domingo, 4 de septiembre de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 30/??

DÍA 530-531




“¿Cómo fue que llegue aquí?”

“Los 7 imperfectos…”

“Ese no es mi nombre…”

“Yo he hecho todo por ti… ¡¿y ahora me haces esto?!”

“Lo siento… por favor perdona… siempre estaré allí...”



“Haruka tonta…”, es lo que sale de mi boca al despertar en mi sueño.

Recuerdo haber llegado a casa, mi prima me esperaba en la entrada mirándome con molestia, decidí ignorarla y seguir avanzando hasta entrar a casa. Poco después ella entró.
Explique lo hecho en casa de Nanara a mi familia que me sonrieron y pidieron que descansara, que era tarde y aparte mañana, tendría otra salida.

No sé que le pico a Haruka, ya en mi cuarto llegó un tanto cabizbaja y sin hablarme. Me levante de la cama por preocupación y me puse frente a ella, preguntaba que quería, que le pasaba o que necesitaba… pero ella se negó a contestarme, con su silencio.
Me tiró tremendo pisotón con su tenis en uno de mis descalzos pies después de unos segundos de estar parado; por instinto, levante mi pie y lo tome adolorido con mis manos, pero ella aprovecho eso para empujarme y tirarme en la cama, ganando tiempo para correr sana y a salva a su habitación. Después de darme cuenta que era inútil intentar atacarla, me retire enojado a mi cuarto para cerrar con seguro e intentar descansar, olvidando el coraje que Haruka me había causado sin una razón aparente.

Claramente no pude dormir bien, pero tengo una visión en mi estado somnoliento, donde recuerdo a ver visto a una chica entrar a mi cuarto, y besarme en la mejilla para después retirarse. Lo que después recuerdo, es que estoy aquí, en el mundo de mis sueños…

¿Quién mas hubiera hecho eso en la casa?... Ryou posiblemente, pero sus probabilidades bajan al estar el seguro en la puerta… lo que dejar con más posibilidades de que mi prima, experta en irrumpir, fuera la que haya hecho eso… en todo caso que mi visión no fuera solo algo inventado por el sueño.


“Pones demasiada atención a tu prima, Taiyou Kagami…”

“No rompiste tu promesa”

“Claro que no, te lo dije, yo estoy del lado de Alex, Luis y ``Rubí´´…”


No me di cuenta de la presencia de ese sujeto de blanco, sentado a mi lado observándome fijamente con sus ojos carmesí y una leve sonrisa.
Como en la casa de Nanara cuando me desmaye y entre a este mundo, el sueño poco a poco se hacía notar en mi cuerpo, donde llegaba la pesadez de querer levantarme y sentarme frente a él.

“Creo que nuestra plática durará poco, perdona que mi presencia te haga esto… estoy seguro de que te acostumbraras después, así como lo hiciste con los gemelos Clover”, dijo ese tipo, cuyo nombre no conocía. “Dime Taiyou… ¿qué es lo que quieres saber de mi?... aunque claro, has de recordar que tengo un límite de información que puedo soltar…”

“Eso lo sé muy bien… ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mi?”, pregunte sin perderlo de vista aunque ésta poco a poco se difuminara.

“Yo soy Suimin… Morfeo me conocían así en los inicios… soy el rey de los sueños, el imperfecto conocido como ``el ambulante confinado´´ ”, se presentó Suimin de forma seria y autoritaria, haciendo despertar a Taiyou del interés que había adquirido por él. “Taiyou Kagami… lo que quiero de ti es protegerte igual que los gemelos… yo no soy quien está causando las irregularidades, es por eso que vengo a este mundo, a buscar pistas del paradero de Hollow.”

“Pero este mundo… eres el rey de los sueños, ¿Qué significa este sueño?”, preguntó realmente interesado por una respuesta que he buscado por mucho tiempo. “Dime… ¿Qué significa ese candado?”

“Esa es información clasificada Taiyou… pero te puedo decir, que este mundo es tuyo… este lugar está ligado al candado, a Hollow y por ende, también a ti.”, me contestó, penetrando su mirada en mi ser, hasta un punto, de creerle. “Perdona… pero ya me tengo que ir de aquí…”

“¿Nos volveremos a encontrar, no?”

