domingo, 7 de diciembre de 2014

"¿MPDOO?: Memorias de una vida pasada" Parte 4/6



Han pasado dos semanas desde que empezó la rutina de entrenamiento de mi prima para el ya próximo evento deportivo que está por celebrarse en mi secundaria: la MCAE.
En un principio debo de admitir que este cambio de tono en mi vida diaria fue bueno: he podido mejorar mi resistencia física, salir más seguido de mi casa y también ver a Ruka muy emocionada por el evento, tanto que olvidó su capricho de nunca más salir a la calle. En todos estos meses que llevo de conocerla, nunca había visto a mi prima tan activa, eso es algo que de comienzo me puso feliz, pero tras pasar los días, las exigencias de Ruka empezaban a cansarme, confiándome a hacer cosas más allá de mis límites con la excusa de que con desearlo puedo hacer de todo, y ciertamente esas palabras cada vez que las menciona, hace que una vena me salga de la frente y me den las ganas de responderle toda mi vida como negación a sus palabras.

Hemos llegado a un domingo, es temprano por lo que todavía sigo tumbado en mi cama, pero totalmente despierto por el cansancio de mis músculos. No falta mucho tiempo para que Ruka llegue a levantarme, pero realmente hoy quiero descansar; nunca pensé que preferiría a la Ruka retraída y floja, no me agotaba tanto estar con ella de esa forma.

Tan pronto pienso en ella, escucho unos pasos dentro de la habitación. No hace falta adivinar de quién se trata.

“Vamos, Taiyou… levántate para seguir entrenando juntos jeje ya tengo unos planes para mejorar tu rendimiento, me los vi en una película de Karate Kid así que…”

“No quiero…”, le respondo enseguida sin siquiera voltearla a ver a su rostro. Tan así de cansado estoy.

“¿Perdona?... no te hagas, si te gusta que te entrene, ¿no? Aparte, sino tienes la voluntad de levantarte siquiera de tu cama, ¿cómo piensas alcanzar tus metas? No van a llegar por sí solas.”

No lo dijo en serio, sé perfectamente que no lo dijo con ánimos de ofender, ni siquiera sabe que eso me podría ofender, fue un simple comentario de ánimo… pero tan pronto escuché esas palabras, no pude evitar ponerme furioso de golpe.

“¡¡¡Por Dios, Haruka!!!... ya estoy cansado de esto, ¡¡déjame descansar!!”

“¡¡No te voy a dejar, tienes que esforzarte por la familia, ¿no ves que te hemos apoyado en mucho?!!”, me regañaba ella, subiendo un poco su tono de voz, lo cual me cayó peor.

“Sí, ¡¡pero de principio yo no quería concursar!! Y es más… ¡¡¿Cómo demonios piensas que pueda con algo en lo que me es imposible y llevar a cuestas las esperanzas de la familia con el pensamiento de que si pierdo, los defraudaré?!!... ¡¡¡¿Cómo fregados lo vas a saber si no sales de tu cuarto, ni hasta de tu casa, más que para molestarme?!!! ¡¡Lárgate Ruka, ya suficiente paciencia te tuve y te agradezco los esfuerzos pero te agradecería más sino me muestras tu cara en estos días… No quiero que me riñe una persona que ni siquiera estudia o tiene algún deber familiar o escolar!! ¡¿Quieres que me esfuerce? Hazlo tú primero, que al cabo con ‘desearlo’ puedes hacerlo todo, ¿no? Ya te quiero ver deseando recuperar a tu familia para que te largues de aquí, pero eso es imposible, están muertos!”

Mi coraje había salido, esos gritos llenos de furia dejaron que mi cuerpo se encontrara una vez más vacío… el cansancio se fue, mi ira y nerviosismo también, pero se ocupó rápidamente por el arrepentimiento de haberme desahogado de esa forma. Me sentía culpable… y lo sentí aún más cuando vi que mi hermana estaba fuera de mi cuarto, observándome totalmente asustada justo igual que mi prima en ese momento.

