jueves, 23 de junio de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 05/??


DÍA 3


Llevaba tres días en el pasado, toda mi vida comenzaba de nuevo con un reseteo de origen desconocido y volví a aquellos tiempos felices.
Mi “yo” pasado era un chico egoísta que solo vivía por su bien y el “yo” de ahora era uno que intentaba hacer lo que mi pasado no pudo y corregir la personalidad de este.

Las esperanzas del mundo una vez más habían florecido y mi perspectiva de este dio un gran cambio. Lo único que lamentaba en esos momentos, era el no haber visto por lo menos los números de un boleto de lotería ganador para hacerme rico desde temprano.

Mi relación con Sakurano Bura tuvo que iniciar desde cero, pero una cosa buena de esto, es que por fin podría ser la persona que ella deseo que fuera y poder estar con ella. Es lo menos que le debo a la Bura de mi tiempo
.

Los dos días que llevaba de conocer a Bura, me la pase con ella platicando entre clases y acompañándola a su casa. Ella, no importa el tiempo al que viajase, seguía siendo igual de simpática y amable conmigo… y algunas veces terca en cuanto a las decisiones que tomaba.
Mi nueva vida no hubiera tenido mejor comienzo.

“¿Eh?... Bienvenido a casa, hermano… llegas temprano”

“Hola Ryou”


Mi hermana de 10 años me esperaba siempre en la puerta principal para darme la bienvenida con una de sus grandes sonrisas. Aún estando en los peores días, recuerdo como siempre su sonrisa y su estancia conmigo me hacía reponer las energías suficientes para continuar… ella en sí, era la influencia por la que debía ser el hermano perfecto y un modelo a seguir.
 
Ese tercer día no acompañe a Bura a casa, ya que era el día en que ella tocaba preparar la comida en su casa. Ambos decidimos que cada Miércoles, cada quién iría directamente a su casa; aprovecharía ese tiempo para relacionarme mejor con mi hermana.

Después de entrar a la casa y de que Ryou me ayudara a quitarme la mochila, siempre me pedía la misma cosa para hacer hasta que se diera la hora para cenar.

“Hermano, ¿quieres jugar conmigo?, esta vez jugaremos a lo que tú quieras jeje…”

Era una petición a la cual no podía negar y que de cierta forma, me ayudaba a relajar y olvidar las cosas malas que tenía… en este tiempo, me servía de mucho.

No importaba el juego que escogiese, ella siempre jugaba a su 100% para intentar ganarme; jugábamos desde las “atrapadas”, un pequeño fútbol en la sala o a los muñecos de acción que ella pedía cada navidad o cumpleaños que pasaba.

“Ok, Ryou… ¿jugaremos un timbiriche?, ¿qué te parece?”, le pregunte sonriendo.

“¡Claro!”

Colocándonos en la sala, Ryou saco una libreta de mi mochila y tomo dos lápices con los que empezábamos a marcar los puntos en la cuadrícula. Al terminar esto, ella tuvo el honor de comenzar y el juego se dio por iniciado.


“Jajaja vamos Ryou… ¿es todo lo que puedes dar?”

“Uuuh Ryou… mira que me venciste y yo que presumía…jajaja”


Gustaba en el pasado de dejarme ganar en la mayoría de los juegos que teníamos ella y yo, en cierta parte estaba bien… pero ahora yo quería otra cosa…

“Mugre Taiyou… me engañaste con esa línea…”, me reclamaba ella en forma de juego.

“No es mi culpa porque no hayas observado bien…”

“Es que no es justo… tú me has ganado en estos tres días en los juegos que jugamos…”

“Lo sé… pero vamos, si yo soy bueno en algo por ahora…en un futuro que me alcances o sobrepases, y no lo dudo, será mucho más gratificante la victoria”, le explique a ella calmado.

“Mmm… no entendí lo que dijiste muy bien… pero es algo bueno, ¿no?”

Preguntando en su muy usual tono infantil, le asentí sonriendo. Ella sin pedir permiso, me dio un fuerte abrazo rápido para después separarse de mí y jalarme de la mano.

“Ahora, ¿A dónde quieres que vayamos?”

“A la mesa pasa cenar… nos dijo nuestra mamá que fuéramos, pero estabas hablando de futuro que no te diste cuenta de eso jejeje”, termino de último bufándose de mi falta de oído.

Poco tiempo después, nuestro padre llegue a la casa, como siempre, cansado del trabajo pero no por eso bajaba la sonrisa al vernos a todos. Mi madre le recibía con un beso y le dejaba su comida en la mesa para comenzar a comer todos juntos.

Todos nos sentábamos a cenar y platicábamos lo hecho en el día… algunas cosas interesantes, otras no tanto… la que casi no tenía cosas nuevas que contar era nuestra madre… muy parecida en este aspecto a Bura que se negaba a platicarme mucho de lo que hacía.

Al terminar, mi hermana y yo nos dirigíamos a nuestros cuartos a realizar nuestras respectivas tareas. Con una advertencia de mi madre de que si no la limpiaba me iría a cancelar mi mesada, me preparé para entrar al desastre hecho en mi cuarto.

“Necesitas limpiar tu cuarto… hay montañas de ropa sucia acumuladas por ahí y mucha comida chatarra debajo de tu cama… pero bueno… creo que es lo de menos cuando has disfrutado de una nueva vida…”

“¿Tú… qué haces aquí?... ¡¿Qué demonios haces aquí?!”

“Vamos, vamos… ¿Qué acaso la persona que te trajo a este mundo no tiene el derecho de entrar a tu habitación?...si pudiera tener otra oportunidad, te hubiera dejado en ese futuro sin esperanzas… jajajaja, que ironía ahora que lo veo…”

Enfrente de mí, acostada en mi cama leyendo una revista de videojuegos, estaba esa mujer de cabello largo azul recostada con la típica sonrisa que adornaba su rostro. Volteaba a verme esa mujer al mismo tiempo que arrojaba esa revista a un montón de ropas sucias cerca de donde yo estaba.
 
Aquellos impulsos que contenía en estos días… me venían con el triple de fuerzas al solo verla a los ojos. ¿Se supone que debería de agradecerle lo hecho?... entonces porque siento que ese “agradecimiento” debería ser de otra forma.

“¿Qué es lo que quieres de mi?”, le pregunté a esa mujer que lentamente se acercaba a mí.

“Ya te cumplí mi deseo, ¿porque no eres un poco más agradecido?...”, me decía ella sin dejar de mirarme,” Pero bueno, solo vengo a visitarte un rato… sabes, mi trabajo es un poco aburrido y tengo que buscar algo para desaburrirme por un tiempo… ya sabes, viajo de aquí hacia allá, llevándome las almas de los desgraciados… se vuelve aburrido ver tantas rostros de tristeza, miedo o soledad aunque no lo creas…”

“Vamos… ¿Qué hay de interesante en un humano? ¿Qué acaso nosotros, no somos más aburridos?”, le dije a esa mujer que se sorprendió y no evito soltar una pequeña risa.

“Tienes razón. Ustedes son más aburridos que nosotros… es por eso que les ponemos un poco de sabor a su vida… sabes, pensé que eras nada más que un niño chillón sin gracia… pero… veo que puedes serme muy útil para entretenerme en casos donde te obligue a sentir miedo y rabia jejeje”

Al terminar de hablar, esa mujer comenzó a dar vueltas en mi eje, podía sentir su mirada, observándome de pies a cabeza; deteniéndose en mi espalda cerró con seguro la puerta y con empujones, me llevo hasta sentarme en la cama.. Lentamente acerco su rostro al mío y ponía sus dedos a juguetear con mi pecho llegando hasta mi rostro.

El jugueteo de aquella mujer me mantenía inmóvil, no importase lo que fuera ella, eso no quitaba que tenía la apariencia de una mujer muy hermosa.

Espera… ¿”Nosotros”?...

Tras unos momentos de recordar lo que esa mujer había dicho, una palabra en especial me hizo despertar muchas dudas.
Ella viene teniendo muchos secretos guardados, muchos de ellos relacionados a mi persona y que podrían responderme varias preguntas, pero sabía que ella no sería fácil de convencer para que me las dijera.  

“Ni lo intentes… recuerda que puedo leer tu mente, así que no sacaras alguna respuesta de tu pasado en mi persona…”, me explico esa mujer, mientras señalaba con su dedo índice mi mente; dándose cuenta de algo, ella se aparto de mí y se acerco a la ventana, “Bueno, creo que me he entretenido contigo más de lo debido… ni preguntes… es cierto que tengo descansos en mi trabajo, tengo muchos en el día pero son de poca duración…  es mejor que me vaya…”

Abriendo con cuidado, ella se monto en la ventana y observo feliz hacia arriba. ¿Tenía pensado saltar desde ahí?

“¡¡Espera!!”, le grité a esa mujer que volteo a verme de nuevo, “… ¿cuál es el precio que debo pagar por cumplir mi deseo?...”

“Uuhh…si lo recordaste…” decía ella mientras se acariciaba su rostro como si esperaba que me olvidase de ello… ¿Por qué? ,“ Bueno, mejor olvídalo… no vale la pena repetírtelo… aunque… solo digamos… que no quiero que le menciones a ninguna persona… y cuando digo ninguna es ninguna… sobre lo que paso o sobre mí… sino… bueno, lo dejaré a tu imaginación… nos vemos”

En la ventana que estaba frente a mí, se desató un gran viento frío que entro en mi cuarto, este viento hizo que me distrajera y que dejara escapar a esa mujer que desapareció sin aviso.

“¿A qué se refería con que lo olvidara?…”, me pregunte en voz baja, “Ya que…
al menos ya sé cuál es mi paga y no es algo difícil de cumplir”





“Vamos, vamos… ¿un proyecto en la segunda semana de clases?...”

“Jajaja criticando el programa de estudios de la maestra no te ayudara en mucho aparte… ¿d que te quejas?, es en equipos y yo estoy haciendo el trabajo…”

Es el décimo día en mi segunda vida, estoy en mi secundaria realizando un pequeño trabajo de química en el gran laboratorio, siendo ayudado por la única persona que me pedía estuviese en su mismo equipo.

Por alguna extraña razón, yo terminaba haciendo todo el trabajo práctico y escrito, ella solo se la pasaba recostada en la mesa de trabajo mirando hacia un punto diferente cada vez que la volteaba a ver, siempre respondiéndome con la excusa “Que no era tan buena en Química, lo suyo era el inglés”.

Pero qué buena justificación al siempre sacar 7 en los exámenes de inglés. Solo por el hecho de que ella me comprara el almuerzo, hacía el trabajo sin replicar, y como para ella le era fácil comprármelo, menos ganas tenía de ayudarme en el trabajo.
No es que me quejara… pero al menos si ella quisiese continuar estudiando… no en todo el camino habría alguien como yo para ayudarle. Cosa que recuerdo… ella no era así en mi pasado…

“Muy bien, ¿de qué tan ganas de comer hoy?”, me decía Bura mientras no despegaba sus ojos ámbar de los míos, y me brindaba una pequeña sonrisa.

“Mmm… como el trabajo de hoy ha sido el doble de difícil, creo que tengo derecho a pedir dos almuerzos…”, le dije a la chica que infló las mejillas de berrinche y comenzó a intentar ponerme excusas.

“Pero si yo siempre te tengo que comprar el lonche”

“Pero yo tengo que hacer siempre lo que tú no quieres… y vamos, que es la segunda semana…”

“¡No uses mis palabras contra mi!”, me grito enojada, haciendo que la maestra del laboratorio no diera la primera advertencia de corrernos sin tener derecho a entregar el trabajo.

“Ya ves lo que ocasiones…”, le dije en voz baja, “Toma esa oferta o…le digo a la maestra que no me ayudaste…”

“Eh pero… yo este…tu… hmph, dejémoslo a un almuerzo y a la salida una paleta de hielo…”, me decía ella evitando el contacto visual.

“Trato hecho, Bura”, justo al terminar de decir esa frase, ella me tomo de la mano y cerramos el trato.

Me carcajee interiormente, era claramente despistada… si se pusiera a pensar un poco en las cosas, se hubiera dado cuenta que si la acusaba con la maestra, ella no recibiría mi trabajo por ser obligatoriamente en parejas… saldría perdiendo si tomara esa acción.

Muy feliz de hacer una buena oferta, esperamos a que la hora del receso se llegara. Bura me dijo que la esperara en el salón y que ella después llegaría con los respectivos lonches… aun si saber lo que yo quería para almorzar.

No tardaba más de cinco minutos en llegar al salón, por lo que en ese tiempo, me ponía a estudiar un poco sobre las materias que tendríamos que ver; aun sabiendo lo que seguía para mí, me retroalimentaba con aquellos conocimientos que no vendrían mal para el futuro.

Al llegar Bura con nuestros almuerzos, se sentaba en un pupitre adelante del mío y comenzábamos a almorzar.
Ella al verme feliz disfrutando de la hamburguesa que me traía, se acercaba lentamente a mí… para morder sin permiso parte de la mía.

Me gustaba ver su rostro frente al mío mientras mordía mi hamburguesa, por lo que la dejaba hacerlo… ya después cobraría mi venganza mordiendo la suya y verla enfadándose por ello.
Terminando de almorzar, Bura y yo recogíamos los sobrantes de nuestro almuerzo y los tirábamos a la basura, después de eso, nos poníamos a platicar un poco sobre lo sucedido en el anterior día.

Bueno, “platicar”… ya que por más que le preguntaba a ella, me respondía con que no hacia algo nuevo, solo lo normal para ella… escuchar música, ayudar en la casa y en el trabajo de sus padres. Por más que le insistía, ella se negaba a contarme más… pero… no me molestaba con ello, solo cambiaba un tema diferente y me empezaba a hablar con naturaleza.

¿En verdad se comportaba así en mi pasado?... mi cabeza me daba vueltas y vueltas tratando de recordarlo… conocía sus gutos, pero me dolía no saber más de ella y lo que hacía… me dolía en el solo estar allí…

No, espera… mi cabeza duele demasiado que no estoy pensando bien… ¿Qué… me está pasando?...

“Mira que no cambiar su rutina al menos por un día… ¿Qué pasa con este ambiente dulce?…”
Justo parado en la puerta, un chico de por mi altura y peso, de cabello lacio y rubio y de ojos azules… era la razón de que mi cuerpo comenzara lentamente a estremecerse.

No estaba suponiendo, y no era una coincidencia… ese chico… ese chico que mostraba una sonrisa de total superioridad, nos miraba con detenimiento, más a Bura que le miraba sorprendida.

Me puse en medio, ese joven bajo un poco la sonrisa y chocó su mirada fría con la mía. Una mirada de competencia que hasta la misma Bura sabía que podía estallar un enfrentamiento y comenzó a jalarme de las mangas para que no me dejara llevar.

Sin decir más ese chico cerró los ojos y retrocedió unos pasos para volver a salir del salón y perderse de nuestra vida.

Qué bien que lo hizo… ya que pocos segundos después caí de rodillas donde estaba, por culpa de mis temblorosas piernas provocadas por el fuerte dolor de cabeza que tenía.

Preocupe a Bura, más le dije que fue solo de momento; me levante y me senté de nuevo en la silla para retomar nuestra conversación. Seguía dudando ella de mí, más le distraía platicando sobre otra cosa y sonriéndole.
Dejándose llevar, volvimos la plática hasta que se llegaron de nuevo las clases al fin del receso.
Aun así termine perdiendo, mi fatiga fue más grande que el profesor de inglés me mando junto a Bura, al trabajo social para que me otorgaran el permiso de ausentarme de clases.

“Perdona Bura… será para después la paleta prometida je…”

“Ok, es más importante aún que te repongas para que no te haga daño comerla”

Sonriéndome mientras me alejaba de ella, me fui como pude de vuelta a casa. Tan falto de energía estaba, que llegue a pensar que el viaje al pasado tendría algún efecto secundario… pero la visita en la noche de aquella mujer, me hizo confirmar que estaba en error.

“¿Y esa cara tan larga?, ¿ya tan rápido te arrepentiste de tu nueva vida?”, me pregunto ella riéndose de la situación.”

“No… solo es… un pequeño revés… eso es todo…”

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