DÍA 1051
“Qué curioso, como juegan conmigo”
“No eres el único con problemas.”
“Lo sé… pero soy el único que ha caído dos veces con la misma piedra.”
Tercer acto A: Memorias
Tres pérdidas en menos de un año… sus magnitudes son inmensas, causando repercusiones en aquellas personas con las que habían formado un vínculo, una amistad, una fraternidad.
Tengo que ser fuerte, aún hay cosas por hacerse, deberes que me obligan a seguir viviendo a pesar del dolor que sufro en mi interior. Sólo me queda una familia, mi verdadera familia: mi hermana pequeña.
Tampoco es por ser malo… pero el sufrimiento que tengo ahora, no se compara a la agonía y desesperación delo que tuve en mi vida pasada.
Estamos varados, rodeados de objetos que nos traen a la mente recuerdos tristes, y buenos pero que también se vuelven tristes por el momento; no hay lugar en el que no recordemos, tal vez… sólo tal vez, cerrando los ojos. Haruka y mi abuelo siempre confortan en ese aspecto a Ryou, quién es la que más sufre, como dije, yo ya había vivido lo peor antes. No la culpo, si estuviera en su lugar, también pensaría que la causa de todo esto, era por mi culpa… y realmente, yo comparto esa causa.
¿Por qué siempre nos tenemos que arrepentir de las cosas hasta al último momento? ¿Es obligatorio para todas las personas? No tenemos el coraje de aceptar nuestros errores al momento, únicamente esperamos una causa en la cual logremos desahogarnos, fingiendo culpa, fingiendo que nunca tuvimos el momento para hacerlo.
Mis padres eran unos demonios en los últimos días, los odiaba, deseaba que pararan todo el dolor que causaban de una vez… y que casualidad, al parecer sólo los malos deseos son los que se cumplen.
Regresando, mis padres sí eran malos, ¿pero quién no lo llega a ser? Así como también hay malas personas que tienen algo de bueno… lo importante es lo que te dieron, eso es lo que en verdad vale. Ellos nos dieron todo, lo necesitábamos o no, lo hicieron… y con gusto, no por obligación…
Buena madre, esposa e hija… Considerado padre, esposo e hijo…
“¡¡¡Gaaaaaaahhh!!! ¡¡¡¿Por qué?!!!”
“Por favor, cálmate… solamente te hace más daño… yo… a mí también me duele, ¡ellos son mis segundos padres!... tsk…”
“Taiyou, sé que es malo, pero en ocasiones como esta, llorar es lo que mejor puedes hacer”, me pedía Yudai, estando ambos alejados del resto de personas, que daban su última despedida a los difuntos.
Mi hermana y Haruka lloraban junto al abuelo, y aunque pareciera sorprendente, mis tíos también se dolían, mirando al suelo con rostros de arrepentimiento, justo de lo que pensaba hace momentos, haciéndolo hasta el último. Eso me enfermaba, verdad o no, no quería que lloraran siquiera una sola lágrima en las tumbas de mis padres… ellos no se lo merecían, siempre hablando a sus espaldas, siempre discriminando, despreciándonos… ellos no eran y ni serán parte de la familia, o viceversa, nunca formaré parte de la suya.
Yudai sabía de ello, por eso me tranquilizaba, pedía que convirtiera mi enojo en llanto, pero era como pedirme convertir aluminio en oro, inútil. Hacía falta buena voluntad y un milagro para hacerlo… cosas que no tenía ahora.
“Perdona Yudai… ¿puedes dejarme solo?”
“Ok, estaré en el vehículo junto a las chicas, cuando estés listo, nos vamos”, aun me seguía hablando tan gentilmente,
“Perdona, pero quiero regresar solo a casa… es malo para Ryou quedarse aquí, váyanse sin mí… sé cómo regresar”, le dije, sin dejar de observar las lápidas decoradas por muchas flores.
