miércoles, 29 de junio de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 08/??


DÍA 44



¿Cuál fue mi error?... ¿acaso hice algo malo sin darme cuenta?...

“Hola Taiyou… perdona por molestar en tu casa pero… al menos di con ella sin ayuda jeje… ¿por qué no has venido a clase?... siento mucho si algo malo ha pasado, sabes que aunque no nos conozcamos tan bien, puedes confiar en mí y siempre te daré una mano… bueno, espero y puedas ir a clases… nos vemos…”

“Taiyou… me encargaron que te trajera las tareas… ya que bueno, soy la única que sabe dónde queda tu casa je… creo qué… bueno, en realidad sé que es por mí c… mejor olvídalo… por favor ven a clases, los primeros exámenes parciales van a comenzar… adiós…”
 
“Que aburrido es verte en este estado, pensé que habías cambiado más ese día… pero bueno, sigues siendo la misma mariposa perdida en la pradera de antes…”

“Hermano… por favor… no te encierres…”


Han pasado cuatro terribles semanas muy largas, dos semanas que las he pasado solo…

Bura, quién parece si haber cambiado de alma, ya no está más a mi lado. No he vuelto a hablar con ella desde ese día en que me dejo la tarea; en la secundaria ha estado ignorándome mucho y escapado de las conversaciones que trato de formar, dándome solo la espalda como si hubiera olvidado quién era.

Esos días, yo me la pasaba buscando a Bura todo el tiempo, ya que no podía dejar de pensar en ella, pero todo intento era frustrado al perder excesivamente mi energía como se volvía costumbre esos días. 

Sumiya… en la escuela, ella persistía en formar lazos fuerte conmigo… no tenía nada contra ella, solo era el mero capricho de que si perdía a una persona… podría perder gracias a mi otra…

Aun sin importarle, ella me acompaño los últimos días de clase, en recreo, en la salida y en tiempos libres. Ella… por alguna razón… se veía que conocía el porqué Bura se había alejado de mi… no lo descubriría hasta más tarde en la salida de clases.

Fue exactamente hace dos semanas…

Sumiya me acompaño esa tarde a mi casa, más como siempre… no me sentía con ganas o con energías para mantener una conversación con alguien. Mi cuerpo cerebro pedía respuesta de que era lo que había pasado… solo una respuesta, solo quería eso…
Algún dios o demonio me escucho, ya que obtuve esa respuesta…

“¿Esto… por qué vas al parque… p-por ahí…?”

“Lo siento por desviarme, Sumiya, pero necesito encontrarme con ella para al menos…”

“¡¡Por allá solo…!!”


Me será difícil olvidar esa escena… dos personas bajo un árbol… besándose con una fuerza que demostraba pasión por parte de cada individuo. La chica le abrazaba con fuerzas mientras lo hacía y el chico solo se dejaba querer.

“Taiyou, yo…”

“No hables, por favor… Sumiya…”

“Por favor te pido que no…”

“No te preocupes, no estoy molesto contigo… aunque lo parezca, por favor deduce que no te tengo algún rencor…”

“Nomás”… me dije en voz baja al regresar a mi casa y ver el preocupado rostro de mi hermana al verme en mi estado deplorable. 


Desde ese día, me la pase en casa con la excusa de mis faltas de energías… mis padres apoyaron mi decisión… una persona en especial no aguanto el aburrimiento que le producía y dejo de visitarme cada noche… aunque no me culpaba de ello… esa mujer de todas formas era nada para mi… y creo, que yo lo soy también para ella.

Estos días de “rehabilitación”, Sumiya o la chica que me abandono me visitaban constantemente… era pasable las visitas de Sumiya, quién me traía algo para comer intentando sonreírme lo mejor que podía… pero el ver el rostro de aquella chica que ignoraba mi mirada, actuando como si no me conociera, solo me hacía aun más enfermar y… hacerme aumentar el odio que sentía por ella y por el otro joven con mi anterior “yo”.

¿Ustedes darían una segunda oportunidad de vida… a una persona… que fuera a cometer errores iguales o peores de graves que en su primera vida?

Una vez más… como en el pasado… me había quedado con solo una persona que estaba cada rato a mi lado. Mi pequeña hermana Ryou.
Los momentos con mi hermana, eran los únicos donde dejaba de pensar en lo que había sucedido… me distraía de los problemas y me traía prosperidad que venían bien a mi tan debilitado ser.
Ella no me traicionaría… estoy seguro de que ella nunca lo haría… es por eso, que si sigo conteniéndome… es por ella.

Ahora mismo sigo en la cama, no tengo ni una sola motivación para levantarme de mi cama, tal vez si esa mujer estuviese aquí, le pediría otro deseo para que borrara lo sucedido de mi mente… tal vez es por ello que ya no me visita.

La última persona en pedirme algo, fue mi hermana Ryou, quién me rogó que saliera de mi cuarto. Entre llantos, me abrazaba fuertemente al no darle ni una sola respuesta.

¿Pero si es por ella… por qué no escucho su petición y la hago?...

“Hermano… hermano… por favor… no me dejes sola…”, me decía ella enfrente de mi inmutada cara. “Hermano por fa…”

“¿Ry-Ryou?...”

Un gran sonido oí de repente, justo enfrente de mí, observe como Ryou comenzaba a tambalearse y a caer en seco al suelo.

Recogí fuerzas para levantarme de la cama e intentar incorporar a mi hermana, era tanto el susto que había olvidado mi energía.

“Ry… ou… Ryo… u ¡¡Ryou!!”, decía aumentando el tono de voz al no recibir respuesta mía.
Mis padres no se encontraban en ese momento en la casa, y al ver que la temperatura de mi hermana estaba alta, me puse los zapatos y cargue a mi hermana a fuera de la casa.

