miércoles, 30 de noviembre de 2011

Fics in the Reality Capítulo 8




Sumiya, El taxista, Emi, Zack, Mónica, Yamada, Leviathan, Johann y Hyosuke… son actualmente los participantes sobrevivientes.

Es un nuevo día en la mansión… ah no, perdón, ya estaba acostumbrado a mi usual línea, déjenme comenzar de nuevo…

Es un nuevo día fuera de la mansión FIR, ¿por qué fuera? Bueno, para el desafío del día de hoy, nuestros protagonistas viajan en bus para llegar a la ubicación en donde pelearan para la supervivencia del más apto.
Como soldados encerrados en un campo de entrenamiento militar por varios años, nuestros personajes observaban con maravilla el paisaje de lo que era el exterior, un sitio que no habían visto… por menos de diez días. Pero la emoción de salir, es la emoción de salir, no importa el sexo, la edad, la raza o natalidad… claro que, la emoción de cada uno variaba…

“¿Sumiya? ¿Por qué vas tan aferrada al siento?”, preguntó Leviathan, interesada por observarla tan pendiente de la conducción del chofer y encajando sus uñas en la tela del asiento.

“Estoy esperando que se venga el desafío secreto, como el de la otra vez”

“Jajajaja, no creo que pase esta vez, no serían tan mensos como para repetir un desafío”

“¡¡Aborten la misión de fallo de bus!!”, le gritó Taro al conductor, recibiendo la atención de todos.  “Ustedes sigan,  ustedes sigan… no pasa nada…”

“¿Ya viste Levi?”, preguntó orgullosa Sumiya de adivinar los planes del programa. “Por eso no bajes la guardia en ningún momento; también por si vamos a alguna parte de la ciudad, traje esto… ¡¡repelente de pedófilos!!”

Sumiya de su bolsillo le muestra a la mujer demonio una pequeña botella con un líquido dentro. Leviathan lo toma, y observa en la etiqueta que se trata de una fragancia para mujeres, lo que le deja un tanto confundida de porque la lleva su compañera.

“Esto es un secreto de estado… pero te lo diré a ti porque me caes muy bien, eres como la hermana mayor demonio que me lleva milenios, que nunca tuve; ¿qué es lo que busca un pedófilo? Carne fresca, ¿no? Pues con este perfume de Señoras Caroline Herrera, oleré exactamente a eso, a señora, y con esto… ¡fuera a los pedófilos o pervertidos jojojojo!”

“¿Pero entonces no serás acosada por los hombres normales?”, preguntó Leviathan.

“¡¡No se me ocurrió!!.... pero mientras sea bueno, rico y bueno… ¿Qué chica no desea un hombre mayor?”, ahora cuestionó la joven, sonriéndole en broma a la mujer que compartía lo mismo.



“Te ves muy serio Zack”

“No, sólo estoy pensando”, contestó de mala gana el mencionado a Mónica.

“A juzgar por tu rostro… ¿nuevos candidatos para una alianza?”

“No logro algo con ocultártelo; exacto, estoy buscando a nuevos miembros de la versión miniatura de la alianza de las ovejas asesinas, porque estoy seguro que Hyosuke terminará saliendo igual de pronto”, comentaba Zack, aun observando a sus compañeros.

“¿Y a qué conclusión has llegado? Si se puede saber”, cuestionó la chica de cabellos oscuros. “Yamada no se te unirá, él juega por su propio lado como Leviathan y yo; Sumiya tiene suerte, tampoco quedará de tu lado; la chica llanos es tu rival, aunque podrías convencerla para una tregua temporal; el taxista no es problema y Johann es dudoso.”

“¿Por qué me dices todo esto?”, dijo Zack, volteándola a ver sus profundos ojos oscuros.

Se le hacía interesante la relación que tenía con ella: nunca antes habían hablado normalmente, y sabe perfectamente que es del tipo de chica que no podría conquistar como con las otras, para ser más sincero, de con las que nunca pegaría… pero por alguna razón, quitando a un lado lo analítica que era Mónica, se preocupaba mucho por su estado, haciéndole pensar mucho en las rutas que podría tomar desde ahora. ¿Qué ganaba ella de él?