“¿Estás loco? Tardarás…”
“No me dejaste terminar…”, interrumpí a Yudai que se había exaltado. “Quiero que te vayas con ellas primero, yo en eso caminaré por el mismo camino por el que llegamos para poder encontrarte cuando vengas de regreso…”
“Oh, ok… no hay problema, intentaré no demorarme mucho… pero no hagas algo peligroso, ¿eh?”
“No, no lo haré…”, respondí tan seco, carente de ánimos.
Mi primo se apartó, volviendo con las chicas que le esperaban no muy lejos. No voltee a verlas, pero un fuerte presentimiento me decía, que ellas no dejaban de mirarme.
No voltee hacia atrás, sólo hasta al pasar 5 minutos, pero para mi sorpresa, ellas seguían ahí, esperando que fuera con ellas, que no las abandonara.
“Tsk… por favor váyanse… lo hacen más difícil”, me dije en voz baja, enojado, triste y aliviado a la vez, lo que me causaba un mareo interno.
¿Por qué quería llorar ahora? ¿Lágrimas de felicidad, tristeza o de confusión? Esto estaba destinado a pasar, fui engañado desde un principio, apenas soy consciente de ello… es por eso que me entran las ganas de llorar.
“¿Oíste de ese Taiyou?, escuché que su padre perdió la cabeza en una pelea con su esposa y mató a su hija para acabar sus problemas… y después se suicidó…”
“Hola…no sé si todavía estés viviendo allí ya que no has contestado alguno de mis mensajes, pero… bueno, quería dar por terminado nuestra relación… si es que teníamos una je… siento mucho lo que pasó pero… esa no es razón para encerrarte de por vida y bueno pues te deseo lo mejor para t…”
Mis padres eran unos villanos, mi hermana era débil, mi novia me había abandonado por los problemas que me afectaban… ¿Qué más podría desear… que una segunda oportunidad?
“¿Estás seguro de aceptar el contrato?, una vez hecho…no hay vuelta atrás… OK…si es lo que deseas, te daré una nueva oportunidad, sé consciente con lo que haces, al fin y al cabo… tu vida puede cambiar dependiendo de tus acciones…eres libre de escoger que vida quieres llevar… si estás preparado, cierra tus ojos y todo tu dolor presente se terminará…”
Debí de habérmelo imaginado, estaba tan ilusionado con la oportunidad, que no me di el tiempo de analizar las cosas, algo de lo que me sentía muy orgulloso antes de mi perdición. No leí el contrato como se debía, quería cambiar todo, olvidar el pasado para enmendar el presente… ¡¡que idiota fui!!... un juguete, una persona a la cuál usar fácilmente, nada más que eso…
“En verdad, el precio a pagar para liberar a nuestro hermano era alto, tendrías que elegir liberarlo a él o liberarte de tu candado… ya hiciste tu elección, pero si alguna vez lo piensas, no te sientas mal por ello…”
“En la vida siempre hay elecciones Taiyou… lo importante es tomar la correcta para ti… esa es la naturaleza humana… Para cuando despiertes, comenzaras a ganar las memorias que te fueron arrebatadas… los recuerdos de este día permanecerán en tu memoria, como precio a pagar por encontrarte con esa mujer…”
“Bueno… es lo normal de una persona al aceptar un contrato de alguien desconocido… yo igual acepte el trato de esa mujer… sé cómo se siente… pensar que esa decisión fue tan mala como tu vida pasada, pero créeme… lo que has experimentado, no es ni la mínima porción de lo que he experimentado …”
“Taiyou, es cierto que tienes varios problemas y es frustrante tener que cometerlos por segunda vez… pero ten en cuenta algo y espero que no lo olvides… aunque lo quieras, no todos los problemas que te rodeen son tuyos…”
No cumplí tampoco con las reglas, Hollow era la clave… de eso estoy muy seguro. No pude rescatarlo aunque ese fuera mi precio, ahora “Muerte”, Suimin, Alex, Luis y Geo me odian por eso… tal vez… sólo tal vez si…… las cosas pudieron haber sido distintas…
“Jajajajajajaja… nadie me entiende… y eso es bueno, que nadie lo haga… jajaja… jaja… ja… ja…”
Reía, pero no por diversión, o para esconder mi tristeza, era por los nervios que me ganaban, mi tormento aún no había acabado; algún día, Ryou… ella tendría que fallecer por la misma enfermedad que Nanara, era muy posible que pasara después de todo esto… el orden fue lo único que cambió, no sé si a mejor o peor… pero sufrió un cambio.
Mis predicciones fueron correctas, cada día Ryou empeoraba su estado, si las constantes discusiones de la familia le aceleraban poco a poco la fase de le enfermedad, la muerte lo incrementaba considerablemente. Me llegaban flashbacks, su rostro… sus tranquilas pero débiles expresiones, me hacían daño, y el daño que yo recibía, ella también lo adquiría.
Si seguíamos viéndonos, ambos acabaríamos mal, lo mejor… era separarse uno del otro.
“Haruka, lo mejor es que no me acerque a ella”
“¡¡¡Ella necesita tu ayuda!!! ¡¡No puedo sola, necesita tu apoyo!!”, me regañaba mi prima, enfadada después de pedirme tanto que acompañara a mi hermana.
“¡¡No estaré junto a ella!! ¡¡Es lo mejor, yo sólo causaré más malestar!!”, le gritaba a ella, igual de fastidiado. "Por eso te pedí que tú la ayudaras en todo, me lo prometiste…”
“Pero una cosa son las promesas y lo otro son los deberes… ¡¡por favor madura de una vez!!”, interrumpió Bura, que había entrado al cuarto junto con Sumiya.
Que ellas estuvieran aquí habían sido grandes sorpresas, pensaba que tardarían más en enterarse de la quiebra familiar, pensaba que no volverían aquí.
“Taiyou por favor… no entendemos la pérdida que has sufrido, pero para eso estamos los amigos y la familia, ¿no? Para ayudarnos en los malos momentos, para ayudarnos a salir…”
“No quiero…”, les respondí, refugiándome con una sábana.
“¡¡Como me desespera que actúes así!!”, gritó Bura, acercándose y amenazándome.
La vista de uno de mis ojos se apagó, el puñetazo que me había metido ella lo había causado. Sumiya y Haruka le reclamaron, yo mientras tantos, me bufé un poco, por cómo se habían tornado las acciones. Me sentía bien.
“¿Por qué no me comprenden?... no las culpo por ello… pero es curioso, que cuando buscaba el apoyo de alguien, me sentía tan solo, único en el mundo… y cuando quiero estar conmigo mismo… intervienen, todo lo contrario a lo que quería… las odio tanto.”
“Perdonen, pero ya no aguanto más como habla este tipo…”
“¡¡Shidou!!”
Entrando de último, estaba él, mirándome mucho más enojado que las chicas, daba fuertes pisotones y un muy mal sentimiento tenía al acercarse a mí cada vez más.
A un metro, abalanzó su cuerpo contra el mío, tirándome al suelo donde lo primero que hice, fue poner una mano detrás de mi cabeza. Un error tal vez.
Me tomaba fuerte de la camisa, mientras que con su mano derecha descargaba su dolor contra mí, golpeándome una vez tras otra. No sentía el suelo, mi cabeza no caía contra él ya que al recibir los impactos de Shidou, su mano izquierda que se aferraba a mi camisa, me jalaba para tenerme de nuevo frente a él, y seguir el proceso.
Aproveche un descuido, me dolía mucho la cara, y me dolió aún más cuando le di un cabezazo para apartarlo de mí, los primeros golpes los había dejado pasar porque me los merecía, pero los que continuaron, fueron sólo un desquite que ya se tenía guardado, lo podía sentir claramente.
Estaba sangrando, había pasado un muy buen rato desde que me pasaba algo así, y aun no terminábamos, yo también sentía las ganas de desquitarme con él.
Otra vez se me aventó aun yo estando en el suelo, por reflejo metí un rodillazo por encima de su estómago, lo que le frenó, y aproveche eso para pegarle con mi mano derecha en su cara. Un sonido se escuchó justo después, retrocedí mi mano por el dolor de que la había torcido por la fuerza que había aplicado, pero eso no era suficiente como para aplacar a Shidou, que me regresó el golpe de la cabeza y me tendió de nuevo en el suelo.
No fue hasta ese momento, que me había dado cuenta que Sumiya estaba en el suelo, siendo apoyada por ambas chicas, que la incorporaban lentamente.
“Estoy bien… estoy bien…”
“¡¡¡¡¡Cabrón!!!!”
“¡¡Shidou!!”, grité adolorido, llamando su atención para acto seguido, agarrarlo de su cuello y voltear los papeles. Él no se hizo esperar, también me tomó del cuello y comenzó a estrangularme. “Su…. Su… miya…”
Me soltó al escucharme, yo respire hondo mientras escuchaba como Shidou se preocupaba por la chica a la que habíamos golpeado, y ni siquiera cuenta nos dimos. Quise, trate levantarme, pero había agotado mis fuerzas, mi cuerpo pedía descanso, un reposo para continuar.
“¿Tenía que verme forzada a hacer esto? ¿Fingir que me golpeaban para ganar su atención?”
No podía verle su rostro, pero ya me imaginaba su expresión por el tono tan decepcionado que usaba Sumiya.
“Shidou, los golpes traen más malentendidos, y Taiyou, si quieres estar solo… ya no te molestaremos, pero no estaremos lejos… nunca lo hemos estado”
Observé como las chicas salían de la habitación, cerrándonos la puerta con la intención de dejar a Shidou conmigo. Ambos estábamos dolidos física y mentalmente, así que ni uno de los dos volvería a pelear de la forma que hicimos antes.
“Perdona… me merecía muchos esos golpes”, dijo él, rompiendo el silencio que teníamos ambos.
Me levanté como pude del suelo, y me recargué en la pared, estando cara a cara con aquel chico. Podría decirse, estaba tan destrozado como yo.
“Taiyou… estoy de acuerdo en que nadie te entiende… después de todo, somos diferentes, nadie pude entender perfectamente a las otras personas, pero al menos, yo soy quién más se acerca”, explicaba él, intentando alivianarse con una pequeña sonrisa. “Perdona si es demasiado directo… pero te golpee porque me enfade por la actitud que habías tomado al llegar aquí Bura y Sumiya.”
“En serio lo siento… sí que soy cabeza dura, ¿no?”
“Je… ¿recuerdas nuestra pelea en el segundo año de la MCAE? Dijimos eso mismo jaja y vamos, que seguimos siendo así, ese cabezazo que me diste dolió mucho.”
“No te quedas lejos, y aparte eres copión.”
Ambos reímos un poco, como solíamos hacerlo antes. Era interesante, estoy seguro que ambos nos habíamos desahogado mucho, el ambiente se sentía tan ligero, mi cuerpo ya no sostenía aquella carga negativa que me entorpecía; pero a cambio, los golpes que había recibido ya comenzaban a tener efecto en mi cuerpo.
“Oye… por favor no te alejes como yo, no es lo correcto…”, me decía él, volviendo a su seriedad. “Cuando pierdes algo, lo mejor es estar en compañía… claro que hace falta unos momentos de soledad, pero si no tienes personas con quién pasar tu tiempo después… la espera se vuelve eterna y la culpa te carcome poco a poco, y créeme, esto segundo se siente muy mal…”
“Te creo Shidou, ya lo he sentido”, le respondo con franqueza. “Gracias por hacérmelo recordar… es cierto que me decaí así cuando Bura se…”
“Sí, ya sé… sí me contó Sumiya sobre eso”, afirmaba tranquilo, sacudiéndose el cabello. “Mira Tai… yo convenceré a Sumiya y Bura de que te dejen por una semana en paz, para así darte tiempo, ya si quieres tú, podrás llamarnos, no habrá problema alguno.”
