DÍA 1005
El tiempo sigue, mis recuerdos regresan, mis dudas me atormentan, y como antes fui, incapaz de darme respuestas.
Ya ha pasado un gran rato desde que acabamos los exámenes finales y salimos todos de la secundaria, ya cumplimos también con el último convivio de los alumnos de nuestra generación; oficialmente, ya no éramos compañeros y sólo el camino que tomara cada uno, sería el que nos diría si pudiésemos volvernos a ver.
Los exámenes de admisión también fueron hechos. Me alegro escuchar que cada uno logró acceder a la institución que quería, aun por la distancia que tendríamos, cada uno de nosotros procuraríamos vernos en los tiempos libres, después de todo, la distancia entre nuestros hogares seguiría siendo la misma.
En mi fiesta de celebración, Haruka y Yudai nos visitaron, también recibimos noticias buenas por parte de ellos, y vamos que, me traía buenos recuerdos el que la casa de nuevo estuviera tan llena de energía. Debo decir, que fue algo incómodo entablar una conversación con mi prima al principio, pero con empujones que nos daba Ryou, poco a poco fuimos recuperando la confianza que teníamos como cuando vivía ella aquí.
Sumiya también nos visitó ese día, aprovechando para saludar a mis primos y avisarme que saldría por unas semanas a disfrutar de las vacaciones con su familia. Si Matsuda iría o no, me era indiferente.
Hablando de ausencias, Shidou también estaría en ellas, al trabajar medio tiempo con su padre sólo por las vacaciones.
He aquí, donde entra lo extraño de mis pensamientos, relacionado a la hermana menor de él: Nanara.
La veía aún más frecuentemente en la tarde donde siempre, en aquel banco del parque de la colonia, observando perdidamente el paisaje. Siempre que me acercaba, tardaba segundos en contestar, había algunas veces que presentía que se desmayaría, pero era solo una finta, porque cuando la sostenía, por alguna razón, sentía que solo descansaba.
Las rutinas son cansadas, siempre buscamos hacer algo diferente aunque sea pequeña… ¿por qué ella no hace lo mismo…? No, más bien, me imaginaba que ella no había de poder.
Su cansancio era el mío… su preocupación, también la mía… ¿Qué sería ese lazo que nos uniría?... ¿Estaría ligado a los extraños fragmentos de recuerdos que tengo?
No podía contestarme, ni siquiera podía hacer la pregunta, ya que retomando a los ausentes, ninguno de los imperfectos que conocía se pasaban cerca de mí.
¿Estaría haciendo algo mal inconscientemente?
“Heh… cuanto tiempo sin vernos, Taiyou”
Abro mis ojos al escuchar tan familiar voz, me encuentro en mi cuarto por extraño que me pareciera, sabía perfectamente que estaba en la realidad… ¿pero por qué entonces podía ver materializado aquella sombra de mis antiguos sueños?
“¿Esto no es un sueño, verdad?”, le preguntó, interesado, ya que el posee cierto conocimiento como “esa mujer”.
“Sí, yo también estoy confundido… no tengo idea como es que salí de tu subconsciente a este punto…”, me respondía él sinceramente, se notaba en su tono. “Dejando eso de lado, como usualmente acostumbro a preguntar… ¿Cómo te ha ido, Taiyou?”
“Extraño, la verdad no puedo decir que bien o mal… neutral es la palabra”
“Curioso”, dijo él en volumen bajo. “No tengo mucho tiempo Taiyou… en realidad yo no buscaba hablar contigo, pero algo me incitó a hacerlo, es extraño, ya que me siento igual que tú”
“Dime… por favor dime algo que me ayude a salir de este estado”, pido, repentinamente desesperado. “Siento que algo va mal, pensé que era solo un efecto de recuperar mis memorias, pensé que sería temporal… pero desde que volví del incidente con Hollow… me siento alterado en el interior, estos días ha ganado fuerza ese sentimiento.”
“Eso es a lo que te vengo a decir Taiyou”, sus palabras me prenden interés, hago una señal con mi mano para que prosiga, y asintiendo, él continúa su explicación. “No confíes en tus memorias”
¿Qué significaba esa oración tan ambigua? Al parecer era todo lo que me tenía que decir, ya que sin dejarme preguntar, él sólo se desvaneció en la oscuridad de mi habitación.
Él nunca me había mentido antes, en realidad, me había servido de mucha ayuda… mi confianza por él no había cambiado, así que, tendría que hacer caso a esa frase aunque no supiera darme una buena idea de ello. Algo era seguro, sería la única pista que recibiría.
Llegó la tarde de ese día, como igual que los demás, gozaba de vacaciones, se me volvió costumbre ir a visitar el parque a cierta hora específica y encontrarme con una persona que sentía, debía de cuidar.
“¿Me estoy enamorando de ello?”, me preguntaba en voz baja, pero, mi corazón no hacía reacción. Aun así, mi mente me decía que mentía. “La amo, pero no la amo… ¿desde cuándo tengo el gusto de contar con dos personalidades?”
