sábado, 25 de junio de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 06/??


DÍA 11



“¿En serio te encuentras bien?, a mí se me hace que deberías reposar en casa esta semana, al fin que solo sería hoy y mañana como pérdidas de clase…”

“Lo sé… pero si no vengo, ¿con quién estarás en el recreo o en trabajos en equipos?”

“¡¡Vamos!!... no creas que… eres el único a quién tengo, digo, hay muchas personas que conozco del salón u otros…”


Aunque Bura no me creyera, mis energías se habían restablecido el día anterior. Cabe decir que Ryou estuvo a mi lado hasta la noche… en donde esa mujer sería el reemplazo por algunos minutos.

Con tanto tiempo que descanse, lo tenía que reponer en trabajo para este día.

“Mmm… sigo sin estar segura de esto y si te me desmayas de nuevo, no me gustaría de nuevo hacer de príncipe y cargarte hasta la entrada para que vayas a casa…”, se quejaba Bura sin verme a los ojos mientras se sentaba en una de las bancas. Claramente, por la sonrisa que se formo en su rostro, se trataba de una broma.

“Ah pue…”

“No te preocupes Sakurano… si Taiyou se desmaya, esta vez seré yo personalmente quién lo escolte a su casa”

Detrás de nosotros, interrumpiendo en la conversación, una joven de cabello corto oscuro, de ojos marrones y piel blanca, me tomo del hombro mientras me observaba firme.
Era del tamaño y un poco más delgada que Bura, se quedo mirándome de forma seria por varios segundos en lo que buscaba en mi mente algo para hacer… soltando una fuerte risa al ver mi confusión, se sentó a un lado de Bura que le veía con una gran sonrisa.

“Qué bueno es ver que aun me reconoces, Taro”, le decía sin quitar su sonrisa Bura.

“Vamos… antes en la escuela solíamos platicar mucho, como me olvidaría de ti Bura… pero bueno, tenía pensado en hablarte más temprano… pero alguien me gano eso,” contesto la otra chica volteándome a ver, “Es un gusto conocerte, Taiyou Kagami… mi nombre es Taro y sigo con Sumiya… pero siendo ustedes, me pueden decir solo Sumiya jeje”

Tuve un pequeño flash back al pasado, esa chica… sí, ella era la chica que llego a ser delegada del salón en el tercer año de la secundaria. Era una chica enérgica, pero lamentablemente, era opuesta a mi personalidad del pasado, por lo que no llegamos a conocernos.
Ahora que la podía ver de cerca, podía sentir su aura positiva en el ambiente y que podía ser una chica en la cual se podía confiar… me sorprendía… que siendo desconocidos… ella supiera mi nombre completo…

“Es un gusto conocerte, Sumiya”, le dije estirándole mi mano.

“Lo siento Kagami, no quiero estrujar tu mano hasta el momento correcto…”, dijo ella volteándome a ver de forma seria, desconcertando a Bura y a mí. “Vamos no se pongan así, no me refiero a algo malo sino… que si te doy la mano, alguien se podría poner celosa, ¿no crees? Jejeje”

“Muy cierto Sumiya… tienes un muy buen punto de ver las cosas, eso me gusta”, le conteste siguiendo el juego.

“¡Oigan, oigan!… ¡no me excluyan de la conversación! y para que quede claro, Taiyou no es la única persona que tengo hmph…”

Sumiya y yo nos carcajeamos al unísono de la chica en medio de nosotros que nos dedicaba miradas de odio a la vez que resoplaba. Viendo que no funcionaba el ignorarnos, se paró de la banca y camino molesta hacia afuera del salón.

“Oye, fíjate por donde caminas, chavala… me podrías haber lastimado”

Cruzándose en el camino de Bura, un joven en la puerta choco con ella haciéndolo molestar. Desquitándose, ese muchacho le empujaba de forma tediosa para dejarlo pasar.
El ver eso y escuchar los pequeños gemidos de dolor de Bura, hizo que Sumiya le gritara al joven que seguía fastidiando… más yo, me acerque con prisa con ellos y le pase por un lado, lo suficiente como para empujarlo hacia atrás.

“Perdona, pero fíjate donde te pones si no quieres salir lastimado…”, le dije al sentir el fuerte contacto de mi hombro con el suyo.

No se pudo resistir que me tomo del suéter del uniforme y comenzó a amenazarme con una mirada repleta de odio.

“No te metas donde no te incumba…”, me dijo en tono molesto sin dejarme de mirarme.

