martes, 2 de agosto de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 26/??

DÍA 480




“Demonios… que lento pasa el tiempo cuando esperas algo, ¿verdad?”

“Ni que lo digas… por eso intento hacer otras cosas, ¿sabes?... en un documental de NatGeo escuche que el tiempo pasa más lento para las cosas que tengan gran masa, y más rápido para el que casi no tenga… eso se explicó ya que en investigaciones, dentro de las pirámides el tiempo pasa relativamente lento… así como en ciertas zonas de algunos países…”

“Oye Yudai… es muy bueno ese dato, aunque la forma en que la explicaste, me recordaste mucho a Luis”


Son las 2 de la tarde, a pesar de mis intentos de levantarme tarde… mi cuerpo no pudo soportar estar más rato en la cama. Por ello me levante cansado a irme al sillón de la casa a esperar que algo interesante pasara o que volaran las horas para la reunión que planeo Sumiya.

Viendo que mis padres no se encuentran en la casa… es como me doy cuenta a que día de diciembre hemos llegado… noche buena.

Eso explicaba porque tan lento transcurrían las horas, así eran todos los años. En las mañanas mis padres salían a por lo necesario de la cena, mientras yo me encargaría junto a Ryou de recoger toda la casa hasta entonces.

Esta vez me imaginaba el trabajo más fácil, ya que teníamos a dos invitados extras para ayudarnos. Con Yudai no fue problema, con 17 años de edad, ya era consciente de que vivía en la casa de ajenos y cooperaba lo más que se podía en esta… pero con Haruka… esperaba que con los cambios de los anteriores días también afectaran en la casa… pero a estas horas, seguía tumbada aun en MI cama.

“Muy bien… ya es algo tarde para empezar con la limpieza y el acomodo… pero por fortuna somos cuatro personas ya”, les dije a Ryou y a mis primos (obligue a Haruka a levantarse).

Explicando cómo nos repartiríamos el trabajo, comenzamos cada quién a cumplir su labor.
Ryou se encargaría de buscar el árbol de navidad, colocarlo en la sala y adornarlo a su gusto.
Yudai limpiaría todo el primer piso, a excepción del cuarto de mis padres.
Mientras que Haruka y yo, haríamos lo mismo, pero en el segundo piso.

No me equivoque al fin… tal como esperaba que sucedieran las cosas… así se dieron. En menos de tres horas acabamos con nuestros cometidos, incluso Haruka ayudo mucho… en realidad que en noche buena, las cosas eran muy diferentes.

Todos juntos de último, adornamos también por fuera la casa, nunca debían de faltar, las luces navideñas que dieran un muy buen toque en la noche.

Fue un gran momento para los cuatro, pero aun en el fondo, veía como mi prima entraba en nostalgia cada vez que veía escuchaba las pláticas navideñas de Yudai y Ryou con sus respectivas familias en nuestra sala.

“Taiyou y yo en todas las navidades nos desvelamos viendo las películas que tenemos en mi cuarto, algunas veces me duermo, pero siempre me levanta a las 5 de la mañana como tradición, para bajar al primer piso y ver los regalos que nuestros padres nos consiguieron”, comentaba excitada Ryou de revivir una vez más aquello.

“En mi casa salimos siempre a visitar a la familia, pasamos la noche con ellos y cuando volvemos a casa, los regalos nos esperan… creo que este año, mis regalos tardaran en ser abiertos jajaja”, decía Yudai muy alegre, bromeando con Ryou. No me imaginaba como sería una fiesta con mis tíos, creo que lo único rescatable, sería él. “Pero dime, Ruka, ¿Qué tal tú?”

Sentí como si dagas filosas atravesarán el corazón de Haruka, las miradas de mi hermana y Ryou la ponían nerviosa; sus ojos se movían de izquierda a derecha, de arriba abajo… esperando encontrar una salida a aquella pregunta antes de que algo malo pasará. Justo cuando halagaba a Yudai, tenía que salirme con la bocaza que cargaba como herencia de sus padres.

“¡¡Hola a todos!!”

“Ya volvimos”

Mis padres llegaron al momento perfecto; con su arribo, ya estaba listo la segunda fase del día: la hora de bañarnos.