“Perdona que sea una carga… perdona por todo lo que hecho… y más aún, por no ser perfecta como mi primo…”

Su voz apagada me cayó pesada, quería decirle algo, pero las palabras no salían. Sin decir más, esa chica me miró con enojo sin esconder las lágrimas que corrían por su rostro y se apartó, caminando con paso firme a su cuarto con Ryou siguiéndola detrás.

“Es lo mejor… salimos ganando los dos… ella conoce perfectamente lo que siento por ella y yo ya me siento libre”, solté para mí mismo mientras volvía a cerrar los ojos en un intento de reconciliar el sueño.

Pero nunca más llegó.

 “Ruka… lo lamento mucho… desearía estar muerto por esto.”

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


¿Qué había sido eso?... no se trataba de un sueño normal, pero tampoco era una memoria mía y sin embargo, la culpabilidad que tenía en ese momento y el rostro de tristeza de Ruka, se sentían tan reales.
Ahora que me pongo a recordar, esto mismo me había ocurrido los últimos días en mi realidad original, ¿a qué se debe? Tal vez simplemente estoy perdiendo mi sanidad mental, tal vez nada de esto realmente está ocurriendo y solamente es producto de mi imaginación, porque de ser así, agradecería mucho que el día que despierte, me encuentre encerrado en alguna habitación del manicomio para no lastimar a nadie.

“No, cuando despiertes no estarás en un manicomio, pero realmente me haces dudar si debería de mandarte a que te abran el cerebro y ver lo que te está pasando.”

“Tú eres la que me está volviendo loco”, le respondo a mi prima, quién aparece a mi lado al abrir mis párpados.

Estoy en la misma cama que dejé antes de caer en esta realidad, Ruka permanece sentada en una silla a mi lado, cuidándome, más que nada, para que no intente escapar de vuelta. Por su expresión seria y callada, puedo deducir que está esperando a que empiece a explicarle lo sucedido y me gustaría hacerlo si el problema no fuera encontrar una forma convincente de explicárselo.

“Mi familia, Ruka… la impresión de haberlos perdido todavía sigue”, le digo con el tono más serio que puedo en un intento de asemejarme a lo que sentiría mi yo de este mundo.
“Para serte sincero, no recuerdo cuándo o cómo fue que murieron, y tal vez, así es lo mejor.”

“No digas eso”, me regaña. “Tus padres te quisieron mucho, no te dejaron por un simple capricho, así que por favor recuérdalos, se lo merecen.”

Algo de lo que había dicho no me gustó para nada.

“Espera… ¿Qué mi hermana no me quería?”, le pregunto un tanto confundido por no incluir a Ryou en su comentario.

“¿Hermana?... ¿en serio que estás bien, Risou?”, me responde ella más preocupada que antes, acercando su mano a mi frente para tomarme la temperatura mientras no hago más que quedarme en silencio por tal revelación.

“Nunca existió Ryou, ¿eh?”, me digo para mí mismo, más abatido por saberlo que si hubiera fallecido.

Al parecer venir aquí no me dio ni una pista de cómo volver y eso que es el único lugar al que se me ocurrió acudir. ¿Este es el mundo en el que viviré ahora? Porque de ser así, me conformaría con sólo saber por qué todo está de esta forma… mas no creo que alguien realmente vaya a contestarme así de fácil.

“Risou, volvamos a casa para que descanses bien. Mis padres están realmente preocupados.”

“Ruka… por favor dime por el apellido… es la única cosa que tengo en común en esta realidad”, ella intentó acercárseme una vez más, pero la detuve poniendo mis manos en sus hombros. “Por favor… estoy algo confundido y agotado… ¿podrías dejarme a solas hasta la tarde? Quiero asimilar un poco las cosas, por favor.”

Ella decide confiar en mí y respeta mi petición por salir de la habitación.
Golpeo la cama para descargar mi furia, me gustaría gritar pero al no poder le meto más fuerzas a cada puñetazo contra el colchón.

“¿Qué voy a hacer ahora? ¿Qué demonios tengo que hacer?”                       

El tiempo pasa pero la respuesta nunca llega. Realmente es frustrante no saber ni poder hacer algo al respecto para encontrar el motivo tras mi cambio de realidad.

Pasó una hora hasta que pude reestablecer mi calma, hasta ese entonces no se me había ocurrido pensar que era extraño que la casa del abuelo estuviera tan callada. Mi cuerpo es de 15 años, son 3 años antes de dónde vengo y por lo cual, nuestro abuelo seguiría con vida; eso sin agregar que esta mañana vi el carro de Yudai estacionado en la entrada, ¿por qué ni uno de ellos ha venido a verme?

Me levanté de la cama y salí de la habitación para investigar. Bajé al primer piso pensando que tal vez todos se encontrarían en la sala de estar o la cocina, como tuve que atravesar el pasillo de las fotos familiares, pude notar unas de mi familia, y ciertamente, dónde originalmente salía Ryou ahora no había nada más que un resaltable vacío entre mis padres y yo. Si llego a salir de aquí, saldré todo un día con Ryou a cumplirle todos sus caprichos.

“Vaya, que bien que estés mejor”, reconozco fácilmente la voz de la persona que parece aliviada de verme despierto. En cuánto le volteo a ver, esboza una ligera sonrisa mientras se me acerca y me empieza a revolver el cabello. “Me alegra ver que mi nieto ya haya crecido tanto.”

“Es bueno verte de vuelta, abuelo”, le respondo demasiado feliz dándole un abrazo, aquél que nunca pude darle en mi realidad antes de despedirnos.

Como siempre, él me invito a ir a la cocina a comer algo de lo que tenía en su refrigerador y claramente no me pude negar al estar en ayunas desde el día anterior. Ya ahí me topé con los rostros de mis dos primos, quiénes me dieron las buenas tardes y se acercaron a mí para preguntar sobre mi estado.

“Oye Yudai… ¿todavía no haces los exámenes para la universidad, verdad?”

“No… estoy a punto, pero todavía tengo tiempo”, me responde él feliz y tranquilo, tal vez demasiado tranquilo.

“Deberías estudiar de una vez… no es que no confíe en tus habilidades, pero conocí a alguien mayor que tú que por confiarse, terminó trabajando  todo el año en una tienda de ropa.”

“Tal vez debería de repasar un poco… pero bueno, eso será después de que todo aquí esté resuelto.”

“¡Yudai! Lo dices como si Risos realmente estuviera enfermo”, le reclama Ruka bastante molesta, pegándole seguidamente en su hombro mientras nuestro primo se carcajea avergonzado.

En mi cabeza me viene una imagen diferente, siendo Yudai quién la fastidiaba y ella conteniéndose a pesar de la burla… no sé si debería de llamar a esto “detalles”, pero realmente se notaba que todo a mi alrededor era diferente… más no era algo malo, siempre quise ver a una Ruka más abierta y sincera, eso sin decir que he conocido a personas interesantes, quitando a ese tipo Shidou que parece interesado en mi prima.

“Oigan… ¿van a seguir ignorándome? Para dejarlos pelear en paz.”

“¡Es su culpa! Nunca puede limitar sus comentarios.”

“Ok ok… para arreglarnos, ¿qué tal si los llevo a comer algo? Yo pago”, dice Yudai, ganándonos al instante. “Vayan al auto, en un momento voy con ustedes. ¿No vas con nosotros también, abuelo?”

“Está bien, hace mucho que no salgo con la familia”, responde el adulto amablemente mientras se pone a nuestro lado.

Llegamos al vehículo y poco después Yudai nos alcanzó con llaves en mano, pregunté a dónde iríamos y él mencionó que a un restaurante que había abierto no hace mucho, el nombre del restaurante, “El centinela de la carretera”, hizo que Ruka empezara a babear mientras ella me comentaba sobre el menú que servía.
No tardamos mucho en llegar a ese pequeño restaurante, dónde lo más curioso era que los dueños del sitio eran bastante jóvenes, como por la edad de Yudai, y por si no fuera todo, aparte de ser gemelos tenían el cabello de un llamativo tono rojizo. Yudai y Ruka les saludaron amistosamente mientras los gemelos les devolvieron el gesto con alegría, uno de ellos me saludó, así que por cortesía se lo devolví a pesar de no conocerlo… o más bien, que Risoutekina conoce pero Taiyou no.

Comimos muy a gusto ahí, de vez en cuando uno de los gemelos venía para platicar con Ruka, pero eran minutos en lo que volvía a la cocina o atendía a los demás clientes. Mi curiosidad de saber la identidad de esos jóvenes fue notada por Yudai, quién me contó que eran amigos de nuestra prima que la ayudaron una vez en el pasado.

“No te preocupes, a Ruka no le gustan los mayores, siempre ha preferido a…”, quiso terminar Yudai, pero pronto fue silenciado por la mencionada, quién ruborizada selló su boca, introduciéndole un gran pedazo filete de res que casi se le atora en su garganta.
Mi abuelo no hizo más que reír ante el acto de esos dos, mientras yo tampoco podía evitar soltar una risilla.

Regresando a la casa, Yudai me presumió sus nuevos juegos de video que había traído de su casa para que nos divirtiéramos los tres, cosa de la cual aún aquí, los ojos de Ruka brillaban cuando llegaron las palabras “videojuegos” y “competencia” a sus oídos.
Sorprendentemente a pesar de sus ánimos, Yudai y yo logramos ganarle gran mayoría de las veces, con lo cual esperaba que ella nos golpeara molesta, pero en cambio, parecía tolerar la derrota y con bastante ánimos pedía la revancha.

“Niños, vayan a dormir que mañana temprano daremos un paseo por el cerro”, nos avisó el abuelo a punto de las 10 de la noche.

“Tiene razón, conociéndolo nos irá a levantar a las 5 de la mañana y si no duermo ahora, me pesará levantarme mañana”, comenta Ruka bastante cansada bostezando para el final.

Todos asintiendo, nos movimos cada uno a sus respectivas habitaciones; Yudai fue el primero en despedirse, dejándome a solas con Ruka por un momento quién se paró frente a la puerta de mi habitación impidiéndome entrar.

“No quiero que escapes”, comenta ella, cruzada de brazos. Sin darle una respuesta en palabras, la tomé de los hombros para acercarla más a mí para poder darle un abrazo que ella recibió de buena manera.

“Que descanses Haruka”

“¿Perdona?”

 “Lo siento… Ruka, que descanses”

Con una leve sonrisa en nuestros rostros nos despedimos, y así tan pronto entré al cuarto, me tiré encima de la cama para al fin descansar como se debía. Sin hacerme preguntas de más. Sin confundir un evento con otro. Simplemente con la mente en blanco.

Ahora que estoy quieto, empiezo a pensar que tal vez no es tan malo estar aquí.

domingo, 30 de noviembre de 2014

"¿MPDOO?: Memorias de una vida pasada" Parte 3/6




Han pasado varios minutos desde que aquél hombre alto de cabello azul me exigiera una explicación y que extrañamente me pidió que lo siguiera a un destino desconocido para mí. No tuve la obligación de hacerle caso, pero aun así obedientemente le seguí el juego con una confianza ciega que realmente me sorprende de dónde es que sale.
El miedo que me dominaba no hace mucho que desapareció, sus innaturales ojos rojos ya no me molestan tanto más que por la curiosidad de saber por qué los tiene así; ¿será esto efecto de mi cambio de realidad? Algo me dice que no muy dentro de mí.

Nos paramos hasta llegar a puente que va de calle en calle dónde había poca gente subiendo a este, imagino ahí él quería sostener una conversación más personal en cuanto apoyó su espalda contra la barandilla y me miró a los ojos, cruzando sus brazos de una forma brusca.

“¿Qué haces aquí?”, comienza el interrogatorio con una muy mala expresión. Esa pregunta en particular es la que yo mismo me he hecho desde que desperté en aquella casa, por lo que sé que dudara de mi respuesta al intentarle decir que no tengo idea. “Ya veo… así que ni siquiera sabes tú como llegaste.”

“Espera…”, le dije sorprendido. “¿A que vienen esas palabras?”

“Oh… entonces mi hipótesis de que no sabes quién soy es correcta. Así que tampoco sabrás que puedo leer tu mente.”

¿Está hablando en serio? Cuesta creérmelo viniendo de un total desconocido.

“Me consideras un desconocido, pero ya nos hemos conocido antes… no en esta realidad, ni de esta forma”, responde una vez más sin darme tiempo a formular una respuesta, tal vez… sí leyéndome la mente. “Gracias por confiar en mi habilidad.”

“Yo nunca dije que te creía.”

“Pero lo pensaste, ¿no?”, respondió esbozando una pequeña sonrisa victoriosa.

“¿Qué es lo que quieres de mí? Y de una vez, ¿Cuál es tu relación con mi prima?”, finalmente pregunté.

“Te lo podría decir… solamente necesitaría que fueras más abierto de mente, porque te explotaría la cabeza con lo que te tengo que decir”, comenta en un estado de burla, pero al ver mi rostro de seriedad, adoptó la misma postura. “Estás consciente de que este mundo, este tiempo, no es como donde provienes.”

“Dímelo tú. Despierto en la casa de mi prima con sus padres vivos y los míos muertos, me doy cuenta que mi cuerpo es como solía ser en la secundaria y me encuentro en la calle a mi exnovia en esta colonia a kilómetros de la ciudad donde nos conocimos, y por si no fuera poco, varios recuerdos se entremezclan con los de mi realidad… créeme, ya he visto demasiada mierda hoy, puedo aguantar mucha más.”

Sin preocuparse por mi exaltación, ese sujeto empezó a reírse sonoramente por lo que había dicho y como lo había hecho. Tardó unos cuantos segundos para volver a tomar compostura y seguir con la que yo suponía, debía ser una plática seria e importante.

“Es exactamente como dices. No perteneces a este mundo, eres un invasor de otra realidad que por azares del destino, tu alma y recuerdos terminaron en tu ‘yo’ de esta realidad; ahora mismo tus memorias están en conflicto para ver cuál de los dos ‘Taiyou’ es el que debe existir.”

Tal vez bromeé con decir que podría entrarme cualquier mierda a la cabeza… solamente pude entender la idea general de mi problema: o regresaba a mi realidad, o estoy jodido.

“¿Cómo puedo volver a mi mundo?”, pregunto con esperanzas de que él sea mi salvación, sin embargo, al ver que la expresión de su rostro no cambia, algo malo está por decirme.

“No hay manera de que lo sepa yo.”

“Vamos… puedes leer mi mente, ¿por qué no buscas algo en mis recuerdos, algún momento en que la haya arruinado haciendo algo?”

“Solamente puedo leer los pensamientos externos Taiyou, mi habilidad no me permite acceder a tus memorias o pensamientos más profundos aunque lo quisiera… y dado que ni tú sabes cómo llegaste aquí, puedo asegurarte a que fue algo de tu subconsciente.”

“A todo esto… ¿Qué eres tú?”, pregunto curioso, observando directamente a los ojos a ese hombre del cual seguía sin fiarme.

“Yo soy la Muerte, mi estadía aquí se debe a que tu prima tiene cuentas pendientes conmigo… tal como tú lo tuviste una vez, en otra realidad”, contestó esbozando una pequeña y maliciosa sonrisa. “Si aún dudas de mí, te puedo decir cada uno de los nombres de las personas que has conocido en tu vida y en otras, puedo decirte cada una de las que crees son pesadillas que te atormentan regularmente cuando duermes. Memorias de vidas pasadas, tal como los recuerdos que se mezclan actualmente en tu mente, combatiendo lo que es realidad y no… y si en realidad, eres quién dices ser.”

“¡Cállate!”, hice parar su parloteo tomándolo del cuello de su chaleco oscuro.

Mi cabeza había empezado a doler de vuelta, ahora con más intensidad; imágenes cruzaban mi cabeza, imágenes que sé no pertenecen a mi mundo pero que los siento tan reales. Recuerdo el miedo de ser perseguido por un extraño ser, recuerdo la tristeza de perder a una amiga y a mi familia; recuerdo voces de personas que no reconozco, la gran mayoría de ellos como el que dice ser la muerte, todos ellos con fríos y malévolos ojos rojos expectantes a cada momento de mi vida.

