46. DÍA 1095
Tercer acto : Uno por uno.
“Heh… con que por fin llegaste.”
“¿Me estabas esperando?”, le pregunto a aquella persona que yace sentada en el suelo de aquella gran sala blanca.
“En realidad no te esperaba… pero he tenido un ojo puesto en ti por mucho tiempo”, me responde ese hombre.
Siento nauseas, tal vez por la carrera que hice para llegar a este punto, pero no ayuda tampoco en mucho el rostro inexpresivo de esa persona. Siento como si fuera mirado por miles de personas a la vez, como si ya conociera mis errores, mi vida entera, y con cualquier palabra que llegara a usar en mi contra, me doblegaría tan fácilmente cual mondadientes contra una gruesa mano.
No tengo idea de quién es, sus ojos delatan que no se trata de algún imperfecto, son tan azules… pero vacíos, fríos, como si estuviera en un estado de cansancio. Su pelo blanco y piel albina, van perfectamente con él sin dudas.
“¿Puedo saber a qué has venido, Taiyou Kagami?”, me pregunta, clavando su mirada en mis ojos.
“¿No que tenías un ojo puesto en mí? Ya-ya deberías de saberlo.”
“He hecho una pregunta Taiyou, sólo los idiotas responden una pregunta con otra pregunta.”
Su mirada se vuelve pesada cada vez que abre más sus ojos sobre mí. Pero no es lo único, apenas mi cuerpo percibe la temperatura baja del ambiente; pongo mis manos en mi boca y soplo, puedo ver claramente el vapor saliendo de mi boca, lo que me da una idea del frío que debe de estar haciendo. Me imagino que por ser algo sobrenatural, ese tipo no se muere de frío a pesar de las ligeras ropas que se trae.
“Vine por respuestas… ya no tengo a donde ir, aquí es donde debí de estar en un principio, ¿no?…”, contesto, abrazándome a mí mismo para calentar mi cuerpo. “Dime, ¿Cuál es tu nombre?”
“Solo… ese es mi nombre… y efectivamente Taiyou, aquí es donde termina tu relato, no más oportunidades…”
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Sigo tus instrucciones. Antes no me has decepcionado, eres lo único que me queda, he arriesgado todo lo que tenía por esto.
Mi hermana también ha caído hace pocos días. En mi interior, la culpa de que mi compañía le hubiese venido bien me carcome; en el exterior, el abandono de Haruka, Yudai y mi abuelo, me hace pensar por segunda vez en la culpa… viéndome a un espejo, me arrepiento de haber nacido.
Es una broma… una muy mala broma… terminé en donde empecé, arrumbado en la habitación del cuarto de mi casa original. Han pasado como 4 años, pero los recuerdos fluyen como si hubieran sido ayer. ¿Y qué mejor momento? Que en el día en que oficialmente he de morir.
Aquella vez, este mismo día, es donde empezaré a dormir un año exactamente para despertar y encontrarme confundido, con aquella mujer. Pero hoy no, recordé unas últimas palabras de ella, antes de volver a mi segunda vida; siempre las tuve en mi cabeza, pero por alguna razón las había bloqueado antes…
“… Todo contrato tiene una garantía, si todo vuelve a un mismo punto o peor, la muerte es lo que te esperará el día en que nos vimos por primera vez…”
Hoy voy a perder la memoria, para que dentro de un año pueda morir a manos de ella. Ya no hay vuelta atrás… todo estaba predestinado, sólo queda aceptarlo y poner la frente en alto.
Tuve una buena vida, disfrute de las cosas de una forma que varios no, con una segunda oportunidad. Al menos fui feliz, pude vivir otros tres años, eso es algo.
“Ya escucho pasos…”
Padre, madre, Ryou… pronto los veré, ustedes fueron la razón de que me encuentre aún vivo, espero me puedan aceptar una vez más dentro de la familia… o en su caso, pueda integrarme a la que deje en el pasado…
“Mejor me voy a acostar en la cama, me está dando frío…”
Bura, gracias una vez más por poder estar contigo, fuiste la primera persona a la que en verdad quise; siempre apoyándome, protegiéndome… siempre, tan cálida, y de lo que me hizo enamorarte de ti… que siempre estuvieras ahí, cuando buscaba estar con alguien, sin importar el momento.
“Mis párpados pesan… debo resistir un poco más…”
Haruka, me alegro de poder haber entablado una relación contigo; testaruda y enojona, pero tan astuta, penosa y preocupada por mí. Gracias por tu lealtad y por jugar conmigo.
“Intento abrir mis ojos, pero me cuesta… demonios…”
Sumiya, antes y ahora, siempre activa y amigable. No cambies por favor, aunque creo que sin mí, tú seguirás siendo la misma de siempre.
Shidou, cuida a Sumiya, ya aprendiste el valor de perder una persona, tu buen corazón siempre te guiará… no recaigas en el pasado.
“Ja… ja… sabía… que vendrías tú…”
Nana, yo también voy contigo. Espero que esta vez podamos ser algo más, quiero que me hables con calma y me mires con tu tan apacible sonrisa. Prometo estar contigo mucho más.
Yudai… Matsuda… cuiden, cuiden por favor a quienes tengan cerca, a quienes abandoné por capricho… por favor, se los pido como mi última voluntad, Matsuda, tu no des los pasos que yo di… tú has hecho cambios a la que era mi alma…
“Descansa Taiyou, hasta después…”, me dice en voz baja Luis, mirándome serio.
Este era mi fin, este debe de ser la última escena que vería… ahora descansaría por así decirlo…
Sí… descansaría…
Se dice que cuando estás a punto de morir, puedes ver grandes pedazos de tu vida a una velocidad increíble… ¿pasaría lo mismo conmigo? Al menos, esta ocasión no sería la mejor para descubrirlo.
Sí, ando pensando en “-ría”…
Me levanto de la cama para caerle de sorpresa al niño pelirrojo que cierra los ojos por instinto ante mi golpe en su cara, rompiéndole los lentes.
Siento la adrenalina correr por mi cuerpo, mis puños se mueven adelante y atrás, adelantes y atrás, sin pausa, sin dolor. Mis manos sangran, pero no importa, me enfurece más ver que Luis sólo gana pequeños moretones en donde debería de tener los ojos morados y la nariz rota. Le golpeo con aun más fuerza, desahogando lo de todo los últimos meses.
No dejaba que se recuperara, era mala idea hacerlo, estaría acabado al segundo.
El dolor por fin me llegó, acompañado de lágrimas frías que caían en el rostro de quién era mi amigo. Estaba roto, tenía miedo, no paraba por ello, no pararía hasta al menos ver el rostro de Luis inconsciente… y eso tal vez.
“Ta-ta-taiyou…”, soltó él en una pausa.
“Perdona…”, le respondí, cesando los golpes. De mi bolsillo, tome dos cosas que ya tenía guardadas y se las coloque en su cuello. “Luis, estoy encabronado… esto es sólo un descanso, cuando me reponga te voy a seguir golpeando hasta que te mueras, y créeme… estaremos aquí por muy largo tiempo si lo intento hacer”
“Ya sabías que vendría aquí… ¿có-cómo? Y aparte… esto… esto.”
“Sí, es el collar plateado de Bura y el collar morado de Nana”, le contesté, serio. “Profané una tumba… ¡¡profané la tumba de mi amiga para conseguir ese collar!!... ¡¡cavé y cavé solamente para conseguir un objeto que me podría ayudar contra ti, vi su cadáver por Dios!! ¡¡¿y quieres que no tenga ganas de matarte por eso?!!... fui un puto juguete para los imperfectos… ya no lo voy a ser…”
“¿De qué estás hablando?”, me preguntó Luis atemorizado, algo increíble para mí.
“No te hagas el ignorante… todo esto es un maldito juego.”
“¿Quién contó el secreto?”, ahora me cuestionó, mirándome serio.
“Tengo un amigo que me advirtió de muchas cosas, a decir verdad, era otra persona que había aceptado el tratado de esa mujer… descubrí quién era gracias a Nana… y como recompensa, me contó secretos, como el del collar morado que era de esa mujer, capaz de maldecir a las personas que lo usaran; el mismo collar plateado que me entregaste, sirvió como sello de tus habilidades…”, expliqué, dando un repaso con cansancio de lo que había hecho. Pero aún faltaba más…
Aquel día en que había escapado de casa, antes me había contactado con mi “amigo”. Él me contó varias cosas al descubrir quién era, pero al hacerlo, era definitivo que él desaparecería por siempre. Una pérdida más para que veas, las estoy contando Luis.
Escapé de casa, pero por 5 minutos, descubrí a Shidou, Bura, Haruka y Sumiya sorprendidos de lo que hice, y acudieron rápido conmigo al verme lastimado. ¿Sabes qué pasó en esos cinco minutos? Me tiré del segundo piso de cabeza, con sólo una almohada como protección… no morí por ello, la distancia era no tan alta y me cubrí, pero sí me lastime, como para darme una “amnesia temporal”.
Siempre me vigilan, mi “amigo” lo sabía, pero por alguna razón, ustedes no sabían de su existencia… aprovechamos eso para “llenar” el vacío de mi estado en lo que caía al suelo. El desapareció después, justo cuando me había levantado sin saber que había pasado. Lo descubrí, poco después de la muerte de mi hermana.
Mis memorias volvieron, y recordé las últimas palabras de “él” muy bien: “Cerraré el candado de nuevo…”
Ustedes iban a cerrar mi candado mental de nuevo cuando Ryou falleciera, pero con la farsa de mi amnesia temporal, mi candado fue cerrado sin que se dieran cuenta; y como ya estaba así, el día de la muerte de Ryou, en lugar de cerrar el candado, lo abrieron de nuevo para mí.
Hecho esto, seguí las instrucciones de mi “amigo”, pedí el collar prestado a Bura y conseguí el que le había dado a Nanara, esperando ya nada más, hasta que este día llegara.
“Luis… ya me cansé de explicar, llévame a donde está esa mujer… quiero hacerle saber lo feliz que estoy… quiero anular mi contrato y quiero regresarles las vidas que merecen a quienes han sufrido por mi culpa.”
“jaja… jajajajaja ¿anularlo?”, dijo Luis, perdiendo el miedo para hablarme con tono de burla. “Eres tan inepto como Alex…”
“Entonces sí lo sellaron.”
“No Taiyou, le matamos”, me respondió el, sonriéndome con malicia.
“Pero ustedes son inmortales”
“Taiyou, Taiyou, Taiyou… ¿no has escuchado la frase: combate fuego con fuego?”
Le agarré de nuevo, estrellando su cabeza sin temor contra el suelo, escuchando varias veces el cráneo contra la dura superficie, intentando desaparecer la sonrisa macabra que había gesticulado hace poco.
“Ja… jaja… Ta-taiyou… nunca podrás deshacerte del co-contrato…”
Todo mi espacio se vuelve oscuro, Luis desaparece de mis manos, grito con furia, esperando una explicación de lo que estaba pasando. Respiro hondo, mi cuerpo se siente ligero, como si estuviera flotando por los aires; de pronto, siento la gran fuerza de la gravedad atrayéndome al suelo, acelera mi caída contra algo que ni siquiera veo, pero mi mente me dice que va a ser una dolorosa caída si se logra a completar.
Otra vez mi peso cambia, más ligero, y de mi entorno en penumbras, comienzo a observar un brillo que se expande, de poco en poco, hasta dejarme cegado.
Cuando recupero mi vista, me doy cuenta de que ya no estoy más en mi cuarto.
Cuarto acto: Baja el telón
La información puede ser o no, precisa… todo depende de la fuente… ¿te dejarás guiar tan fácil por lo que te dicen o lees?...
Me desespera el color blanco de este sitio, me encuentro sentado en un sillón, pero claramente no conozco el lugar en el que estoy. Tengo las últimas imágenes de Luis en mi cabeza, ¿habrá sido él? Era seguro, ¿pero adonde me había mandado? ¿A con esa mujer, o a un lugar en donde sellarme?
Mejor camino, en lugar de quedarme como menso esperando a que algo ocurra. Es curioso, la habitación es muy pequeña ahora que lo veo, el sillón es lo único que cabía allí.
Abro la puerta, doy con un pasillo del mismo color detestable que la habitación. Muy apenas puedo notar las puertas, son varias, y lamentablemente estoy en el estado en que me urge encontrar algo rápido, por lo que revisarlas todas sería algo malo para mi ya de por sí, cansada mente.
“De tin marin de do pin we, cucara macara títere… ¡¡¡como si eso sirviera!!!”
“Yo mismo te puedo llevar con quién buscas”
Esa voz aunque la hubiera escuchado solo una vez, sabía que era la de Geo. Saliendo de una de las puertas, el tipo alto de pelo corto oscuro y expresión seria, se acercó a mí; yo por desconfianza, di pasos atrás, después de todo era un imperfecto.
“No tienes por qué temerme”
“Eso es exactamente lo que diría alguien para engañarme”, le respondí, mirándolo atentamente.
“No Taiyou, tú no…”
Corrí sin pensármelo, desde que le había visto, tenía un mal sentimiento dándome vueltas por dentro. Si él me atrapaba, aquí terminaría todo mi camino.
Entré por una de las habitaciones, me detuve ahí, escuchando los fuertes y resonantes pasos de mi perseguidor. Él me había visto ingresar al cuarto, así que por lógica también entró, pero por buena suerte, de la forma que esperaba.
Estaba escondido detrás de la puerta para cuando se abriera, y cuando vi su cabeza asomarse, empuje con fuerzas la puerta para estamparlo, esperando que chocara contra la pared. Pero ahora me tocó la mala suerte.
“E-estoy seguro que esa puerta era metálica…”, solté, cayendo al suelo cuando retrocedía. Estaba seguro, que ese golpe mínimo le distraería, pero con sólo un puñetazo logró partir la puerta como si fuera de nieve seca.
“¿Me harás caso ahora?”, preguntó disgustado, teniéndome arrinconado en aquella habitación. “Mira Taiyou, yo estoy de tu lado, yo puedo guiarte a donde se encuentra “Muerte”, no… Kyra… estoy seguro que ya sabes su verdadero nombre”
“Eso es algo que quería discutir con ella… no puedo confiar en una persona que encubrió su identidad”, le dije mirándolo con incordio.
“No sabes la razón de porque lo hicimos al parecer…”
“Lo he dicho, ¡¡¡para eso vengo!!!”
“Entonces hazme caso Taiyou”, interrumpió. “Mira, mentira o verdad, es lo mejor que puedes hacer, no tienes escapatoria… sólo déjame guiarte, eso es todo lo que pido”
“Dime… en el caso de que fuera verdad, ¿por qué me ayudas?”, pregunté sumamente interesado.
“Porque yo estoy de parte de Alex, él buscaba liberarte de todo esto, y ya viste donde terminó.”
Era verdad, había malinterpretado el sentimiento que me agobiaba. No era uno malo, sino una premonición de que algo venía, nada más.
Me incorporé, le mire a los ojos, y decidí hacerle caso, después de todo, él tenía la razón, ya no tenía algo que perder más que mi vida, si es que todavía le puedo llamar así.