Nos turnamos con la sagrada ley de “las damas y los niños primero”, así que nuestro orden de entrada era Ryou, Haruka, yo y al último, Yudai.
Mi hermana tardaba un buen rato, como tal chica que es; Haruka al contrario, tardo 15 minutos en salir y debo decir, que me era imposible no verla con otros ojos acercándose recién bañada a mi lado… a reclamarme el PSP. Yo doy mi concepto de ducha express, me baño el tiempo suficiente para ahorrar agua, tardo 10 minutos; y mi primo, fue el que más tardo de todos, cerca de una hora.

Sí, teníamos tina… pero no creo que fuera TAN grande como la de su familia para aventarse un buen rato de descanso y después limpiarse.

“Perdona, me dormí jajajajaaja”, se excusó mi primo después de verme acechándolo.

Preparados y cambiados, se nos llegaron las 7 de la noche… en media hora comenzaría la reunión y lo mejor era, caminar aunque fuera muy lento para llegar exactos a la hora… es una descortesía tanto llegar tarde como  temprano.


“Nos vamos papás, cuídate muy bien Ryou”

“Igualmente a ti hermano jeje”

“No se preocupen tíos, lo más seguro es que lleguemos tarde pero yo estaré todo el tiempo con ellos”

“Muy bien Yudai… que les vaya bien, y cuiden a Haruka… perdonen, Ruka…”

“Jajajaja hasta mi mamá te llama así”


Despidiéndonos, de mala gana para una molesta prima, salimos de la casa para darnos inicio a nuestro recorrido.
Contemplamos el ambiente, se sentía la navidad: los fríos vientos de invierno irónicamente cargaban calidez y energía, las calles estaban muy animadas con los niños y las familias disfrutando del día y/o los regalos y las calles eran iluminadas por intensos colores de rojo, blanco y verde.

Cada uno cargaba con una chamarra y bufanda por si se llegaba a soltar fuerte el frío, a excepción de Haruka, que desistió a llevar y hacerse la valiente.
Caminamos lentos por varias cuadras, ninguno platicaba o al menos hacía un comentario… pero llevábamos una felicidad expresados en nuestros rostros, y la verdad, quería que los demás invitados estuvieran igual.
Cabe agregar… tenía un incómodo pensamiento de que me olvidaba de algo.

“Holas Taiyou, Haruka y Yudai… feliz navidad”

“Holas Kagami, Haruka y Fumihiko… feliz navidad”

Cruzando desde la calle opuesta, los invitados sorpresa de la fiesta llegaban con nosotros saludándonos felizmente. Los gemelos chicos pelirrojos, Luis y Alex, vestían de la misma forma que en veces anteriores nos visitaban: con su gran gabardina oscura… a excepción de que, ahora llevaban en su cuello, moños muy navideños.
Les devolvimos el saludo afablemente…  aunque se vio un poco brusco, la bienvenida que Alex y Haruka se dieron al tenerse cara a cara.

Ahora siendo cinco en total, nos detuvimos en la esquina del parque. Para ubicarnos: si tomábamos el sur de la calle regresábamos a casa, a la izquierda daríamos con la casa de Shidou, al norte con la secundaria y a la derecha con Sumiya… tomamos ese camino.

Por aquellas calles era lo mismo, por lo general te topabas con cara de personas infelices en días comunes, pero hasta esas mismas personas… se veían felices (a su modo).
A mitad de este lado de la calle, estaba la gran casa de nuestra compañera; de un solo piso, pero su largo era como si ocupara dos casas. Blanca, le iban muy bien lo colores de sus focos navideños con formas de campanas o esferas en las ventanas, y como típico en la puerta verde principal, había una coronilla.

“Hola, les alcancemos jeje”, detrás de nosotros, se apareció el agradable Shidou, tomado de la mano de una chica que nos sonreía mucho con los ojos cerrados. “Los vimos desde lejos pero… no quisimos molestarlos tan temprano, ¿verdad hermana?”

La chica detrás de él; de tez blanca, ojos color ámbar y mejillas rosadas, que usaba un gorro que cubría todo su cabello, chaleco rojo y debajo un suéter de mangas largas blancas, de pantalón de pana negro y zapatos de igual color; asentía a cada una de las preguntas de su hermano sin apartar su sonrisa a nosotros.

Si no estuviera tomada de la mano de Shidou y no sonriera a gran escala, podría decir que se trataba de Bura o de una hermana gemela perdida de ella.