“¡Aaaaaaaaaahhh!”, empecé a gritar de la desesperación que me obligó a soltar a aquél hombre y enseguida coloque mis manos sobre mi cabeza en un intento de calmar el tremendo dolor.

He hecho mal, lo sé perfectamente… pero no tengo idea porque, y realmente me pregunto si en realidad quiero saberlo. ¿Qué pasaría si mi vida y mi mundo es una mentira? ¿Cuál es entonces la verdad? ¿Qué soy yo y por qué tengo que seguir sufriendo?

Quiero otra oportunidad, una más para hacer lo correcto…

“Por favor… no desees algo como eso, no otra vez.”

Mi cuerpo se siente presionado por encima en lo que una agradable calidez empieza abrigarme lentamente. Siento unos brazos rodeándome, y el peso de una cabeza reposando en mi espalda; este abrazo lo he sentido antes, no puedo decir cuándo o dónde, pero sé que lo he sentido una vez.
Diría que se trata del hombre con el que me encontraba hablando, pero no era así dado quién hablaba, se trataba sin duda alguna de una mujer.

“Realmente me gustaría poderte ayudar Taiyou, pero no tengo el poder, y dudo que él también tenga jurisdicción de tu caso”, me dice suavemente esa persona, susurrando en un tono de tristeza.

“¿Qué hago entonces?... ¿Me quedaré aquí por siempre?”

“Solamente tú sabes cómo volver a tu mundo, y hasta que descubras el motivo por el que tu consciencia se trasladó aquí, tendrás que soportar el tormento de tus memorias. Lo que puedo hacer por ti ahora, es hacerte descansar y olvidar que me viste aquí; te ayudará a mantener cerrado ese candado tuyo que fue puesto en ti una vez, así como también ayudará a Ruka quién es el centro de atención de este mundo.”

“¿Qué es lo que hizo mi prima?”

“Pedir una segunda oportunidad.”

Esas fueron las últimas palabras que escuché de ella… o que al menos pienso así fueron, porque mi mente empezó a tornarse borrosa en cuanto sentí como despegaba su cuerpo del mío. El dolor que me agobiaba desapareció lentamente, así como cada uno de mis sentidos en cuanto observé la figura de una hermosa mujer de cabello largo de un curioso azul, cuya sonrisa aunque parecía triste, lograba apaciguarme por dentro.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Abro los ojos y veo como la noche domina el cielo con sólo unos pequeños puntos blancos adornando aquél mar de oscuridad; lentamente los faroles de la calle empiezan a alumbrar el terreno y uno de ellos me deja temporalmente cegado cuando el poste encima de mí se prende de repente.

Ya no estaba en el último lugar que recordaba, peor aún, mi última memoria era de día, ¿Cómo se me había pasado toda una tarde en un abrir y cerrar de ojos?  Aunque pensando rmejor… ¿Qué otra cosa extraña podría pasar? Es suerte que todavía siga conservando mi mismo género.

Dejé de lado mis dudas sobre mi amnesia temporal, y decidí echar un ojo al sitio que me rodeaba; no evite soltar una pequeña sonrisa al ver que este posiblemente era el mejor sitio al que podría llegar: un parque. Fuera como fuera que llegué aquí, fue una muy buena elección, más ahora, que el clima está tan fresco en sitios como este.

“Em… ¿buenas noches?”, una repentina voz me sacó de pensamientos, por lo que instintivamente voltee hacia dónde se generó la pregunta. No me había dado cuenta que alguien más estaba sentado en la misma banca, así que mi impresión también logró sorprender a esa chica quién me observaba en espera de algo.

“Oh sí… buenas noches, perdona por asustarte”, respondí al instante, formando una pequeña sonrisa para generarle confianza. Al parecer lo logré, dado que se vio más calmada e igualmente sonrió.

“¿Se encuentra bien?”, pregunto esa joven que parecía de mi misma edad, curiosamente muy parecida a Bura físicamente, pero con un tono de voz más gentil y femenino. Me sorprendí que su preocupación fuera real, se podía ver claramente en sus ojos; muchas veces dicen que los ojos son las ventanas del alma, pues los de ella parecía que no tuvieran vidrio siquiera, permitiéndome ver claramente su esencia… algo bastante curioso.

