sábado, 24 de diciembre de 2011

Cambiando aires~~ Capítulo 5


-Trabajo temporal-




-…
-¿Alo?
-¡Oh, Madre! Soy Jonh por si no lo sabía, llamando desde una ciudad que la verdad no conozco ¿Cómo se la están pasando en la PLAYA?
-… la llamada ha terminado…
-Me colgó, mi propia señora me colgó sin explicación. Aunque… fue más tiempo del que pensaba, me imaginaba que me colgaría cuando escuchara mi nombre, al menos eso haría yo si quisiera evitar a alguien.

Es el mismo segundo día en la tarde, me encuentro en la calle, intentando encontrar algo en que poder aprovechar mi tiempo libre
Mi primera idea fue el internet público para comunicarme con Sofía… pero siendo domingo, las computadoras de los cybers están ocupadas por largo rato ( y más siendo que todos los estudiantes estamos de vacaciones). Así que opté por llamar al celular de mi madre, ya conocen lo que pasó después… perder mis 8 monedas.

¿Qué hago afuera solo? Fue un milagro que Matt se distrajera con Nataly en el departamento, así pude escaparme a hurtadillas de ahí aunque fuera sólo por unas horas de un ambiente negativo para mi persona. Digan lo que digan, un sitio en donde te ponen apodos, no es muy cómodo.

Sigo siendo nuevo aquí, he caminado por estas zonas, pero nunca había puesto atención a lo que me rodeaba. Ese era un punto malo para mí.

¿A dónde voy?


-Porque tú buscas algo que haya de similar en tu ciudad, es que no lo encontraras.
-Gracias por leerme la mente.- le respondo a una persona que se recarga en la caseta de teléfono donde yo estoy. Era claro que era un desconocido, de piel morena, ojos oscuros y pelo de igual color; no se veía que fuera un mal tipo, pero sí me chocaban las personas que se metían en los asuntos de otras… ah ya, curioso, por eso odio a Matt.
-Disculpa la molestia… ¿no nos hemos visto en otra parte antes?- me pregunta sin dar rodeos. No es raro que pase, siempre llegan a haber personas de este tipo, ya sea porque te han visto una vez en una fiesta, algún evento, o porque quieren inventarse una excusa para ligar… esperaba que fuera algo de las dos primeras.
-Perdona, no creo. No soy de esta ciudad.
-Ah no, es que yo tampoco soy originario de aquí, por eso lo digo.- eso me sonó a frase de ligue.

Le di un vistazo rápido, pero no, al menos, no recordaba verlo antes… pero por un motivo, me era natural poder hablar con él. ¿En serio antes me ha visto la cara como para que me reconozca aquí?... Matt… espero que no sea otro de sus amigos que le habla sobre mí.

-Vienes de la ciudad Morelos.
-No.
-Entonces somos completamente desconocidos jajajaja.- se ríe él al fallar en su predicción, mientras que yo no le entiendo la gracia.- Bueno turista, mi nombre es Ed, por obvias razones no digo mi nombre completo.
-¿Temes a que sea una mala persona y te robe tu identidad?- le pregunto interesado.
-No, me llamó Edward… me da pena usar mi nombre a un público traumado que ha visto la película, nunca faltan los malos chistes sobre mi nombre, mi raza y mi piel.- explica él sacudiéndose el cabello y haciendo una mueca de desagrado. Puedo entenderle muy bien porque ser molestado mucho con chistes comunes o malos, harta demasiado.- Por eso solamente dime Ed.
-Ok, un gusto en conocerte. Mi nombre es Jonh.
-El gusto es mío.- dijo estrujando mi mano.- Dime Jonh, ¿estás interesado en un empleo a tiempo parcial? Ya sé que vienes de visita, pero aunque sea por un día, puedes ayudarnos mucho.

¡Ahora lo veo! Solamente se comporto amable conmigo para reclutarme en un trabajo en el que seguramente no ganaré dinero. Un desconocido siempre será un desconocido, por eso nunca hay que hablarles de forma normal.

