jueves, 30 de junio de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE capítulo 09/??


DÍA 45


“Hola Taiyou… ”

“¿Así que te acuerdas de mí?”

“Ja… perdona, estuve muy ocupada.”


Del oscuro y vacío lugar donde estaba, fui transportado a una cama en un gran cuarto blanco. No podía ver mucho desde mi posición, ventanas con una bella vista a la ciudad y una persona sentada a mi lado que llamaba mi atención.

“¿Me extrañaste?”, me dijo esa mujer con una pequeña sonrisa burlona en su rostro, me observaba fijamente sin parpadear.

“En realidad no… pero… creo que tu sí…”, le dije soltando una pequeña sonrisa para fastidiarla.

“Je, eso quisieras… sin mí, parece que tu vida ha ido en decadencia de nuevo…” 

Diciendo eso, comencé a recordar de nuevo el sueño que tuve y lo de antes de terminar en esta cama.

“¿Don-donde estoy? ¿Dónde está mi hermana? Y- y don… ¿Dónde está Bura…?”, decía con desesperación y luego con calma al recordar de quién pertenecía la última silueta que había visto antes de caer inconsciente.

La mujer que no paraba de verme, me acercó un plato con un chocolate partido en trocitos como respuesta a mi pregunta, dejándome desconcertado.

“A los humanos que he observado… siempre les dan una fruta picada a mano para que les siente bien… pero creo… que un chocolate partido por mí, te haría mejor en estos momentos”, decía esa mujer con una risa normal, no de burla. “Como sea… estás es un hospital, tu hermana está estable en el cuarto de al lado…y en cuanto a Bura… ella está cuidando a tu hermana en lo que tú te repones aquí…”

Solté un suspiro de alivio al escuchar eso, me alegraba que mi hermana estuviese bien y fuera cuidada por Bura, eso quitó una gran carga que llevaba y me hizo sentir más ligero.
Pero no obstante, todo eso fue mi culpa y si Bura no me hubiera encontrado, todo estaría acabado como antes.

“¿Por qué no visitas a tu hermana?”, me pregunto la mujer. ¿Acaso no quieres ver la cara de Bura por vergüenza?”

“Oye… ¿no estás muy conversadora hoy?”, le pregunte sonriéndole a la mujer que no contuvo sorprenderse.

“Jajajaja… demonios, volví a ser así sin querer…”, dijo ella cerrando los ojos y poniendo sus brazos detrás de la nuca. “Bueno, dejando de lado eso… es muy cierto que tengas un poco de temor el ver al rostro a Bura, pero recuerda… vas a ver a tu hermana, no a ella…”

La mujer solo me dio una palmada en la espalda y desapareció del lugar, dejándome solo a enfrentar a Bura.

Era muy cierto lo que dijo, más… el solo hecho de ayudarnos… era merecedora de mi gratitud…

“¿Y si ese chico esta con ella?”, me pregunte en pensamientos al venir la imagen de ese tipo junto a Bura. Me estremecí un poco, pero agarré las fuerzas suficientes para decir: “Entonces le daré un pequeño saludo…”

Caminé con cuidado para salir de mi sitio y avanzar el poco pasillo al cuarto contiguo. Por una gran ventana, pude observar a Ryou recostada en una cama con una maquina a su lado, al parecer, ella se encontraba bien al ver que los colores de esa máquina estaban en verde. Al lado de ella, estaba una chica partiendo como dijo esa mujer, una manzana; una chica de pelo largo castaño y con unos ojos ámbar que mostraban suma preocupación.

Por error, toque con una de mis manos ese vidrio, y la chica que se asustó por el ruido, al observarme en la ventana, note como se sorprendió y evito mi mirada al instante. No pude dejar de observar ese rostro que pensaba haber olvidado completamente… ese hermoso y fino rostro que hacía ponerme nostálgico.

Caminé dentro del cuarto, no le dirigí una sola palabra a esa chica ya que sabía que me ignoraría, por lo que solo me acerque a Ryou y me senté en una banca cerca de su cama.

“Ryou… perdóname…”, le decía en voz baja, tomándole su mano.

“No te preocupes hermano… no fue tu culpa…”

Voltee a verle el rostro, y con los ojos un poco abiertos, mi hermana me daba una sonrisa torpe y débil. Me acerque para darle un abrazo y un beso en la mejilla por lo feliz que me encontraba de verla bien.

“Te quiero mucho, Ryou”

“Yo te quiero más hermano…”, al momento, Ryou se silencio y cerró los ojos para poder descansar.

“Eres un buen hermano, Ta… Kagami…”

A lado mío, voltee para observar el rostro combinado entre Felicidad y tristeza de aquella chica que me tomo del hombro. 

“Sakurano… muchas gracias por ayudarnos… en serio, muchas gracias…”, le conteste, tomando su mano que estaba en mi hombro y estrujándola suavemente.