“Sí, me encuentro bien, gracias por preguntar”, le respondí en confianza aunque ella parecía no creerme por la mirada seria que me puso. “¿Pasa algo?”, su semblante repentinamente cambió por mi cuestión a una sorprendida.

“Perdona… no quería molestarte… sé que sonará raro, ¿pero no nos conocemos de antes?“, dijo curiosa sin parar de mirarme fijamente.

“Lo siento, me debes de estar confundiendo.”

“No pienso que sea así, tal vez nos conocimos en otra vida.”

Ladee mi cabeza en sorpresa por sus palabras, acción que la hizo reír inocentemente. ¿Será que ella está en mi mismo problema?

“Es broma”, al final era eso, aunque ciertamente me hizo soltar un suspiro no de alivio, pero de decepción de que fuera el único embotellado en este problemón.

Entre ambos se formó un repentino silencio, aunque no es que realmente tuviera algo que decirle, somos perfectos desconocidos, aún si intentara acercárseme, realmente no podría darle buen material para sostener otra conversación. Y tal vez, era mejor así.

“Te pareces mucho a una amiga”, soltó de repente, llamando de vuelta mi atención.

“¿Por qué?”

“Ella también suele perderse fácilmente en pensamientos como tú hace un momento. Esté acompañada por un conocido, un desconocido o incluso sola, siempre suele apagar sus sentidos para enfocarse en el mundo dentro de su mente, como si ahí se encontraran todas las respuestas a sus dudas o problemas”, comentó aunque en voz baja, pero con un destacable tono animado, sonriendo en todo momento al recordar la imagen de su amiga.

“Bueno, tal vez ella como a mí, se nos da mejor pensar, nuestro fuerte es la curiosidad, siempre buscamos razones o respuestas que puedan resolver todo aquello que se nos pone enfrente.”

“Ciertamente no hay problema en eso. Lo malo es que olvidan que poseen un sistema límbico que se encuentra en el mismo sitio que su cerebro. No hay una razón de ser o una respuesta lógica para todo porque así es la vida misma: un misterio… si buscas eternamente la quinta pata al gato, vas a terminar perdiendo la atención de algunas cosas importantes.”

“Me gusta tu forma de pensar”, le respondí feliz. Esperaba que ella se avergonzara un poco por lo que había dicho o actuara modesta tal como haría Ruka o Bura, sin embargo, lo que recibí fue una pequeña pero cálida sonrisa por parte de ella. “¿Puedo saber tu nombre?”

“Me llamo Nanara Hideyoshi”, contestó, acercándome su delgada y blanca mano. Dudé un segundo, ¿realmente era lo correcto sentirme alegre por esto? Yo no soy de este mundo, estas acciones que he hecho, podrían perjudicar al legítimo “yo” de esta realidad, sin contar que me estaba dando falsas esperanzas de una buena vida aquí.

“Yo… soy Taiyou Kagami, un gusto en conocerte”, al final sucumbí y estrujé la mano de Nanara.

Su mano era cálida y su agarre fuerte, pero me daba la impresión de que su fuerza se debilitaba y empezaba a temblar un poco, tanto que sentía que si seguía con el agarre, terminaría fracturándole sus delgados huesos.
Estar cerca de ella ciertamente me lastima por dentro, pero siento que me lastimaría más dejarla dado que su debilidad y gentileza, me hacen sentir un inexplicable impulso de cuidarla.

“¿Puedo quedarme más tiempo contigo?”, ella al fin se avergonzó por mis palabras, sin embargo, se recobró poco después y me dio un asentimiento mientras empezaba un nuevo tema de conversación por el que pasaríamos horas hablando sin preocupaciones.

