Nos movemos en la oscuridad,
solo y solo por nuestra necesidad;
caminamos juntos y hacia adelante
nuestra sangre es el estandarte.
En la tranquila noche se escuchan nuestras voces
retumbando en las cabezas de los inocentes;
una vez hecha nuestra sagrada oración
nos mostramos como los mismos deseos de la pasión.
Como odio esa oración… estamos obligados a recitar esas palabras por el resto de nuestras vidas.
No recuerdo quién nos la enseño… parece como si naciéramos con ellas… más cantar nuestro himno no es la molestia… la molestia viene en que revela el significado de nuestra existencia.
Los humanos nos llaman Íncubos, demonios con la imagen de Adán que vagan por el mundo humano para satisfacer los deseos de estos y los nuestros.
Somos robots que siguen inconscientemente una orden dictada por nuestro jefe; no conocemos el porqué de esto… solo lo hacemos como tal soldado de un ejército: no iniciamos una batalla, solo la peleamos.
Nos movemos en la oscuridad,
solo y solo por nuestra necesidad;
caminamos juntos y hacia adelante
nuestra sangre es el estandarte.
Por lo general nos movemos individualmente para cubrir más terreno humano, pero mi caso es la excepción, yo viajo con mi gemelo.
Nunca antes había ocurrido en el infierno que un par de demonios gemelos nacieran… esto se explicaría mejor si les contara la verdad de los demonios…
Muy diferente a la raza humana, que su población crece radicalmente y sin control, nosotros los demonios tenemos un número fijo… cada vez que un demonio se extingue, uno nuevo renace a ocupar ese vacío. Yo soy una irregularidad, mi hermano legalmente nació con la muerte de uno en plena batalla… pero junto a él, nací yo… un caso nuevo para el infierno que había aumentado su población de x a x+1.
Yo debí de afectar el balance… más no fue así, mi mismo jefe no dijo más que solo estuviera a lado de mi gemelo.
En la tranquila noche se escuchan nuestras voces
retumbando en las cabezas de los inocentes;
una vez hecha nuestra sagrada oración
nos mostramos como los mismos deseos de la pasión.
Nuestro trabajo como Íncubos, es alimentarnos de la esencia humana, metiéndonos en el único lugar del que no pueden escapar solos… sus sueños. Irrumpimos dentro de ellos y absorbemos su energía vital en compensación de su satisfacción sexual… es por ello que nos disfrazamos de machos que irradian belleza a las hembras y no se resistan a nosotros.
Ese es nuestro trabajo todos los días hasta que fallezcamos, no descansamos mucho… es muy cierto que solo actuamos en las noches para no ser encontrados por los humanos… pero tan pronto salga el sol, viajamos lo más rápido al otro hemisferio donde comienza oscurecer.
El tiempo entre víctima y víctima puede tender a ser largo y como las distintas flores que pueden crecer del suelo… hay diferentes esencias humanas: desde una que no nos satisface como alimento hasta las que con solo una esencia quedamos llenos.
Nuestras víctimas en especial, son las vírgenes… ellas conservan una gran esencia que desaparece con el tiempo mientras se tenga relaciones con alguien de su especie u otro Íncubo… está claro, que se prefieren las vírgenes maduras… así como esperamos a que el plátano se ponga amarillo… nosotros vamos con las hembras de edad mayor. Aun así, existen casos, en el que un Íncubo se mete con una niñata… si nosotros con una hembra mayor, podemos ocasionar la muerte si se absorbe demasiada esencia… si se trata con una mujer de tercera edad o con una niña… el riesgo de muerte es del 100%
Un demonio siempre será un demonio… no importa de qué clase sea… alguno podría adquirir una personalidad errata y compulsiva.
-Oye hermano, ya es hora de trabajar… levántate de una vez.
Escucho la voz de mi hermano, abro mis ojos y lo veo parado justo enfrente de donde yo estoy acostado. Como siempre lleva una pequeña sonrisa en su rostro, sus fríos y oscuros ojos me observan fijamente mientras me acerca su mano para levantarme.
-Vamos hermano… me muero de hambre hoy… ¿Qué te parece si hoy nos vamos por jóvenes?... ya me harte de ir con pura cuarentona…- me intentaba inyectar ánimos mi hermano, pero siendo un fracaso ya que la verdad no tenía el apetito abierto.
-Liderc… sabes que no podemos ir con cualquier mujer… se necesitan esos requisitos para poder entrar en ellas- le explique a mi hermano malhumorado por siempre saltarse esa regla.
-Vamos… ¿Cómo que solo con las mujeres que sientan una necesidad sexual mientras duermen?... eso es una reverenda estupidez… todas las mujeres tienen fantasías sexuales… tenemos que satisfacerlas, ¿no?... no solo en sueños, sino cuando el mínimo pensamiento les corroa la mente- me decía Liderc, perdiendo la cordura y respirando de forma constante. Por su rapidez en respirar, se hacía notar en su nariz y boca al exhalar, demasiado azufre para mi gusto, era una señal para los humanos de dar nuestra ubicación.
Era muy sabido, que cuando un demonio entraba en completa excitación antes de la caza, que perdieran la poca personalidad que tenían y terminaran excediéndose de comida… algunas veces, llamando la atención de nuestros contrarios o de humanos con el poder capaz de aniquilarnos.
Era muy diferente de mi hermano y otros demonios… hay una frase… “Quien siembra vientos… cosecha tempestades”…
Nuestra naturaleza nos hace saltarnos algunas reglas impuestas por nuestro mandamás… pero yo, sigo sus reglas al pie de la letra… es por eso que he recibido el rencor de otros demonios y paso solo el tiempo con mi hermano.
Lo amo, le quiero mucho ya que es el único con quien puedo charlar… por eso es mi deber detenerlo antes de que entre en frenesí.
-Hermano… te lo pido, te ayudaré en buscar carne joven… pero por favor no ocasiones algo que te pueda costar la vida, ¿Qué prefieres?... ¿Comer como loco para morir… o seguir viviendo bajo las reglas y comer de forma segura?
-Si lo pones de esa forma…- contesto mi hermano, tranquilo de nuevo. Concentrándose, después de meditarlo me dio un pequeño golpe en el hombro, esa señal… me decía que había vuelto a ser al hermano que quería. – Bueno hermano, lo prometido es deuda… así que vayamos a cenar algo pronto.
-Claro- le respondí feliz a mi gemelo Liderc.
El viajar para un demonio no era problema, nuestras alas salían a voluntad para permitirnos buscar en los cielos nuestro destino.
¿Cómo sabemos a dónde llegar?... pues en realidad es al azar, bajamos lo más que podemos a la ciudad y pasamos por las casas, si llegamos a detectar la esencia del placer humano, nos detenemos y hacemos nuestra parada para la merienda.
Esta vez, nos encontrábamos en una ciudad en el occidente del planeta; por varios días habíamos surcado lugares rurales en busca de una buena comida diferente a las demás… pero así como las frutas o verduras, nuestro alimento también tiene malos periodos, ahora nos había tocado.
-Demonios… perdona la ironía- dijo mi hermano avergonzado.- Siento mucha comida en esta ciudad… no sabes cómo extrañaba el no saber decidirme por cual casa entrar- No era extraño que mi hermano hablara como un maniático asesino en serie, más que para hablar conmigo, él se lo decía a sí mismo como una forma de calmar sus ansias.- Hermano, hagamos esto… te prometo no romper alguna regla si me ayudas a buscar una buena presa por la cual comenzar primero… nos separaremos, yo por las zonas este y sur, y tú por el norte y oeste, ¿vale?... muy bien, nos vemos en el centro dentro de cuatro horas.
Ni siquiera acepte y mi hermano volaba con gusto por las ventanas de la casa. Él era un demonio de palabra, si prometió no romper una regla, no la romperá… ahora mi preocupación, es encontrarle un alimento que acabe con su hambre.
Vuelo lentamente por encima de las casas, las luces de los faros llega a ser un tanto irritante, aparte de que me dejaría al descubierto de las pocas personas todavía fuera a estas horas de la noche.
Repugnantes humanos en fachas, bebiendo aquel líquido que los vuelve idiotas, otros consumiendo algo que los deja peor, molestando a quien pase frente a ellos, y algunas veces, hasta despojándolo de sus más preciados bienes. Un desperdicio de existencia… una de las consecuencias de criar humanos basura irregularmente.
-Sigue con la búsqueda…- me digo a mi mismo para concentrarme en lo que realmente debía de importarme.
Pasan varios minutos, ya he visitado muchas casas y a pesar de toparme con varias candidatas, estoy seguro que no llenarían a mi hermano Liderc. Si no consigo una presa, él se enfadará conmigo y como consecuencia la vida de esas chicas podrían llegar a un desastre… espera… ¿y por qué me importan sus vidas?...
No tengo tiempo de responderme esa pregunta, saliendo de las colonias plagas de edificios de departamentos, llego a la colonia de las casas individuales donde una esencia llama mi atención.
Por mitad de una pequeña calle, al fondo de un muy escondido callejón, observo una humilde y pequeña morada de color café. Por fuera se ve muy maltratada y sucia, los vidrios rotos tapados con cartones y cinta adhesiva, y el techo sin tejas.
Ya no hay necesidad de volar ahora, me bajo en el callejón y me oculto en la oscuridad que esta trae. No me había fijado, pero un vago dormía silenciosamente en el suelo, sosteniendo con fuerzas una botella de alcohol. Me acerco a esa morada, la esencia incrementa en el poco viento que me llegaba; era muy diferente, me detenía inconscientemente a cerrar los ojos y disfrutar el rico aroma… pero volvía a la realidad al recordar que mi hermano me estaría esperando impacientemente.
Llego frente a la puerta, intento mover la perilla por instinto y como pensaba, estaba cerrada. Me muevo a la izquierda y quito uno de los cartones de la ventana, con solo poder observar la oscuridad dentro de la casa, me concentro en un punto y al cerrar y abrir mis ojos, me encuentro ahí.
Dentro la casa se ve muy común y corriente, diferente al exterior. Una simple sala con estantes, sillones dobles y un televisor, habían tres habitaciones… uno donde a juzgar por el olor era el baño, el segundo donde dormían un poco ruidosos dos personas, y en la tercera, la portadora de la esencia.
Abro con delicadeza la puerta, el delicioso aroma se concentra muy bien en tan cerrado espacio que empieza a nublar el juicio que me distingue y mi instinto me lleva a querérmela devorar por completo.
-Si yo me comporto de esta forma… ¿Cómo es que actuaría mi hermano?- pensé en el momento en que gire la perilla.
Dentro de ese cuarto, solo una gran cama en el centro se podía observar por la poca luz que entraba de la ventana. La verdad no me interesaba, sería como si un asesino se retractará de matar a su víctima solo porque la casa a la que entra sea un desastre.
Sabanas blancas, cálidas y gruesas cubrían a la chica de la cual solo se le podía ver su oscuro y lacio cabello; acerque una de mis manos para poder retirar lo que me estorbaba y ver el rostro de la víctima.
La piel blanca y lisa de esa chica era cubierta en gran parte por suciedad, tenía largas pestañas y una pequeña y respingona nariz que se denotaba roja como sus mejillas, sus eran labios partidos y perdieron aquel color rosa que por naturaleza debía de tener. Acerque mi rostro y sentí la débil pero caliente respiración de la chica, acompañado de tan rica esencia.
¿Por qué una chica potencialmente bella, esta tan maltratada y en un lugar donde no lo merece?
Fuera cual fuera la respuesta… mi hermano se encargaría de quitarle una “preocupación”… pero para ello necesitaba comprobar su sueño.
Cerré mis ojos y acerque con cuidado mi frente hasta llegar a tener contacto con el de ella, y entrar a conocerla mejor.
-Jejeje… Pensé que me habías abandonado… que bueno es ver que me haya equivocado…
-Perdona… ¿pero cómo es que me conoces?
Tenía que ser la rutina de siempre… abrir los ojos, ubicarnos y contemplar el submundo que el huésped recrea en ese instante y detectar rastros de la esencia para buscarla, y después alimentarnos de ella…
¿Por qué esta vez por más que buscaba una respuesta, aparecí justo en frente del huésped?
-Perdóname mucho… me confundí… mi nombre es Sonia jeje… ¿puedo saber tu nombre?
Esa chica era otra… su presencia no era la misma que la física de momentos atrás. Frágil que en cualquier momento se pudiera quebrar cual vaso de vidrio, apagada y fría como tantas personas en estado enfermizo… ¿Cómo fue que su aura ahora irradiaba: simpleza, vivacidad y calor?...
En los sueños cualquier cosa puede pasar: los unicornios pueden llegar a tener alas, la gravedad podía aumentar, podrías ser otra persona que desees de forma excesiva o a la cual admires profundamente… pero vamos… el aura del huésped no debía de ser diferente.
¿Por qué no hacía su trabajo?... es cierto que contengo mi poder de absorber su esencia… pero ella no responde con miedo, éxtasis o confusión…
Yo sigo las reglas… voy al margen de todo... ¿Por qué ella no lo hace?
-Disculpa… ¿te he molestado con algo?... llevas mirándome de forma fea desde que despertaste.- se disculpaba aquella inocente chica, observándome seria.
Me doy cuenta de que nos encontramos en un espacio vacío, completamente blanco. Aquella chica que hasta hace unos segundos estaba parada, se sienta frente a mí, esperando pacientemente las respuestas de sus preguntas anteriormente planteadas.
Me siento frente a ella sin más que hacer, debería de irme para avisarle a mi hermano a que ataque su presa… más estoy cautivado por una humana que resulta ser diferente a anteriores que visitaba en sus sueños.
Repito… en un sueño puedes hacer lo que seas, cualquier cosa que implique vivir, moverse, hablar y hasta morir… en cualquier escenario ilógico, extraño, oscuro o alegre… ¿Qué hace ella consciente en un sitio que parece un gran lienzo sin pintar?... ¿le interrumpí en plena construcción de su mundo?...
-Mi nombre es Rauel- me presento en voz baja, pero aun así, siendo escuchado por la chica que me sonríe y estira su mano en gratitud.
-Es un gusto en conocerte, Rauel.
-El gusto es mío, Sonia.
¿Debería de aprovechar este momento para escabullirme, alimentarme de ella… o seguir el extraño sentimiento, de protegerla…?
En la tranquila noche se escuchan nuestras voces...
retumbando en las cabezas de los inocentes;
una vez hecha nuestra sagrada oración
nos mostramos como los mismos deseos de la pasión...
Uno por uno, todo se encuentra en balance...
sea cielo o infierno... a nuestra agonía buscamos un desenlace...
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