“Oh, Hola… ¿Qué hacen todos aquí afuera?... no me digan que siempre Sumiya no pudo hacer la fiesta…”

Hablando de la reina de roma… la invitada que faltaba se hizo presente mirándonos con sorpresa y de forma curiosa a los que no conocía… destacable ya que solo conocía a Shidou y a mí. Vestía un bello suéter azul con una bufanda roja y se podía observar, el collar de plata, debajo usaba una falda corta oscura y mayas negras debajo con botas cafes.

“¡¡Un momento!!... ¿Bura iba a venir?... ¡¡oooohh santísima madre!!... ¿por qué no me dijeron?”, exclamó furioso Shidou, para poco después, acercarse a Bura y besar el suelo por el que pasaba.

“¡¡Que malos son!!... ustedes divirtiéndose afuera, sin mi… hmph…”

Nos carcajeamos todos al ver a la protagonista de la reunión en la ventana de nuestra izquierda, inflando muy grande sus mejillas. Riéndose igual que nosotros, metió la cabeza para la ventana y en un segundo, ya nos recibía en la gran puerta.

“Bienvenidos todos a la casa Taro”, nos decía ella orgullosa de su hogar.

Solo una vez había entrado a la casa, así que la sorpresa persistía aun al ver tan largo pasillo dentro. Tres puertas en cada lado y una al final, ese última, era el baño.

Entramos a la habitación donde momentos antes estaba Sumiya, era la sala de estar para las visitas donde Shidou, ella y yo hicimos aquel trabajo en equipo. Dos largos sillones pegados que cubrían perfectamente las paredes en una de las esquinas, una mesita de té en medio, y una gran televisión de pantalla de plasma de 50 pulg. En frente, al lado de este había una vitrina con un estéreo de marca muy reconocida como la TV de cuatro bocinas. Algo al ver esto, me hizo suponer que no estaría solo de adorno hoy.

“¡¡Muy bien, primero que nada, las presentaciones… Yo soy Sumiya Taro, me encantan las relaciones imposibles (léase Yaoi, Yuri, incesto) y odio las personas tímidas (léase, que si comportan tímidos, los mato y los echo a la calle)!! Jajajajajaja no se crean, te toca”

“¿Eh, yo?”, pregunto tímido Alex, que fue señalado por Sumiya… y siendo observado amenazantemente. Después ya en estado normal, pidió que se presentaran las personas, partiendo de Alex hacia su izquierda.  “Ejem… mi nombre es Alex Einsmarck Clover… me gustan las personas… y odio que me golpeen… es un gusto en conocerlos”

“Y yo soy su hermano, bueno, más bien gemelo… venimos de la misma madre por lo que nuestros apellidos son idénticos mas no nuestro nombres, mi nombre viene de un gran guerrero y monarca como los fue…”

“¡¡Al grano!!”, gritamos Haruka, Alex, Yudai y yo, haciendo avergonzar la chico que se agarro el cabello y se sacaba la lengua. “Me disculpo compañeros… soy Luis Einsmarck Clover… me gustan los libros y realmente no tengo un disgusto en particular, pero si me dejaran mencionar uno, serían las incongruencias”

“Me toca… mi nombre es Sakurano Bura… me gustan el collar que llevo puesto, y lo único que odio mucho, son las tareas jeje”, se presentaba ella muy tranquila y alegre.

“Hola a todos, mi nombre es Yudai Fumihiko, soy el primo de Taiyou… me gusta en particular una persona que no he visto desde hace días… y odio la vainilla”, nos dijo mi primo levantándose como los demás del sillón, sonriendo.

“Mi nombre es Taiyou Kagami… creo que soy el único que conoce a todos jeje”, después de mi comentario, me empezaron a abuchear por presumir, claro… que lo hicieron en broma. “Bueno… me gusta el estudio… y las cosas que odio… es que me molesten como cierta chica a mi lado…”

“¡¡¿Serás…?!!”

Haruka finto con su puño, pero al ver como los demás se reían, lo bajo y agacho su cabeza para esconder su rostro rojo apenado.

“Mi… mi nombre es Ruka… Ruka Hashiyama, soy prima de Taiyou… me gustan los videojuegos… y odio a Taiyou”, comentó ella ignorando principalmente mi mirada.

“Jajajajajaja yeah, ya somos dos que nos gusta fastidiarlo”, le decía muy feliz Shidou que acercó su puño a ella. Dudando por unos segundos, tomo fuerza y chocó sus nudillos con los de él mientras le sonreía. “Hola a todos, mi nombre es Shidou Hideyoshi… me gusta mucho una persona… y odio que cada vez que me le confiese me rechace…”

“¿Quién será?...”