-¿De que es el trabajo?- pregunto, para no ser molesto, sea cual sea, le diré que no tengo tiempo.
-Es sencillo, vente, vamos al establecimiento para explicarte bien las cosas.- mi plan salió mal.- Vamos hombre, no desconfíes de mí, será en unas pocas cuadras, una nevería. La verdad, necesito a una persona que me apoye por hoy y claro que pago con mi salario.
-¿En que te voy a ayudar exactamente?- siendo franco, no tengo algo mejor por hacer, así que si es una heladería, mínimo me ganaré de recompensa un barquillo de chocolate. Si no me recompensan en todo caso, me lo robo (si me van a hacer tranza, yo también puedo hacer lo mismo).
-Soy un… bueno, la verdad no sé si tenga nombre jajaja pero yo junto a otros dos compañeros somos los “cargadores” de todo el material de la nevería. Cada domingo vamos a un agropecuario, ahí traemos los ingredientes, recipientes, y esas cosas, en una camioneta y las bajamos en la tienda.
-Supongo que hoy estás tú solo.
-Exacto, mis dos compañeros hoy están de vacaciones por mal organización del patrón. Y quedé yo solo para cargar con todo (y conducir) pero me autorizó el jefe en que podía conseguirme a alguien de apoyo con su debida remuneración.

Una cosa es muy interesante… ya puedo ver porque Matt trabaja en diferentes cosas cada día y recibe pagos en el mismo momento. Si yo puedo, que él no.

-Ok, déjame darte una mano. Pero nada más hoy.
-Gracias, vamos acompáñame a la tienda por la camioneta.

Como dijo, la nevería no estaba tan lejos de donde yo andaba. Era pequeña a primera vista, con el típico letrero de colores y promociones en pedazos de cartulina, pero ya fijándose uno por el interior,  se podía ver más grande.
Su estilo era retro, muy agradable, con varios refrigeradores y los debidos trabajadores cuidando sus zonas por así decirlo: las paletas de agua, las de leche, las nieves, los derivados como los troles, nachos, etc… no es que conozca mucho de los helados.

-Tardaste Ed.
-Perdona, pero es que andaba convenciendo a un amigo de que me ayudara por hoy.
-Mmm.

Aquella persona que se había acercado a Ed con motivo de regaño, era una chica muy bajita. Debía decir que antes había visto a chicas más bonitas (como Sofía o Nat)… pero ella era, como decirlo… diferente a la vista.

-¿Estás seguro de que este tipo resistirá cargar con las cajas?- preguntó esa chica ignorando la mirada que tenía sobre ella.
-No es correcto que una persona como tú diga eso.- muy cierto lo que dijo Ed.- Como sea, ¿nos puedes dar las llaves de la camioneta?
-Claro, solamente dejen que se las pida a mi padre y listo.

Se alejó de nosotros para perderse detrás de una puerta del lado de los trabajadores, mi compañero me dio una señal y ambos nos fuimos a esperarla sentados en una mesa del lugar. El me sonrío.

-Ella es nuestra jefa, es dos años menor que yo, pero se carga con un buen genio. Es la hija del jefe, se llama Beatrice. Es buena amiga, lo malo es que se deja llevar demasiado por sus emociones y odia a los novatos.
-No te preocupes, en casa, ya estoy acostumbrado a que una mujer me vea de manera fea.
-Jajaja pero hombre, me imagino que ha de ser menos pesada que la de esta.
-¿Ya andas de nuevo hablando a espaldas suyas?- preguntó alguien detrás de nosotros.
-Jajajaja tú te apareces en el peor momento, ¿verdad?

