella tomándome del hombro.

Ella no mentía, su mirada firme, y la fuerza con la que me tomaba del hombro me lo decía… así que pues algo extrañado, le sonreí y me despedí de ella, agradeciéndole por hacerse cargo de todo.

“Muy bien, al parecer tengo más tiempo de sobra del que pensaba que tendría, y pasa relativamente tan lento y el realizar mis cosas tan rápido…”, me digo a mí mismo, cuando regresaba por la casa.

Se siente algo raro cuando tus planes cambian de manera sorpresiva, cuando la posibilidad de que sucediera lo que habías pensado era de un 90% y fallaras... ese 10% sobrante, me dejaba con un vacío en mi interior que a como dé lugar, quería rellenar mas no sabía con qué.


“¡¡Oh, hola segundo lugar!! ¿Vives por aquí?”

“¿Segundo… lugar?”, pregunte, observando frente a mí un chico muy conocido.

Su nombre era Fuyoshi, un compañero de clases de mi salón. Nunca antes había platicado con él de forma extraescolar, para ser sincero, muy apenas y sabía su nombre y edad.
Por segundo lugar, entendí al saber quién era, él fue el cuarto mejor en un examen de aprovechamiento en toda la escuela; yo, como mencionó él, quedé en segundo.

“Hola”, saludé amablemente, siendo también saludado por él.

“Al parecer andas disfrutando mucho de nuestro día libre jeje”

“Ni que lo digas…”, dije sarcásticamente. “No sabía que vivías por aquí.”

“Bueno, en realidad yo no vivo aquí, sino mi hermana y mis padres; yo vivo con mi abuela en otra colonia más lejos”, explicaba él sin preocuparse. “Pero mi visita fue en vano, mis padres no se encuentran y mi hermana sigue en la secundaria.”

“¿Ibas a darles algo?”, pregunté curioso.

“Sí, iba a dejar un dinero que mandó mi abuela… y es urgente, si no se los entrego hoy, mi abuela pensará que me los tendría pensado robar, y tengo que ir también de prisa a la casa de un compañero para hacer el trabajo que nos dejaron.”

“Ooh ya.”

“Oye, oye…”, me llamó él, dando un intervalo de silencio antes de continuar. “¿Tienes que algo que hacer ahorita?

“Mmm… la verdad, no, ¿por qué?”, pregunté mirándolo a los ojos.

“¿Me podrías hacer un favor?”

“¿Quieres que yo entregue el dinero en tu lugar?”, dije, leyendo la mente de mi compañero, haciéndolo sonreír.

“¡Por favor!”

“Ok… pero dime que hacer”

“Mira”, dijo él en lo que me entregaba un pequeño sobre a mi mano. “También te dejo lo del camión de ida y regreso, pero por favor, quiero que vayas a la secundaria Mario Avil y busques a Mikoto Fuyoshi del salón 2ºB, ella es mi hermana pequeña a quién debas entregarle el dinero.”

Me quedé mudo, una vez más las posibilidades jugaban en mi contra, pero habiendo ya aceptado el favor, no debía de dar paso atrás a mis palabras.

“Ok, ¿pero dónde queda esa secundaria?”

“¿Conoces el museo nacional?”, cuestionó él.

“Claro”, contesté.

“Bueno, la secundaria queda justamente al lado…”, me dijo él feliz. “Sólo tomas un camión directo al centro y caminas un poco hasta el museo y ¡ta-da!”, me decía él, dándome palmadas en la espalda. “En serio, muchas gracias, muchas gracias…”



Llenando un vaso de cristal, con agua hasta la mitad… ¿Cómo verán el vaso?... ¿medio lleno… o medio vacío?

Claramente en un mal momento se dice que se tenga optimismo, para cada cosa hay algo bueno… me agrada al menos, que esa frase no sea contradictoria para mí.
Bajo del camión tras un transcurso largo; como es día entre semana, las calles del centro de la ciudad están menos transitadas por las personas. Camino por la mejor ruta para llegar al museo nacional; haciendo memoria, recordaba exactamente una institución al lado… pareciera broma, pero era uno de mis recuerdos que no había recuperado hasta hace solo unos minutos.

“Mario Avilés,.. Ya te recordé… y también la seguridad”, me dije a mi mismo, al observar la pequeña institución blanca y con un guardia de seguridad en una casilla por la entrada.

Me acerque hasta el guardia para intentar explicar la situación; la verdad si me llegaran a rechazar mis ideas, ahí quedaría mi favor, no me metería en problemas por solo cumplir ello.

“Claro, puede pasar”, me respondió el fornido y joven oficial, fijando su mirada de nuevo al frente de la entrada.

Agradecí mucho y entré con calma a la secundaria.

Pasillos limpios, colores suaves y una calma muy marcada. Había poco terreno, era muy cerrado… ¿acaso sería privada? A lo mejor… pero habían “unos detalles” que comenzaban a darme más en que pensar.

¿Por qué varios de los estudiantes… están discapacitados?

Sillas de ruedas, muletas, bastones y otros instrumentos…por cada salón en el que pasaba, la gran parte del grupo estaban así. No era una coincidencia, así que llegue a la mejor respuesta que mi mente por ahora podría dar.

“Exactamente es una secundaria privada… pero para personas con problemas”

“Perdona… ¿buscas algún salón?”, preguntó alguien detrás de mí.

Su voz era la de una chica. Así que voltee para pedir instrucciones de donde quedaba el salón que buscaba, pero me quedé perplejo de ver de quién se trataba esta vez.

“¿Nana?”

“¿Oh? ¡¡Hola!! Que milagro… encontrarte por aquí jeje ¿Qué te trae?”, preguntó la feliz hermanita de Shidou, vestida con el uniforme de gala azul del instituto.

Era una gran sorpresa encontrármela en un sitio como éste… pero…


“Desde ese día, enfermaba constantemente… me volví débil y tenía que estar en sumo cuidado, por lo que mis padres me dejaban en casa por mi seguridad. Shidou sacrificó su libertad y amistades para estar conmigo, para no volver a cometer un error… y poder compensar nuestro tiempo perdido como hermanos.”


“Hola, andaba haciéndole un favor a un amigo de entregarle un sobre a su hermana, pero lo malo es que no encuentro en donde está el salón 2ºB”, le explique a ella, formando una sonrisa.

“Entonces déjame ayudarte, vamos, es por acá”, respondió ella, siguiendo en la dirección por la que yo iba.

No faltaba mucho para llegar al salón el cual todavía tenía clases, pero Nanara haciéndome el favor, tocó a la puerta del salón y llamó a la chica que necesitaba. La profesora pidió que entrara mejor ella, así que de forma rápida le entregue en su mano el sobre y le dije unas últimas palabras que explicara el porqué de ello.
Segundos después, Nanara volvió, dándome un pulgar en alto, confirmando que todo quedó bien.

“Muchas gracias”

“De nada Taiyou jeje pero…”, dijo ella, poniéndose a pensar. “Ya no tengo clases, ¿qué tal si nos vamos juntos a casa?”

“Me parece bien, ¿pero y tu mochila?”, pregunté.

“Está en mi salón, espérame en la entrada y en pocos minutos llego con ella, ¿va?”, dijo, donde le contesté afirmativamente.

Se fue corriendo por el pasillo por el que andábamos, me dio risa su forma muy curiosa de correr, sacudiendo sus manos de izquierda a derecha. Hasta perderla de vista, fue cuando me encaminé hasta la entrada para agradecerle al oficial y despedirme por cordialidad, de él.


“Listo, podemos irnos”, dijo Nanara un poco después, cargando su mochila.

Sin pedirle permiso, me acerque a ella y le quite del brazo su mochila oscura, para colgarlo en mi hombro y avanzar. Ya me imaginaba que si le pedía el permiso de cargar su mochila, ella lo negaría… y así, al menos podría agradecerle de manera indirecta por su ayuda.

“Oye Nanara…”

“Mande”, dijo ella colocándose a mi lado.

“… no, nada… olvídalo… por otra parte, ¿Cómo vas en el estudio?”, pregunté, escondiendo en el fondo de mi mente lo que quería decir.

“Voy muy bien, pero bueno, es segundo año… yo debería de ser quién hiciera la pregunta a ti, que ya vas para la preparatoria”, respondía ella sonriéndome.

“Igual, yo también voy bien… dentro de un mes son los exámenes de admisión, así que me ando preparando para darlo todo.”

“Ojala Shidou fuera así, el hace todo a último momento jajaja”, se burlaba ella, también haciéndome reír. “¿Sabes? Muchas veces siento que nos mofamos mucho de él…”

“No te preocupes, él ya lo ha de saber”, le dije, bajando un poco mi sonrisa. “Él ya nos conoce bien, sabe que nos reímos a sus espaldas, pero tiene confianza en nosotros y nosotros en él… siempre bromeamos de cada uno de nosotros, ya que así es como son los amigos, ¿no? Reírnos pero con respeto.”

“Exacto, y el respeto se gana”, agregó ella feliz. “Por cierto, ¿Cómo le está yendo a Ruka?”

“Muy bien, bueno, está bien física y mentalmente… pero al parecer batalla algo en la secundaria con unos profesores.”

“Que bien que se encuentre así, me refiero a su persona; comprendo mucho lo de cambiarse de casa y escuela… demasiado…”

¿Era mi imaginación… o en los ojos de Nanara podía observar cierto brillo de melancolía?

“Taiyou… ¿el collar que llevas es el de Ruka, no?”, preguntó ella, viéndome a los ojos.

“Sí, me lo regalo ella”

“Dime… por alguna casualidad… ¿sabes quién se lo dio a Haruka?”

No me gustaba esa pregunta, tal vez después Nanara podría sacarme varias razones de haber preguntado eso; pero esta ocasión, no convencería a mi mal presagio que me albergaba por dentro.

“No, no lo sé”, respondí, tragando saliva por la mentira blanca que había soltado.

“Oh, ok jeje… es que me gusta, por eso pensé que sabías si alguien se lo había comprado para irlo buscando”, explicó ella.

¡Ya no lo recordaba!... ella tenía ese “don” de leer las mentes… necesitaba concentración, pero esperaba mucho que por estos minutos no lo pudiera usar…
Aunque, sin necesidad de esa habilidad… estoy seguro que ambos sabemos que lo que dijimos, fue mentira.

Llegamos a la parada del camión, donde cogimos la misma ruta que había tomado pero en sentido opuesto. La otra diferencia aparte de esto, era que el camión llegaba más vacío que el de ida, por lo que tomamos nuestros lugares en los asientos de atrás y quedar cerca de la puerta de salida.

“Taiyou… disculpa si te llego a molestar, pero voy a cerrar los ojos en el viaje, ¿podrías despertarme un poco antes de llegar?”, me pidió ella sonriente.

No negué esa petición. Colocando mi brazo por atrás de su cuello para tomarla del hombro, recargue mi cabeza en la suya, para así, poderme distraer un poco de los pensamientos que tenía.
Ella no puso tampoco un pero, sino como dijo, solo cerró los ojos mientras sonreía leve, y yo igual.

“A esperar se ha dicho…”



 ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------



Observación cuatro…

Los eventos van como he pensado… tal vez unas pocas variaciones que tal vez podrían hacerme cambiar de parecer.
Un pensamiento erróneo, es tomar como insignificantes los números decimales… si bien dirán que el número importante es el entero… si se necesita un cálculo específico, todos esos números después del punto son sumamente importantes… un número mal, y la operación también lo estará.

Espero ansiosamente, ese decimal que cambie el transcurso de ese contrato…

Datos importantes del día de hoy…. “esa relación”

Últimamente he pensado si debería de intervenir aunque fuera un poco, es una decisión difícil que tomar… es la primera vez que dudo… ¿los cambios también me afectaran a mí?  Sea cual sea el caso, espero decidir al 100% de mi razonamiento… por el momento, esa persona será mis oídos…

Centinela de la vida… tú también eres una ficha importante…

DATOS 2X-D

No hay comentarios:

Publicar un comentario