“Solamente… es un experimento, aunque también hay cosas que a una genio se le puede escapar por la boca”, explicó inexpresiva.

“Ambos somos genios, no sé de qué me sorprende… los similares se ayudan entre sí; pero te aviso algo, no siempre seré un genio… acabando este show seré el Rey que siempre debí de ser”


“Por cierto taxista, ¿Cómo le haces para mantener tu empleo? Después de todo no está trabajando”, dijo Johann, queriendo animar al pobre señor que no encontraba que decir en el viaje.

“Ah bueno, eso yo…”

“¡¡Ya llegamos!!”, gritó Emi corriendo junto a los otros para bajar del bus, dejando de último al interrumpido taxista.

El terreno en el que se encontraban era parte de aquel bosque por el que tenían que pasar para llegar a la ciudad; árboles gigantes les rodeaban, donde a través de sus hojas podía escaparse un poco de la luz del sol que daba una mejor vista al sitio como los comerciales de la ecología de los países, cuando en la realidad se ven del nabo (no aplica con todos).

“Ok… miren, déjenme les explico el plan que tengo: primero comenzaremos con el desafío (por ahora será secreto), después de ello aquí mismo comeremos especialmente con el servicio de chefs a domicilio, al terminar, ya podemos regresar a casa para conocer al perdedor de hoy, ¿vale?”, todos asintieron a la proposición de Taro. “Miren chicos, esto consistirá el desafío, quiero que todos, piensen en su primer nombre y escriban palabras con él, puede ser lo que sea, con que empiece correctamente con cada letra de su nombre; quién lo haga primero, ganará ventaja”

Todos pensaban al principio que era un ejercicio estúpido y sencillo, pero siendo sinceros, ¿concursar en un desafío en el que podías perder, o competir en uno donde te aseguras la victoria con mucha sencillez? No había en donde hacer queja para esta ocasión, aunque ya sabían que habría algo detrás, no por nada los habían sacado al bosque.

“¡¡¡Listo!!!”, comenzaron a gritar algunos con diferencias de tiempo.

Taro fue contando el orden en que habían gritado y así les pasó una hoja en blanco y una pluma en donde quería que escribieran lo que acabaron de pensar.
Este fue el orden y lo que pusieron en las hojas:


Yamada: Yogurt, autobús, manzanas, atadura, dedo y teto.
Zack: Zapato, admiradores, cuchillo y kilogramo.
Emilia: Excremento, masoquismo, inteligencia, lápiz, increíble y árbol.
Mónica: Mora, optometrista, nada, inteligencia, cabello y aplicada.
Sumiya: Sol, uju! (celebración de victoria), morado, intuición, yellow (amarillo en inglés) y automóvil. 
El taxista: Por petición de los mandamases, su nombre y lo que puso fue censurado.
Johann: Jugo, ojo, hábil, antojo, negación y nefasto.
Hyosuke: Hamburguesa, yodo, ojo, spam, umbral, key (llave) y estúpido.
Leviathan: Libertad, estudiar, volar, información, atado, troller, huevo, ass (culo) y nada.


“Muy bien, ahora sí comienza el verdadero desafío: quiero que busquen lo que mencionaron en sus palabras o algo relacionado a cada uno de ellas; pueden buscar donde les plazca, quién me traiga todo lo que acabo de mencionar dentro de 5 minutos, no será sentenciado, y claro, quién lo haga primero ganará el desafío”

“¡¡¡¡Mierda!!!!”, gritaron la mayoría que sin esperar corrieron por el bosque a encontrar lo que sencillamente escribieron sin preocupación. Sólo unos cuantos estaban en calma, pero eso no era lo interesante, sino que por vez primera, la censura en el programa falló con lo que gritaron los chicos.

La diferencia en los nombres y lo que habían puesto, eran las claves del éxito; Zack tenía el nombre más corto mientras que Leviathan el más largo y con cosas más difíciles de conseguir… era un juego donde los mismos personajes se hicieron un auto-jaque.