Llegué al mismo lugar de siempre, pero me lleve una sorpresa, no se encontraba ahí aquella muchacha. Me fue inevitable preocuparme, así que corrí a su casa directamente y toque fuerte la puerta. Nadie me abrió.
Mínimo la madre debería de estar… ¿o sería que todos salieron de paseo? Esa idea me tranquilizaba poco a poco.
“Que día… me siento tan… inútil… today isn´t my day”, dije de último, comenzando a tararear una canción para distraerme, la canción favorita de Nanara por si no fuera poco.
Aún recuerdo ese día, donde ambos tuvimos aquella cita, jugamos mucho el uno con el otro, ella coquetamente me apretaba fuerte de las manos, mientras que yo le besaba en sus mejillas cada vez que podía. Pensándolo mejor, esa vez le regale un anillo que le había gustado, ¿lo usaría cada día como Bura? Si fuera así, cuando la viera, eso me daría veguenza…
“No… eso nunca pasó”
``No confíes en tus recuerdos´´… ¡¿por qué tenía ese recuerdo en mi memoria?! Era artificial, no quedaba duda de que era artificial… nunca antes había tenido tal cita con Nanara…
Tal vez sería algún sueño que se había mezclado en mis recuerdos… pero lo que me preocupaba, es que lo que podía identificar de esa memoria… era justamente el mismo día que la cita verdadera con ella al museo… ¿por qué conocía su canción también?
Estoy desvariando, me siento mareado y comienzo a sentir mi garganta seca, sentía escalofríos recorrer mi cuerpo; estaba seguro de que eran indicios de fiebre. ¿Y si en realidad, en este día sólo esté viendo puras ilusiones… y si esa sombra, junto con sus palabras, solo eran imaginación mía? Podría ser, en un estado como el de ahora me puedo confundir con facilidad, podría estar en realidad en un sueño, sigo en mi casa, bajo mi cama sin ánimos de levantarme.
“Kagami, es mejor que descanses, solo lograrás agotarte”
Su voz me era muy peculiar, voltee a verlo y sí, se trataba de uno de las personas ausentes, uno de los gemelos Clover. Igual que siempre, supe distinguir quién era por la forma en que se me refería… era Alex.
“Cuanto tiempo”
“Sí, la verdad que ha pasado mucho”, me contestó, sonriéndome.
“Dime, ¿Dónde está Luis?”, pregunté interesado.
“Eso es exactamente a lo que vine a hablar contigo.”, me dijo Alex, agachando su mirada de forma seria. “Actualmente todos los imperfectos estamos ocupados con ``algo´´, es un trabajo importante, pero me escaquee del sitio para avisarte personalmente.”
“¿Avisarme?... ¿El qué?”, cuestioné de nuevo.
“Yo…”
“¡¡¡¡Taiyou, Taiyou!!!!”
Otra voz conocida nos había interrumpido. Era Shidou que se aproximaba a nosotros corriendo, su rostro y su tono de voz, no me daban un buen sentimiento.
“¿Qué pasó?”, pregunté, tomándole del hombro al llegar junto a nosotros cansado.
“Taiyou… ayúdame por favor, también tú Alex… se los ruego…”, nos decía Shidou, cerrando los ojos con fuerza, dejando escapar algunas lágrimas que corrían por sus mejillas rojas. “Nanara se escapó de casa… y no la hemos encontrado por dos horas…”
Me quedé sin palabras por la revelación. Observaba como Alex le preguntaba apresurado sobre algo, pero… no podía escuchar sus voces, todo el ruido se detuvo para mí en ese instante.
No podía creerlo… ¡no quería creerlo!... ¿por qué ella?... Sabía que su actitud últimamente no era la correcta, pero… ¡demonios!
“Shidou… voy a buscarla junto a Alex, te llamaremos si encontramos algo”, le dije a mi amigo, que solo asintió un poco y empezó a correr de nuevo.
“Esto es extraño”, decía Alex apagado.
“Dime… tú eres el centinela de la vida, ¿podrías decirme en donde se encuentra Nanara?”
“Claro que lo sé, pero tengo algo más importante que decirte, yo he venido por…”
“¡¡Por favor!!”, le interrumpí, inclinándome a él de rodillas. “Por favor te lo pido… ella es amiga cercana, y es más, es hermana menor de mi mejor amigo… sé lo que se siente perderla de tu lado… por eso por favor... necesito tu ayuda”
Alex se quedó en silencio por unos segundos, hasta que me tomó del cabello y sonrió tristemente.
“Para eso hay un precio”
“Dime cual es…”, le pedí, mirándolo a los ojos, pudiendo verme reflejado en sus lentes.
“Solamente tú podrás saber su localización, nadie se debe enterar más de ello, o de lo contrario… en realidad, Nanara es parte de lo que te iba a decir…”, comenzaba a explicar el niño. “Esa chica ha sido afectada por la irregularidad, está muriendo por dentro… si rompes la condición que te estipulo ahora, ella morirá al instante.”