Dándonos la cara, ahora se trataba de otra chica, pero que tanto su imagen y espiritualidad, eran tan diferentes a los de Beatrice. Sus grandes ojos color café me llamaban mucho la atención, pero lo que podía decir más resaltaba de ella, era su cabello corto con rulos.
Nuestras miradas se cruzaron al momento de que ella se dio cuenta que no paraba de verla; era atractiva, así como me imagino que para muchos lo es pero… para mí principalmente, porque ella…

-No te hechices con Yurai, Jonh jajaja.
-¿Ah? Bueno, es que una persona impactante, no importa el caso, va a seguir siendo impactante.- le respondo a Ed, pero sonriéndole a la chica.
-Em… ¿gracias?- dijo ella, soltando un carcajadilla ahogada. Que diferencia de aura a comparación de como estaba helado con Beatrice.
-Él va a ser mi compañero.
-Jonh, ¿verdad?
-Sí…- respondí perplejo.
-Lo escuche hace unos momentos, por eso me lo sé je.- agregó poco después, dándose cuenta de mi interrogante. Me sirvió la respuesta, así logré calmarme; sigo esperándome que las personas me conozcan por la fuente Matt, me alegra estar equivocado, todavía soy un desconocido para varias personas sin contacto con mi hermanastro.

-Muy bien, aquí están sus llaves, ya vayan a trabajar.- llegó Beatrice, arrojándole las mencionadas a Ed que las acachó sin problemas.- Yurai, no platiques y ayuda con los clientes.
-¡Claro!
-Entonces ya vamos, volvemos dentro de rato.
-Que les vaya bien, no te sientas presionado por Ed, ¿vale?- dijo Yurai, sonriéndome.

Estoy seguro que sonreí torpemente después de eso, me despedí con la mano de ella y corrí hasta con Ed que ya estaba avanzando. Por dentro sentía, que debí de despedirme de una mejor manera con ella, que solo ignorando su rostro; esa culpa hace tiempo que no la sentía.
Salimos de la tienda, acercándose a una camioneta simplona de color rojo estacionada afuera, abrió la puerta y se metió en el asiento del conductor mientras que yo al lado.

-¿Tienes licencia?- pregunté mientras me ponía mi cinturón de seguridad.
-¿Cuántos años tienes? 16 me imagino, yo tengo 17. Ya la podría sacar con permisos de mis padres… pero como no saben que conduzco, no la he sacado aún.- me contestó, encendiendo el motor y colocando una de sus manos en el volante.- No te preocupes, no hace falta tener una licencia para saber conducir bien.- muy cierto, pero no de tan confianza de un conductor que no lleva puesto el cinturón.

Ya estaba involucrado, recé por ambos y nos dimos en la marcha por aquellas concurridas calles llenas de automóviles y personas.

-Vamos a ir un poco lejos, así que no desesperes.- me platicaba, sin perder su vista del frente.
-Oye, tengo una duda… se supone que los agropecuarios venden todo su producto en la mañana, que es cuando se pelean por ellos… ¿Por qué vamos tan tarde?
-Aaah, es muy cierto lo que dices… pero el jefe ya tiene convenio con un vendedor. Por eso se nos facilita mucho, aunque claro, es mejor ir en las mañanas cuando está fresca la materia prima, por así decirlo. ¿Ya sabías de esto?
-Sí.- respondí.- Cada sábado en la mañana iba con mi madre al de la ciudad… que cansada nos poníamos y hacía demasiado calor.
-Con razón estas prieto.
-¿Dijiste algo?- pregunté.
-No, no… nada, estaba leyendo una de las calles… Carlos Prieto…
-Ah ya, el máximo revolucionario de 1940.- le digo con trampa.
-Ah sí, ese mero… el que sale en los libros de historia.

Un gran mentiroso, y para acabarla, muy malo para hacerlo. Siempre me gustaba aplicar esa táctica con las personas que me daban el avión, y posiblemente, hablaran mal de mí.

‘¡¡¡¡¡… I fucking hate you, you´re such a liar… I'd love to hang you …!!!!”

-¿?
-Perdona Jonh, mi celular jeje.- me dijo él, sacando su teléfono con una mano para responder y colocarlo en su hombro. Otra multa recibiría este tipo si nos llegaran a parar.- ¿Hola?... mmm sí… no, no te preocupes, ya tengo a un compañero… sí, me va a ayudar… ¿una mano más? ¡Claro, eso vendría bien, Matt!

