miércoles, 17 de agosto de 2011

"¿Me puedes dar otra oportunidad?" RE Capítulo 28/??


DÍA 522



“¿Perdona?...”

“¡¡Demonios!!... como odio que me ignores así como así…”

“Perdóname, perdóname… me distraigo muy fácil cuando hay una pausa en la conversación…”

“¡Eso es lo malo!... nunca hubo una pausa…”


Otra vez mientras vagaba en las nubes… hice molestar a una de mis amigas que a pesar de yo no tener material de plática, ella siempre estaba dispuesta a contarme de todo lo que hacía… lo malo era que contestaba automáticamente hasta el rango de hacerla estallar.

Intenté reponer la conversación en donde no me dejaría llevar por mis pensamientos, pero se rehusaba a mantener contacto conmigo… olvidaba que ella no era Haruka, por más que le estuviera hablando, no se retractaría de su decisión hasta verme rogándole en el suelo… más tenía la razón, no era la primera y tal vez tampoco la última, donde inconscientemente la ignoraría.

Se siguió así de enojada hasta que se llego la hora de la salida, en donde diría que íbamos de vuelta a casa los 4 “juntos” (Sumiya, Shidou y yo atrás de Bura con un paso más a prisa)… ya estaba cansado de ese comportamiento, pero algo me decía que si me acercaba a ella, terminaría por incomodarla más.


“¿Qué le hiciste a Bura?”, pregunto Sumiya curiosa, viéndome directo a los ojos.

“Piensa que la ignore…”

“Otra vez en tus pensamientos, ¿verdad?”, ahora quién me cuestionó, fue Shidou, que desenvolvía el almuerzo que no pudo comerse por el repentino partido que jugó en el receso. “Está bien pensar… pero siempre y cuando tengas los pies en la tierra.”

“¿Y me lo dices tú?”, le pregunte sarcástico.

“Haz las paces con ella, o si no te lamentaras después…”

“Sumiya esta vez tiene razón… pensándolo bien… no le hagas caso”, dijo rápido Shidou, captando su oportunidad de ganar ventaja sobre Bura.

Mis ambos compañeros formaron un debate sobre lo que debía y lo que no debía hacer, daban puntos exagerados en donde se necesitaba mi opinión, pero ellos pensaban egoístamente como tales familiares a la hora de pelear por la herencia.
Era increíblemente preferible moverme con Bura a empezar a pedir disculpas que estar en medio de una batalla entres dos cabezotas que posiblemente no tendría fin. Cediendo a mis ideas, acelere mi paso para igualar al de la chica que me veía seria.

“Hola”, salude sonriéndole amigablemente.

“Hola… Adiós…”

Más patético no pude haberme sentido, me había atrevido a iniciar una conversación… en el momento que ya estábamos frente a su casa. Se carcajeo Bura a más no poder por la expresión que había puesto sin dejar de ver su casa.

“Perdona por hablar tan tarde… ¿puedo llamarte por teléfono más de rato para conversar?”, hice la pregunta, sin más que poder decir tras mi error.

“Mmm… en realidad iba a ser yo quien te iba a proponer eso… pero me alegra que me lo hayas propuesto tú… claro, pero quiero una disculpa que me convenza, ¿eh?”, me dijo ella, guiñándome con su ojo derecho antes de entrar a su casa.

Ya me sentía un poco mejor, no tenía que pensarme una disculpa para ella… se le terminaría olvidando al comenzar a conversar, y si le hiciera énfasis en ello… me lo echaría en cara cuantas veces pudiera. Tenía que compensarla con algo, y lo haré a su debido tiempo… al fin, se venía una fecha donde podría hacerlo sin problema.

“Bueno, ¿Por qué no vamos a…? Augh…”

“¿Taiyou?... ¡¿Taiyou, te encuentras bien?!”

Un dolor punzante se dio en mi interior, específicamente vino desde la cabeza. Migraña, ¿tal vez?... toda mi concentración se encontraba en ese punto, era soportable… pero de forma continua y sin pausa, molestaba demasiado… no pensaba claramente, solo ese dolor y una forma de cómo detenerlo… la causa era lo de menos… solo lo quería parar.

“No se preocupen… ya me encuentro mejor…”

“¿En serio?... porque parecía que…”, dijo Sumiya, poniendo su mano en mi espalda.

“En serio se fue… fue extraño”, le conteste, mostrándome fuerte.

“Supongo que ha de ser por el cansancio de no poder dormir bien…”, agregó Shidou, dándome un golpe en la espalda para continuar con el camino. “Hoy cuando llegues a tu casa, descansa lo más que puedas… sino sirve, prueba con algún sedante a ver si lo logras jaja”

“Gracias Shidou… eso me sirvió de mucho…”

“¡¡Hermano!!... sabía que te encontraría aquí jeje…”

Llegando hasta nosotros, descansando unos segundos para recuperar el aliento, era la tierna hermana menor de Shidou. Con el cabello suelto de un color brillante castaño largo que alcanzaba a su cintura, con la misma tez pálida como veces anteriores, labios rosados suaves y la razón por la que hasta ahora me recordaba a bura, sus ojos ámbar. Ahora no cabía duda… ella era tremendamente parecida a nuestra amiga, si Bura se dejara el cabello más largo, serían gemelas.

“Hola Sumiya, Kagami jeje… disculpen, pero me tengo que llevar a mi hermano de urgencia a la casa”, nos dijo ella sonriéndonos amablemente, tomando del brazo a su hermano mientras este se despedía de nosotros gritando.

“Oye Sumiya… ¿Será que el tipo de chica de Shidou sea Bura… ya que su hermana es parecida a ella?”, le pregunte curioso.

No recibí como respuesta alguna palabra, sino en cambio un zape por llegar a pensar en algo así y preguntarlo en serio. Dejando la pregunta por la paz, la encamine hasta su casa, para poder dirigirme a la mía e intentar seguir el consejo de Shidou.

“No… lo mejor es que me mantenga despierto… me da miedo volver a soñar con aquel candado”, me dije en voz baja, de regreso a casa. “Aparte… tengo una cosa importante que hacer… no quiero que por estar dormido se me pase u olvide…”


Llegue a casa,  Ryou y mi madre se encontraban sentadas en el sofá en lo que me daban la bienvenida, ¿en donde había quedado la gentil hermana que me abrazaba y me ayudaba a quitarme la mochila?... la edad se la llevo…
Subí al segundo piso para ir a mi cuarto, gire la perilla y sentí que algo ya comenzaba a ir mal. El seguro no estaba puesto, significaba que alguien había entrado sin mi permiso… sin la necesidad de deducir, abrí la puerta y salude con molestia a la invitada no deseada.

“Hola HARUKA…”, le dije mientras aventaba la mochila directo a la chica que estaba recostada en mi cama, alcanzándose a cubrir del golpe.

“¡¡Oye… más cuidado donde arrojas las cosas!!”, me riñó ella, mirándome desagradablemente.

“Deja vu…”, solté después de que me otorgara silencio. “Dime… ¿Qué haces aquí?”

“Vamos… ¿Qué no te gusta que esté contigo?... digo, a cualquiera le gustaría siendo una chica jeje”, me respondió ella suave, mirándome coquetamente y carcajeándose.

“Es cierto… pero no cuando se trata de tu prima… incestuosa…”

“¡¡¿Pero qué jodidos…?!!... si tú fuiste quien me…”

No encontró más que decir… se quedo callada en su lugar, evitando mis constantes y fijas miradas, y ganando sobre sus mejillas, un tono rojo. Me senté a su lado, y con mi mano comencé a revolotearle su cabello; ella se molestaba cada vez que hacía eso, así que se levanto y salió del cuarto lo más rápido que pudo.
Una vez más… la victoria era mía y también el cuarto solo.

“Ah por cierto… necesito que me acompañes al rato con una amiga, dijo que me iba a prestar unos juegos para la PSP, así que saldremos como en dos horas, ¿va?... ¡¡gracias, por eso te quiero!!”

Asomándose muy feliz por la puerta, la misma chica acabando de decir eso corrió directo a su cuarto y se encerró ante el muy posible ataque de mi parte por responder sin mi notificación.

“¡¡Tengo cosas que hacer Haruka!!... no respondas así como así… y aparte… ¡¿desde cuándo tienes una amiga y por qué no me lo dijiste?!... ¡¡responde!!”



“Esto… ¿Se encuentra Bura?... sí, soy yo… claro, muchas gracias…”

Después de un intento fallido con Haruka para recibir respuestas, me di por vencido en una batalla donde sabía que no iba a ganar y mejor llame a la casa de Bura por si las moscas.

“¿Eh?... Hola Taiyou… que rápido… esperaba que me llamaras más tarde jeje”, me contestó ella unos segundos después de que su madre le avisará de mi llamada.

“Eso tenía pensado… pero me involucre en un asunto del cual no estoy seguro cuanto tardara…”

“Incluye a Haruka, ¿supongo, no?”, preguntó ella, riéndose de último.

“Sí… eso mismo, por eso quería hablar contigo de una por si no pudiera más tarde… ¿te agarre desprevenida?”

“No, no tanto… estaba dormida jajajaja”, dijo ella sin pena, riéndose de nuevo. “Bueno… tú deberías de empezar a comer a esta hora, ¿no?... así que no tardaré en decirte lo que quería en la secundaria…”

“Ok…”, le respondí, esperando sus palabras con curiosidad.

“Bueno, de este domingo cae el 14… así que estaba pensando si que tal tenemos una cita… pero no como ya sabes… una cita inicial, donde podamos estar más juntos y hablar… también podemos llevarnos a Sumiya y Shidou… estoy muy segura de que ambos hacen buena pareja…”

“Yo también lo creo… pero algo me dice que no querrá una persona…”, le dije tomando el tiempo para visualizar lo que pasaría si le contase de ello a mi amigo.

“Muy cierto… Shidou…”, contestó ella dándose cuenta al instante de quién me refería. “Mmm… bueno… te diría que invitaras a Ruka… pero creo que sería mal hacerlo je je…”

“Bueno… tengo una idea… puedo invitar a Ryou y a Luis… ellos se llevan muy bien… y bueno, siendo niños, no nos molestaran tanto en nuestros asuntos, ¿verdad?”

“Jajajajaja ¡yaaa!... te la pensaste bien, ¿eh? Jejeje”, alcance a notar como su tono de voz había cambiado, ahora se dirigía más a mí con cariño… de esa forma con la que se me dirigía en nuestros inicios. “Por mi parte… me parece buena la idea, tenemos tiempo de sobra para planear sobre ello… mañana en la salida quedamos más de acuerdo, ¿va?”

“Muy bien”

“Ok… entonces ya me voy a pegar ojos otro rato, ¡¡nos vemos Taiyou, te cuidas y me saludas a Ruka y a Ryou!!”


Justo a tiempo me pude despedir de ella, no se hizo esperar y me colgó después de decirle adiós.
Aun faltaba tiempo para la salida con Haruka y exactamente todavía no comía, así que después de hacerlo, haría la tarea para no esperarme más tiempo en una noche que tal vez, no me pertenezca hoy.


Se llego la hora, las 6 de la tarde, ya se empezaba a hacer notar el ocaso tempranero por el solsticio de invierno.
Si de algo me gustaba salir con Haruka, ya lo he mencionado muchas veces, se veía muy bien con ropas de vestir de mujer.

“Muy bien Haruka… ¿A dónde nos dirigimos?”

“Paciencia mi joven, padawan… no será tan lejos para encontrarnos con ella…”, me respondió ella, avanzando sin importarle dejarme atrás.

Me di una idea de donde nos dirigiríamos… íbamos por el mismo camino que ya me había cansado de recorrer todos mis días. Por alguna razón, cuando me acercaba al lado de mi prima, ella aceleraba su paso para ganarme distancia; miraba muy atenta a sus alrededores, como buscando algo. Esbozando una sonrisa y parándose al fin, me acerque a ella y dirigí mi vista a donde apuntaban los de Haruka.

“No me jodas… nunca llegue a pensar que fuera ella”, le respondí a quien acompañaba que me volteaba a ver dudosa. “¿Pasa algo?”

“Como decirlo… te engañe jejeje…”, contestó ella, ignorándome y haciéndole una señal a la chica que esperaba sentada en una de las bancas del parque.

Aquella chica, vestida igual como en la tarde, nos saludo desde distancia primero para empezar a trotar hacia nosotros y saludarnos bien con la mano.

“Qué bueno es verte aquí Kagami… Muchas gracias por traerlo, Ruka”, agradeció la hermana de Shidou a mi prima que dejaba ver sus aires de grandeza.

“Muy bien… evitaré la pregunta estándar… ¿para qué me querías ver?”, pregunte a ella, ignorando a mi prima a propósito para hacerle enfadar.

“Bueno… yo mejor me retiro… que les vaya bien…”

Despidiéndose nomas de la chica, Haruka se fue con sus brazos en su nuca, caminando de forma despreocupada devuelta a casa.

“Kagami…”

“Por favor… déjame de llamar así, en serio… no hay problema si me llamas por mi nombre”, le dije un poco tajante a la hermana de Shidou que solo me vio apenada.

“Muy bien… Taiyou… entonces puedes llamarme por mi nombre igual”, respondió ella, sonriéndome radiantemente.

Iba a agradecerle… pero una realidad pasó por mi mente, y de ni una forma, encontraría salvarme de esta. Tenía que verme como alguien despistado fuera cual fuera mi opción, así que solo me incline lo más que pude a ella como disculpa.

“Perdona… no conozco tu primer nombre… siempre me refiero a ti como la hermana menor de Shidou… por favor perdona…”

“Nanara… Nanara Hideyoshi jejeje”

“Bonito nombre… tengo la sensación de que ya lo había escuchado antes”, le dije a Nanara que me sonrió de nuevo sin dejar de mirarme a los ojos. “Bueno… ¿ahora sí me puedes decir en que puedo ayudarte, Nanara?”

“¡Ah!... sobre eso… bueno, escuche de Shidou que tienes unos cuantos problemas en tus sueños… sonará raro, pero tengo una habilidad que me dejara descubrir el problema… lo tengo desde niña, y por eso pensé… en que tal vez… podría ayudarte…”, me decía ella, jugando con sus dedos y evitando ahora mi mirada.

“Bueno… no es tan raro, al menos para mí… pero no me gustaría obligarte a hacerlo…”

“¡¡No, no es problema para mí!!... digo… aparte yo tenía pensado que tuviéramos esa cita este sábado 13, es cuando estoy libre… así que tienes mucho tiempo aún para decirme que piensas… ¿vale?”, acabó ella, mirándome firme en espera de mi respuesta.

Era una broma, un juego de mi mente que se lleva a cabo por la falta de descanso… porque comencé a verle, como si tuviera alguna relación con mi pasado… ¿pero y si de cierta forma lo estuviera?
Si adquirió un poder… tal vez pudo haber sido a causa de que sea por “el sexto sentido”… un alma cambiante más agregada a la lista.
Ahora tenía una excusa más por la cual ir con ella… una fuerte excusa. Le tome del hombro y le sonreí, haciéndola confundir hasta el momento de mi respuesta.

“No te preocupes… te aseguro que podré estar contigo el sábado 13… no hay problema de mi parte.”

“Que bien jeje... si llegase ocurrir algo para recorrer la fecha, te aviso sin problemas… nuestra reunión será en mi casa”

“Ok… igual si algo pasa por acá, yo te lo haré saber”

No hubo más que decirnos, después de todo… ¿Qué le podría contar como primera conversación a la hermana de su mejor amigo?... ¿Qué la persona que le gusta a su hermano, tendrá una cita conmigo?
Nos despedimos poco después de quedar de acuerdo; era raro… volteaba de vez en cuando a verla mientras avanzaba, y ella seguía parada donde la había dejado, agitando su mano lentamente en señal de despedida sin importar cuantas veces la viera.



“Es difícil llevar una carga de la cual no sabes que existe… pero no hay algo peor, que descubrir que tú eres la causa de la carga… ¿Están listos para descubrirlo, mis hermanos?”

No hay comentarios:

Publicar un comentario