DÍA 1005
Corríamos la suerte de que nuestra conversación no llamara la atención de los habitantes de esa tranquila colonia. Pero eso no era lo más importante, sino las palabras, las sinceras palabras que Nanara me decía.
“¡Quiero al Taiyou que conoceré dentro de 2 meses…”
Fue un golpe grave directo de mi ser por dejar la guardia expuesta, ¿pero cómo me podía cubrir de algo así? ¿Cómo es que debía de deducir que ella ya conocía de nuestro primer encuentro verdadero dentro de alrededor de dos meses?
No quería darle vueltas al asunto en mi mente, no llegaría a un resultado en concreto… ella muy apenas y tenía contacto conmigo, nuestros encuentros eran casuales, normales… una nada en comparación a Bura y Haruka que fueron atacadas por Luis, o a cuando Hollow nos pisaba los talones en la cita con Ryou y de nuevo Bura… Nanara tampoco tuvo contacto con Matsuda… lo más importante con ella fue la reunión navideña de Sumiya y cuando usó su don para ayudarme con lo del candado…
“¡¡Eso podría ser!!”, pensé en la hipótesis que vendría más al asunto.
Mis memorias no eran del todo claras, pero mantengo en cuenta que antes de recibir el contrato de esa mujer, me encontré accidentalmente con ella por alguna razón. No la conocía, así que la confundí con Bura en mi desesperación de no saber qué había pasado tras…
Una vez más no logré salir del laberinto de las conclusiones, una pared tapaba mi camino al final.
“Esto está mal”, dije en voz baja. “Nanara… por favor explícame todo… estoy muy confundido… ¿Cómo es que sabes que nos veremos en un futuro?”
“Ya me lo imaginaba… tú también lo sabías”, me dijo, observándome triste. “El candado, la sombra… y acabas de recuperar recuerdos, que extrañamente no piensas haberlos tenido, pero igual tu corazón los siente verdaderos.”
“Nanara… es correcto.”, le respondí firme.
“Entonces ella no me mintió… anteriormente, cuando me moleste, lo había dicho por puro impulso, recordando las palabras de la sombra que veo algunas veces en mis sueños… siempre desconfié de ella, pero gran parte de mí, intentaba creerle por más difícil que fuera hacerlo… segundas oportunidades, yo pasado, alguien con mi problema…”
¿Sería acaso la misma sombra que me visitaba en sueños, de la que está hablando? Había una alta posibilidad de ello, pero desconocía porque ella, y cuál era el lazo que nos unía verdaderamente en esto.
“No confíes en tus memorias”, dijimos ambos al mismo tiempo, mirándonos con asombro de que conociéramos la misma frase.
“Es estúpido decirlo pero… je…”, decía Nana, cerrando sus ojos y dejando escapar lagrimas mientras me sonreía. “Estoy feliz de encontrar alguien que sepa lo que yo… no quiero ser la única rara…”
Me acerque impulsivamente a ella, le sequé con mis dedos las lágrimas que fluían por su rostro, y después le di un abrazo, intentando confortarla a ella y también a mi exaltado corazón.
“Taiyou… ¿has visto a esa mujer de cabello azul y ojos rojos también?”
Ahora tenía más temor, tanto que separé mi cabeza de su hombro para poder volverla a los ojos directamente.
Ella se refiera a “Muerte” sin lugar a dudas… ¿sería acaso por estar falleciendo poco a poco que la ha estado viendo constantemente esperándola?... No, no quería creerlo… no quería que siquiera fueran ciertas las palabras de Alex sobre el estado de Nanara. Se veía tan normal.
“Perdona por mi curiosidad… ¿pero cómo conociste a Muerte?”, pregunté temeroso.
Ella sonrió, haciéndome temblar de las manos por los nervios.
“Entonces sí que era la muerte…”, dijo ella sin apartar su sonrisa, pero mirando hacia el vacío. “Taiyou… ¿recuerdas que te platique de un incendio en esta colonia cuando era niña?”
“Sí”
“¿Me permitirías contarte la verdadera historia?”
Una vez más se había puesto triste, podía sentir como su cuerpo perdía fuerzas, así que por eso, pedí sentarnos en el borde de la acera y poder continuar tranquilos.