“Me alegra haber puesto ‘excremento’ en lugar de ‘empresa’ jejeje siendo un bosque, pude encontrar uno sin problemas”, se reía Emi, que con una rama de árbol, recogió parte del desperdicio de algún animal.

Esa chica sí que tenía agallas para hacerlo sin rechistar.


“En la que me he liado… tsk… ¡¿Cómo jodidos encontraré yogurt en un bosque?!”, gritaba Yamada molesto, aturdiendo a la persona que tenía al lado.

“Estamos en las mismas, yo tengo que encontrar jugo”, decía Johann tranquilo.

“¡Pero demonios!... tú como seas puedes hacer jugo con varias de las frutas que hay en este bosque y ponerlas con agua… oh no... ¡no, no me creas…!”

“¡¡Muchas gracias por la idea Yamada!!”, se despidió sonriente el detective, alejándose cada vez más del chico que había cometido un error por el que pagaría después.

Lo que pensaba en ese momento el peliverde era: recordar nunca ir acompañado de alguien en pleno desafío individual.


Todos se esforzaban, pero lamentablemente la cuenta seguía hacia atrás. Taro cada minuto gritaba cuanto faltaba, en el momento… faltaban tres minutos.

“Estoy por conseguir todo lo que quiero, me salvaré de esta y podré cortar el cuello de alguien sin preocupación, vamos Sumiya, vamos, encuentra algo amarillo…”, decía Sumiya, apresurada, buscando entre las ramas. “El sol no puede ser amarillo, es naranja… mmm, demonios… oye espera…”

El señor taxista también se encontraba ocupado, ya llevaba algunos objetos en sus manos, pero le faltaban dos objetos misteriosos para el público (cumpliendo la palabra de la creadora para no entrar en demandas). Pero algo no sentía bien el señor, llevaba esa sensación de ser espiado por alguien, acechado, esperando un momento en que bajara la guardia o diera la espalda para consumar el ataque… igual que en la película que había visto el día anterior.

“No soy tan viejo, pero ha de ser una ilusión de mi edad, no es posible que en un bosque como este, alguien pueda ser asesinado a luz del día… por Dios, en el día no existen crímenes más que los del gobierno”

“¿Acaso viste la película ayer?”

“Claro que la vi… a los protagonistas los matan en un bosque cuando salían de ex…cur... sión…”, decía el taxista, helándose de miedo ante la voz detrás de él.

Poco a poco giró su cabeza, y soltó tremendo suspiro al darse cuenta de que se trataba de Sumiya… aunque de comportamiento raro…

“Casi me das un infarto chiquilla… no deberías asustar así a los mayores”

“¿Sabes? Los mayores fueron quienes me cambiaron mi color de pelo… yo antes era rubia, pero ahora por el director me volví castaña… te preguntarás que tiene de importancia esto, pero tiene mucha importancia ya que me hace falta algún objeto amarillo, y si tuvieras mis rubios definidos ya hubiera ganado, pero no, todo por la culpa de los adultos”, comentaba Sumiya de forma acelerada, sin perder su vista de aquel hombre.

La chica dio un salto, pero el taxista la esquivó por los pelos (jaja por los pelos, como si tuviese aún). Ya se había dado cuenta lo que quería y porque se comportaba así… era por su gorro, su gorro amarillo que le reconoce oficialmente como taxista; no dejaría que se lo robara, pero no porque no pudiera o la quisiera ver perder… una cosa era un cosa, en cualquier trabajo: nunca se debe tocar el uniforme… menos el de un trabajo tan honrado como el de un panadero… y también de un taxista.


