“¡¡Kami-nii-sama!!¡¡Kami-nii-sama!!”
“Deja de hacer tanto escándalo, Elsie… estoy ocupado…”
“¡¡Pero Kami-nii-sama… tenemos un nuevo caso!!”
“¿De qué trata el caso?”
“Hubo un asesinato en el bar Clover por el centro de la ciudad, la víctima fue encontrada en el suelo del establecimiento alrededor de las 2 de la tarde… ahora que me pregunto… ¿Cómo fue que tan temprano alguien fuera asesinado sin que se dieran cuenta?”
“Eso es muy fácil… ese bar abre de noche…”
“¿Y cómo lo sabe si usted nunca ha ido ahí, Kami-nii-sama?”
“Porque he ido muchas veces… en las novelas de misterio…”
Keima Katsuragi, es un detective privado muy brillante y reconocido por toda la ciudad TWGOK… algunas veces también es conocido como “El dios de la pista”…
Acompañado de su ayudante personal y experta en aseos de limpieza, la pequeña demonio Elsie… juntos investigaran y descubrirán los diferentes casos de esta gran ciudad… y los grandes misterios que existen en esta…
En esta ocasión, Keima y Elsie se ponen al corriente con el nuevo caso que recibieron. Yendo hacia el bar nocturno “Clover”, nuestros dos protagonistas se preparan para empezar la investigación casi anocheciendo.
“Oye, Kami-nii-sama… ¿Qué es lo que estás leyendo?”, le dice una curiosa Elsie (con su muy acostumbrada escoba) a la persona a su lado.
“…”
“Oye… ¿me estás escuchando?...”, pregunta ella al no recibir respuesta por parte de él. “¡¡Kami-nii-sama!!”
“¡¡Te estoy escuchando!!”, grita furioso Keima (vistiendo una gran gabardina café con una gorra de inspector de igual color) sin despegar sus ojos del pequeño libro que sostiene. “Este es un libro escrito por un fanático de las obras de detectives… solo estoy cumpliendo mi labor como crítico para después reseñar su novela…”
“Ohh… ¿y de qué trata?”
“…”
“¡¡No me ignores!!”
“Llegamos…”
Parándose enfrente de un gran establecimiento, Elsie se olvido de su enojo al impresionarse por lo bien detallada que estaba la entrada de ese lugar.
Tenía una gran puerta de madera fina con acabados de flores muy hermosas, ventanas muy bien pulidas que parecían espejos y arriba, un gran letrero hecho también en madera y a mano, con el nombre “Clover” en verde.
“Oh… hola, ustedes deben de ser Keima-kun y Elsie-chan… que bueno es ver que el equipo “El caso que solo Dios conoce” este aquí jeje…”, dijo una agradable y bella camarera adulta que salía del establecimiento.
“Es un gusto saber que somos tan conocidos por la ciudad jeje”, decía Elsie con una gran sonrisa en su rostro.
“Pero que tonterías dices Elsie… Yo soy quién hace todo el trabajo”, le regaña Keima sin mostrar alguna expresión. “Dígannos los detalles que sepa del caso”
“Les diré todo lo que sé, pero aquí afuera no es muy confiable, ¿verdad?... ¿Por qué no mejor pasamos dentro?”
Aceptando la oferta de la camarera, los tres entraron a ese establecimiento. Dentro estaba muy oscuro, solo unas pocas luces se hacían notar a lo lejos de la entrada, encima de lo que era la barra.
“Perdonen que este muy oscuro… pero es por ordenes de nuestro jefe que así estén hasta diez minutos antes de abrir”, se disculpaba la amable señorita.
Sentándose en una de las tantas mesas del lugar, la camarera les ofreció un vaso de agua a la cual solo Elsie respondió. Después de traer dos vasos, se sentó frente a ellos y se preparó para contar lo que sabía.
“Primero que nada… ¿Cómo se llama usted?¿Cual es su edad?¿Cuánto ha trabajado aquí? ¿Y qué es lo que hace?”, pregunto Keima sin despegar sus ojos del mismo librito, mientras que con la mano, ordenaba a Elsie que escribiera en una libretita.
“Ah, esto… Yo soy Katsura Meru, tengo 21 años… esto… he trabajo aquí por un año y medio, y como ven, soy camarera”, respondía muy nerviosa la señorita.
“¿Cómo se llamaba el tipo asesinado? ¿Qué función tenía?”
“Su nombre era Kimihiro Shouta… era el velador del lugar…”
“¿Un bar con velador?”, pregunto Elsie.
“Sí… aunque parezca extraño… recibimos muchos clientes de alta sociedad por aquí y nuestras ganancias son grandes… hemos sido robados durante las mañanas muchas veces antes de que se empleara el encargo de un velador”
“¿Y dices que yo soy quién anda distraído, Elsie?... el bar “Clover” es un famoso centro de entretenimiento para las estrellas o músicos también… escuche con anterioridad un caso en el que ustedes expusieron por un tiempo el balón de basketball favorito del gran Okazaki que valía más de 10 millones de dólares, y fue robado durante una mañana… es una jugada normal que se colocara un velador después de perder eso, por fortuna suya, ese dinero lo podían recuperar en un abrir y cerrar de ojos, ¿verdad?”, explicó Keima volteando a ver a Katsura.
“Sí… es co-como lo dijo Keima-kun… ese fue el primer día en que Kimihiro-san trabajó…”
“¿Me puedes explicar cómo era Kimihiro?”, pregunto Keima.
“Era un joven tranquilo… disfrutaba su trabajo como velador… ya que al salir de trabajar, se iba directamente a la casa de su pareja a descansar… siempre sonreía… pocas veces me lo encontré, pero cuando lo hacíamos, el me platicaba sobre muchas cosas que veía en las noches y de su vida personal… era un buen joven…”
“¿Nada más?”
“Es todo lo que sé…”, dijo esa señorita con una expresión triste.
“Elsie, nos vamos”, dijo Keima mientras se levantaba de su lugar.
“¡¡¿Eh?!!... ¿pero sí…?”
“Dije… que nos vamos…”, le recordó Keima con una expresión asesina a Elsie, una que la hizo retroceder y temblar, “Gracias por la información”
Sin decir más, Salió del lugar sin esperar a Elsie, que muy confundida, se despidió de la amable señorita y se fue a perseguir a Keima.
“¿Por qué nos fuimos así de pronto?”, pregunto un poco molesta Elsie.
“Observa detalladamente… es sospechoso que las luces estuvieran apagadas a estas horas”, le dijo Keima señalando el ocaso que se estaba presentando.
“Pero ya oíste… ellos prenden las luces cuando…”
“No caigo en eso”, interrumpió Keima, “Si hubo un asesinato el día anterior… el jefe proporcionaría luz para que las cámaras observaran mejor si sucedía algo parecido… agregando también, que no vi siquiera las cintas policiacas, algún guardia en el establecimiento o que el negocio estuviera abierto después de eso…”
“Parecería que estuvieran ocultando algo…”, dijo Elsie mientras comprendía la situación.
“Exacto… no mencioné alguna de esas preguntas porque solo recibiría mentiras y borraría la evidencia obtenida… aunque necesito una prueba física para poner a prueba mi teoría…” se dijo a si mismo Keima mientras reflexionaba. “Elsie… es hora de ver a la supuesta pareja de Kimihiro…”
“Pero sí no sabemos donde vive… ¿Cómo sabremos donde se encuentra?”
“Ya te lo he dicho muchas veces antes Elsie… yo vengo muy preparado antes de investigar el caso”
Mientras regañaba a Elsie, de uno de sus bolsillos de la gabardina café, sacó un papel blanco con algo impreso en él.
“Estos son los datos personales de todo el personal de ese bar y algunos relacionados a ellos…”
“¿Cuándo conseguiste eso, Kami-nii-sama?”
“Lo investigue… conozco a personas…”, presumía Keima.
“Aaahh… ¿te refieres a tu ex novia Shiori-san?”
“¡¡Nunca me involucraría con una chica real!!”, gritaba Furioso Keima después de ser sorprendido con la guardia baja.
Caminando entre el tumulto de personas, por la calle pararon un taxi y avanzaron hacia su destino.
Deteniendo el Taxi, se bajaron frente a un gran edificio de departamento de color azul. Entrando y subiendo dos veces las escaleras, avanzaron hacia la puerta con el número 212 y tocaron a esta.
“Buenas noches…”
“Buenas noches, Kaguya-san”
“¿Eh… como conocen mi nombre?”, pregunto sorprendida una joven de pelo largo oscuro.
“Somos detectives… él es el gran “Dios de la pista” y venimos a resolver el caso del asesinato de Kimihiro”, explicó Elsie.
“Kimihiro…” soltó esa palabra la señorita que observaba el infinito.
“Queremos que responda algunas preguntas…”
“Perdona Elsie… pero yo me encargo de esto…”, le dijo Keima volteándola a ver.
“¿Pero…?”
“Necesito que hagas algo por mí, Elsie… toma…”
Dándole en la mano una hoja arrugada de papel, le ordeno que bajara del apartamento. Elsie muy confundida, decidió no seguirle la contra a Keima y bajo las escaleras mientras desarrugaba la bola de papel.
“Ok, Kami-nii-sama… te seré útil esta vez…”
Regresando de nuevo al Bar, Elsie voló hacia el techo de éste y abrió un agujero enorme para poder entrar sin ser descubierta.
“Muy bien… tengo que buscar ese documento que me pidió… ¿pero dónde estará?... en realidad no lo sé…”
En el despacho del jefe, comenzó a buscar por el escritorio algún papel importante encargado por Keima, pero por más que lo intentaba, no lo encontraba.
“Umm… sospecho que ya se deshicieron de él… espera…”
Saliendo con cuidado por la puerta de la habitación, avanzo buscando una puerta en especial. Una con el letrero de “Seguridad”, llamó su atención y entro por esta.
“Aquí puede estar la prueba física que Kami-nii-sama buscaba…”
“¿Pero mira a quién tenemos por aquí?...”
“Demonios…” susurró Elsie, mientras espantada giraba para ver a la persona que la descubrió.
“¿Puedo saber qué estás haciendo aquí?... ¿o quieres que lo saque a las malas?...”
“En realidad por ninguna…”
La persona que estaba frente a Elsie, volteo ahora ella muy asustada hacia una persona que abrió la puerta con cuidado.
El reflejo de los lentes de esa persona era lo único que se podía ver en la oscuridad del cuarto de seguridad.
“Jo… pero si es Keima-kun… ¿Qué te trae también por aquí?”
“En realidad… vengo a darte las gracias… Katsura-san… o… ¿debería decir… Kimihiro-san?...”
Esa mujer vestida de camarera se sorprendió mucho por la acusación de Keima. Elsie sin entender lo que sucedía, aprovecho que ella se distrajo y se acerco a Keima.
“Así que lo descubriste…”
Sonriendo muy grande, esa mujer se agarró de la piel de su rostro y se la arrancó rápido, y sin dolor... esa escena impactó a Elsie que se refugió detrás de Keima.
Esa persona que antes tenía rostro de mujer, ahora dejaba ver el rostro de un joven de pelo corto gris.
“¿Cómo supiste que era yo, Keima-kun?”
“Es fácil de decir… te delataste al confiar en mis conocimientos sobre la seguridad del Bar… aparte… si hubieras sido inteligente… ¡¡nunca me hubieras llamado –kun!!”
“¿Pero eso que tiene que ver con el caso?”, pregunto Elsie.
“Siempre, todas las personas muy amables que se refieran contigo con la partícula –kun… son totalmente sospechosos… eso pasa en el mundo de las novelas… pero volviendo a la realidad… fui a ``interrogar´´ a esa tal pareja de Kimihiro… pero en realidad era una trampa… esperabas que fuera con ella para entrevistarla y ser asesinado por ella en el acto… por eso me anticipé y mande a Elsie a que fuera de cebo a este lugar…”
“¿Y qué pasó con mi Kaguya?”, preguntó ese tipo enojado.
“No te preocupes… se arrestó ella misma al seguirme hasta acá… me fui un minuto después de Elsie y eso la dejó lo suficientemente confundida por mi acción, ella pensaría que estaba comenzando a dudar y vendría aquí para arrestarte… con anticipación… llamé a los oficiales para que arrestaran a una acosadora detrás de mí cuando pasará por un callejón…”
“¡¡Maldito!!”, gritó ese tipo mientras sacaba un cuchillo de su vestido y corría hacía Keima para encajárselo.
Elsie molesta, movió su hagoromo para atrapar a ese psicópata y somterlo contra el suelo, dejándolo sin la posibilidad de moverse.
“Jaque mate… con ese disfraz que llevas y con lo grabado en esta habitación… conseguí mi prueba física…”
“Kami-nii-sama… Eres un genio en esto…”, Le dijo Elsie feliz a un Keima que leí de nuevo su libro.
“No hace falta ser Genio, Elsie… es suficiente con tener una buena vista…”
“Y mira que viniendo eso de una persona que usa lentes jeje… Como sea… ¿en qué invertiremos el dinero que ganamos por resolver el caso?”
“… Puedes quedarte con la mitad… te lo ganaste esta vez”, dijo Keima mientras se detuvo por un momento y después continuaba de nuevo por la oscura calle.
Juntos, caminaban hacia su oficina de nuevo… en espera, de un próximo caso que nuestro “Dios de la pista” pueda resolver.
“¡¡Por cierto!!... ¡¡por si no lo sabían… ese tipo Kimihiro hackeo el sistema de su jefe en sus momentos libres como velador!!... es por eso que apareció ``Katsura´´ como trabajadora… y fue el ignorante jefe quién nos pidió el caso…”
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