martes, 21 de junio de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 04/??


DÍA 1



Ese día estaba oscuro y hacía un frío matinal que hace mucho no sentía, muchas personas se dirigían en un punto en específico portando un mismo uniforme. Eran casi las 7 de la mañana, y se podía oír mucho ruido por las cercanías, todo esto por los jóvenes que se encontraban en el camino con viejos compañeros o con conocidos vecinos.

El ambiente comenzaba a tornarse cálido cada vez que daba un paso hacia ese lugar donde todos iban, me ponía a pensar todo lo que podía pasar, ver y escuchar cuando llegara allí, me recorrían unos nervios por comenzar este día y a la vez una gran energía me rodeaba para continuar mi vida.

Ese día…era el primer día de clases en la secundaria…

Mis recuerdos del futuro estaban intactos… todavía podía recordar… sobre mi familia…
“¿Oíste de ese Taiyou?, escuche que su padre perdió la cabeza en una pelea con su esposa y mato a su hija para acabar sus problemas… y después se suicido…”

Sobre Bura…
“Hola…no sé si todavía este viviendo allí ya que no has contestado alguno de mis mensajes, pero… bueno, quería dar por terminado nuestra relación…si es que teníamos una je…siento mucho lo que paso pero…esa no es razón para encerrarte de por vida y bueno pues te deseo lo mejor para t…”

Sobre Nanara…
“Taiyou… sabes que te amo, y romper una promesa que me pediste hace tiempo me duele un poco pero… siendo tú mismo quién me lo pidió, puedo hacer una excepción…”

Sobre lo último que me había dicho esa mujer…
“¿Estás seguro de aceptar el contrato?, una vez hecho…no hay vuelta atrás… OK…si es lo que deseas, te daré una nueva oportunidad, sé consciente con lo que haces, al fin y al cabo… tu vida puede cambiar dependiendo de tus acciones…eres libre de escoger que vida quieres llevar… si estás preparado, cierra tus ojos y todo tu dolor presente se terminará…”


“Sí… estoy vivo… no tengo una respuesta de cómo o que paso… pero funciono…”

Quería decirme esas palabras para hacer sentir bien a mi mente intranquila y a mi corazón que recién se estaba recuperando de lo pasado… pero la verdad era, que me sentí muy inseguro… era familiar… el aparecer aquí… me resultaba tan familiar…

No había más que dudar… siendo ilusión o no… era mejor que estar moribundo en un mundo donde estaba perdido… ya era vuelta de página… conociendo mis errores… tenía la facilidad de prevenirlos desde mucho antes o corregirlos de la mejor forma en el caso que llegasen.

Me revise y sí, mi cuerpo delgado y mi estatura delataban que mi alma y memoria fue transferida a este cuerpo, mi uniforme rojo de gala de la secundaria me traía muchos recuerdos, y muchos de ellos que podía cambiar. De pronto un sonidito comenzó a pitar cerca de mí, al darme cuenta de lo que era, me apresuré al ver que se trataba de la alarma que me indicaba que llegaría tarde a mi clase.

Si mal no recuerdo, creo que también ese día había llegado tarde porque me tope con un compañero tedioso de la escuela y no me dejaba en paz. Por suerte, parecía que ya lo hubiese rebasado y así ahorrarme el tiempo para llegar a mi primer evento, uno que no importaba el tiempo, lo tenía que completar de forma correcta.

Frente a la entrada me detuve por unos momentos… al lugar en el que entraría, lo comencé a odiar mucho cuando logré graduarme por razones que están de más de decir…
Brindarme esperanza, nuevos sueños y compañía… es a como habían cambiado mis pensamientos de ella, mi secundaria… igual como antes…

Avancé por lo grandes portones blancos para verme frenado por la multitud de estudiantes varados en la entrada a observar el mapa de la escuela y sus respectivos horarios.
Yo recordaba mi salón perfectamente… los horarios no importaban… lo que sí importaría, era el cómo aplicarme en estos aunque no creía que se me dificultara aprobarlos una vez más…


“Kagami, ¡felicidades!... sacaste el primer lugar en el concurso de dibujo…”

“¡¡Felicidades!!... de 46 estudiantes, fuiste el único en pasar mi examen con 10… no existen muchos como tú…”

“10 en calificación global… que puedo decir Taiyou… te espera un futuro brillante…”


Esos maestros que me felicitaban día tras días, no estarían más equivocados si les pudiera contar lo que me sucedió… tomando error… siendo normal o sobresaliente… es 100% seguro que se te cobre después… la inteligencia o el poder no sirve, cuando ya estas maldito a estar solo en tu vida…

Crucé algunos jardines de la institución, así como algunos salones para llegar al mío.

La escuela tal vez no tenían muchos recursos o buena apariencia… pero era una de las más destacables a nivel estatal. Un salón blanco simple, de paredes de igual color con 49 mesabancos en 7 filas de siete, un escritorio sencillo y un pizarrón verde componían el lugar al que me vería atado alrededor de 8 horas.

En el salón habían como 14-18 personas, en su mayoría chicos: unos sentados tranquilos en los lugares que escogieron, otros conociendo nuevas personas y los demás platicando con ya conocidos.
Conocidos… todos eran... mejor dicho, fueron mis conocidos… más la persona que me importaba por ahora… era la que estaba presente, sentada en su lugar platicando con otros compañeros.

Una chica hermosa, de complexión delgada, estatura menor a la mía, de cabello castaño oscuro hasta un poco más de los hombros, de tez blanca y unos bellos ojos color ámbar… una persona que por más que quisiera no podía dejar de mirar, así como los chicos que estaban sentados a lado o junto a ella.

Sin dudar, pase por su fila y me detuve frente a ella recibiendo la atención de la chica y sus posibles “pretendientes”.

“Hola, hace cuanto tiempo sin vernos, Sakurano… espero y podamos hablar más en nuestra estancia aquí”

Esa chica me observo confundida por mis palabras, le acerque mi mano y ella dudando un poco, acerco la de ella y estrujo mi mano frente a los chicos que miraban rabiosos.
Ella parecía querer decirme algo, pero la impresión que había dejado era tan grande que no sabía cómo dirigírseme. Antes de que supiera que decir, me aleje a dos bancas detrás de ella.

Al sentarme y dejar caer mi mochila a lado de mi banco, le dedique una sonrisa a aquella chica que me observaba todavía un poco nerviosa. Poco después el profesor entró al salón y saque una libreta para empezar a apuntar lo que el profesor nos dijera.

Pasaron rápido las cuatro primeras sesiones de la secundaria, ocurriendo sin error el seguimiento de los eventos de cómo nos mostraban las instalaciones, los mismos maestros a impartir las materias, los talleres que se podían tomar y los deportes a los que se podían participar.

Hasta ese momento, yo no me di a conocer mucho, esperaba que la gente se interesara en mí y tratara de mantener una conversación conmigo, fue así como esa persona en especial me conocería.

En el recreo, mientras muchos del salón salían por su lonche o a buscar a sus viejos compañeros de la escuela, yo me la pase en mi banca almorzando lentamente los fideos que traía de almuerzo. Si algo bueno traía esto, era el sentimiento de comer tu platillo favorito en un salón totalmente solo, sin ruidos o risillas sin sentido que te arruinaran el ambiente. Esto también era una gran oportunidad para platicar con alguien que desearía conocer.
Exactamente fue así, justo que me acababa mis fideos y bebía el jugo que tenía a mi lado, podía notar como una silueta femenina me observaba por fuera del salón.

Fingía no verla para no obligarla a retirarse y perder una gran oportunidad, por lo que seguí almorzando mientras esperaba que agarrase las energías necesarias para poder hablarme, hasta un momento justo.

“Hey, tú… ¿no eres un acosadora, verdad?”

La chica al escucharme me miró directamente con una expresión de sorpresa. Intento esconder su sonrojado rostro con sus manos a la vez que miraba sus ojos que irradiaban los primeros indicios de odio a mi persona.

“No…no soy una acosadora… o eso pienso yo…”, decía la chica mientras se acercaba a mi persona.

“Vamos, siéntate a mi lado, no muerdo tan fuerte…”, le dije a la chica que se me quedo mirando de nuevo y dio unos pasos hacia atrás y sentó a tres bancas de distancia.

Me le quede observando a la chica por diez segundos enteros conteniéndome la risa, para nada parpadeaba o dejaba de ver esos hermosos ojos ámbar que me veían con vergüenza.

“¿Po…por qué te me quedas viendo?...”, me decía la chica evitando el contacto visual que teníamos.

Solté una pequeña risilla y me acerque para abrazarla fuerte. Ella se quedo confundida por el acto, pero no evito que dejara de abrazarla.

“¿Por qué m-me estas abrazando?”, decía con nervios cerca de mi rostro.
Me ahorre la respuesta, solo me separé de ella y le acaricie con delicadeza su lacio cabello marrón.

“Oye… ¿Nos conocemos de alguna parte?”, pregunto ella interesada. “Porque ya sabes mi nombre y te comportas tan natural con una desconocida que bien te podría tachar de peligroso y loco…”

“La verdad es que ya nos habíamos visto antes, Sakurano… pero no vale la pena intentar recordar cuando fue…” 

“Será mi imaginación… ¿pero no te comportas más maduro que tú edad?”

¿En verdad mi forma de hablar había cambiado con el tiempo?... bueno, aun conservo la personalidad del futuro más… aun así, esta no es mi personalidad…

“… Porque era algo que le había prometido a una persona importante de mi pasado”

“¿Perdona?... no entendí la respuesta…”, comento ella confundida.

“Ya conteste, serás tú quién acomode la respuesta con la debida pregunta…”

“Ah, no no no… no me voy a quedar así, yo que me acero  tú que te alejas…”, me riño ella en tono alto.


Me sentía aliviado de eso… que una riña se sintiera tan bien, en una persona que se le merece. Aunque si vamos de riñas… muchas más faltaban para compensar mi pasado.

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