“¡¡¡Queda un minuto!!!”, gritó Taro feliz, volteando hacia atrás para soltar una risilla. “Aunque no puedan ganar ya el primer lugar, al menos se pueden salvar de la sentencia”


Coming up…

“Debí de poner eso como regla, se me pasó”

“Son muy pocos hoy los sentenciados… eso da más miedo”

“Entonces… Sumiya, escoge quién quieres que salga el día de hoy…”


Volvemos después de los siguientes comerciales… y no sin antes recordarles que por favor apoyen a las historias originales de los personajes que participan o participaron, en este reality. Ellos han hecho que este programa se haya hecho una realidad, así que les pedimos como favor que donen un dólar por sus personajes favoritos y serán enviados a sus respectivos creadores, por favor apóyennos o nos obligaran a una censura más estricta como el actual canal de youtube. Saludos! :D

ZeroCG&Co no se hace responsable de la pérdida del dinero depositado al banco, y tampoco si alguno de estos días los derechos de autor de los personajes cambian a esta empresa  :D Cambiando de noticias, próximamente por el canal, las RE de las aclamadas historias de: Night Lines, Cuando comenzamos a vivir juntos, Traición se paga con venganza, Batalla del merceseris, The grocyan, Cielo azul y RE del actual 2.0 de Dos mundos un sentimiento, por favor apóyenos para que esto se vuelva una realidad, todos saldrán ganando  n.n

martes, 29 de noviembre de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 45/47


DÍA  1051



“Qué curioso, como juegan conmigo”

“No eres el único con problemas.”

“Lo sé… pero soy el único que ha caído dos veces con la misma piedra.”


Tercer acto A: Memorias


Tres pérdidas en menos de un año… sus magnitudes son inmensas, causando repercusiones en aquellas personas con las que habían formado un vínculo, una amistad, una fraternidad.

Tengo que ser fuerte, aún hay cosas por hacerse, deberes que me obligan a seguir viviendo a pesar del dolor que sufro en mi interior. Sólo me queda una familia, mi verdadera familia: mi hermana pequeña.
Tampoco es por ser malo… pero el sufrimiento que tengo ahora, no se compara a la agonía y desesperación delo que tuve en mi vida pasada.

Estamos varados, rodeados de objetos que nos traen a la mente recuerdos tristes, y buenos pero que también se vuelven tristes por el momento;  no hay lugar en el que no recordemos, tal vez… sólo tal vez, cerrando los ojos. Haruka y mi abuelo siempre confortan en ese aspecto a Ryou, quién es la que más sufre, como dije, yo ya había vivido lo peor antes. No la culpo, si estuviera en su lugar, también pensaría que la causa de todo esto, era por mi culpa… y realmente, yo comparto esa causa.

¿Por qué siempre nos tenemos que arrepentir de las cosas hasta al último momento? ¿Es obligatorio para todas las personas? No tenemos el coraje de aceptar nuestros errores al momento, únicamente esperamos una causa en la cual logremos desahogarnos, fingiendo culpa, fingiendo que nunca tuvimos el momento para hacerlo.

Mis padres eran unos demonios en los últimos días, los odiaba, deseaba que pararan todo el dolor que causaban de una vez… y que casualidad, al parecer sólo los malos deseos son los que se cumplen.
Regresando, mis padres sí eran malos, ¿pero quién no lo llega a ser? Así como también hay malas personas que tienen algo de bueno… lo importante es lo que te dieron, eso es lo que en verdad vale. Ellos nos dieron todo, lo necesitábamos o no, lo hicieron… y con gusto, no por obligación…


Buena madre, esposa e hija… Considerado padre, esposo e hijo…

“¡¡¡Gaaaaaaahhh!!! ¡¡¡¿Por qué?!!!”

“Por favor, cálmate… solamente te hace más daño… yo… a mí también me duele, ¡ellos son mis segundos padres!... tsk…”

“Taiyou, sé que es malo, pero en ocasiones como esta, llorar es lo que mejor puedes hacer”, me pedía Yudai, estando ambos alejados del resto de personas, que daban su última despedida a los difuntos.

Mi hermana y Haruka lloraban junto al abuelo, y aunque pareciera sorprendente, mis tíos también se dolían, mirando al suelo con rostros de arrepentimiento, justo de lo que pensaba hace momentos, haciéndolo hasta el último. Eso me enfermaba, verdad o no, no quería que lloraran siquiera una sola lágrima en las tumbas de mis padres… ellos no se lo merecían, siempre hablando a sus espaldas, siempre discriminando, despreciándonos… ellos no eran y ni serán parte de la familia, o viceversa, nunca formaré parte de la suya.