“Te lo agradecería mucho”, le contesté. “Shidou… gracias, muchas gracias, me abriste los ojos”
.
“Para eso estamos los amigos compa”, dijo él de último, dándome una gran sonrisa antes de desaparecer del cuarto.
“¿Te acuerdas que te dije que mi hermana se moría de ganas por conocerte, no?... pues ahorita mismo vino, pero al parecer ya no estabas tú ni Sumiya por aquí… por lo que se fue a mi casa triste… juju y yo que te la quería presentar como pago por confiar en mí y ayudarme…”
“Jajaja, entonces era verdadero… pero vamos, hubieras hecho lo que yo… aparte no puedo dejar que hagan trizas a mi rival, ¿sino luego con quien me quedo?”
“Jajaja, entonces era verdadero… pero vamos, hubieras hecho lo que yo… aparte no puedo dejar que hagan trizas a mi rival, ¿sino luego con quien me quedo?”
Aun en ése entonces, nos apoyabas mucho a Nanara y a mí, ¿verdad, Shidou?
Esas palabras tuyas me dieron muchas más claves, y más recuerdos, entre ellos, uno que me era sobre una duda muy importante…
“¿Y qué piensas de mi vida?”
“Es mejor que la mía, eso es seguro. Pero algo es más que seguro… no desperdicies las relaciones que has formado con el tiempo… tal vez un día, logres encontrar la respuesta a esto…”
“Es mejor que la mía, eso es seguro. Pero algo es más que seguro… no desperdicies las relaciones que has formado con el tiempo… tal vez un día, logres encontrar la respuesta a esto…”
Lograr encontrar la respuesta a esto… ¿esa sombra humanoide de mis sueños ya podía ver lo que me pasaría? Es más que posible, también recuerdo que conocía a esa mujer porque igual propuso un contrato… espera… entonces eso sería…
“Chicos… discúlpenme… pero no puedo quedarme de brazos cruzados..”
¿Un paso en falso…?
“Taiyou… Sumiya, Bura y yo ya nos vamos, al menos despídete de noso…tros…”
“¿Te está ignorando?”
“No, Sumiya… Taiyou no se encuentra en la habitación… ¡la ventana está abierta!”
“¡¿Se escapó?!.. tsk… ¿por qué huyo?...”
¿… o es el camino correcto?
Todo comenzó tan de repente, una persona que había perdido lo que tenía, y lo que más anhelaba en un solo abrir y cerrar de sus ojos.
Un año pasó y una oportunidad se presentó, pero la aceptación de un contrato con una extraña mujer venía con el paquete.
El punto donde la vida del joven se pudrió, resultó atrasarle por casi cuatro años. Las cosas se volvían normales, rutinarias para el chico que había recibido una nueva vida que disfrutar, aprendiendo a no desperdiciar los momentos que en su vida pasada había ignorado…
Conoció nuevas personas, nuevos seres relacionados con la mujer llamada “Muerte”, que sólo conllevaban a más eventos; algunos buenos, otros malos, al parecer se superaron con su debido tiempo.
Pasaron tres años, y la vida que una vez más había vuelto a la tranquilidad, se vio interrumpida por las consecuencias del joven. Una vez más, en un solo pestañeo fue quitado de lo que más apreciaba, o mejor dicho, creía apreciar más.
La tormenta vino después de la calma en esta ocasión, aún el apoyo de las personas que quedaban a su lado, y de su hermana que volvía a morir lentamente por la misma enfermedad de su antigua vida… la motivación del chico se mantuvo en cero.
Una idea, una revelación, un paso, un final… ¿Qué fue lo que descubrió regresando al pasado?...
Este es mi reporte final, hoy, en el día 1095…
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