“Es nada… te lo debo…”, respondió ella con una pequeña sonrisa.


Que nos dieran de alta a Ryou y a mí no fue tardado… esa misma tarde salimos junto a nuestros preocupados padres que un día anterior, al no encontrarnos a alguno de los dos en la casa, se alteraron y nos buscaron como locos por al vecindario. Bura fue quién les contó sobre el estado de Ryou y llegaron con nosotros un tiempo después.

Esa misma noche, nos encontrábamos en la casa descansando… mis padres culparon mi falta de energía por estar reposando demasiado en casa y me dieron un límite, que sería el próximo lunes para asistir de nuevo a clases… no hubo reclamos… bueno, solo por Sumiya, que me pedía que volviese el día siguiente, pero retractándose al encontrarme en un estado igual o peor…

Pensándolo más, me sentía mucho mejor… hace buen tiempo que no me sentía así.

Han pasado tres días desde aquello…


 Estos tres días, Ryou y yo nos quedamos en casa en cuidado de nuestros padres y un buen doctor de la familia, con la esperanza, de que pudiéramos salir de nuevo al exterior en el comienzo de la próxima semana al irnos recuperando muy bien.

En todo ese tiempo libre, me puse a pensar detalladamente en las cosas que habían sucedido, lo que tenía, y llegue a una clara respuesta que no negué.

Vine al pasado para corregir los errores que podrían venir al futuro, solo en los más importantes; con Bura cometí error, y tengo entendido que de los errores se aprenden. Llegue a la conclusión de que para no recibir problemas y recaer de nuevo, me concentraría solo en los puntos importantes, dejando a un lado a Bura y al amor que tuviera con otra persona… ya que no podría aceptar otro rechazo como ése.
Es lo correcto… es lo mejor para todos… mis problemas… y la de los demás…

“Esa es tu respuesta… bueno, en algo tienes verdad”

La mujer de cabello azul, comenzó a visitar a Ryou y a mí de nuevo todas las noches; ella siempre me acompañaba en silencio esas noches, tal vez ella, sea la única persona que no sea familia, que quiero tener cerca.

Este día, de noche se apareció ella como acostumbraba, reflejando en ella una expresión que delataba búsqueda de entretenimiento.


“Dime mujer… ¿Cuáles son los límites de los contratos que das?”, le pregunte recordando esa duda del sueño que tuve en el hospital.

“Espera… ¿Cómo que ``contratos´´?... ¿Cómo te diste cuenta de ello?...”

“No te hagas mensa… tu puedes leer mi mente, ya sabes de donde…”

“No Taiyou… no puedo…”

Es cierto que había visto diferentes facetas de aquella mujer… pero esta vez… esta vez, su rostro mostraba confusión e ignorancia al caso… eso me dejaba sorprendido y temeroso…

“No juegues, por favor…”, le dije intentando sonarlo como un juego.

“No estoy mintiendo Taiyou… ¿Qué cosa estas pensando?, no veo ni in registro en tu mente…”, me respondió ella fastidiada, tomándose la cabeza y pensando en ello.

Me sentía extraño… me sentía muy mal por ello… era una muestra clara de que aquél ser que vi, tenía incluso una forma de bloquear el poder de esta mujer… por lógica, alguien o algo superior…

“¿A quién viste en ese sueño?”, me pregunto esa mujer con gran curiosidad.

“No lo sé, solo recuerdo una silueta de la cuál veía solo la sonrisa”, le conteste a esa bruja mientras intentaba averiguar a ese sujeto de mi sueño.

La mujer dejo el tema de lado con un gran enojo que desquito al golpear mi cama. En ella, se podía ver claramente por sus ojos, una gran ira y frustración que hacía aumentar la temperatura del cuarto.

“¿Por qué tanto enojo?”, dije sarcásticamente. Ella me observo con enojo y después con seriedad, mientras tomaba asiento en el suelo.

“Una irregularidad nada más…”, mencionaba con un tono de voz bajo. “No puedo leer esa parte de tu mente, parece tener un candado que no puedo abrir… eso es como si, ese pensamiento perteneciera a otra persona…”

“¿Cómo funciona tu poder de leer mentes?”

“Mi poder de leer mentes se ve limitado a la persona con la que pacto el contrato… eso es todo lo que puedo decir”

“Entiendo, entonces tu no puedes…”

“Oye… no seas tan preguntón…”, me riño ella, de principio en tono molesto, después con una pequeñita carcajeada.  “Oye… no… nada, olvida que te hable…”

Saliendo rápido de la ventana, me asome por instinto por esta y como esperaba… ella no estaba a la vista. ¿Qué me habrá querido decir?... bueno, ya era otra cosa para preguntarle en otra ocasión, por ahora solo me dedicaría a descansar.



“Primer paso listo… no tuviste problemas al parecer…”

“Vamos… no fue trabajo difícil, cuando quiera lo puedo hacer…y vamos, que me gusta hacerlo jeje”

“Muy bien Taro… me has servido bastante… ahora, es tiempo de esperar a que pase ese evento…”





“Bienvenido de vuelta, Taiyou”

“Es bueno verte de nuevo, Sumiya”


En un abrir y cerrar de ojos, esa semana había pasado increíblemente rápido, por lo que, tuve que volver a asistir a clase y ponerme al corriente como era debido.
Sumiya, fue la única en darme una gran sonrisa al verme entrar y soltarme un gran abrazo al acercarme a ella.

Pasaría un buen tiempo solo platicando y conviviendo con ella, ya que después me enteraría que era una desterrada del grupo, pero siendo a la vez, una gran persona en la que podía confiar.

Desde ese día… una tercera oportunidad apareció y el tiempo corrió sin detenerse… sin voltear de nuevo hacia atrás… solo hacia adelante…




“Oye Taiyou… ¿es cierto que tienes una novia cosplayer?... escuche de Ryou que cada noche te visita una chica extraña de cabello azul y ropas negras jeje”

“No creas todo lo que dice mi hermana… no es posible que un chico tan calmado como yo se enrede con alguna otra chica…”

miércoles, 29 de junio de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 08/??


DÍA 44



¿Cuál fue mi error?... ¿acaso hice algo malo sin darme cuenta?...

“Hola Taiyou… perdona por molestar en tu casa pero… al menos di con ella sin ayuda jeje… ¿por qué no has venido a clase?... siento mucho si algo malo ha pasado, sabes que aunque no nos conozcamos tan bien, puedes confiar en mí y siempre te daré una mano… bueno, espero y puedas ir a clases… nos vemos…”

“Taiyou… me encargaron que te trajera las tareas… ya que bueno, soy la única que sabe dónde queda tu casa je… creo qué… bueno, en realidad sé que es por mí c… mejor olvídalo… por favor ven a clases, los primeros exámenes parciales van a comenzar… adiós…”
 
“Que aburrido es verte en este estado, pensé que habías cambiado más ese día… pero bueno, sigues siendo la misma mariposa perdida en la pradera de antes…”

“Hermano… por favor… no te encierres…”


Han pasado cuatro terribles semanas muy largas, dos semanas que las he pasado solo…

Bura, quién parece si haber cambiado de alma, ya no está más a mi lado. No he vuelto a hablar con ella desde ese día en que me dejo la tarea; en la secundaria ha estado ignorándome mucho y escapado de las conversaciones que trato de formar, dándome solo la espalda como si hubiera olvidado quién era.

Esos días, yo me la pasaba buscando a Bura todo el tiempo, ya que no podía dejar de pensar en ella, pero todo intento era frustrado al perder excesivamente mi energía como se volvía costumbre esos días. 

Sumiya… en la escuela, ella persistía en formar lazos fuerte conmigo… no tenía nada contra ella, solo era el mero capricho de que si perdía a una persona… podría perder gracias a mi otra…

Aun sin importarle, ella me acompaño los últimos días de clase, en recreo, en la salida y en tiempos libres. Ella… por alguna razón… se veía que conocía el porqué Bura se había alejado de mi… no lo descubriría hasta más tarde en la salida de clases.

Fue exactamente hace dos semanas…

Sumiya me acompaño esa tarde a mi casa, más como siempre… no me sentía con ganas o con energías para mantener una conversación con alguien. Mi cuerpo cerebro pedía respuesta de que era lo que había pasado… solo una respuesta, solo quería eso…
Algún dios o demonio me escucho, ya que obtuve esa respuesta…

“¿Esto… por qué vas al parque… p-por ahí…?”

“Lo siento por desviarme, Sumiya, pero necesito encontrarme con ella para al menos…”

“¡¡Por allá solo…!!”


Me será difícil olvidar esa escena… dos personas bajo un árbol… besándose con una fuerza que demostraba pasión por parte de cada individuo. La chica le abrazaba con fuerzas mientras lo hacía y el chico solo se dejaba querer.

“Taiyou, yo…”

“No hables, por favor… Sumiya…”

“Por favor te pido que no…”

“No te preocupes, no estoy molesto contigo… aunque lo parezca, por favor deduce que no te tengo algún rencor…”

“Nomás”… me dije en voz baja al regresar a mi casa y ver el preocupado rostro de mi hermana al verme en mi estado deplorable. 


Desde ese día, me la pase en casa con la excusa de mis faltas de energías… mis padres apoyaron mi decisión… una persona en especial no aguanto el aburrimiento que le producía y dejo de visitarme cada noche… aunque no me culpaba de ello… esa mujer de todas formas era nada para mi… y creo, que yo lo soy también para ella.

Estos días de “rehabilitación”, Sumiya o la chica que me abandono me visitaban constantemente… era pasable las visitas de Sumiya, quién me traía algo para comer intentando sonreírme lo mejor que podía… pero el ver el rostro de aquella chica que ignoraba mi mirada, actuando como si no me conociera, solo me hacía aun más enfermar y… hacerme aumentar el odio que sentía por ella y por el otro joven con mi anterior “yo”.

¿Ustedes darían una segunda oportunidad de vida… a una persona… que fuera a cometer errores iguales o peores de graves que en su primera vida?

Una vez más… como en el pasado… me había quedado con solo una persona que estaba cada rato a mi lado. Mi pequeña hermana Ryou.
Los momentos con mi hermana, eran los únicos donde dejaba de pensar en lo que había sucedido… me distraía de los problemas y me traía prosperidad que venían bien a mi tan debilitado ser.
Ella no me traicionaría… estoy seguro de que ella nunca lo haría… es por eso, que si sigo conteniéndome… es por ella.

Ahora mismo sigo en la cama, no tengo ni una sola motivación para levantarme de mi cama, tal vez si esa mujer estuviese aquí, le pediría otro deseo para que borrara lo sucedido de mi mente… tal vez es por ello que ya no me visita.

La última persona en pedirme algo, fue mi hermana Ryou, quién me rogó que saliera de mi cuarto. Entre llantos, me abrazaba fuertemente al no darle ni una sola respuesta.

¿Pero si es por ella… por qué no escucho su petición y la hago?...

“Hermano… hermano… por favor… no me dejes sola…”, me decía ella enfrente de mi inmutada cara. “Hermano por fa…”

“¿Ry-Ryou?...”

Un gran sonido oí de repente, justo enfrente de mí, observe como Ryou comenzaba a tambalearse y a caer en seco al suelo.

Recogí fuerzas para levantarme de la cama e intentar incorporar a mi hermana, era tanto el susto que había olvidado mi energía.

“Ry… ou… Ryo… u ¡¡Ryou!!”, decía aumentando el tono de voz al no recibir respuesta mía.
Mis padres no se encontraban en ese momento en la casa, y al ver que la temperatura de mi hermana estaba alta, me puse los zapatos y cargue a mi hermana a fuera de la casa.

Rezaba que todavía tuviese el dinero de mi lonche que debí haberme comprado hace dos semanas, así que buscando rápidamente y con desesperación en mi bolsillo, encontré unas cuantas monedas que eran suficientes para tomar un taxi.

Sufrí un Deja Vu al sentir como todas las personas que me rodeaban, me miraban raro y comenzaban a hablar en mis espaldas. No me importaba mucho lo que se ponían a decir, tenía que llevar a mi hermana con un médico pronto… 

Lo sentía… esto tal vez podría ser algo que me temía mucho que pasara…

Por las prisas que llevaba, justo antes de llegar a la esquina donde pasaba frecuentemente los taxis, tropecé y deje caer al suelo las monedas que tenía, estas que cayeron en un drenaje.
Golpee al suelo, ya no tenía lo suficiente para tomar un transporte y no creía que un taxista hiciera una beneficencia por esta ocasión. Según como medía, ya pronto iba a perder las energías de reposición que tenía, llegando a ese límite, todo estaría acabado.

“Esto es mi culpa… Ryou, no te preocupes… no dejaré que te pase algo malo.”, decía tratando de convencerme que todavía no me daría por vencido.

De pronto, sentí una de las mejillas de Ryou, y observé que su temperatura había incrementado aún más, tal vez a una altura muy peligrosa para una simple fiebre.

Si este día hubiese caído en un día de la semana, le podría pedir a alguna persona de mi salón que estuviera saliendo de clases alguna ayuda, pero siendo un sábado, esa opción se borró de mi mente. 

“Mierda… ¿Por qué en este momento?”, dije preocupado y enfadado por el momento al tener tan mala suerte en la peor de las ocasiones en las que pude haber estado. “No quiero perder a mi hermana… no otra vez… no quiero… no quiero perderla…”

No podía hacer algo, otra vez resulté ser inútil y defraudaría una vez más a mi hermana… una vez más a mi hermana…

Todos podemos hacer algo… otra cosa es que las personas se engañen a sí mismas diciendo que no lo pueden hacer…”

“¡¡Incorpórate rápido Taiyou, una ambulancia esta aquí, ayudará a tu hermana!!”

Mis ojos comenzaban a cerrarse por la fatiga, pero pude distinguir una silueta femenina hablando conmigo. No podía ver quién era, pero por su voz… su tan identificable voz… reconocí a quién le pertenecía fácilmente… 

Ella había venido a ayudarnos, solo esperaba… que no fuera demasiado tarde…






“¿Arrepentido por las consecuencias que tomaste?...Vamos, abre tus ojos, quiero hablar contigo por un rato…”

Haciendo caso de esas palabras provenientes de una persona desconocida, abrí lentamente los ojos que esperaban localizar en qué lugar me encontraba.

Al abrir en totalidad mis ojos, no sé si podrá decir que observe algo o no, ya que me encontraba en un espacio completamente oscuro. Sentía que mis ojos estaban abiertos, pero la oscuridad reinaba en ese lugar y me hacía sentir que todavía estaba dormido.

“Desesperante, ¿verdad?... saber que estás haciendo algo, pero no poder verlo… algo muy familiar, ¿no, crees Taiyou?”

Atrás de mí, sentí la presencia de alguien, por lo que voltee en seguida por puro instinto y pude distinguir a un sujeto mirándome. De él, solo podía distinguir con claridad su boca y unos ojos brillantes como la de los gatos por las noches, solo sentado… observándome y hablando al parecer conmigo.

“¿Te conozco?”, le pregunte a ese sujeto que parecía si conocerme.

“Cierto… olvide que tu ya no me recuerdas… no te preocupes, no soy alguien tan importante”, decía en un tono bajo tratando de convencerme. “Dime… ¿Cómo ha ido tu vida?”

“Por cómo me hablas parece que ya lo supieras, ¿no?”, le pregunte a ese tipo, que levemente levanto su boca esbozando una sonrisa.

“Es un muy buen punto, Taiyou,”, comentaba aquella sombra de voz grave distorsionada, “Sí… la conozco un poco, al menos, solo tu vida antes de aceptar el contrato…”

El sujeto guardo silencio por un momento, como reflexionando lo que había dicho. Me acerque un poco al sujeto para distinguir de quién se trataba, pero por cada metro que avanzaba, se distanciaba uno.

“¿Cómo es que sabes del contrato?”, pregunte interesado.

“Bueno… es lo normal de una persona al aceptar un contrato de alguien desconocido… yo igual acepte el trato de esa mujer… sé cómo se siente… pensar que esa decisión fue tan mala como tu vida pasada, pero créeme… lo que has experimentado, no es ni la mínima porción de lo que he experimentado …”

“¿Un contrato con esa mujer?... ¿cuál fue tu trato?”, le cuestioné de último a ese sujeto.

“Ya lo olvide…”, respondió rápido. “Taiyou, es cierto que tienes varios problemas y es frustrante tener que cometerlos por segunda vez… pero ten en cuenta algo y espero que no lo olvides… aunque lo quieras, no todos los problemas que te rodeen son tuyos…”

Esa persona comenzó a disolverse en la completa oscuridad, sin dejarme la oportunidad de preguntarle una última cosa. Detrás de mí, una luz comenzó a cubrir ese espacio oscuro, y también llego a cegarme por la intensidad de esta.



“Por fin despertaste, Taiyou…”

“¿Tú… tú qué haces aquí?”

“No te gusta mi visita… después de todo hace un buen ratillo que no nos vemos, Taiyou…”

martes, 28 de junio de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 7


DÍA 11-12


“Estas ahí, ¿no?”

“Je… parece que ya te acostumbraste a mis apariciones… y yo quería ver más tu cara de sorprendido… aunque, el rostro que cargas ahora no es tan diferente…”

En una esquina completamente oscura de mi cuarto, observé como una figura femenina comenzaba a dibujarse y a salir de esta. Era esa mujer, de cabello largo azul, ojos rojos y de ropas oscuras que siempre cargaba una sonrisa cada vez que le veía.
Aquella mujer que se encontraba enfrente de mí, se acerco lentamente a mi cama y sentó a un lado de donde estaba yo.  

“Qué bueno que estés aquí… tengo algo que preguntarte… pero primero… ¿Por qué perdí tanta energía este día?”, le pregunte directo al grano.

“Eso ha sido porque Bura en realidad es una demonio Lilim y  chupa la energía vital de las personas, en especial la de los hombres… puede ser, ¿no?”, dijo esa mujer en tono burlón mientras con una de sus manos comenzaba a jugar con su largo cabello azul.

“Claro… y yo en realidad estoy platicando con la mismísima muerte…”

“Auch… eso dolió…”, dijo ella conservando el mismo tono de voz.

“Si no vas a responder él porque perdí tanta energía… ¿Que fue lo que acaba de pasar?”

“¿eh?... ¿Qué acaso yo tengo que saberlo?”, me pregunto, intentando hacerse la que no sabía del asunto.

“No me vengas con juegos de no saber algo… tu puedes leer mi mente… ¿quién o qué es ese chico?”, le dije acercándome a ella.

“Te digo que no lo….”

“¡¡Si lo sabes!!... tú… tú más que nadie lo sabe…”

La mujer que por un solo momento se impresionó de mi acción, mostró una sonrisa de complacencia y puso sus manos blancas y cálidas en mi rostro mientras soltaba una gran carcajada demoniaca. Me cuerpo aun debilitado, temblaba cada segundo en que ella no paraba de burlarse…

“En eso te equivocas, querido Taiyou… tu deberías de saberlo más que nadie…”

Me quede observando fijamente a los ojos de esa mujer, detrás de aquella mirada mucho más superior y fría que la de ese tipo, sabía que ocultaba algo… algo que ya me temía que fuera… no podía explicarlo, pero ella…

“Sí… ese chico básicamente es tu ``yo´´ del pasado…”, decía la mujer interrumpiendo mi deducción.

“Pero, ¿Cómo?…”, me dije a mi mismo al no encontrar una respuesta a lo que pasaba.

La mujer dándome una palmada en mi espalda y recostándose como acto seguido en la cama, comenzó a tocarme lentamente mientras empezaba a hablar:

“Es muy fácil… cuando hiciste el contrato conmigo, te concedí tu deseo de volver al tiempo al que empezaron a arruinarse tus días, por lo que yo pedí una pequeña cosa a cambio… es relativamente lo mismo”

“Especifica…”

“Ok… imagina que eres una alma A… al regresar a tu pasado, tuviste que haber expulsado a la vieja alma de tu antiguo cuerpo, esa alma es B; al quedar B sin un cuerpo, tuvo que buscar otro para reponer su “asistencia” en este mundo… esa alma B, es el “yo” que borraste de tu ser, el “tú” egoísta…. ¿entendiste?”

“Pero si ese es el caso…”, dije sin mostrar una expresión de sorpresa, “¿Qué pasara con el alma C del otro cuerpo?...”

Ella al escuchar esa pregunta, se incorporó de nuevo.

“Bueno… el alma C, buscara otro cuerpo para reemplazar, esto sucederá así 10 veces contando desde que el alma A cambio de cuerpo…”

“¿Y qué pasará con el alma J?”, pregunte de nuevo.

Ella se quedo callada por un momento, y lentamente soltó su respuesta, bajando su sonrisa y cerrando los ojos:

“Esa alma J… quedará en la nada… esa existencia estará por siempre perdida…”

Caí rendido en la cama ante aquella respuesta. De alguna forma, la respuesta sobre aquél chico ya la veía venir pero… el que haya sacrificado el alma de alguien más por mi culpa… eso me puso a pensar.

“Vamos, el precio de volverte al pasado era mucho más alto de lo que te hubieras imaginado… por eso, una vida al pasado pagado con la desaparición de una… si en el pasado habían como ejemplo, 15 almas… aun tú volviendo a este tiempo, tienen que seguir habiendo 15 almas…”

Esa mujer seguía hablando, comprendía cada una de esas palabras que me decía, pero no podía asimilar lo que una opción de último momento había cambiado en la vida de las personas afectadas por esto.

“En serio… no sé porque intercambiaste esa personalidad de todopoderoso… por una tan débil que duda de sus propias acciones… sino lo hubieras hecho, ese tipo con tu personalidad original no estaría reclamando las energías de su original cuerpo…”, decía ella en un tono enojado, por alguna razón.

“No te preocupes… es cierto que esta personalidad es mucho más débil que la otra… pero como tú misma has dicho… he recibido una muy buena compensación por el precio que he pagado…”

Los ojos de ella esta vez no mostraban superioridad, aunque fuera por un corto momento, mostró sorpresa… le tomo por sorpresa lo que había dicho. Su misma acostumbrada sonrisa no era la misma… para ser más preciso, ese minuto transcurrido hasta que llegara a la ventana y se despidiera de mí sin verme a los ojos… sentía a una “Muerte” diferente.
Esa negatividad que entraba cada noche a mi habitación, no se había presentado hoy… sino, un fuerte sentimiento de haber hecho algo bien.

Algo malo debía de decir… que confié mi cuerpo a ese ambiente y termine aun peor de lo que había estado el día anterior.

La noche pasó en un abrir y cerrar de ojos, ya era hora de levantarme para ir a la escuela, pero una fuerza pesada comparada a una gran pereza me impedía moverme con facilidad.
 
“Vamos…vamos…”, me animaba para levantarme de la cama, ignorando los quejidos de cansancio que salían por mi boca.

Al intentar dar un paso fuera de mi cama, caí en seco al suelo, ya que parecía que la energía que había perdido, todavía no la recuperaba.

Tardaron unos cuantos minutos hasta que mi madre al no sentir mi presencia en la sala preparándome para salir, fue a mi cuarto a averiguar la razón de ello; al encontrarme en el suelo y con una gran temperatura, me dejo reposar en la casa para mi recuperación.

Tenía ganas de ir a la secundaria y estar con Bura, pero si ni podía decirle a mi madre que me sentía un poco mejor, para nada duraría en el frío o calor que hiciera afuera.
A lado de mi cama, se apareció mi pequeña hermana con una expresión de preocupación. Me asuste un poco, ya que con la fiebre alta, desvarié y la observé a ella con su vestido ensangrentado como el futuro que viví.

“No te preocupes… ya me siento un poco mejor”, le dije para no preocuparla mucho, sabiendo que eso era mentira y que tardaría la menos todo este día para recobrar mis fuerzas.

“OK, no quiero que te esfuerces mucho en hacer las cosas…o si no me enojare contigo y no te daré mi beso curador…”

Esa pequeña niña que me veía con expresión de amenaza infantil, hizo que soltara una pequeña risa y que con la poca fuerza que tenía, le acariciara su cabeza.

Ryou al recibir mi afecto, me dio su famoso “beso curador” en mi mejilla y se despidió de mí para irse a la escuela.

Toda la mañana se me hizo eterna al no poder realizar algo para entretenerme, solo comenzaba a pensar en lo que podía hacer y corregir sobre mi pasado. Mi madre que se encargaba de cuidarme, me preparaba recetas caseras para aliviar mi enfermedad y tratar de darme energías para tan siquiera moverme un poco.

Todo eso tal vez funcionó, ya que mi cuerpo reganaba energías. 

Recordando, siempre me había negado a recibir ese tipo de atenciones cuando me enfermaba, siempre pedía profesionales en el caso para recomendarme lo mejor para pasar la enfermedad, y hacía de lado los cuidados que mi madre hacía.
Todo ese tiempo libre, me dejaba recordar lo miserable que era.

Antes de que mi madre se fuera a recoger a mi hermana, le pedí que voltease un poco para poder decirle: “Gracias”.

Ella me volteo a ver con una sonrisa en su rostro y se despidió de mí por un momento, en lo que regresaba.

Mi sentido del tiempo estaba descoordinado, tan pronto como escuche la puerta principal siendo azotada por mi madre, escuche como esta se abría de nuevo y con esto, también varios pasos. Unos pasos continuos pertenecían a los de Ryou y mi madre… ¿pero de quién eran los otros?...

“¡¡Hermano… mira quién vino a visitarte…!!”, gritaba mi hermana en lo que la puerta de mi cuarto se abría y en lo que ella soltaba pequeñas risillas.

Una chica de pelo largo castaño entró por la puerta que se abría lentamente, sus ojos color ámbar delataban quién era y la razón por la que había venido. Se le veía algo perdida, pero al verme recostado en la cama se acerco a mi lado y me tomo de la mano mientras me observaba fijamente.

Así que con las fuerzas que había recobrado, antes de que hablara solté las palabras:

“Hola Bura”

Ella al escucharme, me respondió con una pequeña sonrisa en su rostro…

“Hola Taiyou… ¿Cómo estás?...”, pregunto en voz baja.

“Bueno, estoy…”

Sin dejarme terminar, alcance a sentir el cuerpo de esa chica en mis brazos y su constante respiración en mi cuello. Una sensación tan cálida, muy aparte de las cobijas que me abrigaban y de la fiebre que tenía… también un rico y adicto olor a almendras en el lacio pelo de Bura que me hacía no quererla soltar.

Mi mente comenzó a trabajar de nuevo evitando aquel dulce aroma… algo debió de haber pasado con ella como para que hiciera esto… aunque no sonara bien para mí... este abrazo no era por mi "enfermedad".

Ella volteando un poco a mi persona, negó el haber hecho algo interesante, por lo que solo se sentó a lado de mi cama y me tomo de la mano. En su rostro, se podía ver un rostro apagado intentando soltar una pequeña sonrisa.

“¿Paso algo malo?”, le pregunte a Bura un poco preocupada por sus ánimos tan bajos. Ver a una Bura apagada, era casi como ver un cubo de hielo quemándose.

“No… no ha pasado nada malo, en serio…”, me decía ella con un tono de voz bajo; más que para convencerme a mí, para convencerse ella misma.

No insistí más en el tema, si ella no tenía algo para contarme, no la iba a obligar a decirlo. Al tomar su mano que sujetaba a la mía, ella cambio su expresión a una de sorpresa, apresurándose de algo evito el contacto visual que teníamos.

“Ah…cierto…”, decía ella mientras soltaba mi mano y buscaba con velocidad en su mochila.
“Toma… los apuntes de hoy y la tarea de mañana” decía sacando dos libretas de tamaño profesional y dejándolos cerca del mueble a lado de mi cama. Ella incorporándose, se despidió de mi con un simple “Adiós”.