Yudai sabía de ello, por eso me tranquilizaba, pedía que convirtiera mi enojo en llanto, pero era como pedirme convertir aluminio en oro, inútil. Hacía falta buena voluntad y un milagro para hacerlo… cosas que no tenía ahora.

“Perdona Yudai… ¿puedes dejarme solo?”

“Ok, estaré en el vehículo junto a las chicas, cuando estés listo, nos vamos”, aun me seguía hablando tan gentilmente,

“Perdona, pero quiero regresar solo a casa… es malo para Ryou quedarse aquí, váyanse sin mí… sé cómo regresar”, le dije, sin dejar de observar las lápidas decoradas por muchas flores.

“¿Estás loco? Tardarás…”

“No me dejaste terminar…”, interrumpí a Yudai que se había exaltado. “Quiero que te vayas con ellas primero, yo en eso caminaré por el mismo camino por el que llegamos para poder encontrarte cuando vengas de regreso…”

“Oh, ok… no hay problema, intentaré no demorarme mucho… pero no hagas algo peligroso, ¿eh?”

“No, no lo haré…”, respondí tan seco, carente de ánimos.

Mi primo se apartó, volviendo con las chicas que le esperaban no muy lejos. No voltee a verlas, pero un fuerte presentimiento me decía, que ellas no dejaban de mirarme.
No voltee hacia atrás, sólo hasta al pasar 5 minutos, pero para mi sorpresa, ellas seguían ahí, esperando que fuera con ellas, que no las abandonara.

“Tsk… por favor váyanse… lo hacen más difícil”, me dije en voz baja, enojado, triste y aliviado a la vez, lo que me causaba un mareo interno.

¿Por qué quería llorar ahora? ¿Lágrimas de felicidad, tristeza o de confusión? Esto estaba destinado a pasar, fui engañado desde un principio, apenas soy consciente de ello… es por eso que me entran las ganas de llorar.


“¿Oíste de ese Taiyou?, escuché que su padre perdió la cabeza en una pelea con su esposa y mató a su hija para acabar sus problemas… y después se suicidó…”

“Hola…no sé si todavía estés viviendo allí ya que no has contestado alguno de mis mensajes, pero… bueno, quería dar por terminado nuestra relación… si es que teníamos una je… siento mucho lo que pasó pero… esa no es razón para encerrarte de por vida y bueno pues te deseo lo mejor para t…”


Mis padres eran unos villanos, mi hermana era débil, mi novia me había abandonado por los problemas que me afectaban… ¿Qué más podría desear… que una segunda oportunidad?


“¿Estás seguro de aceptar el contrato?, una vez hecho…no hay vuelta atrás… OK…si es lo que deseas, te daré una nueva oportunidad, sé consciente con lo que haces, al fin y al cabo… tu vida puede cambiar dependiendo de tus acciones…eres libre de escoger que vida quieres llevar… si estás preparado, cierra tus ojos y todo tu dolor presente se terminará…”


Debí de habérmelo imaginado,  estaba tan ilusionado con la oportunidad, que no me di el tiempo de analizar las cosas, algo de lo que me sentía muy orgulloso antes de mi perdición. No leí el contrato como se debía, quería cambiar todo, olvidar el pasado para enmendar el presente… ¡¡que idiota fui!!... un juguete, una persona a la cuál usar fácilmente, nada más que eso…


“En verdad, el precio a pagar para liberar a nuestro hermano era alto, tendrías que elegir liberarlo a él o liberarte de tu candado… ya hiciste tu elección, pero si alguna vez lo piensas, no te sientas mal por ello…”

“En la vida siempre hay elecciones Taiyou… lo importante es tomar la correcta para ti… esa es la naturaleza humana… Para cuando despiertes, comenzaras a ganar las memorias que te fueron arrebatadas… los recuerdos de este día permanecerán en tu memoria, como precio a pagar por encontrarte con esa mujer…”

“Bueno… es lo normal de una persona al aceptar un contrato de alguien desconocido… yo igual acepte el trato de esa mujer… sé cómo se siente… pensar que esa decisión fue tan mala como tu vida pasada, pero créeme… lo que has experimentado, no es ni la mínima porción de lo que he experimentado …”

“Taiyou, es cierto que tienes varios problemas y es frustrante tener que cometerlos por segunda vez… pero ten en cuenta algo y espero que no lo olvides… aunque lo quieras, no todos los problemas que te rodeen son tuyos…”


No cumplí tampoco con las reglas, Hollow era la clave… de eso estoy muy seguro. No pude rescatarlo aunque ese fuera mi precio, ahora “Muerte”, Suimin, Alex, Luis y Geo me odian por eso… tal vez… sólo tal vez si…… las cosas pudieron haber sido distintas…


“Jajajajajajaja… nadie me entiende… y eso es bueno, que nadie lo haga… jajaja… jaja… ja… ja…”

Reía, pero no por diversión, o para esconder mi tristeza, era por los nervios que me ganaban, mi tormento aún no había acabado; algún día, Ryou… ella tendría que fallecer por la misma enfermedad que Nanara, era muy posible que pasara después de todo esto… el orden fue lo único que cambió, no sé si a mejor o peor… pero sufrió un cambio.


Mis predicciones fueron correctas, cada día Ryou empeoraba su estado, si las constantes discusiones de la familia le aceleraban poco a poco la fase de le enfermedad, la muerte lo incrementaba considerablemente. Me llegaban flashbacks, su rostro… sus tranquilas pero débiles expresiones, me hacían daño, y el daño que yo recibía, ella también lo adquiría.
Si seguíamos viéndonos, ambos acabaríamos mal, lo mejor… era separarse uno del otro.



“Haruka, lo mejor es que no me acerque a ella”

“¡¡¡Ella necesita tu ayuda!!! ¡¡No puedo sola, necesita tu apoyo!!”, me regañaba mi prima, enfadada después de pedirme tanto que acompañara a mi hermana.

“¡¡No estaré junto a ella!! ¡¡Es lo mejor, yo sólo causaré más malestar!!”, le gritaba a ella, igual de fastidiado. "Por eso te pedí que tú la ayudaras en todo, me lo prometiste…”

“Pero una cosa son las promesas y lo otro son los deberes… ¡¡por favor madura de una vez!!”, interrumpió Bura, que había entrado al cuarto junto con Sumiya.

Que ellas estuvieran aquí habían sido grandes sorpresas, pensaba que tardarían más en enterarse de la quiebra familiar, pensaba que no volverían aquí.

“Taiyou por favor… no entendemos la pérdida que has sufrido, pero para eso estamos los amigos y la familia, ¿no? Para ayudarnos en los malos momentos, para ayudarnos a salir…”

“No quiero…”, les respondí, refugiándome con una sábana.

“¡¡Como me desespera que actúes así!!”, gritó Bura, acercándose y amenazándome.

La vista de uno de mis ojos se apagó, el puñetazo que me había metido ella lo había causado. Sumiya y Haruka le reclamaron, yo mientras tantos, me bufé un poco, por cómo se habían tornado las acciones. Me sentía bien.

“¿Por qué no me comprenden?... no las culpo por ello… pero es curioso, que cuando buscaba el apoyo de alguien, me sentía tan solo, único en el mundo… y cuando quiero estar conmigo mismo… intervienen, todo lo contrario a lo que quería… las odio tanto.”

“Perdonen, pero ya no aguanto más como habla este tipo…”

“¡¡Shidou!!”

Entrando de último, estaba él, mirándome mucho más enojado que las chicas, daba fuertes pisotones y un muy mal sentimiento tenía al acercarse a mí cada vez más.
A un metro, abalanzó su cuerpo contra el mío, tirándome al suelo donde lo primero que hice, fue poner una mano detrás de mi cabeza. Un error tal vez.

