miércoles, 24 de agosto de 2011

¿Me puedes dar otra oportunidad? RE Capítulo 29/??


DÍA 530




No hay voces…

No hay imágenes borrosas…

Aquel sentimiento familiar ha sido reemplazado peculiarmente por un vacío…

Más el candado sigue ahí… frente a mí; intocable, estorbando y nublando mi visión de qué es lo que sucede con mi vida.
No hay llave… más bien… la perdí… como si se me hubiese caído en alguna alcantarilla, frustrándome por aquellos barrotes de acero que me hacen sentir inútil… de brazos cortos y poca fuerza para remover el obstáculo y recuperar algo importante que me fue arrebatado sin que supiera el porqué de esto…

¿Karma… simple mala suerte… o me gane el odio de alguien?...





Es temprano… puedo ver a través de mi ventana como poco a poco la calle es iluminada por nuestro gran astro. Veo mi reloj y no estoy en error, son las 7 de la mañana del día 13.
Hoy tengo una cita con la hermana de Shidou, Nanara… una de esas tantas promesas que la gente dice en sus momentos de altura… de forma despreocupada, que a decir verdad, te son fáciles de cumplir en ese instante…
¿Por qué parece que me quejo?... porque nunca pensé que dejar de soñar en aquellas voces, fuera más tormentoso y cansado.


Como decía, era aun temprano… mi encuentro con Nanara era a las 7 de la tarde, en 12 horas más… lo que me tranquilizaba para descansar de una forma correcta del sueño que tuve.
Una palabra describe perfectamente mi sueño: oscuridad.


Un espacio vacío, sumido en la oscuridad en donde no podía distinguir si tenía los ojos cerrados o abiertos y prácticamente, hacía nada. Ahora que estoy despierto, fuera de esa jaula invisible… comienzo a perder memorias del sueño… no hice algo en particular, pero sentía como si realmente estuviera consciente en aquel espacio, consumiendo mi energía poco a poco mientras buscaba descanso.
Necesito reponer las horas que no dormí, pero temo que si caigo dormido, vuelva a aparecer en ese lugar.

“¡¡Demonios!!... hasta fuera de los sueños, mis palabras son tan familiares”

Me doy cuenta de que estoy desvariando por la falta de descanso, si me he de topar otra vez con el sueño, al menos el tiempo pasara volando… así que como acto seguido, cierro los ojos e intento poner mi mente en blanco.



“¡¡Hey flojo!! Levántate ya, no has almorzado y ya es tarde… ¿Taiyou?... ¡¡¡Taiyou, caramba!!!”

Para mi suerte ya estaba despierto, así que detuve sin algún problema el codazo que Haruka estaba a punto de darme por no obedecerle. No tuve algún sueño, fue como si cerrar y abriera los ojos por un segundo… y para mi sorpresa ya eran las 3 de la tarde.
Pocos minutos después fue que llego mi prima a despertarme al cuarto, pero al ver que estaba ya despierto, se calmo y se me quedo observando por un buen ratillo en la silla del cuarto.

“¿Qué pasa?”, pregunte, cansado de su mirada fija.

“Es extraño… ¿desde cuándo cambiamos papeles?”, ignoró mi pregunta la chica e hizo la suya con tono curioso. “Bueno… no te enojes… ¿sabes qué?... ignórame, nos vemos en la comida…”

Le grite a Haruka, pero no se detuvo a hacerme caso y salió del cuarto cerrando con cuidado la puerta. Me puse a pensar en las palabras de ella, reconocí que tenía un poco de razón… pero no permitiría convertirme en una carga para la familia… aunque… si con el cambio pudiera hacer sufrir a Haruka por los tormentos que ella me dio hasta ahora… bueno, ya sería algo lógica la respuesta.

Me levante de la cama al no ver necesario más descanso, mi cuerpo dejó de sentirse entumecido y sentía como me pedía estirar mis extremidades y comenzar un nuevo día.
Aun faltaba para ir a la casa de Shidou, así que baje, comí sin problemas (como si hubiera desayunado) y subí al cuarto de nuevo para al menos, hacer una de las tareas de la semana antes de salir.
Justo me senté en el escritorio de trabajar, cuando una persona llego a interrumpirme sin querer.


“Hermano… ¿puedo hablar contigo?”

“Claro Ryou… ¿de qué quieres hablar?”, pregunte a la chica que pasó a tomar asiento en mi cama. Se encontraba nerviosa, así que ya me imaginaba de qué trataría la conversación y más, estando un día antes del día 14.