“No me meteré contigo… sino te vuelves a meter con ella…”

Aún con esas palabras, él no me soltaba, sus ojos de enojo me decían que no se calmaría hasta que me metiese un golpe o un profesor nos separara. No le convenía el golpearme, no… mejor dicho, no nos convendría…

“Hermano, por favor cálmate ya… es tú culpa por haber molestado a su novia”

El tono molesto de esa chica, hizo que él soltara mi suéter y sonriera de nuevo. Su sonrisa me enfermaba, me molestaba… pero lo que aun más me molestaba, era su mirada fría a la persona que hace unos segundos le había gritado.

“Ok, Sumiya lo que digas… tuviste suerte de que te salvara mi hermana”, presumía él, alejándose del salón. “Por cierto… te quería avisar que vuestra madre empeoro… espero que se recupere pronto jeje…”

“Demonios, ¿Qué le pasa a ese tipo?”, se preguntaba Bura enfadada.

Se acerco a mí, dándome una sonrisa para distraerme de lo que había pasado y acomodándome el cuello de la camisa a como estaba antes de que ese tipo me tomara.
Pero aun más enojada que nosotros y avergonzada, era Sumiya que no era capaz de mirarnos a los ojos en ese momento.

“Perdonen chicos… así es mi medio-hermano…”, se disculpaba ella. 

La volteamos a ver, ella se tomaba del brazo temblando parada donde estaba. Bura sin perder el tiempo, me tomo de la mano y volvimos junto a ella para animarla.

“No te preocupes, Sumiya, ya no nos meteremos con él, ¿verdad, Taiyou?”, me pregunto mientras, con mi mano junto a la de ella, tomábamos la mano de Sumiya. 

Eso puso sonriente de nuevo a Sumiya, Bura satisfecha, quito su mano del las de nosotros dos sin aviso y dejándonos perdidos por la razón de ello.

“Oh bueno… si quieres quedarte a Taiyou, puedes hacerlo Sumiya… como dije, no es que fuera mi único conocido…”, dijo Bura sonriéndonos de forma picarona.

Sumiya se enfado por ello, y junto mi mano de nuevo a la de Bura, que una vez más también se había molestado. Bura atacaba con que “Ella tenía a más personas” mientras que Sumiya con que, “Las cosas irían mejor así”.


En la salida, como acostumbrábamos, Bura y yo nos fuimos a casa juntos, no sin antes despedirnos de la nueva compañera que habíamos conocido. Como me había prometido ella, la paleta de hielo bien merecida por el trabajo de química, se tenía que pagar en este día.

“Muy bien Taiyou, vamos por una Dream Icelet…”, dijo ella muy sonriente con paso apresurado.

“¿Qué es una Dream  Iceletet?”, pregunte con curiosidad tratando de alcanzar su paso.

“Es Dream Icelet… ¿Qué no la conoces?, aay Taiyou… ¿en qué tiempo vives?”, se quejaba ella por mi ignorancia en el tema. Se la paso unos cuantos minutos caminando y quejándose de lo que sabía y no hasta que le puse mi mano en su boca y le pedí que fuera al grano. “Es una paleta especial de esa tienda, sé que no las has probado… es por eso que si no la has probado… no has vivido”

“Bueno… si tú lo dices… ¿pero porque tanta prisa?”

“¡¡Vamos, piensa un poco!!”

Esas palabras viniendo de ella… las sentí como una irónica y buena ofensa, que me hacía reflexionar… nunca más volvería a usar esas palabras con ella…

“Es la salida de la escuela, hace calor… ¿no crees que es buena hora para irse a refrescar con la más rica paleta de hielo?”

“¡Perdona de nuevo!, ya comprendí…”, le respondí sin darle más caña para no llegar a cabrearla y comenzar a discutir de nuevo. Que no le pusiera un ``pero´´ a ella… le agradaba bastante, ya que en lo que quedaba de camino para llegar a la tienda, se la pasó tarareando felizmente y sin mirarme… 

¿Lo habrá hecho solo para molestarme y hacerme ocasionar otra discusión?

Llegamos al fin (dándome tiempo también de pensar en el motivo de hacerme molestar), Bura soltaba gritos de enojo al ver a un gran tumulto de personas en esa nevería tan famosa por su palea Dream Icelet; según una leyenda contada en el camino por mi compañera, tenía el poder de quitar todas las preocupaciones de la persona al estar hecho en base de un agua especial.
Tal vez me entere un poco tarde de esto, podría haberme servido de mucho en mi pasado... pero bueno, era solo un mito hecho por las personas y el poder de la sugestión.

Pasaron unos diez minutos eternos en tocar nuestro turno, Bura comenzaba a buscar frenéticamente esas paletas especiales mientras yo observaba el precio y sabores de las paletas en caso de que no las encontrara.

“¡¡Tengo las dos últimas!!”, celebro ella presumiéndoselo a las demás personas decepcionadas por esto.

No me sorprendí como las había conseguido, aquellos chicos que se enamoraron de primera vista de Bura hicieron el favor de dar sus lugares para que ella avanzara… una muy buena forma de usar a sus pretendientes para conseguir lo que uno quiere.

“Ja, que bien… me trajiste mi paleta”

Esa voz… esa voz que tanto había odiado en tan pocos días de haberla escuchado… el dueño se esa voz lo tenía muy bien identificado en mi mente, pero verlo frente a Bura, intentándose hacer el chulo me tenía aun más rabioso.

Quería acercarme a él y meterle un golpe en su rostro… pero habían dos cosas por las cuales no podía hacerlo…

“¡¡Oye…esa paleta… ¿Por qué la tomas sin mi permiso?!!”

“¿Qué?... no me digas que ya te enfadaste por esto… vamos, me la debías por el empujón”

Me acerque a Bura rápido y le tape la boca con mi mano derecha antes de que hablara, el chico al verme actuar, me dedicó una de sus miradas de superioridad.

“Creo que tú conoces muy bien el lugar en el que estas… o… ¿es que acaso tienes miedo de que algo malo pase?”

Me quedé sin palabras por lo que había dicho… no en sí por el significado… sino por otra razón que ya había descubierto… ese sentimiento de inferioridad que tenía era causado por…

“Bueno, si no vas a decirme nada, soy una persona muy ocupada para quedarme parado mucho tiempo junto a mortales como ti… nos vemos…”

Así como el chico había aparecido, pagó y desapareció siendo el centro de atención de las personas que nos rodeaban. Yo solo pude verle la espalda mientras mi cuerpo comenzó a sentirse mejor y menos pesado.

“¿Por qué dejaste que lo hiciera, Taiyou?”, me dijo Bura decepcionada.

“Perdona, pero conozco a la gente de su tipo… si le dejas ser, desaparecerá mucho más rápido…”

Era algo muy cierto lo que había dicho, pero las dos principales razón de que no actuara según dictaba mi cuerpo… era que, aun fuera malo comportarse así, era de la familia de Sumiya… y que, una vez más, mi estancia junto a él hizo que me dieran mareos y perdiera concentración.
Seguido de eso, compré con mi dinero aquella paleta y salimos del establecimiento. 

Caminando en silencio hasta la primera cuadra, ambos nos detuvimos en esa esquina para dirigirnos cada quién a sus casas.

“Disculpa que pregunte… ¿pero acaso estas molesta?”, le pregunte curioso.

“No, claro que no… ¿Por qué debería?... aunque, bueno… ¿Por qué decidiste comprar la paleta y aun no te la comes?”

“Ah, cierto…”, le dije mientras partía la paleta a la mitad, la mitad con palo lo deje para ella, y otra mitad en la envoltura a mí, “No creas que toda la búsqueda fue en vano… aun me debes la paleta ya que esta la compre con mi dinero, así que en un fin de semana, hay que salir para que me recompenses, ¿vale?”

Mi plan para hacerla sentir mejor funciono. Acercándose a mí, me tomo de la mano y la comenzó a estrujar con mucha fuerza. Su rostro… me agradaba poder ver una mejor sonrisa que la de aquel muchacho… una sonrisa radiante que hacía valer la pena aguantar con fuerzas mis mareos.

Despidiéndonos, me quede un momento más para ver su espalda mientras avanzaba hacia su hogar. Recordando que le había prometido jugar a dos juegos a Ryou cuando llegara, pensé que sería mejor hacerlo lo más rápido posible, para reposar lo suficiente y tener tiempo en la noche para hablar de algo serio con “esa” persona.




“Disculpa, ¿tú eres el joven Taro?...”

“Sí, ese soy yo… ¿Qué quieres, chaval?... no tengo tiempo para…”

“Por favor te pido respeto, Taro… pero, ¿qué es lo que quiero?... bueno, lo quiero todo…”

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