“Jajajajajajajajajajajajajaja”, nos reímos todos a la vez, a excepción de Shidou y “aquella persona”, Bura.

Aun estando varias personas entre desconocidos, era un buen momento que ni hasta los mismos desgraciados de la broma, se hacían sentir incómodos.
Falto una persona en presentarse, pero comenzó a toser mucho y mejor Sumiya paró con el juego, y mejor desapareció por un rato del cuarto. Unos minutos después, gritó por ayuda, así que fuimos Shidou y yo a socorrerla sin esperar más. Pedía ayuda para que lleváramos el ponche de guayaba que había preparado a los invitados, no evitamos soltar un buen suspiro de alivio de encontrarnos con un problemilla de grado menor; el delicioso aroma del ponche me hacía recordar al que algunas veces hacíamos en casa, con guayaba, canela, caña y tamarindo para darle un muy buen sabor… al fijarme bien, el de ella contenía lo mismo, así que el sabor no debería de cambiar tanto al de casa, algo bueno para la que se pondría como nena, Haruka.

Ayudamos llevando los vasos en dos idas, pasándolos cortésmente a quienes esperaban sentados. No me preocupe por dejar sola a mi prima, ya que por fortuna, mi primo al menos sabía cómo tratarla.
Bebíamos muy cómodos todos, platicando entre los conocidos, y viendo como se llevaban las personas que no se conocían.

Los gemelos Clover no tardaron en adaptarse a las personas, Ambos platicaban mucho con Sumiya y Bura. Yudai platicaba de deportes con Shidou, más en específico, el juego de beisbol del día anterior.
Y bueno, yo me acerque un poco en compañía de Haruka a la chica que estaba sola y no gustaba mucho de platicar con los demás.

“Hola Taiyou, Ruka, ¿verdad? jeje”, nos saludo primero aquella tranquila persona.

“Hola”, saludamos Haruka y yo.

“Se siente muy bien estar con los amigos… lástima que siento que soy una aguafiestas jeje”

“No digas eso… mas bien, no has de tener un tema de conversación con cual identificarte, ¿no?”, le pregunte a esa chica, que abrió mucho sus brillantes ojos para luego tapar con su mano la sonrisa que había formado.

“Gracias Taiyou… ufff…”

“¿Te pasa algo?”, habló por fin mi prima al ver como se abrazaba fuerte la hermana de Shidou.

Observando mejor, su nariz comenzaba a ganar un color rojizo igual que sus mejillas. Con el dorso de mi mano, hice contacto en su frente… y realmente era lo que pensaba… había conseguido fiebre.

“Supongo que has de sentir mucho frío, ¿verdad?”, le dije a esa chica que asintió intentan sonreír sin temblar. Me quite mi bufanda y la separé un poco del sillón para podérselo poner bien; cerca de ella sentí su respiración a una temperatura algo cálidamente incómoda. Me quite la chamarra igual y la abrigue con ella… esa chica ignoraba mi mirada y se ponía cada vez más roja cuando me separaba para volver con mi prima, que por cierto, me veía de forma temible.

“Muchas gracias… ya me siento más caliente…”, interrumpió las miradas que teníamos Haruka y yo, con una sonrisa, para cerrar los ojos y descansar.

¿Cómo es que no se había dado cuenta Shidou de cómo estaba su hermana?
Voltee para asegurarme de ello, y es que ahora intentaba mantener una plática con Bura… esa era una muy buena respuesta… se daría cuenta del estado de su hermana cuándo acabara la fiesta.

Poco después, Sumiya pidió que se llegara la hora de dar los regalos, por alguna razón… Shidou gritó junto a mí, al darme cuenta de que era lo que había olvidado.

“Haruka… te puedes quedar junto a la hermana de Shidou por un momento… voy a la casa por los regalos…”

“¿Estas menso?... ¿por qué te olvidaste de ello?”, me pregunto ella recalcando mi error.

“Sí, Sí… lo que digas, tampoco fuiste tan ingeniosa para recordármelo”, le dije en su cara, haciéndola refunfuñar. “Pero bueno… por favor, ¿si?”

“Ok… pero no tardes, ¿eh?”

Con el permiso de todos, salí corriendo de la casa para retomar al revés la ruta y llegar a mi casa. Mientras avanzaba, podía observar como mucho vapor salía de mi boca y mi nariz y sentía, una energía inacabable en mi cuerpo. Ya había corrido mucho y no me cansaba… me sentía tan liviano al correr que di de saltos jugando por el momento… no me imaginaba porque las cosas no habían sido así en la maratón.

Llegue a la casa y Ryou fue quién me abrió. Me pregunto qué era lo que pasaba, pero viendo como recogía de su cuarto una gran bolsa blanca, supo que era por los regalos.
Despidiéndome de ella y de mis padres, me di a la carrera de nuevo.

“Ya… vine… fuuhh…”, dije rendido a Sumiya que me abrió la puerta para entrar. Aquella energía ilimitada que tenía de ida, ya no la tenía de regreso. Entre de nuevo a la sala, y me alegro ver, como Haruka platicaba animadamente con la hermana de Shidou que ya se veía mejor.

Mostrando los regalos sanos y salvos a Haruka y Yudai comenzamos con el repartimiento.
Los gemelos Clover regalaron a todos las personas un bello y reluciente reloj de color oro que habían sacado de sus grandes gabardinas. Mirándolos en busca de una respuesta, ellos me murmuraron que eran simples relojes… no se repetiría lo mismo con el señor de la nevería.
Shidou llego poco después que mi, al parecer igual se le olvidaron los regalos. El dio a la mayoría, a excepción de Bura (que le pidió de rodillas su perdón y que le recompensaría después), galletas de mantequilla hechas por ellos.
Sumiya regalo igual a todos, dándonos primero dinero falso como broma, y después, nos dijo que nos daría su regalo al final de la fiesta.
Nosotros: Yudai, Haruka y yo, regalamos a todos los dulces que compramos para ellos; a Sumiya paletas de fresa, a Shidou bolas de chocolate así como a su hermana, a los gemelos dulces de leche con nueces, a Bura dulces con surtido y rellenos de sabor, y los que nos regalamos entre nosotros, chocolates. Aun quedaban tres regalos, los que quedaron por error de Haruka al copiarme, pero les pedí que me los dieran, ya sabía a quién dárselas.

Acabando con ello, Sumiya encendió el aparato que me temía, y con música que aun más me temía. Viendo como las parejas de baile se iban formando, pude decirme… que todo se estaba yendo al caño.

“¡¡Bu-Bura!!... te gustaría bai…”

“Disculpe, señorita Sakurano… me permitiría usted esta pieza, ¿me daría el honor de bailar con tan bella dama?”, interrumpió Luis, acercándose a Bura y besándole la mano.

Jamás había visto tan furioso a Shidou, vi por unos segundos como le quería estrangular al ver como Bura muy feliz, se paró a bailar con el pequeño… pero fue interrumpido por Sumiya que le tomo de las manos y bailó con él.

“Es-espera… pensé que bailarías conmigo, Luis… ¿Cómo pudiste traicionarme?”, ahora se quejaba el gemelo, Alex, al borde del llanto si no fuera porque la hermana de Shidou lo tomo como pareja sin pedirle permiso… pero éste no negándose.

“Oye, Yudai… ¿por qué no bailas con Haruka?”, le dije a mi primo nervioso.

“Vamos… todos sabemos que ustedes hacen mejor pareja que yo… aparte… me prometí que no tocaría a alguna mujer hasta que me encontrase con la que me gusta”, comentaba despreocupado Yudai.

“Bueno… vas a tardar un buen rato”, agregue. “Haruka… ¿te gustaría bailar?”

“Es que… hay un problema…”, comentó ella avergonzada.

“No sabes bailar…”, con lo que dije, ella me miró a los ojos y asintió con sorpresa. “Bueno… yo tampoco sé… pero… al menos nos podríamos mover de izquierda a derecha juntos, ¿no?”

“¿No será que me quieres tener cerca?”

“¿Perdona?”, pregunte, ya que no alcance a escuchar lo que me había dicho.

Sin decir más, me tomo de las manos y la moví un poco lejos de los demás para al menos tener un poco de espacio para movernos.

Más torpes no pudimos haber quedado… es cierto que bailaríamos con el simple “izquierda, derecha, izquierda, derecha”… pero se vio tan mal, como ni uno de los dos coincidía con el lado. La tomé de la cintura, puedo decir que era la primera vez que le tocaba allí y no me había dado cuenta de que estuviera delgada; eso hizo que se parara, pero ahora ella abrazándome por el cuello, comenzamos de nuevo… esta vez de forma correcta.
Me sentía muy incómodo, suponía que ella igual… así que no muchos minutos después, dejamos de danzar y nos sentamos sonrojados, sin dirigirnos la palabra.

Como penúltima cosa a realizar, Sumiya nos propuso ver las películas navideñas del canal cinco… pero como ese canal es más comercial que películas, fue unánime la decisión de no. Haciendo las cosas justas, cada uno voto por el género de película que querían ver:

Aventura/Acción: Tres votos (Yudai, Shidou y Haruka)
Romance/Drama: Dos votos (Alex y las hermana de Shidou)
Policiaca: Un voto (Luis)
Comedia: Tres votos (Sumiya, Bura y yo)

Como fue empate, Sumiya encontró la solución a nuestro dilema… buscando entre sus películas, alguna con comedia y acción.
“Una pareja explosiva” fue la película ganadora que vimos esa noche.


“Muy bien todos, una última cosa para que ya se preparen a ir a su casa por los regalos jojo”, decía feliz Sumiya, pidiéndonos que nos acomodáramos en los sillones.

Sentándose las mujeres en el sillón, y nosotros los hombres en el suelo junto a ellas, Sumiya puso una cámara fotográfica color plata encima de la mesita y se unió entre Shidou y yo, colocando sus brazos en nuestros cuellos.

Sentí el flash en la cara, deseaba no salir con los ojos cerrados, pero al ver como las otras personas sonreían mucho al ver junto a la dueña en la cámara… soltando risillas, expresiones de juego y apenadas, no me importo aquello y también fui a ver como había salido.

Esta vez… fue Yudai quién cerró los ojos, aun así, todos nos veíamos muy felices a nuestra manera…

Sumiya junto con la cámara se fue por varios minutos del cuarto, para después regresar con el regalo que nos prometió.
De alguna forma, ella imprimió las fotos con buena calidad y las puso en un bonito marco de plástico transparente con bordes en forma de noches buenas.
Nos hizo entrega de ellas muy feliz, no sin antes, agradecernos por la visita, por los regalos y por su amistad.
Veía como a Shidou le llegaba el sentimiento… quería burlarme en juego con él… pero no abrí mi boca, porque igual estaba sentimentalmente débil.

Comenzamos a despedirnos todos, agradeciendo la compañía y deseando posteriormente, volvernos a juntar. Bura fue la primera en irse, antes de eso, se me acercó y me dio un beso en la mejilla como despedida.
Los demás nos íbamos a ir en grupo, pero repentinamente Sumiya llamó a Shidou para que le ayudara con algo en la cocina, así que tuvimos que esperar.

Recordé preguntarle algo a Sumiya antes de irme, así que me dirigí a la cocina para preguntarle, y si hacía falta en algo, ofrecerme como ayuda.

“¿Ofrecerme como ayuda?... no me gustaría ofrecer mi ayuda en esta situación…”, pensé al momento de abrir la puerta y observar a Sumiya acercando su rostro ligeramente sonrojado al de Shidou.

Nunca pensé en toparme con un momento así, y créanme que me sentía petrificado… al menos bajo el ritmo de mi corazón, al ver cómo le besaba solo en la mejilla y volteaba aquella chica de ojos azules conmigo para sonreírme.

“Hola Taiyou… ¿celoso?”, me decía ella en tono juguetón, haciendo que Shidou abriera sus ojos y me viera con sorpresa.


“¡¡Muchas gracias por todo Sumiya!!”, agradecimos todos al unísono, como última cosa, para poder irnos a la casa.
Caminamos hasta la esquina, donde Shidou y su hermana tomarían su respectivo camino.

“En serio, te la puedes quedar…”

“¿Pero cómo?... es tuyo y tengo que…”

“No te preocupes”, le dije a la hermana de Shidou que estaba terca en devolverme las cosas que le preste.

Insistí tanto, que Shidou se cansó e interrumpió nuestra discusión; sin más que hacer, esa chica me sonrío y se alejo junto a su hermano directo a su casa, seguidamente volteando a vernos.

“Muy bien Taiyou… nosotros nos vamos por acá”, dijo uno de los gemelos, señalando al otro que empezaba a bostezar mucho.

Quedándose en la esquina y recogiendo la bolsa con los tres regalos sobrantes de mi mano, me dio una señal e hice que mis primos siguieran su camino sin voltear atrás y llevarse una buena sorpresa.

“Oh, disculpen… tengo que ir a cierto lugar antes, vayan directo a la casa, ¿eh?”, amenazo Yudai que corrió  cruzando la calle, dejándome a solas con Haruka.

Sí, esperaba un movimiento repentino como los de los gemelos… ¿pero Yudai?... algo me dice que está relacionado a la chica que esta aferrado en buscar.
Era corto el camino que faltaba para casa, en este día ya había pasado cuatro veces por aquí, haciéndomelo aburrido y fastidiosa… pero aun así, no era lo que hacía lento la caminata… era  una gran presión que se formaba en mí y tenía que ver con la callada pero amenazante de mi compañera.

“Ya casi llegamos a casa jeje”, le solté para iniciar una conversación.

“Que bien… no sabes cuánto espere por esto…”

“¿Te moleste con algo?”

“No, no… ¿cómo crees?”, me pregunto ella en tono sarcástico. “No creas que no me fije que andas de don Juan… siendo cariñoso, regalando tus posesiones a la hermana de Shidou, dejándote besar por tu otra amiga, regalando los sobrantes a alguien que no conozco… solo faltó que me dijeras que Sumiya te beso en los labios…”

“Jajajajaja… citando las palabras de mi amiga… ¿estás celosa?”

Me frenó parándose frente a mí, me tomo de ambas manos y las coloco delicadamente en sus cachetes. Sus frías manos comenzaban a ganar calor como las mías… me miraba fijamente a los ojos y por ende, pude apreciar sus bellos ojos cual color y brillo jade.
Se le podía ver muy claro que estaba celosa de no recibir atención en la noche, podría decir que es mi culpa, por tenerla tan consentida… pero, ese era un punto a favor que me gustaba de ella.

Me carcajee, haciendo que ella se molestara y me sacara la lengua a unos cuantos centímetros de mi rostro, aprovechando eso, acerque mi boca y se la mordí jugueteando.

“Perdona Haruka… le di mi bufanda y chamarra a la hermana de Shidou, porque tengo el presentimiento de que este año me regalaran muchos… Bura me dio el beso en la mejilla como segundo regalo de navidad… los regalos se los encargue a Luis para que se los diera a una amiga que vive lejos… y no, exactamente no fui yo quien recibió un beso de Sumiya…”, le explique a mi prima con la verdad, para que se calmara y olvidara lo que hice segundos atrás.

“Bueno… si lo dices así, puedo comprender casi todo…”, dijo ella soltando mis manos y continuar avanzando. Aun era muy identificable, que no estaba cómoda con mi respuesta. “Dime Taiyou… esa amiga tuya… ¿qué es de ti?... no me suena a que solo sea una amiga como yo…”

“Tú no eres mi amiga Haruka… tú eres mucho más”, le susurré en voz baja en su oído.

Inclinó un poco su cabeza, como si le hubiera dado ansias mi movimiento y me empujo suavemente con sus manos para apartarme de ella. Sonreí… se me hacia curioso a qué nivel de comportamiento femenino podría llegar la chica que superficialmente, se comportaba más como un chico... ahí me propuse a seguirla molestando, para poder llegar a ver algún día aquel límite suyo.
Me le acerque de nuevo, y puse mi brazo alrededor de ella para tomar su hombro… esta vez me dejo ser, y solo recargó su cabeza en mi.

“No te pongas celosa de ella… a ambas les aprecio mucho, aunque de diferente forma… digamos que ella fue la primera persona… que me dio una segunda oportunidad de vida…”




Esto es como un sueño... como un juego del que nunca sabes cuando acabará la diversión... puedes hacer lo que gustes, lo que desees una y otra vez.... siempre y cuando lo tengas a la mano.
Abres, cierras los ojos... no distingues en que mundo perteneces... y creo que eso es lo mejor... después de todo eres una mentira, no estas vivo... solo eres un reemplazo, un recuerdo de una persona que en verdad existió...

Hazme caso, y deberías... ya que yo soy tú...

Esto no terminara, hasta que uno de ambos lados... quiera que así sea... y te lo dejo muy en claro... yo no tengo pensado hacer eso, tanto consciente como inconscientemente... sé que te mereces incondicionalmente tu castigo...



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