Mi sentido se enfocó. Escuché muy bien el nombre, no había ruido que me lo hiciera confundir, lo dijo tan alto y claro que me hizo dar un salto de solo oírlo.
Digo, hay miles de personas que se llaman igual, ¿pero cual era la probabilidad de que un Matt trabajara en esta ciudad en un empleo en que fácilmente podría hacerlo únicamente por un día? Era alta.

-Disculpa Ed…- le hablé justo después de que colgara.- Ese Matt… ¿Cómo se apellida?
-¿Matt?... no, dije Pat, uno de mis compañeros.

Esto es malo, estoy desvariando con cada cosa relacionándolo con mi hermanastro. Es la tercera vez… Necesitaré terapia para cuando regrese a casa.

-Gracias al cielo.- solté aliviado, desconcertando un poco a Ed, pero sin dejar de avanzar hacia nuestro destino.

5 minutos después… ya nos encontrábamos en la zona de cargas y descargas del centro de abasto.

-Hola Ed, no tardaste.
-Me sorprende que llegaras más rápido que nosotros.

Era broma. Ya debía de estar loco que veía a Pat como a Matt.

-Oh… que sorpresa encontrarte aquí Jonh…
-Algo me decía que tú… sí eras él.
-Llegando a casa tenemos mucho de que hablar.- me advertía él, cual jefe mío.
-A ver a ver… PAT… ¿por qué ese nom…?

Apartándonos de Ed que nos miraba con extrañeza, mi hermanastro quitó la mano que me había puesto en la boca para callarme, estaba agitado, así que se debía de tratar de alguna mentirilla blanca por parte suya.

-Cuando estemos cerca de él, soy Pattrick ‘Pat’… tú entenderías porque me cambio el nombre cuando llegues a salir con la hermana de tu mejor amigo sin que él se entere… y la cortes abruptamente.- se excusaba él, pero con sinceridad. Pero haciendo a un lado eso, ¿Mejor amigo de un chico de 17? ¿Cómo le hizo este tipo para engañar al hermano de su exnovia y llegar a tener tal relación?... Pero bueno, ojos que no ven, corazón que no siente.- Así que vayamos, y digamos que ya me conocías de un bar en el que te fugaste; si haces esto, remuevo el castigo que te iba a poner.
-No me importa el castigo.
-Te doy cinco billetes.
-Muy bien.- con dinero baila el perro, es lo que dicen, pero es uno de los mayores fuente de felicidad, así que es pasable que me haga de la vista gorda al menos una vez.

Como acordamos volvimos con Ed y explicamos nuestro comportamiento anterior. Quedó claro con eso ya que no preguntó, sino nomás nos pidió que avanzáramos hasta la bodega donde recogeríamos los pedidos.
Matt y él saludaron con mucho gusto a señor encargado calvo, para después indicarle donde se encontraba la mercancía y ahora sí, me invitaran a pasar a colaborar.

-Antes que nada Jonh, debo de decirte que tengas el sumo cuidado con lo que cargues. Ya sea al tomarlo, al dejarlo o al llevarlo… asegúrate de hacer el menor movimiento posible.
-Exacto, la leche como sea, pero es muy pesada y de eso me encargo yo.- me dijo ‘Pat’ serio.- Tú llevaras lo que son las galletas, barquillos, nachos y canastas, y como sabrás, son muy frágiles. En caso de que se llegara a caer algo, habrá un serio castigo en tu ganancia del día. Créeme, me pasó las primeras veces.
-Ah sí… que buenos días aquellos, cuando yo era el que te capacitaba jajaja.- se reía con alegría Ed.- ¿Recuerdas esa vez en que nos comimos casi toda la caja de canastas rotas?
-Sí lo recuerdo, “accidentalmente” tú dejaste caer  una botella de chocolate líquido y lo que no se desperdició lo usamos para las canastas… que buen día ese, lo malo es que salí con detesto a las cosas dulces.