“Sí, Taiyou… solo nos podremos encontrar en este mundo… después de todo, soy el ``ambulante confinado´´ ”

Despidiéndose formalmente de mí, estrujamos nuestras manos, para después desaparecer de mi sueño e ir cada quién por sus caminos… cuando abrí los ojos, exactamente, me encontraba en mi cuarto en la oscuridad. Miré mi reloj, marcaban las 3 de la madrugada, aun muy temprano, pero antes de volver a acostarme a dormir, me levante y cheque la puerta de mi cuarto.
Extrañamente, aun seguía el seguro puesto… pero sentía en mi mejilla como había sentido el contacto con alguien…

“¿Entonces solo fue alucinación mía?... Ahora que recuerdo, el cabello de esa persona era más largo, es seguro que fue una alucinación.”



¿Alguna vez sentiste un vacío tan grande, en el lugar en el que tenías tu corazón?...
Ese vacío que tienes, ese enorme hueco que crees y buscas rellenarlo con algo…
… Es solo una prueba… una prueba de aptitud…

¿Merecerás el cambio… o perderás lo que más deseas?...



“¡¡Taiyou!!, ¿ya estás listo?”

“En unos momentos Ryou…”

“¡¡Es que Bura ya está afuera esperando!!”


Me peine, lave los dientes lo más rápido que pude, me enjuague la boca, escupí y salí corriendo al primer piso donde mi hermana me estaría esperando con un antes recién llegado Luis, para salir de casa y saludar a nuestra última compañera.

“Hola Bura, perdona la tardanza… es que…”

“Es que le estaba enseñando a Luis un juego que aprendí en la escuela y me olvide de todo jeje”, interrumpió mi hermana con su mentirilla, siendo apoyada por un Luis que captó el mensaje y asintió a la chica frente a nosotros.

“Claro, no hay problema… ¿nos vamos?”, preguntó ella sonriendo y tomándome del brazo.

Caminamos hasta la esquina de nuestra calle, si bien, ahí transcurrían varios camiones que no llevarían a la ciudad a la que íbamos, preferimos tomar un Taxi y evitarnos el gentío.
En lo que esperábamos, Ryou platicaba con un Luis muy atento mientras que Bura y yo nos quedábamos en silencio, aguardando el arribo del vehículo. Pantalón vaquero azul con mini-botas blancas, de blusa del mismo color, con adornos en sus mangas cortas y de escote en “V”, con su cabello castaño largo como siempre, suelto y en su frente, se sujetaba su largo fleco con un broche de estrella negra; casi cometo un gran error… casi le cambiaba el nombre, de no ser por ver en su escote, como llevaba en su cuello el collar que le había regalado, eso llamó su atención.

“¿Qué tanto me miras?”, pregunto juguetona Bura.

“Es que me da mucho gusto verte con el collar”, le conteste, improvisando.

“¿En serio?... es mi amuleto, por eso lo llevo… aunque, esta vez lo llevo por otra razón”, dijo ella, balanceando su cabeza de un lado a otro, claramente buscaba que le preguntara.

“Bura… gracias”, le dije justo en el momento en que pasó un taxi, e hice la señal para pararlo.

Ryou, Luis y Bura subieron a la parte trasera del taxi, mientras que yo, me la pase en el lugar del copiloto, dando la dirección de donde queríamos que nos llevara.
En camión tardaríamos alrededor de una hora, pero en un vehículo que no se detenía por más personas, y que avanzaba tan rápido como parar robarse dos luces rojas, tardo solo 15 minutos en llevarnos justo frente al centro comercial al que había llegado con Haruka en noche buena.

Bajamos del taxi, cada quién tomo del brazo a su pareja y pedimos a los niños que se pusieran frente a nosotros para no perderlos de vista; no iríamos al tumulto de personas que posiblemente estarían en el centro comercial, sino daríamos un paseo por la ciudad y buscar algo que hacer en el instante que viéramos algo interesante.

“Chicos, ¿Qué les parece si vamos al cine a ver una película? Aprovechando que se estreno la película de Metropolis jeje”, propuso Ryou emocionada.

“¿Van a reestrenar ``Metropolis´´?... ¡¡esa es una buena película!!”

“¿Ya la viste Luis?”, pregunto Bura interesada.

“Claro señorita Bura… fue como si la hubiera visto ayer, aunque en realidad fueron varios años atrás… es la mejor película muda de ficción que pueda existir, es por eso que es muy conocida”, explicó Luis, destellando brillos de sus ojos.

“¿Pero reestrenar una película muda?... Ryou, ¿no te referías a la película anime?”, pregunte, desconcertado.

Ryou asintió y señalo en una pared donde se encontraba el poster de la película; Luis al ver que se trataba de una nueva película, se decepcionó completamente, así que por educación, Ryou descartó esa idea.
Algo me daba curiosidad… ¿en realidad Luis había presenciado el estreno de la película original?


“Miren, no conocía esta escuela”, dijo Ryou ahora señalando un pequeña institución al otro lado de la calle.

“Escuela Secundaria ``Mario Avilés´´… conozco el museo de al lado, pero nunca esta escuela”, conversó Bura, mirando esa institución azul al lado del gran edificio café y escarlata de puertas de vidrio del museo de artes contemporáneas.

“Bueno, se ve que tiene mucha seguridad”, dije al ver un guardia en la casilla de entrada y otros se veían dentro de la escuela.

“Si jeje… sigamos avanzando”, respondió Luis, con un tono de voz ansioso.


Seguimos caminando, pero Luis se encontraba intranquilo e inseguro, volteando a todas partes de manera rápida; Ryou tomó eso como juego y le comenzó a imitar, funcionando al menos para amenizarlo.

“Oye Taiyou…”, me dijo Bura, jalándome de la camisa para hacerme retroceder un poco de los chicos. “He visto que Luis está algo tímido con la ciudad, ¿Qué tal si lo llevamos a una arcadia para que se distraiga junto a Ryou?”

“Me parece buena idea”

“Y aparte… tengo ganas de destronarte en el hockey de aire jeje”

“Jajaja… ya lo veremos, ya lo veremos”, le contesté a Bura que aún se reía.

Nos acercamos a los chicos, les contamos la idea, y ambos saltaron de alegría (claro, Luis lo hizo por actuar). Honestamente yo no conocía un lugar así, pero por fortuna Bura sí, así que ella nos dirigió un poco más al centro de la ciudad para llegar a nuestro destino.

A más cerca estábamos del centro de arcadias, las calles se volvían más pequeñas y muchas más personas pasaban por la acera; en la esquina de una calle, se escuchaban perfectamente la música de los videojuegos y personas gritando, acercándonos, dimos donde queríamos.
Muchas arcadias y colores brillantes se notaban al entrar: juegos de pistolas, juegos de baile, de pelea, 2D, de carreras, etc… y tampoco faltaban los futbolitos de mesa, el hockey de aire y las maquinas de curiosidad tal como “la adivinadora de fortuna”. Nos acercamos a una pequeña taquilla, donde compramos 10 boletos para Ryou y Luis, y 10 igual para nosotros.

Los chiquillos no se esperaron y fueron a jugar a las arcadias, mientras que yo y Bura, ya mostrábamos a base de gestos, el juego anteriormente comentado entre nosotros.

Gastamos seis de nuestros boletos en rentar una de las mesas de hockey, cada uno se fue a su lado y tomo su disco de golpeo; por caballerosidad, deje que Bura golpeara el disco primero… pero aun si no lo hubiera hecho, ella ya lo tenía en su lado de la mesa.

10 discos, dos jugadores y un reto… con esto en nuestras mentes, así comenzó el juego…


“Jajajaja ¿a que soy buena?”

“Fue solo suerte, solo por que el gordito de atrás y me quito el último punto”, le contesté, haciendo marcadamente falsa mi molestia por perder con ella. “Aun nos quedan 4 boletos y los niños siguen jugando… ¿quieres una revancha en otra parte?”

“Claro”, me respondió ella sonriendo.

“Pero me toca escoger a mí, y definitivamente no jugaremos a uno de baile”, le dije, haciéndola molestar por leerle su mente.

“¡¡¡Taiyou!!!”, gritó mi hermana a lo lejos.

Me dio un dolor en el pecho, así que sin pensarlo, corrí hacia ella junto con Bura para ver qué era lo que había sucedido, deseando que no fuera algo malo.
Solté un gran suspiro junto a mi compañera al ver como Ryou estaba emocionada apoyando a Luis en una arcadia de disparos de zombies. Al principio no note lo que me quería mostrar Ryou, pero al ver su total de puntos y la manera de disparar del concentrado pelirrojo, nos impresionó a ambos, así como otros curiosos que veían al chiquillo sin ser tocado por uno de los monstruos.

Terminó por acabar el juego completo, rompiendo la marca número uno que estaba antes, vimos como el chico que nos atendió en la taquilla se acercaba a la maquina y lloraba desconsoladamente de forma extraña.

“Creo que él era el de la anterior marca”, supuso Bura, acercando su boca a mi oído para decirme lo en voz baja y no herir los sentimientos del ahora “segundo lugar”.

Ryou ya se había acabado sus boletos junto con Luis, pero como último cosa para divertirnos, los 4 boletos que nos sobraban a Bura y a mí, los repartimos entre nosotros, teniendo uno para cada uno.
Que mejor último juego, que uno de peleas entre amigos.

La primera pelea fue de Ryou contra Clover, aquí, el chiquillo dio poca pelea y por ende, perdió con mi hermana la novata. Como reemplazo le entró Bura, que con una pizca de piedad a Ryou, le venció con combos imbatibles. Como último retador, estaba yo.
Bura terminó con un rostro de sorpresa al verme venciéndole sin problemas con solo dos peleadores de tres, aun así, Bura me empezó a alabar en juegos que “era más de lo que aparentaba”.


“Vayamos a comer algo, ¿Qué les parece?”, propuse al escuchar mi propio estómago rugir.

Los tres asintieron sin réplica, así que pedí de nuevo a Bura que nos guiara a un buen lugar en donde pudieras comprar nuestra comida.
En la salida choque con un señor por accidente, me quería disculpar, pero Luis me jaló con fuerza y me comenzó a pedir que le dijera las marcas de varios autos que pasaban, según él, por un repentino interés.


Segundo strike…


Llegamos a una pequeña fuente de sodas, donde nos acomodamos en una mesa y pedimos a la persona encargada lo que queríamos comer y beber. Banderillas, fueron lo que elegimos los cuatro y de bebidas, sodas de diferente sabor, a diferencia de Ryou, que tomaría agua para prevenir un ataque de hiperactividad por el azúcar.

“Dime Taiyou… ¿y cómo te fue ayer con Nanara?”

“Psssssffhh... ¿Perdona?”, pregunte con sorpresa después de casi escupir lo que bebía.

“¿Qué cómo te fue con Nanara ayer?... solo pregunte eso…”, dijo ella recargando sus codos en la mesa y fijando su mirada a las personas que pasaban cerca del sitio.

¿Debía decirle la verdad o una mentirilla?... su pregunta en verdad me tomó por sorpresa, ya que la verdad pensé que esa cita solo sabrían de ella Nanara, Shidou, Ryou y yo…

“Shidou te lo dijo, ¿verdad?”, pregunte, seguro de ya conocer la respuesta.

“Sí… cuando me invito a salir, poco después de que le dijera que no, me contó lo de tu visita a su casa para ver a Nana”

“Me lo imagine…”, dije con falso interés, para después tomarle de la mano e imitar lo que tal vez haría el chiquillo que platicaba felizmente con mi hermana: besársela. Esto hizo que se estremeciera un poco de vergüenza, pero algo curioso, aun no apartaba su mano de la mía. “Sí, ayer fui a la casa de Nanara a visitarla, me ayudo con mis problemas de mala concentración con…”

“… el ``don´´ de su hermana, sí me explicó eso Shidou jeje y ahora que lo veo, sí me estas prestando atención en todo lo que llevamos de cita”

“Claro, es malo siempre estar…”

No pude terminar de hablar, ya que un señor de gabardina se acercó a la mesa y se me quedó mirando amenazantemente por unos segundos. Reconocí al instante quién era aunque lo hubiese visto por unos segundos… no… lo había visto más tiempo atrás.
Por su gabardina y su sombrero solo podía ver sus ojos rojos… era el señor con el que había chocado en la salida de las arcadias, y el mismo, que me hizo entrega del libro que Luis recogió después de mis manos.