“Es cierto… ¿Qué tienes problemas para dormir?”, me preguntó ella, mirándome profundamente a los ojos.

“¿Quién te lo dijo?”, cuestione, imaginándome que no se había dado cuenta por lo ocupada que estaba en la escuela.

Casi todos los días salía a hacer trabajos, y en las mismas tardes paseaba con Haruka por la colonia o terminaba las tareas individuales. Después de todo, es su último año en la escuela, a mitad de este año, comenzaría a acompañarme en la secundaria y la vería en esta… que si bien, es regular en calificaciones, es muy de confianza y buena amiga para los demás.
Dándome cuenta al molestar a Ryou por ignorarla involuntariamente… sé que  sigo desvariando entre pensamientos…

“Como te decía…”, continua Ryou volviendo a su seriedad. “Lo supuse… aunque no creas si te pongo atención aunque ya no juguemos o hablemos como antes… y bueno, aparte últimamente Haruka se desespera de que ya no juegues con ella… así que supuse que se debería a un cansancio tuyo.”

“Supusiste bien…”, dije a mi hermana que pidió que chocara las palmas con ella. “No te preocupes mucho… que sí te pide que te preocupes al menos un poco por tu hermano mayor como mínimo jeje… hoy mismo veré si puedo solucionar ese problema con la hermana de Shidou”

“¿Shidou tiene hermana?”, pregunto curiosa Ryou.

“Muy cierto… es Haruka quién la conoce… pero bueno, ya tendrás el tiempo de conocerla”

“¿Son novios?”

“No, Ryou… al menos no ahora… ¿verdad, Haruka?”

Cuando termine de hablar, Ryou y yo observamos en la puerta como nuestra prima nos espiaba en la orilla de la puerta; ésta se asusto que la descubriéramos y salió corriendo a juzgar por las fuertes pisadas y se encerró en el cuarto por el fuerte golpe en la puerta que se escucho de último.

“Muy bien… confío en que se resolverá hoy jeje… porque mañana tenemos que salir”

“Sí Ryou… no quiero causarte molestias a ti, Luis o a Bura”





Me cambie de ropa, me arregle y me puso en el reloj en la muñeca izquierda para salir sin preocupaciones.
Me aburrí en la casa por no encontrar que hacer, así que salí de ésta un poco temprano para despejarme en el parque y después pasarme a la casa de Shidou.
El ambiente de estos días me era algo extraño, el sentimiento de nostalgia de diciembre y enero pasaron, ahora solo quedaba un fuerte sentir de espera hacia algo… una tranquila y lenta espera… en mi caso, ¿esa espera sería el punto donde se quebró toda mi vida anterior?


“Felicitaciones por un arduo trabajo, Kagami… estaré esperando con muchas expectativas tu próximo ensayo…”

“¡¡Por una nueva vida después de la secundaria!!… Chicos, Taiyou… muchas gracias… siempre estaré en deuda con ustedes… ”


“Oh, Taiyou… que sorpresa encontrarte por aquí”

“Me ganaste las palabras…”

La chica con la que me encontraría media hora después era con quién me había topado en las bancas del parque. Vestía un vestido blanco con algunos bordes rosas que llegaba dos dedos arriba de su rodilla, las sandalias café que llevaba llamaban mi atención, ya que dejaban mostrar sus pequeños y blancos dedos; como las dos últimas veces anteriores, llevaba su largo cabello suelto.

“Tenía nervios… así que decidí salirme un rato para respirar aire fresco y energías para tu visita jeje”, me respondió ella, sin esperarse a que hiciera la pregunta obvia.

“Yo estaba aburrido en la casa… así que básicamente lo hice con el mismo sentido”, le dije a la chica que cerró sus ojos y se carcajeaba en tono bajo.

“Bueno, ¿por qué no mejor vamos a mi casa?... así podrás volver más rápido a tu casa”, sugirió ella sonriéndome con la gentileza que siempre cargaba, levantándose de la banca verde.

“Me parece bien… pero digo, no es que quiera irme a la casa pronto… ya que…”

“No, no digas más jeje…”, me interrumpió ella. “Estoy seguro de que no quieres volver a casa tan temprano para ser molestado por Ruka.”

“¿Acaso lees la mente?”, pregunte en juego. Ella volteo hacia mí y con una gran sonrisa me respondió.

“Te dije que tenía poderes, ¿no?”

Sus palabras me helaron por alguna razón. Sentía, sentía perfectamente algo relacionado con las palabras de Nanara… pero se me escapa la respuesta cada vez que quiero llegar a ella.
Mi perdí en pensamientos, lo que hizo llamar la atención de Nanara que se me acerco y comenzó a preguntarme como me sentía.

“Perdona… solo estaba jugando, esos no son mis ``poderes´´… no pensé que te molestaría…”, se lamento ella sin querer verme a los ojos.

“¡No, no!... eso es el porqué vine contigo, el ver porque me distraigo mucho en mi mente”, le respondí, ahora siendo yo quién se lamentaba de hacerla sentir mal. Ambos dejamos nuestra actitud al vernos a los ojos fijamente, más ella, que por mis palabras, parecía mentalmente recapitular algo.

“Que mal… ahora yo soy la perdida jajaja…. Perdona, perdona… me dejé llevar por nuestra cita que se me olvido cual era tu problema.”

Ambos nos reímos por unos segundos, recuperándome por puro instinto, coloque mi mano sobre su cabeza y le comencé a alborotar su cabello como juego.
Ella no actuó como esperaba, no me amenazo con golpearme como Haruka, no me pido que la consintiera como Ryou o Bura… sino, ella hizo lo mismo, solo que alzando aun más su mano por mi altura.
Me avergoncé, me había agarrado con la guardia tan baja que ignoré su mirada y le propuse en continuar nuestro camino, ella sin problema alguno, acepto y camino a mi lado… cosa que debía de ser al revés.

Llegamos a su casa pronto y saludando antes con alegría a la señora vecina, sacó las llaves de un bolsillo bien oculto a sus costados y abrió la puerta principal lentamente.

Con su permiso, pasamos dentro de la casa a la pequeña sala. La diferencia del tamaño de la casa con la de Sumiya era fácil de notar, pero no había tanta diferencia en cuanto a los muebles de la casa… algo especial en la de Shidou, era la alfombra carmesí en el piso.
Me senté en el sillón de tela verde frente al televisor, esperando a que Nanara volviera después de que se alejara sin avisar de mi lado.

“Toma, aquí está tu vaso”, me dijo ella, dándome con cortesía en la mano un vaso de vidrio lleno de agua. “Primero que nada, relájate… no voy a hacerte algo malo por si lo piensas, solo te indagaré claves con la habilidad que tengo…”

“Perdona que pregunte… pero, ¿Qué habilidad es la que tienes?”

“Claro, puedo responderte sin problemas, solo procura escucharme, ¿sí?”, me contestó ella, guiñándome mientras con su mano jugaba con su pelo.


Yo soy muy débil físicamente, pero antes no era así… más bien, era débil psicológicamente…
Tenía 7 años en esos entonces, yo era muy sobreprotegida por mis padres y procuraban siempre acompañarme cada vez que podían… cuando no… es donde obtenía aquella responsabilidad mi hermano.

Yo tenía un gran odio a Shidou esas veces que me cuidaba, ya que no lo hacía por cuidarme, solo lo hacía para complacer a mis padres... pero no era su culpa, él también guardaba un rencor a mi persona por la infelicidad que le traía encargarse de mí.
En esos días vivíamos en otra colonia, Shidou tenía varios amigos vecinos con lo que salía a jugar, pero terminaba decepcionándolos o molestándoles cada vez que tenía que cuidarme.

Un día en nuestro hogar, Shidou no aguanto más la carga que tenía y terminamos peleándonos; cuando yo le di una cachetada, observe la ira de mi hermano a través de sus ojos y acabo con la pelea, dándome un fuerte golpe en la cara.
Era una niña, pero no solo eso sino también menor que él por un año… ese golpe me dolió mucho y me dejó con el ojo hinchado. Lloraba y lloraba, cosa que cansó a mi hermano que por primera vez, me había dejado sola en la casa mientras iba con sus amigos a jugar.

No me importó en lo más mínimo, me fui directo a mi cuarto y comencé a hacer berrinches, deseando que mi hermano se fuera, que lo castigaran, que sintiera el mismo dolor que yo tenía en ese momento…
Todo lo que sentía, mas aparte el golpe, me cegó de lleno… ya que no me di cuenta del incendio que se había ocasionado en la casa vecina hasta tarde. El fuego se expandió a la nuestra y yo salí perjudicada por ello.

Desperté en un hospital, mi hermano estaba dormido junto a mi tomándome fuerte de la mano, lo primero que me vino a la mente fue golpearlo… pero dude al ver como tenían hinchados ambos ojos y en sus manos, moretones muy marcados.
Cuando llegaron mis padres a verme, estaban muy preocupados, y poco a poco me fueron contando lo que había pasado.

Estaba internada ya que escombros de la casa habían caído sobre mí y permanecí buen rato en el incendio en lo que Shidou se dio cuenta de lo que sucedía. Desesperado entro y escarbó como pudo para sacarme de la casa a salvo, arriesgándose a buenos golpes de la ya débil estructura en la que yacíamos.
Nuestros padres llegaron por nosotros que andábamos en la calle, yo seguía inconsciente junto a mi hermano que lloraba descontroladamente sobre mi cuerpo.
Cuando se levanto Shidou y al verme despierta, ambos nos abrazamos y lloramos por un buen rato, pidiéndonos disculpas y arrepintiéndonos por lo sucedido.

Aunque ya era tarde… mi deseo de que Shidou sufriera, se había hecho realidad…

Desde ese día, enfermaba constantemente… me volví débil y tenía que estar en sumo cuidado, por lo que mis padres me dejaban en casa por mi seguridad. Shidou sacrificó su libertad y amistades para estar conmigo, para no volver a cometer un error… y poder compensar nuestro tiempo perdido como hermanos.

En uno de esos días que pasaba junto a Shidou, él no podía ganar sueño por alguna razón… decía que le molestaba algo pero no sabía que era; yo pues intente ayudarle, y accidentalmente, di con su problema (un trauma en la escuela). Conforme pasaba el tiempo, y nuestra relación mejoraba, experimentamos y experimentamos, y llegamos a la conclusión de que tenía un don… el don de definir la preocupación de las personas con las que tuviera contacto por un tiempo.

Con el tiempo, mis padres me dejaron salir más a la calle y gane la confianza de mi hermano, optando que seguiríamos juntos, pero también que cada quién, tuviera sus tiempos a solas.



“Es por eso que quiero ayudarte Taiyou… serías la tercer persona con la que intentaría usar mi don… pero estoy segura de que te ayudara en mucho”, me decía ella, con confianza… confianza que acepte devolver de mi parte.

“Espero me sirva, sino pediré un reembolso, ¿eh?”, le afirme, bromeando.

“Claro… si mi método falla, estaré gustosa de devolverte esto”

Acercando mi rostro al suyo, sentí como sus labios empezaban a tener contacto con mi mejilla izquierda; volviendo a nuestras posiciones originales, no evite voltear a verle bien. Me quede embelesado, una vez más esa chica jugaba con sus cabellos mientras me sonreía cálidamente y expresaba timidez sin dejar de verme a los ojos; volví a mis cabales, cuando se carcajeo por lo desconcertado que me encontraba.

“Comencemos, ¿vale Taiyou?”, pregunto ella, tomando lentamente una de mis manos.

Asentí, hecho eso, ella pidió que tomara su otra mano con cuidado.
Delicadas y suaves eran sus manos, a diferencia de las de Haruka, las de ella me transmitían calor; me sentía incómodo, y no solo por ser la hermana de mi mejor amigo, sino que podía sentir como me empezaba a gustar poco a poco a pesar del tiempo de conocernos. Me quería resistir a ese sentimiento, porque la verdad… era como si el amor que ganaba en los minutos que pasaba con ella… fuera de otra persona…


“Si te comportas bien conmigo, te diré que soy de ti…”

“Quiero ayudar…”

“¿No recuerdas?, eso creo… eso en cierta forma me hace sentir triste je…”


“¿Quién eres tú, Nanara?”, me pregunte, en lo que ella pegaba su frente con la mía y cerraba los ojos.


“Puedo ver un mundo… por algún motivo las personas son devoradas por una sombra… un espacio oscuro queda… un enorme candado sellando una puerta…”



Ya no me encuentro en el mundo real, recuerdo haber sentido el cansancio de último y fue por ello que terminé aquí, en este mundo… el mundo que visito en sueños.
Lo mismo de siempre, despierto tendido en aquel terreno flotante, cegándome poco a poco por la luz del sol. Siento la presencia de alguien aquí, sin esperarme, me arrastro hasta la orilla del lugar y veo perfectamente, a aquel ser de blanco palpando la luna.

Pienso por unos momentos… pero llego a una respuesta antes de que pase demasiado tiempo y aquel tipo se escabulla de este mundo.
Ignorando el miedo que me recorre, calculo y tomo vuelo suficiente como para caer en la gran luna de abajo.

“Esto va a doler… pero por fortuna es un sueño”, me dijo antes de empezar a correr y dar un fuerte salto hacia la oscuridad.