Fue extraño, pero por un momento, sentí como si estuviera reviviendo un viejo sueño que creía haber dejado en las profundidades de mi psique, un sueño muy agradable que me gustaría repetir muchas y muchas veces más.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Se dio la mañana del día siguiente. Mis piernas temblaban y mi mente empezaba a decirme que sería mala idea regresar al punto de partida, pero mi corazón me decía que si quería respuestas no habría más que buscarlas dónde todo este caos empezó: la casa de mis abuelos.
Diferente a la distancia entre ese sitio y mi casa, desde la ciudad de Ruka bastaba tomar un tren y en unas cuantas horas, estaría cerca del bosque que rodea la casa de mis abuelos.

Sin demorar mucho puse esa iniciativa en marcha con una fé ciega a que estuviera haciendo lo correcto.

Tras tomar el tren y bajarme en la estación más cercana a mi destino, ahora me encuentro caminando solo por el camino formado por el paso continuo de los coches hacia aquél punto; me falta poco para llegar, pero no puedo evitar ponerme nervioso por los cambios que seguramente encontraré en esta realidad.
Continué avanzando por unos minutos hasta por fin alcanzar a ver a la distancia la casa elegante de dos pisos de madera, ya era bastante ganancia que la apariencia no había sufrido alguna alteración, pero lo que más llamaba mi atención era que en el patio se podía ver perfectamente un vehículo, y si no me equivocaba, era el mismo modelo que el del Yudai de mi realidad.

¿Qué haría una vez llegase a la casa? No sabía, pero era mejor idea que pasarme todo el tiempo paseando en una ciudad desconocida. Caminé hasta la entrada del hogar, y normalmente, esta no tenía el seguro puesto por lo que entré sin hacer ruido; mi sorpresa fue que tan pronto caminé hacia dentro, sentí como mi cuerpo retrocedía bruscamente por la fuerza de un impacto en el rostro, por lo que me di a chocar contra la pared más cercana.

Mi nariz dolía bastante y sentía que algo se escapaba de ella, así que revisando con mi mano, me di cuenta como esta se manchaba un poco de rojo carmesí. Estaba enojado y quería devolver el golpe a quién fuera que me había dado un puñetazo sorpresa, pero me encontraba más que nada aturdido, tanto por el golpe, por el cansancio de caminar todo este recorrido a la casa, por descansar poco en la noche y no haber comido lo suficiente. Ciertamente no estaba para nada en forma, y fuera lo que fuera la amenaza, me tenía frente suyo completamente indefenso.

Escuché pasos acercándose y giré un poco mi cabeza para al menos ver el rostro de quién me había dado tan amigable bienvenida; tan pronto lo hice, mi cabeza volvió a su lugar, esta vez por una fuerte cachetada que resonó por toda la silenciosa casa.

“Odio que hagas estas estupideces, ¡realmente las odio!”, me gritaba aquella persona en tono furioso, volviéndome a cachetear pero ahora en la mejilla contraria. “¡¿Por qué siempre tienes que ser así si me tienes a tu lado?!”

“Lo siento, Ruka. Realmente lo siento”, le digo a mi prima, quién al escucharme por fin para de lastimarse y coloca sus brazos alrededor de mi cuello para pegar su cuerpo al mío en un cálido abrazo.

Está dolida, ¿y cómo no después de huir de su casa por todo un día y de haberle dicho que sus padres son los que deberían de estar muertos en lugar de los míos?
Tiene todo el derecho de estar enfadada, y aunque ella no comprenda la situación en la que me encuentro, no es excusa suficiente para justificar el que ella esté llorando ahora. Me siento demasiado mal por lo que he hecho a pesar de mi situación, son muy pocas las veces que he visto a Ruka llorar frente a alguien, por lo general siempre se contiene o lo guarda para cuando está sola, es demasiado terca y orgullosa como para dejar ver su lado débil incluso ante su familia; por eso verla de esta forma, aunque se trate de otra realidad, me está lastimando muy por dentro, pero aunque quiera consolarla… no soy yo quién debería hacerlo, no pertenezco aquí.

No soy Risoutekina. Soy Taiyou Kagami.

Eventualmente, mi cuerpo agotado por fin pide un descanso, por lo que despacio cierro mis ojos mientras deseo que cuando los abra de vuelta, las cosas no se hayan puesto peor de lo que ya están.