“¡¡¡Taiyou, apártate!!!”, gritó Luis justo en el momento en que ese tipo me iba a tomar de la cara.

Por esquivarlo caí en el suelo fuerte, pero no había tiempo, si Luis se alteraba de esa forma, no era por un simple problema. Improvisando, Luis le echo en cara mostaza y cátsup de los envases que había en la mesa, cegándolo por unos momentos en que tomábamos a Ryou y a Bura para salir corriendo. Que buen momento para tener un problema así, cuando estamos acompañadas de dos “inocentes”

“¡¿Qué quería ese sujeto?!”

“Sí, ¿qué paso hermano? Me da miedo esto…”

“Ese tipo era un señor que se quiere vengar de nosotros, chicas”, respondió rápido Luis, ingeniándoselas, “Hace días Taiyou y yo por error una vez que estábamos aquí, chocamos con ese señor y le tiramos encima un refresco que nos habíamos tomado… debimos disculparnos, pero nos asustamos por su mirada y corrimos… al parecer fue mala suerte que nos encontrara hoy…”

“S-sí… eso pasó… perdonen que se involucraran…”, me disculpe lo más que podía.

“Me sorprende que hicieran eso ambos… en lugar de correr debimos de haberle encarado para que se disculparan”, nos riño Bura, fraternamente molesta junto con Ryou.

“Disculpen… pero un error así, es difícil de enmendarlo…”


“No hay donde escapar… ya no hay un lugar a salvo… el momento llego para ti… sí, el momento llego para ti, Taiyou… ¡¡¡Danos lo que nos pertenece!!!”


¿Las voces volvieron?... erróneo… son diferentes, siento un gran escalofrío cada vez que recuerdo ese tono de voz… pero no es lo importante ahora, sino llegar a poner a salvo a las chicas e intentar ayudar a Luis a tratar a ese tipo.


“Chicas, por favor adelántense a casa… perdonen por todo, les recompensaremos en cada, ¿vale?”, les dije a mi hermana y Bura, que nos miraban Confundidas.

“Queremos hacer lo correcto… buscaremos al hombre y pediremos disculpas, también de paso, les compraremos algo, ¿vale?”, dijo Luis sonriendo en grande.

Un poco dudosas, asintieron. Me acerque a Bura y le di el dinero para el taxi que las llevara a casa, recibí un beso de cuidado de Bura y Ryou, me dio un pequeño abrazo, con la advertencia de que volviera temprano para no preocupar a Haruka.


“Muy bien, ahora que ya no están ellas… ¿Qué está pasando?”, pregunte a Luis mientras corríamos de vuelta por las calles.

“En realidad Taiyou, aprovechando que estamos solos y reconsiderando las cosas, es mejor que te vayas con las chicas… será peligroso si mantienes contacto con él”, me explicaba Luis, serio. “No pude decirlo frente a ellas, es por eso que tienes tiempo ahora para volv…”


“No pueden escapar… no pueden…”


De nuevo esas voces en mi cabeza… obligándome a no escuchar lo último que decía Luis. Él se dio cuenta pronto de lo que me pasó, así que con aun más razón me pedía que regresara a casa con las chicas… que él se encargaría del sujeto.

“Por fin los encontramos… sí, por fin lo hicimos…”

Ahora las voces no veían dentro de mi cabeza, tanto Luis como yo las escuchamos a unos cuantos metros de nosotros, y ahí parado, se encontraba el mismo señor mirándonos de forma fría.
Mi respiración aceleraba, mi cuerpo se congelaba… ahora que ya no llevaba el sombrero y un poco abierta la gabardina…. podía observar muy bien su cara, su rostro sin boca… pero que a pesar de ello, de él salían dos voces distintas.

“Taiyou… quédate detrás de mí, por favor”, pidió Luis con miedo. “¡Tú no debes de estar aquí, te está prohibido entrar a cualquier mundo que no sea el tuyo, Hollow”

“¿E-e-él es Ho-Hollow?”

“Él es la irregularidad de la zona… antes nuestro hermano, ahora el imperfecto conocido como ``la Nada´´, guardián confinado a ese mundo vacío…”

No hay comentarios:

Publicar un comentario