“Oye, oye, oye… si fuera tú, no haría eso…”


No siento como caigo, más bien… solo siento una fuerza increíble lanzándome de vuelta a la superficie y como caigo con dolor en esta.
Recuperado observo al tipo de más altura que la mía que me mira con una expresión serena y sabia, era aquel ser por el que iba: con su gabardina blanca cubriéndole todo el cuerpo pero esta vez con la capucha abajo, dejándome ver un rostro parecido al de una persona adulta, de ojos rojos y pelo largo blanco.
Algo curioso… es que su presencia me hacía sentir de una forma rara como mis primeros encuentros con los imperfectos Alex y Luis (que respectivamente fueron “miedo” y “comodidad”)… con quien estaba enfrente, me provocaba somnolencia.

“Sabía que eras tú quien causaba el cansancio de estos días…”, acuse al ser que no intentaba escaparse al verme tambaleante por el sueño que me ganaba. “¿Qué quieres de mí, Hollow?”

“Jajajajajajaja… te estás confundiendo Taiyou… yo soy un aliado… al parecer se olvidaron de presentarme…”, decía aquel tipo con naturalidad sin importarle que le viera con desconfianza. “No temas, te explicaré todo… pero no ahora, sino más tarde, ya que estamos siendo observados por una chica que te espera en la realidad Taiyou…”

“¿Cómo sé que no mientes?”, pregunte, haciendo voltear al ser que estaba a punto de irse.

“Si esta noche que duermas no llego a aparecer en tus sueños… llama a los gemelos Clover y diles que Morfeo los traiciono, ellos lo entenderán… pero repito, no temas… apareceré”

Quise preguntar una cosa, pero desapareció poco a poco en aquel escenario. Fue justo a tiempo, ya que mi cuerpo cansado de evitar caer en sueño, perdió voluntad y me acosté en el suelo, esperando poder volver a despertar.



“Taiyou… ¿estás mejor?”

“¿Haruka?... ¿desde cuándo te creció el cabello?...”

“Jajajajajajajaja… No, Taiyou, mira mis ojos…”

Me froté los ojos y ahora pude enfocar mejor mi mirada. Como decía, sus ojos fueron la prueba exacta de saber que no se trataba de Haruka; los de Nanara eran de color ámbar y eran los que veía en ese momento.

“Perdona… ¿qué fue lo que paso?”, pregunte, dándome cuenta que estaba recostado en el sillón y Nanara estaba sentada en el piso a mi lado.

“Te desmayaste, desconozco porque, pero se te subió un poco la temperatura en lo que estabas dormido… si me permites…”

De nuevo, ella se recogió el pelo que caía por su frente y apartó también el mío para hacer un contacto directo con mi frente. 1…2…3 y se separó de mi para darme una gran sonrisa.

“Estás mejor… fue una fiebre pasajera”, respondió ella, algo apresurada a juzgar por cómo volteaba a ver un reloj detrás de ella.

“Parece que descanse demasiado”, dije sonriéndole a ella, viendo que el reloj marcaba cerca de las 10.

“Perdona Taiyou…”

“¿Por qué te disculpas?”, pregunte desconcertado, por ver como la chica había borrado su sonrisa e ignoraba mi mirada.

“No encontré una respuesta… algo para ayudarte… ni siquiera recuerdo que fue lo que vi, aprovechando que dormías… es como si estuvieras bloqueado, por ese gran candado”, me explicaba de forma preocupada.

“No, en serio que me fuiste de ayuda”, le dije acercando mi mano en su hombro. “No sé como explicártelo… pero me dejaste ver algo… es por eso que me gustaría compensártelo después… ya que por ahora se agoto mi tiempo.”

“No… no pude ayudarte bien, así que no puedo ser recompensada por algo que no hice”

“Demonios… eres tan cabezota como tu hermano… jajajajaja”

Ambos reímos por último aquella noche en su casa. No me gustaba la idea de dejarla sola en su casa, me hubiera gustado hacerle más compañía… pero la cita de mañana con Bura me lo impedía… y también, sobre aquel sujeto que prometió verme en el sueño de hoy.

“Nos vemos después Nanara”

“Nos vemos después Taiyou… que descanses”

“Gracias… también descansa muy bien hoy”

Terminando de despedirme, le doy un beso en la mejilla y me voy del lugar. Volteo hacia atrás, y como la otra vez, ella se sigue despidiendo de mí con su mano… lo que me provoca extrañeza y nudos en el estómago.



“Taiyou… ¿tú también ves ese candado?...”








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