Si Nanara me había mentido antes no me importaba, solo quería saber más…
El lazo que nos unía a ella y a mí, después de todo, sí era esa mujer…
Lo que te dije sobre mi infancia sola, mi debilidad física y Shidou, fue verdad; del detalle que cambie en mucho, fue el incendio.
Es cierto que en este tiempo he recuperado memorias de esa supuesta “primera vida” que tuve… pero aun en ese día, yo cargaba ya con esa memoria… en realidad, había recuperado ese día en mi mente, la primera vez que vi el collar que llevas… sí Taiyou, exactamente, en la fiesta de Sumiya de navidad donde participó Haruka, la dueña original.
Por eso pregunté por tu collar, se me hizo curioso que ahora tú lo portabas… ¡pero eso no es lo importante! Perdona por salirme bruscamente del punto que trato explicar…
Ese día, donde me pelee con Shidou, lo moleste y recibí un golpe de él… creo que es el inicio perfecto para relatar lo que en verdad pasó.
Como te conté antes, Shidou me dejó sola en la casa, yo estaba realmente harta de tener un hermano que no se preocupara por mí… podía comprender su frustración de estar pegado a mí todo el tiempo para cuidarme, pero esperaba que él también entendiera que no era mi culpa, eran mis padres los que me sobreprotegían.
¿De qué me servía ser protegida del exterior, si como compensación, recibía molestias internas?
No mentiré, era una niña aún… pedía no haber nacido, pensaba que sería una carga menos para mi familia y para mí misma… no habría cambio alguno si estuviera o no, al fin y al cabo, al parecer no era más que un estorbo.
Me retracté de ello segundo después, como dije, aún era una niña, pero sabía que desear desaparecer no podría arreglar los problemas, sólo quedaba aceptar lo que había recibido. Fue eso… y que segundos después, pudiera escuchar una fuerte explosión de un lugar cercano.
Fue aturdidor, me cubrí los oídos por instinto para eludir aquel fuerte ruido, pero no podía dejar de escuchar los gritos desesperados de una chica.
La curiosidad me hizo correr a mi cuarto para observar por la ventana lo que había pasado; ahí lo contemple, el escenario envuelto en llamas que estaba en la casa de los vecinos.
Las llamas envolvían la casa, por encima salía gran cantidad de humo tan oscuro como la misma noche que era esa; pero lo que más llamó mi atención, fueron las personas que podía ver en la ventana de la otra casa.
Es curioso, pensé que nunca podría olvidar aquella escena, como mi vecina de mi misma edad, rompió la ventana con su cuerpo al saltar hasta la mía; al fin y al cabo no era mucho la distancia entre su ventana y la mía. Llevaba muchas heridas en su cuerpo que se podían ver entre sus ropas rotas: raspones, moretones, sangre corriendo y quemadas; pero, sus ojos, eso fue lo que más me atormento. Lloraba y lloraba, respiraba con rapidez, y sus ojos parecían perdidos, buscando un escape de donde se encontraban, parecían que en cualquier segundo, estallarían por la presión o eso me imaginaba.
Quise ayudarla, pero no podía moverme, estaba petrificada frente a ella que no hacía más que intentar articular torpemente palabras de ayuda. Justo estuve a punto de acercar mi mano hacia ella, cuando observé como de alguna forma, el techo de mi cuarto se partía y un enorme pedazo caía sobre nosotras.
Cerré los ojos por un instante, no sentí ningún golpe, y ya se me hacía mucho tiempo, así que decidí abrir mis ojos. Efectivamente la parte del techo sí había caído, pero no me alcanzó, unos cuantos centímetros de diferencia entre nosotros… pero lamentablemente era la misma distancia a la que antes mi vecina se encontraba. Un líquido rojo se corría por debajo de una mano extendida pero inmóvil.
“No podía pasar algo más”, pensé en ese momento de miedo, pero estaba equivocada.
Sobre el pedazo de techo que había caído, ahí se encontraba aquella figura. El cuerpo de una mujer adulta, vistiendo ropas oscuras, de un llamativo color de cabello y de ojos, azul y rojo respectivamente. Su mirada brillaba, inspiraba el peor miedo que pudiera sufrir, y una increíble impotencia me causaba.