Me tomaba fuerte de la camisa, mientras que con su mano derecha descargaba su dolor contra mí, golpeándome una vez tras otra. No sentía el suelo, mi cabeza no caía contra él ya que al recibir los impactos de Shidou, su mano izquierda que se aferraba a mi camisa, me jalaba para tenerme de nuevo frente a él, y seguir el proceso.
Aproveche un descuido, me dolía mucho la cara, y me dolió aún más cuando le di un cabezazo para apartarlo de mí, los primeros golpes los había dejado pasar porque me los merecía, pero los que continuaron, fueron sólo un desquite que ya se tenía guardado, lo podía sentir claramente.

Estaba sangrando, había pasado un muy buen rato desde que me pasaba algo así, y aun no terminábamos, yo también sentía las ganas de desquitarme con él.

Otra vez se me aventó aun yo estando en el suelo, por reflejo metí un rodillazo por encima de su estómago, lo que le frenó, y aproveche eso para pegarle con mi mano derecha en su cara. Un sonido se escuchó justo después, retrocedí mi mano por el dolor de que la había torcido por la fuerza que había aplicado, pero eso no era suficiente como para aplacar a Shidou, que me regresó el golpe de la cabeza y me tendió de nuevo en el suelo.

No fue hasta ese momento, que me había dado cuenta que Sumiya estaba en el suelo, siendo apoyada por ambas chicas, que la incorporaban lentamente.


“Estoy bien… estoy bien…”

“¡¡¡¡¡Cabrón!!!!”


“¡¡Shidou!!”, grité adolorido, llamando su atención para acto seguido, agarrarlo de su cuello y voltear los papeles. Él no se hizo esperar, también me tomó del cuello y comenzó a estrangularme. “Su…. Su… miya…”

Me soltó al escucharme, yo respire hondo mientras escuchaba como Shidou se preocupaba por la chica a la que habíamos golpeado, y ni siquiera cuenta nos dimos. Quise, trate levantarme, pero había agotado mis fuerzas, mi cuerpo pedía descanso, un reposo para continuar.

“¿Tenía que verme forzada a hacer esto? ¿Fingir que me golpeaban para ganar su atención?”

No podía verle su rostro, pero ya me imaginaba su expresión por el tono tan decepcionado que usaba Sumiya.

“Shidou, los golpes traen más malentendidos, y Taiyou, si quieres estar solo… ya no te molestaremos, pero no estaremos lejos… nunca lo hemos estado”

Observé como las chicas salían de la habitación, cerrándonos la puerta con la intención de dejar a Shidou conmigo. Ambos estábamos dolidos física y mentalmente, así que ni uno de los dos volvería a pelear de la forma que hicimos antes.

“Perdona… me merecía muchos esos golpes”, dijo él, rompiendo el silencio que teníamos ambos.

Me levanté como pude del suelo, y me recargué en la pared, estando cara a cara con aquel chico. Podría decirse, estaba tan destrozado como yo.

“Taiyou… estoy de acuerdo en que nadie te entiende… después de todo, somos diferentes, nadie pude entender perfectamente a las otras personas, pero al menos, yo soy quién más se acerca”, explicaba él, intentando alivianarse con una pequeña sonrisa. “Perdona si es demasiado directo… pero te golpee porque me enfade por la actitud que habías tomado al llegar aquí Bura y Sumiya.”

“En serio lo siento… sí que soy cabeza dura, ¿no?”

“Je… ¿recuerdas nuestra pelea en el segundo año de la MCAE? Dijimos eso mismo jaja y vamos, que seguimos siendo así, ese cabezazo que me diste dolió mucho.”

“No te quedas lejos, y aparte eres copión.”

Ambos reímos un poco, como solíamos hacerlo antes. Era interesante, estoy seguro que ambos nos habíamos desahogado mucho, el ambiente se sentía tan ligero, mi cuerpo ya no sostenía aquella carga negativa que me entorpecía; pero a cambio, los golpes que había recibido ya comenzaban a tener efecto en mi cuerpo.