No pude hacer algo para detenerla, ya que al darme cuenta, ella ya no estaba en mi cuarto. Salí con pocas fuerzas de mi cuarto y pedirle que se quedara, pero al verme mi hermana batallando al caminar, me detuvo y pidió que volviera a mi cama. Sin tener otra opción, regrese a mi cama y me acosté de nuevo pensando en lo ocurrido. 

De pronto, a mi mente llego un pensamiento sobre lo que podía estar pasando, un poco aterrorizado por ello, me puse la almohada encima de mi cara para intentar quitar esa idea de mi cabeza… por lo menos, hasta que la noche llegase.




“Parece que estuviste esperándome esta vez… ¿para qué me querías ver?”

Como ya acostumbraba, ella hacía su aparición de la parte más oscura de mi cuarto, y lo primero que se observaba de ella, era esa sonrisa falsa que siempre cargaba todas las noches.

“Dime una cosa… dijiste que el reemplazar de las almas podrían ocurrir diez veces… ¿cuánto tiempo tardan en llevarlo a cabo?”

La mujer acercándoseme un poco, hizo crecer un poco más su sonrisa y empezaba a hojear una de las libretas que Bura me había traído.

“Bueno, en realidad no hay tiempo promedio... puede tomar horas, días, meses…”

Al finalizar de hablar, la mujer me observó fijamente a los ojos y dejo la libreta en mis manos. Se notaba su curiosidad por la pregunta, más no le costaba averiguar lo que tramaba teniendo la capacidad de leer mi mente.

“Así que piensas que en el transcurso de cambios de alma… Bura haya sido afectada por el cambio que tuvo aquel chico… bueno, puede pasar… tu ya viste su cambio de actitud… pero déjame aclararte algo”, decía ella en tono burlón mientras colocaba sus brazos alrededor de mi cuello, “No hay vuelta de hoja… quieres una respuesta… estás enfadado que quieres someterme contra la cama… obligarme a hacer algo… pero te equivocas, te lo dije en el pasado… la decisión que hiciste no puede ser cambiada, tendrás que vivir con ello hasta que mueras jajajaja”

Me quede sin palabras ante aquella afirmación. La mujer me observaba seria mientras yo le sostenía con mis brazos en su cuerpo, muy decaído por lo dicho y frustrado por siquiera, haber pensado en atacarla.

“Que débil… debí de haber dado mi contrato a una persona que lo mereciera más… pero bueno, no debí escoger a un miedica ignorante…”, seguía esa mujer fastidiando disfrutando de cómo me encontraba.

“Es cierto… pero no es más ignorante… ¿aquél que le concedió el contrato al miedica ignorante?”

“¡¡No uses mis palabras contra mí!!”

Soltándome y sometiéndome contra la cama con una fuerza sobrenatural, mire sorprendido y con miedo los ojos color rubí de ella. Irradiaban odio, la sonrisa que adornaba su rostro no estaba más… en total, una expresión de ira es a lo que había cambiado… ocasionando al ambiente de la habitación a tornarse tenso.

Era como la otra vez… este ser justo enfrente de mí, sostenía una presencia muy diferente a la burlona o la tranquila de veces anteriores…

“Dejarte llevar por el odio… en eso eres igual que un humano…”, le dije aplicando el tono burlón que ella solía usar minutos atrás.

“Je… mira que caer tan bajo contigo…”, comentaba esa mujer cerrando sus ojos, “Perdona lo hecho Taiyou… parece que cambiamos de personalidad cuando ambos nos enojamos, ¿verdad?... es algo curioso… ¿me habré visto afectada por un cambio de alma? Jajajajajajaja”

“¡Serás…!”

“Hermano… ¿Por qué haces rui…do?...”

Sin siquiera tocar, observé como una pequeña figura con un vestido rosa habría lentamente la puerta de la habitación. Ella al verme en una posición algo delatora con una mujer desconocida, se frotó lo ojos primero y al confirmar que era verdad lo que veía, se preparó para gritarme.

“¡¡¿Por qué están con un chica desconocida a estas ho…?!!”

“Shh… guarda silencio por favor, solo estaba jugando con él, soy una amiga de su secundaria y vine a visitarlo porque me enteré que estaba enfermo”, decía la mujer tapando la boca de mi hermanita y explicando la situación.

Tras varios segundos de convencimiento, mi hermana se trago el cuento, pero aun así dudaba un poco sobre mi relación con esa mujer, por lo que nos dedico unas cuantas miradas de sospecha antes de que se fuera a dormir.

“Más les vale no hacer algo malo, ¿eh?…”, decía ella al marcharse de mi cuarto, con la advertencia de que no le dijera algo a mi madre y padre.

Poco después, la mujer sacudió su hermoso cabello azul y se despidió de mí con una mirada algo seria… dejándome sin una sola solución… al problema que estaba frente a mí. 



Toda esa noche no pude descansar… ese fue el primer día… en que sentía que todo esto fue una mala idea… y empezaba a estar solo… otra vez…