Su collar, el collar que llevaba, era el mismo que tú traes Taiyou…
No supe qué pasó con ella ya que perdí la consciencia, para cuando la había recuperado, ya me encontraba en el hospital donde fui recibida por Shidou y mis padres.
Aparentemente, desde ese momento perdí parte de mi memoria, también con la advertencia, de que había adquirido una extraña enfermedad por mi exposición al incendio, los escombros y de una desconocida sustancia que se encontraba también en el cuarto.
Física y mentalmente, por siempre sería débil; tal vez no recordaba, pero lo que había presenciado ese día, quedaron como cicatrices dentro de mí.
Desde ese punto, mis días estuvieron contados más rápidos que los demás.
“Gracias”
“¿Por qué me las das?”, preguntó desconcertada ella.
“A pesar de no ser la persona que querías… me contaste todo la verdad… me agrada saber que me tienes confianza… como yo siempre la he tenido en ti”, le platicó, esbozando una gran sonrisa. “Ya sé cuál es el significado de esa frase… ``no confíes en tus recuerdos´´… significa exactamente eso, una pista para decirnos que gran parte de nuestro pasado es falso… pero, estoy seguro que esa sombra que nos lo dijo… sabía que nos toparíamos un día de nuevo.”
“Esa sombra conocía mucho de mí…”
“A lo mejor… también fue una ayuda para nuestro interior…”
“Conocer a alguien que comprenda nuestra situación.”, dijimos ambos, soltando una carcajada de último por nuestra sincronización.
“Nanara… vayamos a casa”, le pido a ella que me tome de la mano y se incorpore conmigo.
“Hay personas que me esperan, ¿no? En el camino que encontremos un teléfono, hay que hacerle saber a mi hermano… siéndote sincera, él es la persona por la que me preocupo más.”
“Y… ¿le contarás de ello?”, pregunte, desmotivado.
“Así que también sabes que ya estoy por acabar”, comentó ella. “Tengo que hacerlo…”
Nuestras voces cesaron después de hacer la llamada al celular de Shidou, que aun preocupado pedía que le esperáramos, que junto a sus padres llegarían allí en su vehículo, pero por petición de Nanara, esa idea no dio más pasos… dejando toda la confianza del hermano caer sobre mí.
Caminamos, subimos al camión en la ya oscura noche, esperamos hasta llegar a nuestra colonia para desbordar y caminar de nuevo directo a su casa. Como dije, no hablamos, ni siquiera nos vimos a los ojos, y todo eso era en parte, por la despedida que se venía.
“Gracias por todo Nana, por favor, quédate con esto.”, le dije, quitándome el collar que me había sido regalado, para ponérselo cuidadosamente en su delgado cuello blanco.
Un recuerdo que originalmente era un recuerdo de otra persona y le pertenecía a otra… todo como un trayecto largo, ahora comprendía algo más con respecto a Haruka también… esos “extraños incendios”…
¿Ahora que debía hacer? Por ninguna razón podría ayudar a Nanara a pesar de que ya sé que se acerca su muerte, ¿qué se hace en estos casos? ¿Debería desearle una buena muerte? ¡¡Eso es estúpido!! Tampoco puedo encarar a Shidou o a sus padres, es trabajo de Nanara… los imperfectos no me ayudaran… no hay precio que pagar; muy mal momento para recordar el comercial de la mastercard…
“Nanara…”, le llamo observándola a los ojos, mordiéndome un poco los labios y apretando tan fuerte mis manos que puedo sentir los rasguños de mis uñas en las palmas. “Cuídate.”
“Gracias Taiyou… por favor, también cuídate tú.”