“Oye… por favor no te alejes como yo, no es lo correcto…”, me decía él, volviendo a su seriedad. “Cuando pierdes algo, lo mejor es estar en compañía… claro que hace falta unos momentos de soledad, pero si no tienes personas con quién pasar tu tiempo después… la espera se vuelve eterna y la culpa te carcome poco a poco, y créeme, esto segundo se siente muy mal…”

“Te creo Shidou, ya lo he sentido”, le respondo con franqueza. “Gracias por hacérmelo recordar… es cierto que me decaí así cuando Bura se…”

“Sí, ya sé… sí me contó Sumiya sobre eso”, afirmaba tranquilo, sacudiéndose el cabello. “Mira Tai… yo convenceré a Sumiya y Bura de que te dejen por una semana en paz, para así darte tiempo, ya si quieres tú, podrás llamarnos, no habrá problema alguno.”

“Te lo agradecería mucho”, le contesté. “Shidou… gracias, muchas gracias, me abriste los ojos”
.
“Para eso estamos los amigos compa”, dijo él de último, dándome una gran sonrisa antes de desaparecer del cuarto.


“¿Te acuerdas que te dije que mi hermana se moría de ganas por conocerte, no?... pues ahorita mismo vino, pero al parecer ya no estabas tú ni Sumiya por aquí… por lo que se fue a mi casa triste… juju y yo que te la quería presentar como pago por confiar en mí y ayudarme…”

“Jajaja, entonces era verdadero… pero vamos, hubieras hecho lo que yo… aparte no puedo dejar que hagan trizas a mi rival, ¿sino luego con quien me quedo?”


Aun en ése entonces, nos apoyabas mucho a Nanara y a mí, ¿verdad, Shidou?
Esas palabras tuyas me dieron muchas más claves, y más recuerdos, entre ellos, uno que me era sobre una duda muy importante…


“¿Y qué piensas de mi vida?”

“Es mejor que la mía, eso es seguro. Pero algo es más que seguro… no desperdicies las relaciones que has formado con el tiempo… tal vez un día, logres encontrar la respuesta a esto…”


Lograr encontrar la respuesta a esto… ¿esa sombra humanoide de mis sueños ya podía ver lo que me pasaría? Es más que posible, también recuerdo que conocía a esa mujer porque igual propuso un contrato… espera… entonces eso sería…

“Chicos… discúlpenme… pero no puedo quedarme de brazos cruzados..”


¿Un paso en falso…?


“Taiyou… Sumiya, Bura y yo ya nos vamos, al menos despídete de noso…tros…”

“¿Te está ignorando?”

“No, Sumiya… Taiyou no se encuentra en la habitación… ¡la ventana está abierta!”

“¡¿Se escapó?!.. tsk… ¿por qué huyo?...”



¿… o es el camino correcto?


Todo comenzó tan de repente, una persona que había perdido lo que tenía, y lo que más anhelaba en un solo abrir y cerrar de sus ojos.
Un año pasó y una oportunidad se presentó, pero la aceptación de un contrato con una extraña mujer venía con el paquete.

El punto donde la vida del joven se pudrió, resultó atrasarle por casi cuatro años. Las cosas se volvían normales, rutinarias para el chico que había recibido una nueva vida que disfrutar, aprendiendo a no desperdiciar los momentos que en su vida pasada había ignorado…

Conoció nuevas personas, nuevos seres relacionados con la mujer llamada “Muerte”, que sólo conllevaban a más eventos; algunos buenos, otros malos, al parecer se superaron con su debido tiempo.

Pasaron tres años, y la vida que una vez más había vuelto a la tranquilidad, se vio interrumpida por las consecuencias del joven. Una vez más, en un solo pestañeo fue quitado de lo que más apreciaba, o mejor dicho, creía apreciar más.

La tormenta vino después de la calma en esta ocasión, aún el apoyo de las personas que quedaban a su lado, y de su hermana que volvía a morir lentamente por la misma enfermedad de su antigua vida… la motivación del chico se mantuvo en cero.

Una idea, una revelación, un paso, un final… ¿Qué fue lo que descubrió regresando al pasado?...

Este es mi reporte final, hoy, en el día 1095…