“Esto… ¿Kami-nii-sama, donde estas?... ¿Kami-nii-sama?... ¡¡Kami-nii-sama!!”
“No grites... Katsuragi no está …”
“Perdona… ¿quién eres?...”
El departamento de investigación estaba algo tranquilo esta vez… pero la presencia de una chica desconocida de pelo oscuro y ojos rojos, sorprendió a Elsie y le hizo preguntarle por su identidad.
“Que mala educación me enseñaron en casa… me puedes llamar D…”, contestaba la otra chica que portaba una gabardina igual a la de Keima. “Pasé por aquí para poder platicar con él… pero parece que vine en el momento equivocado… me marcho…”
Dejando a Elsie con muchas preguntas en su boca sin ser respondidas, esa chica llamada D salió de ese lugar sin voltear hacia atrás.
“Esa persona… no… tal vez sea solo mi imaginación…”, se dijo Elsie sin dar más rodeos al asunto.
Sentándose a gusto en un sofá a lado de un gran escritorio, prendió una pequeña televisión de 20 pulgadas enfrente de ella y cambió de canal por canal para ver si encontraba algo interesante.
“¡¡Elsie, apártate de a pantalla enseguida!!”, se escucho en la puerta.
“¡¡Pe-pero la acabo de prender!!”, contestaba Elsie molesta.
“No es tiempo para eso… tenemos un trabajo importante…”
“¿Y por qué esta vez andas tan decidido, Kami-nii-sama?”, preguntaba Elsie al joven en la puerta.
“Es el trabajo que me encargo un viejo conocido…”, contestó Keima con determinación.
Saliendo sin decir nada más, Elsie corrió tras él hacia fuera de la calle y hacia un punto desconocido al que se dirigían.
“Kami-nii-sama… ¿Cuál es nuestro trabajo?”
“Necesitamos buscar a la hija secuestrada del señor Aoyama…”, decía Keima mientras avanzaban rápido.
“Me suena de algo ese nombre…”, se decía Elsie mientras meditaba.
Keima decepcionado de la mala memoria de Elsie, sacó un libro algo grueso de su gabardina y le señalo en la parte inferior de este un nombre.
“El señor Aoyama es un viejo escritor de novelas que conocí hace unos pocos meses en convenciones de literatura…”, decía Keima mientras abría el libro y comenzaba a explicar, “Me lo encontré hoy mientras salía de compras a la librería… arrodillado me pidió ayuda para encontrar a su hija Mio…”
“¿Y cómo sabe que fue secuestrada?”, pregunto Elsie con interés.
“Ellos son una familia rica… es normal que si alguien encontrara la oportunidad de secuestrar a una débil niña y pedir un gran rescate por ella… lo haría… eso sucede muy a menudo en algunas de sus obras… que irónico…”
“Que mal… pero estoy segura de qué usted la encontrara enseguida…”, le dijo a Keima con total confianza.
“El encontrarla no me preocupa… sino el descubrir quién estará detrás de esto…”, dijo Keima sin apartar la vista del libro que sostenía. “ Lo primero… será encontrar pistas en los lugares que ella visitaba con más frecuencia…”
“Entonces nuestra primera parada es en su casa, ¿verdad?”, dijo Elsie con una gran sonrisa.
“No… hay otro lugar…”
“¿Este es el lugar?... ¿una escuela?”, preguntaba Elsie, que observaba a detalle esa gran institución por fuera.
“Es una escuela de niñas ricas… este es el primer lugar y tal vez el único que tenemos que examinar”, explicó Keima.
“¿Por qué dices eso?”, pregunto de nuevo Elsie, muy confundida.
“Esta es la última pregunta que te respondo… Aoyama Mio solía pasar de 7 am a 6 pm en este lugar… ya que esa era la hora en que su padre venía por ella… Mio siempre se quedaba en actividades extra por estos sitios, así que era éste lugar la oportunidad que los secuestradores buscaban… pero la pregunta es… ¿por qué ahora?”, se decía Keima mientras examinaba el lugar.
Entrando hacia la institución, cubierta de muchos árboles verdes y edificios grandes de color blanco con algunas personas todavía dentro de ellas.
Avanzaron sin detenerse hasta llegar a uno de los edificios con salones vacíos y entrar en este.
“El salón de Mio es este… y como pensaba… aquí no hay pistas…”, se decía Keima sin expresar molestia.
“Sí que investigas mucho a los clientes… me pregunto si Shiori-san ganará algo a cambió por ello…”, mencionó Elsie en tono burlón.
“Claro que gana algo… igual que a mí... a ella le agradan las obras del señor Aoyama… y si resolvemos el caso… nos prometió una historia que nos impactará”
“Así que por eso el entusiasmo, ¿verdad? Jejeje…”, se carcajeo ella por los motivos de Keima. “¿Ahora a donde nos dirigimos?...”
“Al salón de teatro…”
Dejando una vez más a Elsie atrás, avanzaron pocos metros para llegar a lo que era la construcción más grande del lugar. Entrando, observaron muchas sillas rodeándolos y enfrente un escenario tapado con el gran telón rojo.
“Aquí tampoco se ve algo sospechoso…”, dijo Elsie mientras forzaba sus ojos para observar en la oscuridad.
Avanzando y recorriendo cada una de las filas de sillas hasta llegar al telón, Keima pidió que Elsie subiera el telón para poder observar del otro lado.
Subiendo al escenario, Keima y Elsie notaron algo peculiar en la mitad de este.
“¿Un collar?”, pregunto Elsie mientras lo sostenía. “Mira, tiene diamantes… ¿crees que será?”
“Este collar es de Mio… lo dice en la pequeña placa de por aquí”, le dijo Keima a Elsie mientras le señalaba una pequeña placa plateada con el nombre de la chica.
“Que bien, ¿no?... esto significa que aquí fue secuestrada… busquemos otras pistas…”
“No, Elsie… Esto fue un movimiento planeado”, dijo Keima de forma seria. “Es por eso que comprobé primero el salón…”
“¿Pero que no había alguna pista por allí?”, preguntaba Elsie.
“Hmph… Deja que te diga algo útil…”, menciono Keima mientras se acomodaba sus anteojos. “… ``Si una pista es encontrada sin mucho esfuerzo en un primer lugar… y en el segundo no existe una… el villano regreso a la escena´´…”
“Perdona… no entendí…”, dijo Elsie confundida.
“Es muy común en las novelas, que los villanos tiendan a recoger u ocultar sus rastros después de cumplir su trabajo… ¿Cómo pudo o pudieron dejar un collar fácil de ver, que nos puede servir como pista ?, es una buena pregunta… estoy seguro de que él o ellos esperan que hagamos ese movimiento… para que me entiendas… se dejó esta pista a propósito para confundirnos… en realidad este collar no significa algo, es solo un señuelo… en lugar de dejar la pista en otra parte que no fuera el lugar más común, lo dejaron en este para confiarnos… me subestiman demasiado… actúan igual que villanos de una novela ligera…”
“Es extraño que hagan un movimiento así… después de todo deberían de haber supuesto que fuéramos nosotros quienes investigarían…”, se decía Elsie mientras buscaba una respuesta.
“Tengo dos teorías sobre lo que está sucediendo… espero que sea la segunda… sino tendremos que enfrentarnos con sujetos no muy amigables…”, agregó Keima a la conversación. “Aquí ya no hay lugares donde buscar… así que tendremos que buscar más información en otra parte…”
“¿Pero dónde, Kami-nii-sama?”
“… Vamos directo a su hogar… ahí debe de estar una respuesta que decidirá cuál de las teorías que tengo sea la verdadera…”
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