Rezaba que todavía tuviese el dinero de mi lonche que debí haberme comprado hace dos semanas, así que buscando rápidamente y con desesperación en mi bolsillo, encontré unas cuantas monedas que eran suficientes para tomar un taxi.

Sufrí un Deja Vu al sentir como todas las personas que me rodeaban, me miraban raro y comenzaban a hablar en mis espaldas. No me importaba mucho lo que se ponían a decir, tenía que llevar a mi hermana con un médico pronto… 

Lo sentía… esto tal vez podría ser algo que me temía mucho que pasara…

Por las prisas que llevaba, justo antes de llegar a la esquina donde pasaba frecuentemente los taxis, tropecé y deje caer al suelo las monedas que tenía, estas que cayeron en un drenaje.
Golpee al suelo, ya no tenía lo suficiente para tomar un transporte y no creía que un taxista hiciera una beneficencia por esta ocasión. Según como medía, ya pronto iba a perder las energías de reposición que tenía, llegando a ese límite, todo estaría acabado.

“Esto es mi culpa… Ryou, no te preocupes… no dejaré que te pase algo malo.”, decía tratando de convencerme que todavía no me daría por vencido.

De pronto, sentí una de las mejillas de Ryou, y observé que su temperatura había incrementado aún más, tal vez a una altura muy peligrosa para una simple fiebre.

Si este día hubiese caído en un día de la semana, le podría pedir a alguna persona de mi salón que estuviera saliendo de clases alguna ayuda, pero siendo un sábado, esa opción se borró de mi mente. 

“Mierda… ¿Por qué en este momento?”, dije preocupado y enfadado por el momento al tener tan mala suerte en la peor de las ocasiones en las que pude haber estado. “No quiero perder a mi hermana… no otra vez… no quiero… no quiero perderla…”

No podía hacer algo, otra vez resulté ser inútil y defraudaría una vez más a mi hermana… una vez más a mi hermana…

Todos podemos hacer algo… otra cosa es que las personas se engañen a sí mismas diciendo que no lo pueden hacer…”

“¡¡Incorpórate rápido Taiyou, una ambulancia esta aquí, ayudará a tu hermana!!”

Mis ojos comenzaban a cerrarse por la fatiga, pero pude distinguir una silueta femenina hablando conmigo. No podía ver quién era, pero por su voz… su tan identificable voz… reconocí a quién le pertenecía fácilmente… 

Ella había venido a ayudarnos, solo esperaba… que no fuera demasiado tarde…






“¿Arrepentido por las consecuencias que tomaste?...Vamos, abre tus ojos, quiero hablar contigo por un rato…”

Haciendo caso de esas palabras provenientes de una persona desconocida, abrí lentamente los ojos que esperaban localizar en qué lugar me encontraba.

Al abrir en totalidad mis ojos, no sé si podrá decir que observe algo o no, ya que me encontraba en un espacio completamente oscuro. Sentía que mis ojos estaban abiertos, pero la oscuridad reinaba en ese lugar y me hacía sentir que todavía estaba dormido.

“Desesperante, ¿verdad?... saber que estás haciendo algo, pero no poder verlo… algo muy familiar, ¿no, crees Taiyou?”

Atrás de mí, sentí la presencia de alguien, por lo que voltee en seguida por puro instinto y pude distinguir a un sujeto mirándome. De él, solo podía distinguir con claridad su boca y unos ojos brillantes como la de los gatos por las noches, solo sentado… observándome y hablando al parecer conmigo.

“¿Te conozco?”, le pregunte a ese sujeto que parecía si conocerme.

“Cierto… olvide que tu ya no me recuerdas… no te preocupes, no soy alguien tan importante”, decía en un tono bajo tratando de convencerme. “Dime… ¿Cómo ha ido tu vida?”

“Por cómo me hablas parece que ya lo supieras, ¿no?”, le pregunte a ese tipo, que levemente levanto su boca esbozando una sonrisa.

“Es un muy buen punto, Taiyou,”, comentaba aquella sombra de voz grave distorsionada, “Sí… la conozco un poco, al menos, solo tu vida antes de aceptar el contrato…”

El sujeto guardo silencio por un momento, como reflexionando lo que había dicho. Me acerque un poco al sujeto para distinguir de quién se trataba, pero por cada metro que avanzaba, se distanciaba uno.

“¿Cómo es que sabes del contrato?”, pregunte interesado.

“Bueno… es lo normal de una persona al aceptar un contrato de alguien desconocido… yo igual acepte el trato de esa mujer… sé cómo se siente… pensar que esa decisión fue tan mala como tu vida pasada, pero créeme… lo que has experimentado, no es ni la mínima porción de lo que he experimentado …”

“¿Un contrato con esa mujer?... ¿cuál fue tu trato?”, le cuestioné de último a ese sujeto.

“Ya lo olvide…”, respondió rápido. “Taiyou, es cierto que tienes varios problemas y es frustrante tener que cometerlos por segunda vez… pero ten en cuenta algo y espero que no lo olvides… aunque lo quieras, no todos los problemas que te rodeen son tuyos…”

Esa persona comenzó a disolverse en la completa oscuridad, sin dejarme la oportunidad de preguntarle una última cosa. Detrás de mí, una luz comenzó a cubrir ese espacio oscuro, y también llego a cegarme por la intensidad de esta.



“Por fin despertaste, Taiyou…”

“¿Tú… tú qué haces aquí?”

“No te gusta mi visita… después de todo hace un buen ratillo que no nos vemos, Taiyou…”

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