Escucha, observa tu entorno…
“Gracias por confiar”, me dijo él, tranquilo. “Por favor, sígueme por acá”
Salimos del cuarto, una vez en el pasillo, pidió que camináramos más, pasando por varias de las puertas de ahí.
Llegamos hasta una, algo lejana de la última, pero no entramos, únicamente observábamos aquella puerta, como si Geo estuviera pensando en algo antes.
“Taiyou… aquí debes de pasar sólo tú, sigue hacia adelante, llegaras con ella, pero la única manera de hacerlo, es que en realidad quieras hacerlo.”
Hablándome siempre con palabras código, dejándome en suspenso e ignorante por ello… pero tenía una corazonada, de que era lo que se refería por esta ocasión.
“Si tú estás aquí…”
“Exacto, los otros también rondan por este lugar. Ten cuidado.”
“Ok, gracias Geo”, agradecí, entrando por la puerta a la que llegamos. Dejando atrás el escenario blanco por uno con más colores.
La puerta por la que había entrado ya no existía, gran forma de decirme que no hay vuelta atrás.
Ya no estaba dentro de algún lugar, estaba en un valle, rocas y rocas era lo que veía, pero también, encima un cielo oscuro iluminado hermosamente por algunas estrellas.
Avancé por el único sendero que veía, teniendo mi guardia en alto para cualquier cosa. Donde estaba, el ambiente me hacía recordar al mundo en que…
“Con razón el sentimiento…”, me dije, llegando a al final hasta una orilla, donde podía observar mejor lo que me esperaba.
Increíble que diera aquí… que volviera al peor lugar al que haya dado una vez en mi vida, el peor sitio a cual llegar en este momento… el peor lugar para morir… el mundo del subconsciente de Mantan.
La gran ciudad desértica, de grandes edificios intactos, con la única diferencia ahora, de que todo estaba en oscuridad, a excepción de algunos postes de luz que alumbraban las calles. Aquí se supone que Hollow y Mantan fueron sellados, nunca murieron, ellos están aquí en alguna parte, y si se llegan a enterar de que me encuentro aquí, todo…
“¡¡Bienvenidos a mi espectáculo señoras y señores!!... Hoy presentaremos la historia más trágica de un chico que no sabe lo que tiene y está atrapado en las manos de un lunático”
“En tú laaaaaarga estancia en este lugar, estoy seguro que habrás experimentado el verdadero sabor de la soledad… ya que conoces mi castigo, ¿me acompañaras en este gran escenario?”
“Hermanos… están locos de la cabeza… aquí mismo tenemos la respuesta para poder revivir a nuestro hermano… sí, ese chico tiene el contrato, si lo matamos podemos tener nuestra oportunidad de ir al pasado… Je… ¿acaso no quieren ser libres?... Nunca han deseado estar en libertad… arrepentirse de sus elecciones… ¿no han querido una segunda oportunidad?... ¿no están cansados de repetir lo mismo una y otra…?”
¿Pero que habría de diferencia antes y ahora? Lo puedo mencionar fácilmente: antes tenía algo que proteger, ahora mismo me muevo por intentar conseguir algo sin especificación.
Hollow sería merecedor de mi oportunidad, no Mantan, sólo Hollow… después de todo él era mi precio…
“No, Taiyou… cálmate, recuerda las palabras de Geo… la única manera de seguir adelante, es que en realidad quiera hacerlo... con que a esto se refería…”
Me imagino que el lugar al que debo de ir es a aquella iglesia, por lo que llego a las calles y sigo el camino que tome la anterior ocasión.
Llegué sin problemas al callejón, que por cierto, la puerta del enmallado estaba abierta, eso hacía que me entraran aún más los nervios, pero si me quedaba más, sería devorado por ellos.
Di pasos lentos, asegurándome de no hacer cualquier sonido que llamara la atención de esos seres; así subí también los escalones de la estúpida iglesia, me acerque a la inmensa puerta y empuje con cuidado para poderla mover.
Treinta segundos de intento me bastaron para llegar a la conclusión, de que la puerta estaba muy bien sellada, o al menos, cerrada por dentro.
Una opción quedaba, entrar por las ventanas, pero la única manera para hacerlo… era rompiéndolas, y por consecuencia, haría ruido excesivo.
Quién no arriesga, no gana… ahora más que nunca hay que demostrarlo.
Escalé como pude la estructura para llegar a las orillas de las enormes ventanas de colores, eran dos metros y medio al suelo, pero un descuido y la caída me costaría demasiado. No podía romper la ventana con algún objeto (ya que se desvanecería), no me quedaba opción de otra que empujar mi cuerpo. Como única cosa a temer, puse mis brazos para cubrir mi rostro, hecho esto, arremetí contra la ventana.
Si pensara en la entrada más sigilosa del mundo, la mía era la entrada menos sigilosa del universo. El ruido fue más fuerte de lo esperado: cuando lo atravesé y cuando los fragmentos caían y se rompían más en el suelo. Agregando el silencio y el eco de ese tenebroso lugar, ellos tendrían que estar sordos como para no enterarse de mi presencia. Estaba servido, incluso había caído acostado sobre el suelo.
Yo estaba temblando, vigilante a todos los rincones de la iglesia, de preferencia en el sitio donde la luz de la luna entraba por el agujero del techo. Nada, ni una sombra, ni un movimiento, ni un ruido… absolutamente todo estaba callado.
Ya habían pasado 10 segundos y aún no pasaba algo, era extraño, y no me imaginaba a un Hollow que hubiera escapado o que simplemente me haya perdonado, es más, un Hollow quieto no podía aceptarlo.
¿Qué estaba esperando? ¿No era lo mejor aprovechar esto para buscar una salida?
El miedo se había esfumado de mi cuerpo, pero ahora se sentía el dolor de mis manos. Había caído sobre los restos de los vidrios, era más que seguro que algún fragmento estuviera enterrado en mi mano y otros me cortaron e hicieron sangrar, no podía quejarme de ello.
“¿Qué demonios?...”
¿O sí?...
Ahora sí me quejé del dolor, mis manos ya no era de lo que me preocupaba, había caído mal, de tal forma que un pedazo de espejo de considerable tamaño, se había encajado en mi muslo.
Sentía el filo, desgarrando mi músculo tenso, era profunda de eso no cabía duda, si llegara a quitármelo, dolería demasiado y el sangrado sería mucho más fluido que el que tenía ahora.
Me alegraba que Hollow no estuviera aquí, porque definitivamente sería plato servido en bandeja de plata.
Ya no importaba, ahora en mi mente rondaba una única pregunta: ¿quitarme o no el fragmento… soportar el dolor continuo o debilitarlo, pero con riesgos de que desangre?
“No me voy a quedar aquí, con dolor o sin dolor…”, solté. “Ok…es hora de moverme”
Ese dolor no era comparación…
“Ahg… arrr…”
Podría cargar con él toda mi vida en compensación de lo hecho.
“Jaaaaaa…. Tsk…”
Ya pude identificar una puerta, la que me conduciría más cerca de la mujer que busco. Sería patético caer a mitad de camino.
“¡¡¡joder!!!...”
Las lágrimas fluían por mis mejillas, respiraba rápido, mi corazón parecía estallar y mi mente caer por el dolor… pero la voluntad, si tenía voluntad, entonces todo estaría bien, no habría de que preocuparme, no más…
Quitarme el vidrio era doloroso, pero no llegar siquiera a mi objetivo sería peor.
“¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡YAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!....”
La sangre salía como me lo esperaba, mi llanto cesó, el dolor bajaba su intensidad, y me mente quedó en un estado de mareo… iba a caer inconsciente por tal acción.
No temas a la oscuridad, el verdadero miedo debería de nacer de lo que exista o pueda haber en ella…
No hay comentarios:
Publicar un comentario