DÍA 11-12
“Estas ahí, ¿no?”
“Je… parece que ya te acostumbraste a mis apariciones… y yo quería ver más tu cara de sorprendido… aunque, el rostro que cargas ahora no es tan diferente…”
En una esquina completamente oscura de mi cuarto, observé como una figura femenina comenzaba a dibujarse y a salir de esta. Era esa mujer, de cabello largo azul, ojos rojos y de ropas oscuras que siempre cargaba una sonrisa cada vez que le veía.
“Je… parece que ya te acostumbraste a mis apariciones… y yo quería ver más tu cara de sorprendido… aunque, el rostro que cargas ahora no es tan diferente…”
En una esquina completamente oscura de mi cuarto, observé como una figura femenina comenzaba a dibujarse y a salir de esta. Era esa mujer, de cabello largo azul, ojos rojos y de ropas oscuras que siempre cargaba una sonrisa cada vez que le veía.
Aquella mujer que se encontraba enfrente de mí, se acerco lentamente a mi cama y sentó a un lado de donde estaba yo.
“Qué bueno que estés aquí… tengo algo que preguntarte… pero primero… ¿Por qué perdí tanta energía este día?”, le pregunte directo al grano.
“Qué bueno que estés aquí… tengo algo que preguntarte… pero primero… ¿Por qué perdí tanta energía este día?”, le pregunte directo al grano.
“Eso ha sido porque Bura en realidad es una demonio Lilim y chupa la energía vital de las personas, en especial la de los hombres… puede ser, ¿no?”, dijo esa mujer en tono burlón mientras con una de sus manos comenzaba a jugar con su largo cabello azul.
“Claro… y yo en realidad estoy platicando con la mismísima muerte…”
“Auch… eso dolió…”, dijo ella conservando el mismo tono de voz.
“Si no vas a responder él porque perdí tanta energía… ¿Que fue lo que acaba de pasar?”
“¿eh?... ¿Qué acaso yo tengo que saberlo?”, me pregunto, intentando hacerse la que no sabía del asunto.
“No me vengas con juegos de no saber algo… tu puedes leer mi mente… ¿quién o qué es ese chico?”, le dije acercándome a ella.
“Te digo que no lo….”
“¡¡Si lo sabes!!... tú… tú más que nadie lo sabe…”
“Claro… y yo en realidad estoy platicando con la mismísima muerte…”
“Auch… eso dolió…”, dijo ella conservando el mismo tono de voz.
“Si no vas a responder él porque perdí tanta energía… ¿Que fue lo que acaba de pasar?”
“¿eh?... ¿Qué acaso yo tengo que saberlo?”, me pregunto, intentando hacerse la que no sabía del asunto.
“No me vengas con juegos de no saber algo… tu puedes leer mi mente… ¿quién o qué es ese chico?”, le dije acercándome a ella.
“Te digo que no lo….”
“¡¡Si lo sabes!!... tú… tú más que nadie lo sabe…”
La mujer que por un solo momento se impresionó de mi acción, mostró una sonrisa de complacencia y puso sus manos blancas y cálidas en mi rostro mientras soltaba una gran carcajada demoniaca. Me cuerpo aun debilitado, temblaba cada segundo en que ella no paraba de burlarse…
“En eso te equivocas, querido Taiyou… tu deberías de saberlo más que nadie…”
Me quede observando fijamente a los ojos de esa mujer, detrás de aquella mirada mucho más superior y fría que la de ese tipo, sabía que ocultaba algo… algo que ya me temía que fuera… no podía explicarlo, pero ella…
“Sí… ese chico básicamente es tu ``yo´´ del pasado…”, decía la mujer interrumpiendo mi deducción.
“Pero, ¿Cómo?…”, me dije a mi mismo al no encontrar una respuesta a lo que pasaba.
La mujer dándome una palmada en mi espalda y recostándose como acto seguido en la cama, comenzó a tocarme lentamente mientras empezaba a hablar:
“Sí… ese chico básicamente es tu ``yo´´ del pasado…”, decía la mujer interrumpiendo mi deducción.
“Pero, ¿Cómo?…”, me dije a mi mismo al no encontrar una respuesta a lo que pasaba.
La mujer dándome una palmada en mi espalda y recostándose como acto seguido en la cama, comenzó a tocarme lentamente mientras empezaba a hablar:
“Es muy fácil… cuando hiciste el contrato conmigo, te concedí tu deseo de volver al tiempo al que empezaron a arruinarse tus días, por lo que yo pedí una pequeña cosa a cambio… es relativamente lo mismo”
“Especifica…”
“Ok… imagina que eres una alma A… al regresar a tu pasado, tuviste que haber expulsado a la vieja alma de tu antiguo cuerpo, esa alma es B; al quedar B sin un cuerpo, tuvo que buscar otro para reponer su “asistencia” en este mundo… esa alma B, es el “yo” que borraste de tu ser, el “tú” egoísta…. ¿entendiste?”
“Ok… imagina que eres una alma A… al regresar a tu pasado, tuviste que haber expulsado a la vieja alma de tu antiguo cuerpo, esa alma es B; al quedar B sin un cuerpo, tuvo que buscar otro para reponer su “asistencia” en este mundo… esa alma B, es el “yo” que borraste de tu ser, el “tú” egoísta…. ¿entendiste?”
“Pero si ese es el caso…”, dije sin mostrar una expresión de sorpresa, “¿Qué pasara con el alma C del otro cuerpo?...”
Ella al escuchar esa pregunta, se incorporó de nuevo.
“Bueno… el alma C, buscara otro cuerpo para reemplazar, esto sucederá así 10 veces contando desde que el alma A cambio de cuerpo…”
“¿Y qué pasará con el alma J?”, pregunte de nuevo.
Ella se quedo callada por un momento, y lentamente soltó su respuesta, bajando su sonrisa y cerrando los ojos:
Ella al escuchar esa pregunta, se incorporó de nuevo.
“Bueno… el alma C, buscara otro cuerpo para reemplazar, esto sucederá así 10 veces contando desde que el alma A cambio de cuerpo…”
“¿Y qué pasará con el alma J?”, pregunte de nuevo.
Ella se quedo callada por un momento, y lentamente soltó su respuesta, bajando su sonrisa y cerrando los ojos:
“Esa alma J… quedará en la nada… esa existencia estará por siempre perdida…”
Caí rendido en la cama ante aquella respuesta. De alguna forma, la respuesta sobre aquél chico ya la veía venir pero… el que haya sacrificado el alma de alguien más por mi culpa… eso me puso a pensar.
“Vamos, el precio de volverte al pasado era mucho más alto de lo que te hubieras imaginado… por eso, una vida al pasado pagado con la desaparición de una… si en el pasado habían como ejemplo, 15 almas… aun tú volviendo a este tiempo, tienen que seguir habiendo 15 almas…”
Esa mujer seguía hablando, comprendía cada una de esas palabras que me decía, pero no podía asimilar lo que una opción de último momento había cambiado en la vida de las personas afectadas por esto.
“En serio… no sé porque intercambiaste esa personalidad de todopoderoso… por una tan débil que duda de sus propias acciones… sino lo hubieras hecho, ese tipo con tu personalidad original no estaría reclamando las energías de su original cuerpo…”, decía ella en un tono enojado, por alguna razón.
“No te preocupes… es cierto que esta personalidad es mucho más débil que la otra… pero como tú misma has dicho… he recibido una muy buena compensación por el precio que he pagado…”
“No te preocupes… es cierto que esta personalidad es mucho más débil que la otra… pero como tú misma has dicho… he recibido una muy buena compensación por el precio que he pagado…”
Los ojos de ella esta vez no mostraban superioridad, aunque fuera por un corto momento, mostró sorpresa… le tomo por sorpresa lo que había dicho. Su misma acostumbrada sonrisa no era la misma… para ser más preciso, ese minuto transcurrido hasta que llegara a la ventana y se despidiera de mí sin verme a los ojos… sentía a una “Muerte” diferente.
Esa negatividad que entraba cada noche a mi habitación, no se había presentado hoy… sino, un fuerte sentimiento de haber hecho algo bien.
Algo malo debía de decir… que confié mi cuerpo a ese ambiente y termine aun peor de lo que había estado el día anterior.
La noche pasó en un abrir y cerrar de ojos, ya era hora de levantarme para ir a la escuela, pero una fuerza pesada comparada a una gran pereza me impedía moverme con facilidad.
“Vamos…vamos…”, me animaba para levantarme de la cama, ignorando los quejidos de cansancio que salían por mi boca.
Al intentar dar un paso fuera de mi cama, caí en seco al suelo, ya que parecía que la energía que había perdido, todavía no la recuperaba.
Tardaron unos cuantos minutos hasta que mi madre al no sentir mi presencia en la sala preparándome para salir, fue a mi cuarto a averiguar la razón de ello; al encontrarme en el suelo y con una gran temperatura, me dejo reposar en la casa para mi recuperación.
Tenía ganas de ir a la secundaria y estar con Bura, pero si ni podía decirle a mi madre que me sentía un poco mejor, para nada duraría en el frío o calor que hiciera afuera.
Al intentar dar un paso fuera de mi cama, caí en seco al suelo, ya que parecía que la energía que había perdido, todavía no la recuperaba.
Tardaron unos cuantos minutos hasta que mi madre al no sentir mi presencia en la sala preparándome para salir, fue a mi cuarto a averiguar la razón de ello; al encontrarme en el suelo y con una gran temperatura, me dejo reposar en la casa para mi recuperación.
Tenía ganas de ir a la secundaria y estar con Bura, pero si ni podía decirle a mi madre que me sentía un poco mejor, para nada duraría en el frío o calor que hiciera afuera.
A lado de mi cama, se apareció mi pequeña hermana con una expresión de preocupación. Me asuste un poco, ya que con la fiebre alta, desvarié y la observé a ella con su vestido ensangrentado como el futuro que viví.
“No te preocupes… ya me siento un poco mejor”, le dije para no preocuparla mucho, sabiendo que eso era mentira y que tardaría la menos todo este día para recobrar mis fuerzas.
“OK, no quiero que te esfuerces mucho en hacer las cosas…o si no me enojare contigo y no te daré mi beso curador…”
Esa pequeña niña que me veía con expresión de amenaza infantil, hizo que soltara una pequeña risa y que con la poca fuerza que tenía, le acariciara su cabeza.
Ryou al recibir mi afecto, me dio su famoso “beso curador” en mi mejilla y se despidió de mí para irse a la escuela.
“No te preocupes… ya me siento un poco mejor”, le dije para no preocuparla mucho, sabiendo que eso era mentira y que tardaría la menos todo este día para recobrar mis fuerzas.
“OK, no quiero que te esfuerces mucho en hacer las cosas…o si no me enojare contigo y no te daré mi beso curador…”
Esa pequeña niña que me veía con expresión de amenaza infantil, hizo que soltara una pequeña risa y que con la poca fuerza que tenía, le acariciara su cabeza.
Ryou al recibir mi afecto, me dio su famoso “beso curador” en mi mejilla y se despidió de mí para irse a la escuela.
Toda la mañana se me hizo eterna al no poder realizar algo para entretenerme, solo comenzaba a pensar en lo que podía hacer y corregir sobre mi pasado. Mi madre que se encargaba de cuidarme, me preparaba recetas caseras para aliviar mi enfermedad y tratar de darme energías para tan siquiera moverme un poco.
Todo eso tal vez funcionó, ya que mi cuerpo reganaba energías.
Recordando, siempre me había negado a recibir ese tipo de atenciones cuando me enfermaba, siempre pedía profesionales en el caso para recomendarme lo mejor para pasar la enfermedad, y hacía de lado los cuidados que mi madre hacía.
Todo ese tiempo libre, me dejaba recordar lo miserable que era.
Antes de que mi madre se fuera a recoger a mi hermana, le pedí que voltease un poco para poder decirle: “Gracias”.
Ella me volteo a ver con una sonrisa en su rostro y se despidió de mí por un momento, en lo que regresaba.
Antes de que mi madre se fuera a recoger a mi hermana, le pedí que voltease un poco para poder decirle: “Gracias”.
Ella me volteo a ver con una sonrisa en su rostro y se despidió de mí por un momento, en lo que regresaba.
Mi sentido del tiempo estaba descoordinado, tan pronto como escuche la puerta principal siendo azotada por mi madre, escuche como esta se abría de nuevo y con esto, también varios pasos. Unos pasos continuos pertenecían a los de Ryou y mi madre… ¿pero de quién eran los otros?...
“¡¡Hermano… mira quién vino a visitarte…!!”, gritaba mi hermana en lo que la puerta de mi cuarto se abría y en lo que ella soltaba pequeñas risillas.
Una chica de pelo largo castaño entró por la puerta que se abría lentamente, sus ojos color ámbar delataban quién era y la razón por la que había venido. Se le veía algo perdida, pero al verme recostado en la cama se acerco a mi lado y me tomo de la mano mientras me observaba fijamente.
Así que con las fuerzas que había recobrado, antes de que hablara solté las palabras:
“¡¡Hermano… mira quién vino a visitarte…!!”, gritaba mi hermana en lo que la puerta de mi cuarto se abría y en lo que ella soltaba pequeñas risillas.
Una chica de pelo largo castaño entró por la puerta que se abría lentamente, sus ojos color ámbar delataban quién era y la razón por la que había venido. Se le veía algo perdida, pero al verme recostado en la cama se acerco a mi lado y me tomo de la mano mientras me observaba fijamente.
Así que con las fuerzas que había recobrado, antes de que hablara solté las palabras:
“Hola Bura”
Ella al escucharme, me respondió con una pequeña sonrisa en su rostro…
“Hola Taiyou… ¿Cómo estás?...”, pregunto en voz baja.
“Bueno, estoy…”
Sin dejarme terminar, alcance a sentir el cuerpo de esa chica en mis brazos y su constante respiración en mi cuello. Una sensación tan cálida, muy aparte de las cobijas que me abrigaban y de la fiebre que tenía… también un rico y adicto olor a almendras en el lacio pelo de Bura que me hacía no quererla soltar.
Mi mente comenzó a trabajar de nuevo evitando aquel dulce aroma… algo debió de haber pasado con ella como para que hiciera esto… aunque no sonara bien para mí... este abrazo no era por mi "enfermedad".
Ella volteando un poco a mi persona, negó el haber hecho algo interesante, por lo que solo se sentó a lado de mi cama y me tomo de la mano. En su rostro, se podía ver un rostro apagado intentando soltar una pequeña sonrisa.
“¿Paso algo malo?”, le pregunte a Bura un poco preocupada por sus ánimos tan bajos. Ver a una Bura apagada, era casi como ver un cubo de hielo quemándose.
“No… no ha pasado nada malo, en serio…”, me decía ella con un tono de voz bajo; más que para convencerme a mí, para convencerse ella misma.
No insistí más en el tema, si ella no tenía algo para contarme, no la iba a obligar a decirlo. Al tomar su mano que sujetaba a la mía, ella cambio su expresión a una de sorpresa, apresurándose de algo evito el contacto visual que teníamos.
“Ah…cierto…”, decía ella mientras soltaba mi mano y buscaba con velocidad en su mochila.
“¿Paso algo malo?”, le pregunte a Bura un poco preocupada por sus ánimos tan bajos. Ver a una Bura apagada, era casi como ver un cubo de hielo quemándose.
“No… no ha pasado nada malo, en serio…”, me decía ella con un tono de voz bajo; más que para convencerme a mí, para convencerse ella misma.
No insistí más en el tema, si ella no tenía algo para contarme, no la iba a obligar a decirlo. Al tomar su mano que sujetaba a la mía, ella cambio su expresión a una de sorpresa, apresurándose de algo evito el contacto visual que teníamos.
“Ah…cierto…”, decía ella mientras soltaba mi mano y buscaba con velocidad en su mochila.
“Toma… los apuntes de hoy y la tarea de mañana” decía sacando dos libretas de tamaño profesional y dejándolos cerca del mueble a lado de mi cama. Ella incorporándose, se despidió de mi con un simple “Adiós”.
No pude hacer algo para detenerla, ya que al darme cuenta, ella ya no estaba en mi cuarto. Salí con pocas fuerzas de mi cuarto y pedirle que se quedara, pero al verme mi hermana batallando al caminar, me detuvo y pidió que volviera a mi cama. Sin tener otra opción, regrese a mi cama y me acosté de nuevo pensando en lo ocurrido.
De pronto, a mi mente llego un pensamiento sobre lo que podía estar pasando, un poco aterrorizado por ello, me puse la almohada encima de mi cara para intentar quitar esa idea de mi cabeza… por lo menos, hasta que la noche llegase.
“Parece que estuviste esperándome esta vez… ¿para qué me querías ver?”
Como ya acostumbraba, ella hacía su aparición de la parte más oscura de mi cuarto, y lo primero que se observaba de ella, era esa sonrisa falsa que siempre cargaba todas las noches.
Como ya acostumbraba, ella hacía su aparición de la parte más oscura de mi cuarto, y lo primero que se observaba de ella, era esa sonrisa falsa que siempre cargaba todas las noches.
“Dime una cosa… dijiste que el reemplazar de las almas podrían ocurrir diez veces… ¿cuánto tiempo tardan en llevarlo a cabo?”
La mujer acercándoseme un poco, hizo crecer un poco más su sonrisa y empezaba a hojear una de las libretas que Bura me había traído.
“Bueno, en realidad no hay tiempo promedio... puede tomar horas, días, meses…”
La mujer acercándoseme un poco, hizo crecer un poco más su sonrisa y empezaba a hojear una de las libretas que Bura me había traído.
“Bueno, en realidad no hay tiempo promedio... puede tomar horas, días, meses…”
Al finalizar de hablar, la mujer me observó fijamente a los ojos y dejo la libreta en mis manos. Se notaba su curiosidad por la pregunta, más no le costaba averiguar lo que tramaba teniendo la capacidad de leer mi mente.
“Así que piensas que en el transcurso de cambios de alma… Bura haya sido afectada por el cambio que tuvo aquel chico… bueno, puede pasar… tu ya viste su cambio de actitud… pero déjame aclararte algo”, decía ella en tono burlón mientras colocaba sus brazos alrededor de mi cuello, “No hay vuelta de hoja… quieres una respuesta… estás enfadado que quieres someterme contra la cama… obligarme a hacer algo… pero te equivocas, te lo dije en el pasado… la decisión que hiciste no puede ser cambiada, tendrás que vivir con ello hasta que mueras jajajaja”
Me quede sin palabras ante aquella afirmación. La mujer me observaba seria mientras yo le sostenía con mis brazos en su cuerpo, muy decaído por lo dicho y frustrado por siquiera, haber pensado en atacarla.
“Que débil… debí de haber dado mi contrato a una persona que lo mereciera más… pero bueno, no debí escoger a un miedica ignorante…”, seguía esa mujer fastidiando disfrutando de cómo me encontraba.
“Es cierto… pero no es más ignorante… ¿aquél que le concedió el contrato al miedica ignorante?”
“¡¡No uses mis palabras contra mí!!”
Soltándome y sometiéndome contra la cama con una fuerza sobrenatural, mire sorprendido y con miedo los ojos color rubí de ella. Irradiaban odio, la sonrisa que adornaba su rostro no estaba más… en total, una expresión de ira es a lo que había cambiado… ocasionando al ambiente de la habitación a tornarse tenso.
Era como la otra vez… este ser justo enfrente de mí, sostenía una presencia muy diferente a la burlona o la tranquila de veces anteriores…
“Dejarte llevar por el odio… en eso eres igual que un humano…”, le dije aplicando el tono burlón que ella solía usar minutos atrás.
“Je… mira que caer tan bajo contigo…”, comentaba esa mujer cerrando sus ojos, “Perdona lo hecho Taiyou… parece que cambiamos de personalidad cuando ambos nos enojamos, ¿verdad?... es algo curioso… ¿me habré visto afectada por un cambio de alma? Jajajajajajaja”
“¡Serás…!”
“Hermano… ¿Por qué haces rui…do?...”
Sin siquiera tocar, observé como una pequeña figura con un vestido rosa habría lentamente la puerta de la habitación. Ella al verme en una posición algo delatora con una mujer desconocida, se frotó lo ojos primero y al confirmar que era verdad lo que veía, se preparó para gritarme.
Sin siquiera tocar, observé como una pequeña figura con un vestido rosa habría lentamente la puerta de la habitación. Ella al verme en una posición algo delatora con una mujer desconocida, se frotó lo ojos primero y al confirmar que era verdad lo que veía, se preparó para gritarme.
“¡¡¿Por qué están con un chica desconocida a estas ho…?!!”
“Shh… guarda silencio por favor, solo estaba jugando con él, soy una amiga de su secundaria y vine a visitarlo porque me enteré que estaba enfermo”, decía la mujer tapando la boca de mi hermanita y explicando la situación.
Tras varios segundos de convencimiento, mi hermana se trago el cuento, pero aun así dudaba un poco sobre mi relación con esa mujer, por lo que nos dedico unas cuantas miradas de sospecha antes de que se fuera a dormir.
“Más les vale no hacer algo malo, ¿eh?…”, decía ella al marcharse de mi cuarto, con la advertencia de que no le dijera algo a mi madre y padre.
Poco después, la mujer sacudió su hermoso cabello azul y se despidió de mí con una mirada algo seria… dejándome sin una sola solución… al problema que estaba frente a mí.
“Shh… guarda silencio por favor, solo estaba jugando con él, soy una amiga de su secundaria y vine a visitarlo porque me enteré que estaba enfermo”, decía la mujer tapando la boca de mi hermanita y explicando la situación.
Tras varios segundos de convencimiento, mi hermana se trago el cuento, pero aun así dudaba un poco sobre mi relación con esa mujer, por lo que nos dedico unas cuantas miradas de sospecha antes de que se fuera a dormir.
“Más les vale no hacer algo malo, ¿eh?…”, decía ella al marcharse de mi cuarto, con la advertencia de que no le dijera algo a mi madre y padre.
Poco después, la mujer sacudió su hermoso cabello azul y se despidió de mí con una mirada algo seria… dejándome sin una sola solución… al problema que estaba frente a mí.
Toda esa noche no pude descansar… ese fue el primer día… en que sentía que todo esto fue una mala idea… y empezaba a estar solo… otra vez…
No hay comentarios:
Publicar un comentario