Compartimos un mismo punto a pesar de nuestras diferencias, aunque fuera por solo unas horas, me sentí tan bien tener a mi lado alguien con quien compartir problemas iguales; ahora, sólo nos quedaba caminar por diferentes senderos: la izquierda o derecha, blanco o negro, arriba o abajo, continuación o final… vida o muerte…
“Oye Taiyou… antes de que te vayas… bueno, no sé si tendrás aquél recuerdo, ése donde nos conocimos por primera vez dentro de un mes…”
“Yo estaba destrozado en el parque debajo de mi árbol favorito, tu llegaste conmigo a molestarme preguntando: ``¿Qué si me había pasado algo malo?´´ Una pregunta algo estúpida a mi parecer”, bromee, haciéndola molestar para cambiar el ambiente apagado que teníamos. “Es la verdad, yo estaba muy destrozado, creo que me veía demasiado mal como para dar a entender que algo realmente malo me había pasado…”
“Perdona… soy distraída a veces… ¿sabes? Ahora que lo pienso, dijimos lo mismo aquella vez”, se reía Nanara muy feliz. “Que bien que recuerdes ese día… tal vez sea un falso recuerdo…”
“Pero lo que sentí esa vez, fue real”, interrumpí a mi amiga que me sonreía mucho.
Ya era el momento, se nos podía ver en los rostros. Para dar por terminado nuestro día, aun a pesar de los fuertes sentimientos que ambos sentíamos, nos acercamos para darnos la última despedida.
“Mucho gusto en conocerte Kagami…”
“Con Taiyou es suficiente…”
“Tú puedes decirme Nana.”
“…”
“¿O no te gusta? ¿Demasiado informal?”
“No, solo me quede pensando… el tan raro inicio de plática…”
“Bueno, estoy segura de que nuestra despedida podría ser igual…”
“Extraño antes, extraño ahora, ¿no?”
“Exacto, cumplimos nuestra palabra”
El día terminó, después de que nuestro apretón de manos se completara y cada uno de nosotros avanzaba a su destino. Con la frente en alto, a pesar del arrepentimiento y frustración que cada uno de nosotros cargaba.
Esa fue la última vez en que la vería llena de energía…
Los días que se siguieron fueron más pesarosos. A todos nos llegó la noticia del fallecimiento de Nanara mientras dormía tranquilamente en su cama.
Asistí a la misa y al entierro donde Sumiya, Haruka, Ryou, Yudai y Bura también; cada uno llevaba diferentes niveles de tristeza, pero ninguna se comparaba a la de Shidou que lloraba sin cesar sobre la tumba de su hermana.
Intentamos fuertemente apoyarlo, pero él se negaba, prefería estar solo, que no les molestáramos; hizo eso enojar a unos incluidos sus padres, pero a personas como yo, sabíamos que la soledad era el mejor bien que como amigo o parientes, le podríamos dar por un tiempo a él.
Era doloroso, quería ayudarlo, yo más que nadie, comprendía lo que era perder a una persona cercana a mí, pero…
La enfermedad de Nanara se crecía al salir al ambiente, ocasionaban poco daño, pero a la larga, las heridas fueron creciendo hasta llegar a ser mortales.
Los padres de ella por eso siempre la mantenían encerrada y Shidou le sobreprotegía, pero incluso él sabía, que su hermana no era de espíritu ave enjaulada… aun antes del accidente así era, no era justo no poder disfrutar de algo con que las personas al nacer y al crecer deberían de recibir, libertad.
Nana ya sabía perfectamente cuando iba a morir, antes de ello, Shidou encontró una carta en la habitación de ella, extrañamente para él, tenía mi nombre. El mismo día de su descubrimiento, él me pidió que fuera su casa a recoger la carta que no se molestó en abrir por respeto a su hermana…pero por bien propio, también me exigió que jamás volviera a visitarlo.
Shidou era sensible muchas veces, pero nunca por una mala razón, por eso acepte y me aleje de su casa para nunca más pasar por allí.
Se dice que cuando se pierde algo, se gana otro también… pero lo que no me gusta, es que nunca se especifica cuando se obtendrá… muchas veces, puede llegar a ser algo tarde y nunca llegaras a verlo o siquiera sentirlo.
¿Qué decía esa carta?
“Los ojos rojos están tras uno de los Clover”, ese era el mensaje.
Por ojos rojos podía deducir que eran los imperfectos, ¿pero estar tras uno de los Clover? Recopilando recuerdos… Alex había escapado de su trabajo para llegar conmigo y hablarme sobre algo pero nunca pudo por la situación que se presentaba…
¿Eso que me quería decir Alex era tan importante que sus mismos hermanos le seguían?
Aun sin estar presente, Nanara una vez más me daba algo importante en que pensar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario