“¿Re… nunciar?... ¿quieres que renuncie?”
“Sí… lo que te pido es por tu propio bien… si pones un pie de nuevo en el escenario, pondrás tu vida en riesgo…”
“…”
En la habitación de Kanon, Keima en tono serio pedía a Kanon que saliese de su carrera para poder continuar con el caso. Ella sentada en una silla con una venda en su pierna, no miraba siquiera a Keima y aún menos responderle rápido… cosa que desesperaba al Dios de la pista que no avanzaba mucho en el caso.
“No… no puedo hacerlo…”, repuso Kanon mirándole a los ojos en forma desafiante.
“No seas tan cabezota, esto es para no ponerte en peligro… así que solo entiende ahora y…”
“¡¡Que no!!”
“¡¡¿Cómo que no?!!”, se enojaba Keima al ser interrumpido y colmándole la paciencia.
“Perdona Katsuragi, pero este es el camino que tome… no puedo echarme atrás…”, decía Kanon con una expresión de tristeza.
“Tú eres quién me perdonara… ya que de aquí no saldrás cuando se lo pida a tu manager… ella si tiene el poder de detenerte…”, decía Keima serio mientras se alejaba a la puerta del lugar.
“¡¡Espera…!!, por favor… no pidas que deje de cantar… tú… no entiendes… no entiendes porque…”
Interesado por las palabras de Kanon, Keima volteo una vez más hacia ella para poder observar, como brotaban lágrimas de sus ojos.
“No entiendes… cantar es lo que debo de hacer… es lo que me prometí que hiciera…”, decía Kanon triste.
“¿Acaso una promesa… es más importante que tu vida?”, pregunto Keima de forma fría.
“… Sí… porque mi promesa es el cantar… el cantar es mi sueño… y mi sueño es la vida que tengo…”
Observando sorprendido la determinación de Kanon, Keima ignoró su mirada y se dirigió a la puerta para salir.
“Katsuragi…”
“… Lo que te pedí es para cumplir mi trabajo… sabes que si no cumplo mi trabajo, estoy despedido”, comentaba tranquilo Keima.
“¿Entonces… te importaba más tu trabajo que mi vida?”, pregunto Kanon con mucho interés.
“No te debo respuestas… solo desde ahora, ya no seré más tu guardaespaldas…”, contestó Keima.
Y así, saliendo del cuarto, ignoró a la persona que dejo atrás. Allí afuera, Elsie le esperaba preocupada por lo que estaba escuchando.
“¿Por qué Kami-nii-sama?... ¿tan mal le cae relacionarse con la realidad?...”, preguntaba ahora Elsie triste.
“Es muy cierto que para nada me gusta relacionarme con la realidad…”
“¡¡¿Pero por que le odia?!!, ella no le ha hecho algo malo…”, decía Elsie tratando de convencerlo.
“¡¡¿Qué no me ha hecho algo malo?!!, ¡¡me ataca, me grita, me secuestra, me estorba, me molesta con sus retos… eso es suficiente para odiar a una persona!!”, explicaba Keima gritándole a Elsie que se hacía pequeña ante sus ataques. “Pero a ella no le odio…”
“Pero sí usted siempre le ve feo y ahora mismo dijo que dejaría de trabajar con ella…”, dijo Elsie confundida mirando a los ojos a él.
“Que no la odie, no significa que me agrade… solo me es indiferente… y con lo segundo… es cierto que no trabajaré más con ella… pero porque ya es hora de actuar no como el guardaespaldas de la ídolo… sino como quién en verdad soy, ``el Dios de la pista´´… Elsie… necesito averiguar una cosa más antes de hacer mi movimiento…”
Horas más tarde, Keima se encontraba afuera de las instalaciones esperando por alguien que saliera. Como siempre, leyendo uno de sus libros y muy concentrado en ello.
Escuchando el ruido de la puerta cercana a él, guardó su libro en uno de sus bolsillos y se acercó a la persona que salió.
“Disculpe manager…”
“Oh, qué bueno es encontrarte… Kanon me contó que renunciaste a tu trabajo y ahora esta ella muy preocupada y sintiéndose culpable por lo que hizo”, conversaba esa mujer algo preocupada.
“Perdone… pero era parte del plan… algo improvisado por así decirlo…”, explicaba Keima por su acción, “Como sea… ¿sigue con la idea de aparecer en el programa de variedades?”
“Sí… trate de convencerla con tu petición pero…”
“No, así está bien”, interrumpió Keima, “Por favor deje que participe… ¿su pierna ya está mejor, no?”
“Sí… pero, ¿Por qué cambio de opinión?”
“Ella…” dijo Keima pero después se quedo callado por un rato, pensando en algo, “Ella ayudará en el caso si hace eso… en ese programa la cuidará Elsie en todo caso si yo no alcanzo a llegar…”
Alejándose sin decir más, Keima camino hacia otro edificio y encontrarse con alguien en la parte con sombra del lugar.
“Me sorprende que llegaras a tiempo… dime, ¿conseguiste la información que te pedí?”
“Sí, Kami-nii-sama”, respondió con una gran sonrisa Elsie mientras le entregaba una hoja a su mano. “No fue difícil que Shiori-san encontrará información personal de Kanon… pero dígame, ¿qué quiere saber de ella?, hasta puede que yo sepa algo útil jeje”
“Sobre esto tal vez no… muy bien aquí está lo que buscaba y como sospeche… alguien relacionado a ella es el culpable…”, comentó Keima observando con detenimiento la información. “Elsie… en el programa de hoy cuida a Kanon… yo iré a buscar a una de estas personas… si tenemos suerte, solo una estará involucrada… si no, por eso quiero que estés cerca de ella… solo tengo tiempo para visitar a una de ellas…”
“¿Si va a aparecer Kanon?... demonios, eso va a ser un problema… ¿Por qué tiene que seguir adelante?...”, hablaba sola una chica de pelo oscuro en medio de la oscuridad de su cuarto, observando la televisión que mencionaba sobre la ídolo. “Por favor… que se lastime, le dé una enfermedad o se enteré de que alguien va tras ella…”
“Así que tú sí sabes de eso… qué bueno que llegue aquí…”
Entrando por una ventana abierta, Keima apareció temblando un poco como si hubiera tenido miedo de algo, tal vez el lazo rosado que tenía amarrado en su cintura era una pista de ello… esto hizo que la chica gritara de susto y se aventará hacia él para atacarlo.
“¡¡¿Cómo entraste aquí y para qué?!!”, gritaba en shock la chica.
“¡¡Deja de golpearme intento de asesina!!”, gritó Keima ya prendido.
“¿Intento… de asesina?... espera tú…”
“Sí, sé lo que trataste de hacerle a Kanon…”, contesto Keima incorporándose. “Así que dime… ¿Por qué lo intentas hacer, Yuri?”
“Por favor… no me mal entiendas… ¡¡espera, ¿por qué debo hablar con un joven raro como tú?!!”, gritó esa chica furiosa mientras lo agarraba de la ropa. “Espera… yo te conozco… ¡¡eres el ``Dios de la pista´´, ¿verdad?!!...”
Asintiendo Keima, esa chica le soltó y le vio de forma diferente al conocer su identidad, rindiéndose y sin contenerse, se sentó frente a él y comenzó a explicar la situación.
“Yuri, antigua compañera de Kanon en la escuela de música… algo hubo entre tú y ella para que comenzases a atacarla de esa forma…”
“No es lo que piensas… no quiero hacerle daño… es solo que…”, dijo esa chica, poco después quedándose calla por un instante.
Esa chica siempre ha sido tan enérgica… aún en el pasado, cuando cantábamos como grupo en la escuela… daba mucho de ella, esforzándose al máximo…
Fuimos muy conocidas en nuestra ciudad natal… Lime, Kanon y yo, las tres éramos conocidas como las más notables de la escuela de música, por eso decidimos estar juntas…
Pero todo lo que sube… tiene que bajar un día…
“No quiero separarme de ustedes… fuimos un grupo y siempre lo seremos… no quiero dejarlas a ustedes y…”, decía Kanon triste el día en que le llego una oportunidad de ser estrella.
“Sé que te irá bien, Kanon-chan… Lime tal vez este todavía un poco conmocionada en el que le hayas ganado… pero sé que ella también desea que triunfes”, le decía a ella para confortarla. “Por favor… no te retrases por nosotras… tú avanza…”
“¡¡¿Pero cómo?!!”, me pregunto nerviosa, “Mi sueño era triunfar junto a ustedes… creía en ese camino… así para nunca separarnos y superar retos buenos o malos juntas… ahora… ya no sé qué hacer…”
Lime llego después de un rato, pero no supo que palabras decirle a Kanon ya que seguía todavía triste y avergonzada por lo ocurrido, incapaz de mirarnos a los ojos. Tal vez fue un poco de ayuda, ya que Lime estaba aun más triste que Kanon y eso hizo, que Kanon encontrará su meta de forma rápida.
“Chicas, ya me decidí… tomaré esa oferta… pero para ello, necesito poner nuestros orgullos como garantía… les demostraré como alguien de nuestro grupo, logrará salir de nuevo a la popularidad… lo haré por nosotras, lo haré…”
Lime y yo pensamos que solo era por el momento, para hacernos sentir mejor, así aceptamos en dejarle encargada esa promesa. Con el tiempo, nos dimos cuenta de que hablaba en serio, logró avanzar de forma impresionante y llego a ser muy conocida como la nueva ídolo.
Ella y yo, que no habíamos prosperado en ese tiempo, podíamos ver a Kanon, aunque no lo quisiera mostrar ante su público, por sus ojos enseñaba una fuerte presión de seguir adelante para mantener esa promesa… y aun ahora, parece todavía que lleva esa promesa como una carga.
Quién fue una vez nuestra amiga, intentamos ayudarla a abandonar esa promesa y que progresará por ella misma, planeamos el amenazarla para que abandonara… pero su manager le ocultaba para proteger su promesa. Las amenazas no servían, así que comenzamos a actuar… con la ayuda de algunas herramientas a nuestra mano.
La atacábamos solo para asustarla, y casi estábamos por lograrlo, sabíamos que la manager no le contaría lo que pasaba hasta que ella misma lo viera con sus ojos… pero… Lime, parecía ya no tener en mente eso…
En nuestro último ataque, ella se dejo llevar mucho y apunto directo al cuerpo de Kanon, sino hubiera sido por alguien que saltó para protegerla, ese proyectil hubiera dado con ella… eran inofensivas según nuestro vendedor y que desaparecerían sin rastro, pero esa vez, lastimo mucho a Kanon en su pierna como para algo que no debía de haberlo hecho…
Escapamos después de darnos cuenta de que la herimos, pedí a Lime que se detuviera de ello, pero se negó a escucharme y me salí de su plan…
Queríamos liberar a Kanon, pero lo que no nos habíamos dado cuenta, es que nos sentimos celosas con el tiempo y furiosas, por ver cómo, ella había robado nuestros sueños con esa promesa… era más el deseo negativo interior que teníamos de verla derrumbada en mitad de su sueño que el bien de quitarle nuestra carga…
“Interesante su historia… es lógico el ver que actuaran de esa forma… aun más viniendo de chicas…”, comentaba Keima.
“¿Qué supones con eso?”, pregunto Yuri molesta. “Pero bueno, dejando eso… ya se está acercando la hora de Kanon… es seguro que Lime aparecerá”
“No te preocupes, preví esta situación y encargue a alguien que cuidara de Kanon… aparte, necesito esperar a que Lime actué para encontrarla…”
“Pero estoy segura de que Lime ahora está más frustrada que antes… además de que nuestras herramientas se acabaron… ella podría encargar algo más peligroso para encargarse de Kanon…”, explicaba Lime apresurada.
“¿Qué clase de herramientas usan?”, pregunto Keima curioso.
“No conozco las armas… solo sé que un grupo llamado Vintage las hace y un representante nos las vende…”
“¿Vintage?... otra vez nos cruzamos… necesito llegar ahora mismo con Kanon, nunca se sabe con qué instrumento, arma o hechizo salen ellos… pero créeme, no son para nada buenos aunque lo parezcan…” decía Keima ahora confiado, caminando rápido hacia afuera de ese lugar junto a Yuri. “Caída, metas, carga, sentimientos confundidos… el resultado puede variar un poco pero… Kanon, ya puedo ver tu final…”
No hay comentarios:
Publicar un comentario