¿Por qué… por qué siempre a las personas que están cerca de mí, tienen que ser afectadas por algo?
Mencionó que está muriendo por dentro… o sea que aunque cumpliera mi palabra de no revelar su ubicación, ella moriría más tarde… ¡¡NO, NO!!
“No Taiyou…”, me respondió Alex. “Se me quitó el don de la curación cuando me convertí en imperfecto, no existe salvación para ella.”
“¡¡Mierda!!... Esa mujer podría… yo sé que puede, pero solo sería perder más tiempo… ¡¡no me ayudaran!! ¡¡¡Dime en donde se encuentra rápido!!! ¡¡¡Rápido!!!”
La impotencia me gobernaba física y mentalmente. Frustración, temor, desesperación… cadenas de las que pensé estaba liberado, vuelven a aparecer en mi pierna atándome a la tierra cuando intentó saltar y alcanzar lo que necesitaba a unos cuantos metros sobre mí.
Hoy… no… desde hoy, no serán buenos los días…
Al cabo de una hora, me encontraba rezando por las calles del centro de la ciudad. Ya conocía el paradero de Nanara, pero sería caminar mucho desde la parada del camión, directo a una colonia desconocida para mí… pero obviamente, no para ella.
Sunset Avenue… la colonia de la primer casa de Nanara y Shidou.
Tranquilo y silencioso a causa de su lejanía de la ciudad, las calles estaban vacías, las luces de los postes comenzaban a prenderse en el ocaso que ya estaba avisando que la noche llegaría… y personalmente a mí, que me debía de apurar en encontrar a Nanara.
Si mal no recordaba, Nanara me había contado que varias casas se habían incendiado y quedado en escombros… pero ahora estaban todas reconstruidas, ¿Cuál sería la razón por la que no volverían a este sitio?
“Te encontré”, solté lo suficientemente alto como para llamarle la atención a una chica parada a mitad de la calle observando una de las casas del lugar.
“Hola Taiyou”, me respondió sonriendo un poco.
Suspiré que todavía se encontrara estable, así que me acerque a ella y le tome de la mano, preparado a pedirle que regresáramos a casa y no preocupar más a su familia… pero… ella rechazó mi mano a la vez que me veía con ojos temblorosos fijamente.
“Nanara, tu familia está muy preocupada por ti… yo mismo me preocupe mucho al enterarme de que te habías fugado… imagínate como lo estarán ellos.”
“Lo sé Taiyou, lo sé más que nadie pero… no quiero volver con ellos”, explicó muy seria. Ahora sí estaba perdido.
Regresó su mirada a aquella casa blanca de dos pisos frente a nosotros, con las luces prendidas, y si se prestaba atención, se podían escuchar las voces de los habitantes de ahí.
Me imaginaba, que esa sería su antigua casa.
“Nanara por favor… sé que tendrás tus razones de haber salido de casa, pero no pienses nada más en ti, ¡hay otras personas en las que también debes de pensar!”, intentaba reñirle a la chica que parecía no afectarle mis palabras.
“Taiyou… pensé que me comprenderías.”
Me quede callado ante aquél tono frío y la mirada que me dio en aquél instante… nunca la había visto antes así, por alguna razón, me hacía latir aceleradamente el corazón…
No era ella, estaba seguro que esa no era parte de la Nanara que conocía.
“Taiyou… perdona, pero a ti no te quiero escuchar…tú no eres la persona que me entiende mejor que nadie… debes de tener dolor para comprender a los demás, tú dolor no es comparado al mío.”, comentaba Nanara, con molestia muy notada, apretando sus puños sin mirarme a los ojos. “¡Vamos!... Traédmelo aquí y escucharé lo que me digas… ¡Quiero al Taiyou que conoceré dentro de 2 meses!…”
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“Nuestra primera cita y la he disfrutado demasiado”
“Lo sé jeje yo también… pero dime, ¿ya volvemos a casa? Porque la verdad yo…”
“¿Tú?...”
“Yo quiero estar más tiempo contigo Nana…”
“Gracias, opino lo mismo…”
“Te quiero mucho, y también, te lo agradezco mucho.”
“No, no… ambos estamos bien así, no hace falta decirlo… ya sabemos lo que siente el uno por el otro, ¿no crees? Creo que quedó claro hoy.”
“Cierto cierto… se cuenta por ahí: que una acción dice más que mil palabras…”
“En realidad, en el dicho es una imagen, Taiyou…”
“Jajaja… ¿entonces eso significa que no puedo besarte, Nana?”
El camino se partió en dos desde ahí... me pregunto, ¿lo que sigue será exactamente lo mismo?
Hay un punto que siento me estoy perdiendo, algo importante que estoy dejando pasar… ¿Por qué aún no muere ella en sus brazos? ¿Por qué no aparece la familia corriendo a por ella? ¿Dónde quedó la pelea entre los amigos?
De ahora en adelante, no podré ver más allá de la neblina que cubre mi visión. Los recuerdos de mi pasado, no servirán ya… ahora queda, observar más…
DATOS 2X-F
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