Detesto a las cosas dulces… ¿Él? ¿El tipo número uno sobreprotector y amador de una vecina menor que anda en las nubes, que la trata como una hermana? Sí… como no… pero dejando a un lado mis quejas, me puse a trabajar como era debido.

Quién creería que las cajas estaban pesadas… me dejé llevar con que las canastas, los barquillos y las galletas eran ligeras… pero siendo kilos, pesaban eso. Me recordaba al problema matemático de lo que era más pesado… un kilo de algodón o un kilo de acero… así me dejé engañar yo.

-Ufff… primera carga.- dije exhalando aire al dejar dos cajas en la parte trasera de la camioneta. Así, para poder volverme de nuevo a por más cajas.

Que mucha era la diferencia, ya sea por experiencia o edad; Matt era mayor, así que cargar no se le complicaba tanto (también su cuerpo era gran factor), y Ed a pesar de ser como yo, cuando cargaba algo, se notaban muy trabajados sus músculos. Intenté imitar, pero más que salir músculo, se exponía más el exceso de grasa que aún no quemaba, por no decir, lonjas.

-Es común tener lonjas… todos tenemos Jonh, sólo que unos más que otros.- intentaba animarme, para olvidar mi fallido momento.

Pasamos 15 minutos, llevando todo a la camioneta. Ed se quedó conversando con el surtidor, mientras que Matt y yo les esperábamos. Se veía que iba a ser larga.

-Oye Matt… dos preguntas…
-¿Cuáles?
-¿Por qué viniste a trabajar hoy, siendo hoy que ya trabajaste en la mañana? Y ¿Cómo le hiciste para llegar más rápido que nosotros?
-Mira,- me dijo sonriendo.- Recibí una llamada de mi jefa, diciéndome que todo el trabajo quedaría en manos de Ed y un “amigo delgaducho”.
-No tuvo confianza de mí.- pensé decepcionado.
-Mi trabajo es apoyarle a Ed, así que no podía quedarme con las manos atadas; y aparte, ganaré dinero extra contando también el tuyo jeje.- ya me esperaba algo así de él.- Para llegar aquí no fue problema, tomé un taxi… y tú sabes, que tan mañosos son los taxistas, saltándose algunas luces rojas, aumentando la velocidad, dando vueltas chicanas; si no fuera porque rodeo demasiado para sacarme más lana, hubiera llegado aún más temprano.
-Es verdad.
-Pero sabes algo curioso… vinieras hoy o no, yo te iba a traer a trabajar aquí un día.- me comentó feliz, lo que llamó mi atención.- Fuiste a la nevería, ¿cierto?
-Ya sé a que punto vas.- le interrumpo serio.- Yurai, es muy similar a Sofía.
-¿Verdad que sí? Yo también me di cuenta de eso cuando vi por primera vez una foto de la chica de tu ciudad. Pero…
-El sentimiento de estar con Sofía es mejor.
-Uhg…

Mi hermanastro tosió unos segundos, para después pasar saliva y quedárseme viendo por otro intervalo de tiempo. Sus ojos delataban que no le gustaba algo, pero cuando le pregunté por el motivo, él solamente me ignoró y desvió el tema de conversación. No pude insistirle, ya que en mal momento regresó Ed para llevarnos de regreso a la nevería.

En todo el camino ambos platicaron de recuerdos del pasado, contándome de hazañas de ambos en sus comienzos… di mejor el tema por muerto, no iba a ganar algo esperando un silencio, y aun así, no creo que vuelva a bajar la guardia. Lo más correcto, sería esperar un momento en el que se volviera a tocar el tema… y no sería cosa difícil, pero mi tiempo está cronometrado… por eso tenía que dar el primer paso para el ataque.

Si Matt dice que había visto una foto de Sofía antes y de una forma u otra me llevaría a conocer a Yurai (que es un espejo de ella)… ¿mi estancia aquí fue por ese motivo?...





-¡Buenas noticias, por estos tres días Jonh trabajará con nosotros!
-¡Daré mi mejor esfuerzo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario