domingo, 21 de agosto de 2011
TMGOK Capítulo 6
“¡¡Waah… que linda es Kanon-chan!!… como me gustaría ser como ella… Kami-nii-sama, ¿Cuántos años crees que tenga?”
“No me importa…”
“¡¡Vamos!!... tienes que conectarte un poco más al mundo real… ¿Qué acaso no es muy bonita?”
“Nooo… así sí que no te importa… guarda silencio…”
Como era costumbre, en las mañanas en el departamento se podían escuchar a Elsie y Keima discutiendo… aunque sabiendo ya… quién ganaba en ello.
Aun así, Elsie observaba feliz en su sillón, a la televisión que estaba en un programa de variedades… donde platicaban sobre la carrera de la artista favorita de ella.
Cabe mencionar, que Keima se encontraba en su escritorio leyendo un libro muy grueso de género policiaco que veía con emoción.
“Pero miren como trabajan duro el departamento de ``El caso que solo Dios conoce´´…”
“Justo cuando pensaba en que algo malo se acercaba… llego uno peor…”
“¡¡Haqua!!”
Parada en la entrada, con una sonrisa confiada y de superioridad… una chica de pelo largo morado y ojos rojos, era abrazada con fuerza por Elsie. Se veía en ella, que también le caía muy bien… pero el solo observar al chico sentado en el escritorio, su expresión cambiaba.
“Escuche que hace poco resolvieron el caso de la familia Aoyama…”, decía Haqua mientras se sentaban en el sillón con Elsie.
“Sí… Kami-nii-sama también descubrió que el grupo…”
“Elsie… guarda silencio por favor… esos son detalles de nuestro caso que no debemos revelar…”, interrumpía Keima.
“¿Ehh?... creí que con el tiempo cambiarías… pero sigues comportándote igual ante una dama, Katsuragi”, decía Haqua mirándolo fijamente.
Keima volteo hacia ella y comenzó a observar todo el lugar que le rodeaba, no encontrando algo, se concentró de nuevo en su libro y habló:
“¿Dama?... no encuentro alguna por aquí…”
Tomando prestada la escoba de Elsie, Haqua se acercó a Keima para golpearla con ella. Elsie intentaba detenerla, pero su molestia era grande.
Cansándose de golpearlo, se sentó de nuevo… dejándolo adolorido en el suelo.
“Jaja… Haqua tampoco va a cambiar…”, decía Elsie sonriente, “Dime… ¿cómo te ha ido en este tiempo?”
“¿Eh?... ¡ah!, bueno… vamos muy pero muy bien… llevamos 15 casos resueltos en 20 días jeje…”, presumía Haqua algo nerviosa.
“Que genial… si ustedes fueran de esta ciudad… es seguro que serían muy populares… como antes, sigues siendo una genio como en la escuela jeje”, dijo Elsie muy feliz y de forma sincera.
Algo en las palabras de Elsie, incomodaban a Haqua que sonreía un poco, solo Keima (ya levantado) sabía que ella escondía algo.
“Disculpen la intromisión…”
De nuevo en la puerta, alguien llamaba a Keima en un tono algo bajo. Una señora alta, de pelo oscuro con estilo oriental y de lentes, se acercó a Keima y le pidió su atención.
“¿Qué se le ofrece?”, pregunto Keima directo al grano.
“Quiero contratar sus servicios, ``Dios de la pista´´…”, decía esa mujer en forma seria, “… Soy el manager de una gran estrella… y bueno… creo que estamos en la mira de alguien…”
“¿Qué tipo de ``mira´´ se refiere?”
“Ella no se ha dado cuenta… pero hemos sido amenazadas por un sujeto anónimo que nos quiere fuera del espectaculo… primero comenzó con cartas… después con llamadas… luego con mensajes en el auto o en el estudio… y en el último ensayo… vi como por unos cuantos centímetros… una bala intentaba darle a ella en pleno escenario… busque… pero no encontré de dónde provino… es por eso que tengo miedo y recurrí a usted… he oído antes de usted… es por eso que confió en que nos pueda ayudar…”, explicaba y pedía esa mujer.
“¿No sería más fácil dejar de trabajar?... eso las protegería a los dos de ese sujeto…”, dijo Keima fríamente.
“No puedo…”, dijo la mujer viéndolo a los ojos, “Es por el sueño de esa chica… que no puedo abandonar…”
“Mmm… Muy bien… Elsie, tenemos trabajo…”, decía Keima mientras se levantaba de su lugar y se vestía con su gabardina. “Déjenoslo a nosotros…”
“Que bien… se los agradezco mucho… esto es lo que quiero que hagan…”, dijo la mujer sonriente.
“¿Quiero?...”, se preguntaba Keima confundido.
“Perdone pero… ¡¡¿Por qué demonios tengo que trabajar de guardaespaldas?!!”, gritaba furioso Keima.
En un gran estudio de televisión, iluminado con algunas luces y un gran escenario vacío… Keima replicaba sobre el trabajo ordenado por esa mujer.
“Necesito que actúe como guardaespaldas… al verlo a usted, ese sujeto se confiara en que será una seguridad inútil y eso lo dejará investigarlo de forma fácil”, explicaba sonriente esa mujer.
“Me parece buena idea… ¿pero por qué recurrió a mi ayuda, si usted logro pensar de esa forma?”, preguntaba molesto Keima. Pero dejando eso de lado, se puso a investigar aquel lugar junto a Elsie.
“Que mal… y yo que quería seguir con Haqua…”, decía Elsie un poco triste.
“Tú eres la primera en emocionarse por los casos… esta vez haz lo mismo…”, le regañaba Keima. “Este agujero en el escenario…”
“Sí… por ahí es donde entró la bala perdida de aquél sujeto…”, decía la manager.
“Mmm… ¿encontraste la bala?”, pregunto Keima con interés.
“Cierto… eso es otra cosa rara… tampoco había… es como si se hubiera evaporado o algo así…”
“OK… eso me ayudara en el caso…”, decía Keima mientras se alejaba del lugar. “Elsie, acompáñame a fuera…”
Saliendo del estudio, Keima rodeo ese lugar y examino la altura de estos con la ayuda de Elsie y su Hagoromo.
“Parece que terminamos por hoy…”, ordenó Keima a Elsie.
“Muy bien…”
“¡¡Kyaa!!”
Escuchando un fuerte grito por parte de una chica, ambos corrieron hacia donde había provenido. No muy lejos de donde estaban, observaron una camioneta negra con una puerta abierta.
Corriendo hacia ella, Elsie preparó su Hagoromo para el ataque si era necesario y Keima se asomó dentro de la camioneta.
“¿Qué pasa aquí?”, pregunto Keima.
“No… no pasó algo especial… es solo que no me estoy concentrando lo suficiente para esta canción y grité de desesperación jeje… perdona si los hice…”, dijo la chica que se encontraba sentada dentro de esa camioneta con una libreta y un lápiz en sus manos.
Esa chica bonita, de pelo corto rosado con un gran moño amarillo, de ojos del mismo color que su cabello, de lentes y de la misma edad que Keima… observaba a este con mucho interés mientras le dedicaba una sonrisa pequeña.
“¡¡E-e-es NaKanon!!”, gritaba emocionada Elsie. “¡¡S-soy una de tus más grandes fans!!... me encanta tu canción de ``All4You´´ y también la de… y la de…”
“Jejeje… qué bueno que te agraden mis canciones… es un gusto conocer a las personas que me han seguido este tiempo…”, le decía una feliz Kanon a Elsie.
Elsie emocionada, le pidió una firma Kanon… pero como no tenía en donde (sí, por la emoción no se dio cuenta de que Kanon tenía una libreta)… intentó quitarle una de las novelas que Keima cargaba consigo… pero este la logro salvar por poco.
“Jooo… por alguna razón… sabía que esto sucedería…”, decía Keima mientras resguardaba sus libros.
“No me digan que ustedes son los guardaespaldas que fueron contratados por mi manager…”, comentaba curiosa Kanon. “Mi manager me dijo que eran un dos jóvenes… una sonriente y uno con cara de pocos amigos…”
“Sí, esos somos… ¡¡creo que trabajaremos juntos desde ahora!!”, gritaba emocionada Elsie. “Estamos emocionados de trabajar con una gran cantante, ¿verdad, Kami-nii-sama?”
“¿Eh?... ¿Ella es a quién vamos a proteger?...”, pregunto Keima sin interés.
“Bueno… es cierto que no la habías visto antes… ¿pero cuanto a que su nombre si te suena, verdad Kanon-chan?”, decía Elsie feliz mientras Kanon asentía.
“… No… no me suena…”
“Jajaja… así que hay gente en esta ciudad que todavía no me conoce…”, dijo Kanon un poco impactada.
Atacando de forma desprevenida con un spray de pimienta al rostro de Keima, este se protegió un poco por sus lentes, pero aun así le entro lo suficiente como para que se revolcara de dolor en el suelo mientras lloraba igual. En lugar de hacer algo por Keima, Elsie solo veía como era atacado por esa chica que repetía una y otra vez “No soy un ídolo”.
Elsie alabando a Kanon para hacerla sentir mejor, le dio a Keima de que respirar un poco después de ese ataque.
“Y porque prefiero a las chicas de las novelas…”, decía Keima para sí mismo mientras con su ropa se limpiaba los ojos. “Sí tengo que trabajar varios días con esta chica… mi esperanza de vida bajara en un 45%...”
“Esto… el joven de allá…”, decía Kanon amablemente (ya calmada) a Keima para llamarle la atención. Este volteo un poco molesto para verla y ella le dio una sonrisa. “Va a ser un gusto trabajar contigo también…”
“Hmm…”, salió de la boca de Keima como respuesta y después se negó a mirarla de nuevo. “Katsuragi Keima… es mi nombre…”
Esa chica se sorprendió por un segundo y después le vio con determinación.
“Te convertiré en unos de mi fans Katsuragi-kun…”, pensaba Kanon.
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